4 de mayo de 2022

¿Qué esconde Azovstal?

Acería de Azovstal: 

¿refugio de altos oficiales de la OTAN?

Por Marcelo Ramírez*

POR KONTRAINFO · 1 MAYO, 2022




Uno de los temas más complejos y desafiantes resulta sin dudas es poder complementar el análisis político, el económico financiero y el militar en uno, finalmente la geopolítica hoy es básicamente la combinación de estos factores sobre una base cultural que permita mejorar la interpretación de los hechos.


El enfrentamiento en Ucrania es el choque de dos modelos con siglos de tensiones que alternaron acciones relativamente distendidas con otras de enfrentamientos militares, Rusia y el mundo anglosajón vienen en una soterrada disputa que ahora comienza a tener un nuevo pico de tensiones pero que dada la capacidad tecnológica militar actual puede ser la definitiva.


Este preludio es necesario para comprender cómo desde Occidente y desde Rusia se ha tomado esta situación como parte de una batalla final donde sólo sobrevivirá uno de los dos adversarios. Si triunfa la OTAN, Rusia se partirá en numerosos pequeños Estados que solo tendrán como función proveer los recursos necesarios para los triunfadores, en el mejor de los casos, junto con la consolidación de un modelo financiero capitalista mutante por algo aún por definirse, que tomará ribetes realmente peligrosos y malthusianos.


Si por el contrario Rusia es quien finalmente se impone, el mundo anglosajón que lidera este Occidente decadente se diluirá permitiendo la emergencia de un mundo con distintos actores y la primacía de una organización social a base de Estados que fijen las reglas al mercado y no lo contrario.


La gigantesca campaña de propaganda de Occidente, la desproporcionada reacción a base de sanciones que están haciendo tambalear la propia economía y el coqueteo permanente con una escalada nuclear del conflicto no es más que el reflejo de lo que está en juego. Las versiones de personajes muy importantes comprando búnkeres en Nueva Zelandia bien demuestran la seriedad de lo que estamos viviendo. 


Rusia, según las versiones que circulan en sus círculos internos, ha decidido dar el paso de la invasión a Ucrania bajo el eufemismo de “operación especial militar” como una respuesta anticipatoria a una invasión de las fuerzas ucranianas al Donbass que lo ocuparían en apenas 3 días de combate y luego una agresión hacia Crimea. En esa oportunidad la OTAN dispondría de media docena de brigadas para penetrar en Ucrania con la excusa de garantizar la paz, y según las versiones, una de ellas dotada de armas nucleares.


Esta situación pondría a Moscú ante el hecho consumado de una Ucrania incorporada a la OTAN, con armas nucleares apuntando al corazón de su país y en espera de una oportunidad para desatar un ataque nuclear sobre Rusia que hiciera caer las defensas y las posibilidades de contraataque ruso, al menos en la teoría.


Esta es la razón que se esgrime bajo la superficie en el Kremlin para decidir dar el paso militar 24 horas antes de que Ucrania actuara.


Las fuerzas occidentales sorprendidas por la iniciativa de Rusia debieron adaptarse a la reacción de este país luego del desconcierto inicial. Moscú no dudó en actuar y avanzó por distintos frentes, los más importantes fueron el Donbass para resguardar a la población local de las represalias de los extremistas ucranianos, por el Sur para resguardar Crimea de sorpresas desagradables y de esa manera cerrar el acceso al mar de la mayor parte de Ucrania. Paralelamente, un rápido avance por el Norte alcanzó las afueras de Kiev en pocos días.


En este punto comienzan las dudas sobre la actuación rusa, es posible que Putin supusiera que existía la oportunidad de que Zelensky cayera o que decidiera desembarazarse de sus laderos neonazis, algo que finalmente no sucedió.


En esos días corrieron muchas versiones sobre una purga en el FSB como consecuencia de una mala evaluación, pero esto nunca ha sido corroborado seriamente, y abre a la posibilidad de que en realidad nunca estuvo en los planes de Moscú conquistar Kiev, al menos inicialmente.


Desde el punto de vista militar la cantidad de tropas empleadas, unas 150 mil, son insuficientes para tomar un país como Ucrania con 45 millones de habitantes y los 40 mil destinados a la capital Kiev también son escasos.


No solamente esto es llamativo, la acción rusa de avanzar sin coberturas esperadas, la utilización de los medios mecanizados más antiguos y la exhibición de una columna de entre 40 y 60 km de largo bien pudieron ser elementos distractivos para que la OTAN considerara como blanco a la capital y ordenara que se mantengan posiciones para rechazar la invasión.


En esos días existía cierto asombro porque las tropas rusas no avanzaban más que en algunos suburbios y que la columna mentada se detenía. La prensa occidental junto a medios en redes especializados en temas militares, dieron inmediatamente la versión que mejor se acomodaba a los hechos, el ejército ruso era arcaico y su preparación tan baja que se había quedado sin combustibles para seguir avanzando, agregando que las raciones para la tropa tenían una década de vencidas y que los vehículos quedaban abandonados porque usaban neumáticos chinos de baja calidad, por lo que además debía utilizar transportes civiles.


Nadie se preguntaba cómo esto podía ser mientras la fuerza aeroespacial rusa había dejado fuera de combate a la fuerza aérea ucraniana, a la marina, había destruido los aeródromos militares, las bases de aprovisionamiento y otras instalaciones claves para el desempeño militar, en apenas unas pocas horas. 


Rusia, mientras Occidente inundaba medios y redes con imágenes de vehículos de este país destruidos, muchas de ellas groseras falsificaciones, dejaba al ejército ucraniano, preparado durante 8 años para esta empresa por la OTAN, reducido a una mera organización de guerrillas sin capacidades operativas que le permitan contraatacar al ejército ruso.


Repentinamente Rusia se retiró del Norte, lo hizo ordenadamente y sin pérdidas considerables para reubicar esas tropas sobre las fuerzas ucranianas destinadas a la invasión del Donbass, estimadas entre 40 y 70 mil hombres de lo más granado de sus tropas. 


Otras victorias de Ucrania repitieron a coro los medios occidentales que mientras tanto avisaban que Rusia transitaba sin escalas al siglo XIX, gracias a las sanciones sin precedentes que habían tomado.


Hagamos un breve alto en esto, las sanciones han revelado un fracaso absoluto, Rusia luego de la caída inicial ha recuperado el valor del rublo y ha impuesto gradualmente sus condiciones ya que hoy según el Jefe de Gabinete de Viktor Orban, Gergely Gulyas, 10 países de la UE están pagando en rublos, pero prefieren ocultarlo.


La caída del PÎB de EEUU de un 1,4% en el primer trimestre del año parece un augurio de lo que se está gestando, con una inflación que asciende rápidamente en Occidente y empresas que pierden miles de millones de dólares por su salida precipitada de Rusia, algo que es aprovechado por este país para nacionalizar algunos sectores y por empresarios indios, chinos o turcos que agradecen que se les regale un mercado de 150 millones de personas. 


Las preocupaciones por cómo va a funcionar la industria europea sin energía y materias primas rusas es solo uno de los puntos, EEUU que es afectado en menor medida, está sacrificando sus propios mercados, porque la UE es su principal socio y extiende la crisis hacia Japón, quien también se ha embarcado en una especial agresividad contra Rusia, tal vez preparándose para ser el ariete contra China.


La situación financiera muestra un rublo que se fortalece y un dólar que cede posiciones en las carteras de los bancos centrales ante el yuan chino. Rusia y China estrechan relaciones y ponen en marcha proyectos previos para prescindir de la arquitectura financiera occidental como en el caso del Swift. India se ha sumado a la iniciativa de eliminar al dólar del comercio bilateral y países tan lejanos como Indonesia o Brasil se mantienen expectantes.


Las presiones sobre estos países cada vez más explícitas, y aún sobre la propia China es una más que errónea evaluación de la realidad de Beijing, comienzan a dejar en claro que las sanciones se han transformado en un boomerang y ese no es el camino para derrotar a Rusia.


Lejos han quedado los cantos de sirena de la prensa occidental que auguraban una caída estrepitosa de Rusia.


Volviendo al eje militar, Rusia ha comenzado otra estrategia, nueva según las versiones occidentales que insisten en que Ucrania va ganando la contienda, o en realidad parte de una planificación inicial para aquellos de desconfían de las verdaderas intenciones rusas que confunden objetivos cual ilusionista que distrae la atención del público con una mano mientras que con la otra hace el verdadero truco.


Rusia comienza a dejar entrever que puede ocupar todas las costas de Mar Azov y del Mar Negro y alcanzar a Transnistria, amenazada por la OTAN tras varios sabotajes y ataques ucranianos con la intención de sumar más actores al conflicto.


Solo queda por mencionar Mariupol y esto es algo que merece prestar un poco de atención. ¿Por qué razón Rusia no termina con el sector refugiado en Azovstal, una siderurgia que contiene en su subsuelo decenas de km de túneles preparados para un ataque nuclear?


En las actuales circunstancias podría destruir el lugar sin perder fuerzas propias, no es necesario entrar a rescatar civiles y nunca se sabría a ciencia cierta quiénes estaban dentro. 


Moscú sabe que hay unos 400 extranjeros allí combatiendo, en un principio se pensó en que eran mercenarios, pero hay ahora una idea de que en realidad lo que hay son oficiales de la OTAN allí enterrados.


El portavoz de la Milicia Popular de la República Popular de Donetsk (RPD), Eduard Basurin ha señalado que hay un general recientemente retirado del ejército canadiense, que iba a ser el Jefe del Estado Mayor, pero que renunció por una denuncia de agresión sexual. Trevor Cadieu es el nombre de quien fue señalado como uno de los oficiales implicados en la batalla ucraniana y es el militar de más alto rango de la OTAN en Ucrania del cual se tengan noticias.


¿Cuál sería el impacto si decenas de oficiales superiores de la OTAN fueran capturados por las fuerzas rusas? El impacto diplomático, militar y mediático probablemente son las razones más contundentes por la cual no se rinden los ucranianos rodeados en la acería y también por qué Rusia busca agotarlos y capturarlos vivos. Tener este tipo de personal en su poder tiene un importante valor en la guerra de propaganda, el único campo en que la OTAN tiene supremacía absoluta.


Llegado este punto, las cosas no están bien para el mundo anglosajón, su victoria es en el campo de la propaganda, en la realidad material de los principales ejes mencionados, se presenta otra posibilidad. 


El futuro se muestra incierto, Rusia controla la situación militar, su economía se mantiene ordenada y la guerra ya ha consumido miles de millones en Occidente sin resultados, han entregado tantos sistemas Javelin, por ejemplo, que han utilizado las reservas de material existentes en los propios EEUU. Varios países europeos han manifestado que no pueden seguir mandando armamento sin comenzar a comprometer sus propias defensas.


Para empeorar el cuadro, muchos ucranianos se preguntan si no fueron engañados con las promesas de la OTAN de ayuda, cuando no ha hecho más que mandar algunos oficiales en forma encubierta y enviado muchas armas obsoletas provenientes del antiguo bloque soviético con la excusa de que los ucranianos no están capacitados para operar las armas occidentales. 


¿Cuánto tiempo más podrá la propaganda contener a sus propias sociedades? Francia fue una señal amarilla, con absolutamente todas las expresiones de poder a su favor, Macrón cedió terreno contra Le Pen.  No falta mucho para que las sociedades comiencen a experimentar en propia carne lo que significa carecer de energía, una cosa es anunciar un posible racionamiento y otra es efectuarlo realmente.


La necesidad de mantener la producción, resguardar el empleo y las divisas comprometen la capacidad de reabastecer las reservas de gas y petróleo, que ya de por sí apenas alcanzan para algunos pocos meses.


¿Qué pasará si la situación no mejora para el próximo invierno? Qatar, EEUU, Azerbaiyán y Dinamarca son insuficientes para las necesidades europeas.


Mientras Rusia juega sus cartas en silencio, Occidente parece actuar en un escenario, los funcionarios europeos no dudan en amenazar a Rusia y públicamente expresar sus planes. En esos momentos dicen a quienes los quieran escuchar que han decidido seguir adquiriendo gas ruso para que a partir de finales de año puedan ir discontinuando las compras hasta prescindir del gas ruso sin que eso afecte a los precios del mercado, que si sube perjudica a sus economías y beneficia a Rusia, mientras que los EEUU hacen trascender que el dinero congelado a Rusia será utilizado para reconstruir Ucrania, tal vez en manos polacas que ambicionan la zona oeste del país.


La respuesta rusa es obvia, el Presidente de la Duma Vyacheslav Volodin es de la más elemental lógica, si los países occidentales tienen estos planes serían aconsejables medidas como hacer lo propio con los bienes de los países hostiles (ya de por sí hay empresarios rusos que compran bienes extranjeros a precio de saldo) y cortar el flujo de gas ahora y no esperar que la UE encuentre la forma de alivianar sus costos perjudicando a Rusia.


En este contexto la propaganda Occidental comienza a quedarse sin municiones, ya no puede seguir hablando de miles de bajas rusas pues superaría los propios efectivos existentes, la situación económica es inocultable y la fuga hacia adelante sería una guerra nuclear con este país, la que no tiene forma de ganar.


En este marco apelan a las campañas más burdas como en apenas un par de días pasar de sugerir que Putin podría estar enfermo a que su enfermedad es doble, una neurodegenerativa, Parkinson, y otra letal, cáncer.


Las fuentes, cuando no, son tabloides británicos, quienes reproducen estas noticias en base a diagnósticos hechos por centros de inteligencia en función de una imagen donde Putin sentado toma el borde de la mesa mientras escucha a su ministro de Defensa Shoigú y la otra imagen en cuestión es un gesto durante una misa que hace con la boca.


La fantasiosa imaginación periodística obediente a los designios del MI6 seguramente han hecho innecesarios todos los mecanismos de diagnóstico de una enfermedad con que cuenta la medicina moderna. No hacen falta ecografías, resonancias magnéticas, análisis de sangre buscando marcadores ni siquiera una biopsia, un par de imágenes son suficientes para saber lo grave de las enfermedades que acosan a Putin y aún ya tienen el nombre de quien lo va a suceder temporariamente mientras es sometido a una cirugía explicando que burlan los caminos constitucionales.


Claro, no olvidemos que el cáncer de Putin y el Parkinson le producen alucinaciones, lo que obviamente explica por qué desafía a Occidente, y esto lo hacen mientras el presidente de EEUU, es un tal Joseph Biden que saluda imaginariamente en los actos públicos a personas inexistentes.


¿Puede estar Putin enfermo? Por supuesto que puede, pero ese no es el punto. Lo importante es que no se puede hacer el diagnóstico de esa manera, sin embargo, lo hacen y nadie en la prensa Occidental se pregunta en base a qué razones presentan esto como real. 


Uno podría caer en la tentación de preguntarse por qué harían algo tan burdo que en unos días caería por su propio peso. Bien la respuesta es simple, impunidad, el manejo mediático impune les permite decir absolutamente cualquier cosa y luego seguir como si nada.


Hemos visto como denunciaron en Mariupol un bombardeo a un hospital maternal por parte de Rusia que jamás ocurrió y que fue extinguiéndose cuando una de las protagonistas de la escena contó la verdad a los medios rusos, lo mismo sucedió con el bombardeo a una estación de trenes en Kramatorsk que cayó en el olvido cuando se publicó en Rusia las fotos del misil Tochka U ucraniano y su número de serie. Nada pasó, nadie cuestionó nada, nadie hizo autocrítica, nadie hizo desmentidas o aclaró los hechos,


¿Por qué sería distinto con la presunta enfermedad de Putin?


Como decíamos, la OTAN solo gana la batalla en un campo, el mediático informativo analítico, pero en la realidad las noticias no son alentadoras y todo hace presumir que en el futuro serán aún peor para Occidente, la gran pregunta a  responder es qué hará este hato de políticos acomodaticios e inmorales que hoy establecen las políticas de las naciones occidentales cuando la verdad sea ya inocultable y la propaganda no alcance a cubrirla.


No tienen salida, admitir su error y terminar sus días en una prisión difícilmente esté en sus cálculos, la otra posible alternativa es acelerar el camino hacia la guerra total.


Ya tienen compradas sus parcelas en Nueva Zelandia, llegado el caso.

- - -

*Marcelo Ramírez es analista en Geopolítica. Director de AsiaTV.

- - -

Fuente: KONTRAINFO

- - -


14 de abril de 2022

Bucha, Tochka U y la izquierda progresista

 

Mientras la "izquierda" europea acusa a Rusia de violación de los DDHH

gente de "derecha" escribe así:


"...La propaganda ucraniana de los últimos años rebosa de odio hacia todo lo ruso, que es lo que son desde el siglo XVIII los habitantes de la antigua Nueva Rusia. No creo que haga falta recordar el discurso del presidente Petro Poroshenko, en el que les decía a los rebeldes del Donbás que mientras los niños de Ucrania van a la escuela, los de los rusos irán a los refugios. La limpieza étnica que se produciría en caso de victoria ucraniana afectaría a dos millones de personas, dato que los defensores occidentales de determinados derechos humanos parecen obviar..."



 

Punto U

Sertorio 14 de abril de 2022


El pasado 8 de abril, un misil estalló en la estación de tren de Kramatorsk (Ucrania), provocando en un principio 27 muertos; el 10 de abril la cifra alcanzaba los 50. El misil era un Tochka U (“Punto U”) . De inmediato, toda la prensa occidental acusó a los rusos del hecho. Moscú contestó que en ese día su ejército no había abierto fuego sobre Kramatorsk y que los misiles tácticos Tochka U no los utiliza su artillería, que emplea los más modernos Iskander; el misil Tochka U es un arma de los arsenales bielorruso y ucraniano; el régimen de Zelenskii disponía en este mes de febrero de 20 sistemas de este tipo con dos lanzaderas cada uno.


El alcance de este misil es de 120 kilómetros, por lo tanto es imposible que fuera lanzado por los bielorrusos. La supremacía aérea y artillera de Rusia, además, ha destruido el 90% de estos sistemas desplegados por el gobierno de Kíev. La carga de racimo del misil de Kramatorsk tiene los mismos componentes que la del Tochka U con el que los ucranianos bombardearon a los civiles de Donetsk, masacrados el día 14 de marzo (17 muertos y 36 heridos). Como cualquier otro producto industrial, las armas tienen su número de serie y se controla quién es su usuario: la serie es la SH915 y el misil de Kramatorsk es el ejemplar: 9M79-SH91579. Esta serie se ha usado por Ucrania desde 2015 en los bombardeos de Alchevsk (SH91565) y Logvinovo (SH91566, SH915527 y SH915328), por ejemplo. En la actual campaña del Donbás (Donbass) han vuelto a ser disparados sobre Berdyansk (SH915611) y Melitópol (SH915516). Los cálculos sobre la trayectoria del misil demuestran que salió de la localidad de Dobropolye, a 45 kilómetros de Kramatorsk y bajo control de las fuerzas ucranianas. 


La prensa occidental, por supuesto, sacó las fotos más efectistas y se olvidó de la verdad, tan incómoda. La prueba decisiva para los cráneos privilegiados del periodismo fue la inscripción en ruso que se leía en el fuselaje del misil: Za dietey (“para los niños”). La historia perfecta para mandar a Madrid, a Berlín, a Nueva York. Olvidan que el ruso es la lengua habitual del 84% de la población de Ucrania, donde sólo habla el ucraniano una minoría. Ni siquiera el presidente se expresa bien en el idioma oficial: allí cualquiera puede escribir en ruso un texto tan sencillo. La frase de Randolph Hearst que sirvió para desencadenar la guerra del 98 —“You furnish the pictures and I furnish the war”— continúa siendo el método del discurso atlantista. Y funciona, sin duda.


Hemos visto muchas fotos y ninguna verdad. Cuando Putin calificó a Occidente como el imperio de las mentiras, no profirió ningún insulto: se limitó a describir.


Algún ingenuo preguntará por qué los ucranianos iban a disparar sobre su propia gente. La pregunta está mal concebida. El ejército de Zelenskii defiende sus fronteras, pero no su país. En el Donbás, los partidos llamados prorrusos alcanzaban el 90 % de los votos en el óblast de Lugansk y del 85% en el de Donetsk. En Mariúpol, por ejemplo, en 2014, los prorrusos representaban el 81% de los votos. Kramatorsk fue uno de los centros de acción más destacados de los llamados separatistas hasta su ocupación por el ejército de Kíev, igual que Mariúpol y Járkov. La propaganda ucraniana de los últimos años rebosa de odio hacia todo lo ruso, que es lo que son desde el siglo XVIII los habitantes de la antigua Nueva Rusia. No creo que haga falta recordar el discurso del presidente Petro Poroshenko, en el que les decía a los rebeldes del Donbás que mientras los niños de Ucrania van a la escuela, los de los rusos irán a los refugios. La limpieza étnica que se produciría en caso de victoria ucraniana afectaría a dos millones de personas, dato que los defensores occidentales de determinados derechos humanos parecen obviar. Es decir, los ucranianos disparan muy gustosos sobre los civiles rusos porque su gobierno les incita a hacerlo. Andrei Mélnik, embajador de Ucrania en Berlín, fue muy claro: “Todos los rusos son nuestros enemigos”. Si la propaganda de Putin usara los mensajes de la ucraniana, las redes arderían con justificadas condenas por incitación al odio, pero ya sabemos que los guardianes de la corrección política consideran muy recomendable y merecido el genocidio de la población rusa. Por eso, al gobierno de Zelenski no le importa nada disparar sobre una gente que no es “suya” y que, en caso de vencer Ucrania, será expulsada de su tierra sin contemplaciones y sin condenas de los que ostentan el monopolio del humanitarismo.


¿Podemos, pues, decir que la prensa occidental no es cómplice de la masacre de Kramatorsk? Al publicar semejantes relatos, animan al gobierno ucraniano a repetir la experiencia a un nivel aún mayor. Cuando los ucranianos bombardearon a civiles en Donetsk, La Stampa tituló los hechos como “La carnicería” (La carneficina), pero los situó en Kíev. Otros medios, más discretos, apuntaban a un cruce de acusaciones. Nadie a lo que era obvio. Zelenski tiene licencia para matar. Haga lo que haga, la prensa “libre” cerrará los ojos.


Las matanzas de Bucha


¿Y qué decir de Bucha? Los rusos piden una investigación en la ONU y los británicos la bloquean dos veces. El caso es que los rusos se marcharon de Bucha el 30 de marzo y el día 31 apareció Anatolii Fyodoruk, su alcalde, todo sonriente mientras anunciaba que la ciudad estaba libre de tropas enemigas. Esto en una ciudad que debía de estar sembrada de cadáveres en las calles, como se vio en los vídeos de la propaganda ucraniana. Entre el 1 y el 2 de abril, el fotógrafo Konstantín Liberov se paseó por Bucha haciendo su trabajo y no sacó ni una sola foto de matanzas en masa. Bucha no es Ciudad de México ni Pekín, sino una pequeña villa de 28.000 habitantes.


El 2 de abril hay imágenes de la policía ucraniana entrando en la ciudad y sólo se encuentra el cadáver de un soldado ruso. Es tras cuatro días cuando estalla el escándalo. Pero hay algo raro; un detalle en el que la prensa europea no cae: muchas de las víctimas llevan un brazalete blanco que identifica a las tropas rusas y a los civiles partidarios de Rusia o no hostiles hacia ella. Entre los cadáveres también se encuentran paquetes de ayuda humanitaria rusa, de la que los soldados moscovitas repartieron 479 toneladas, cumpliendo con las órdenes del ministerio de Defensa números 208/2/167, 210/2/172, 212/2/173 y 207/2/175 de 25 de febrero de 2022, que les instan a comportarse siguiendo los preceptos de la Convención de Ginebra y a dar trato humanitario a los civiles y prisioneros, así como a respetar los símbolos religiosos y culturales de Ucrania. Sin embargo, el gobierno Kíev, tras el repliegue ordenado de las fuerzas de Putin, llamó a limpiar el país de elementos prorrusos en las zonas “liberadas”. ¿Fue una carnicería de unas tropas veteranas pero indisciplinadas, o “limpió” alguien de colaboracionistas Bucha y de paso sacó una buena tajada propagandística?


Recordemos que Ucrania está llena de rusos y Rusia de ucranianos; el brutal odio fratricida entre estos dos pueblos era impensable hace veinte años. Zelenski es un histrión que sabe manejar las emociones de un público primario, víctima de la corrupción salvaje de su casta política y de la pésima gestión de sus administradores (ya veremos qué pasa con los millones que se envían a Kíev: lo mismo que sucedió con los que se mandaron a Saigón en los años sesenta). Fuera de Ucrania, su retablo de las maravillas sólo se sostiene porque nadie se atreve a ver con sus propios ojos. Hasta se permite boicotear y chantajear a empresas españolas ante el servil aplauso de toda “nuestra” clase política, que ha hecho del saltimbanqui de Kíev su héroe. En España, más de un siglo después del Maine y de las campañas de Hearst, ejercemos de patéticos mirones de la pornografía del horror anglosajona, mientras servimos como aliado de medio pelo a unas potencias que arman a Marruecos y mantienen una colonia en nuestro territorio. ¿Cómo nos va a respetar ni siquiera un Zelenski?


Fuente: elmanifiesto


13 de marzo de 2022

Guerra de Ucrania. Complot globalista


"... la Administración Biden, la OTAN y la Unión Europea quieren mantener deliberadamente una situación de evidente desequilibrio, precisamente para hacer imposible cualquier intento de resolución pacífica de la crisis ucraniana, provocando a la Federación Rusa para que desencadene un conflicto. Aquí radica la gravedad del problema. Esta es la trampa tendida tanto a Rusia como a Ucrania, utilizando a ambas para que la élite globalista pueda llevar a cabo su plan criminal..."


Arzobispo Carlo Viganò

Arzobispo Carlo Viganò: La guerra entre Rusia y Ucrania es un complot globalista para “establecer la tiranía del nuevo orden mundial


El arzobispo Carlo Maria Viganò ha publicado un extenso artículo de opinión para LifeSiteNews en el que explica su opinión de que el conflicto entre Rusia y Ucrania es un complot globalista para “establecer la tiranía del nuevo orden mundial.”


Vigano detalló:


“Si observamos lo que está ocurriendo en Ucrania, sin dejarnos engañar por las burdas falsificaciones de los grandes medios de comunicación, nos damos cuenta de que el respeto a los derechos de cada uno ha sido completamente ignorado; de hecho, tenemos la impresión de que la Administración Biden, la OTAN y la Unión Europea quieren mantener deliberadamente una situación de evidente desequilibrio, precisamente para hacer imposible cualquier intento de resolución pacífica de la crisis ucraniana, provocando a la Federación Rusa para que desencadene un conflicto. Aquí radica la gravedad del problema. Esta es la trampa tendida tanto a Rusia como a Ucrania, utilizando a ambas para que la élite globalista pueda llevar a cabo su plan criminal”.


Llamó a los tentáculos de la oligarquía, que incluyen la “ONU, la OTAN, el Foro Económico Mundial, la Unión Europea”, así como las organizaciones “filantrópicas” como “la Open Society de George Soros y la Fundación Bill y Melinda Gates”. Vigano dijo que el retrato que hacen los medios de noticias falsas de Ucrania como heroica y Rusia como bárbara es una tergiversación de los hechos.


“Es consternante ver con qué hipocresía la Unión Europea y Estados Unidos -Bruselas y Washington- dan su apoyo incondicional al presidente Zelensky, cuyo gobierno lleva ocho años persiguiendo impunemente a los ucranianos de habla rusa, a los que incluso se les prohíbe hablar en su propia lengua, en una nación que incluye numerosos grupos étnicos, de los que los que hablan ruso representan el 17,2%. Y es escandaloso que guarden silencio sobre la utilización de civiles como escudos humanos por parte del ejército ucraniano, que coloca posiciones antiaéreas dentro de núcleos de población, hospitales, escuelas y jardines de infancia precisamente para que su destrucción cause muertes entre la población”

También trajo a colación el golpe de la revolución de colores que se ejecutó en 2014 para preparar el escenario de este conflicto como iniciativa de los globalistas su dialéctica problema-reacción-solución.


“La revolución de colores de Euromaidan, así como el establecimiento de un gobierno pro-OTAN compuesto por homines novi entrenados por el Foro Económico Mundial y George Soros, tenía la intención de crear las condiciones para la subordinación de Ucrania al bloque de la OTAN, alejándola de la influencia de la Federación Rusa. Para ello, la acción subversiva de las ONG del filántropo húngaro, apoyada por la propaganda mediática, ha mantenido en silencio los crímenes de las organizaciones paramilitares neonazis, financiadas por los mismos que patrocinan a Zelensky”


Pero si el lavado de cerebro llevado a cabo por los grandes medios de comunicación en las naciones occidentales ha conseguido transmitir una narrativa completamente distorsionada de la realidad, no puede decirse lo mismo de Ucrania, donde la población es muy consciente de la corrupción de la clase política en el poder, así como de su alejamiento de los problemas reales de la nación ucraniana.


En Occidente creemos que los “oligarcas” sólo están en Rusia, mientras que la realidad es que están presentes sobre todo en toda la galaxia de naciones que antes componían la Unión Soviética, donde pueden acumular riqueza y poder simplemente poniéndose a disposición de los “filántropos” extranjeros y las empresas multinacionales”


“El pueblo ucraniano, independientemente del grupo étnico al que pertenezca, no es más que el último rehén involuntario del régimen totalitario supranacional que puso de rodillas a las economías nacionales de todo el mundo mediante el engaño de la COVID, después de teorizar públicamente sobre la necesidad de diezmar a la población mundial y transformar a los supervivientes en enfermos crónicos que han comprometido irremediablemente su sistema inmunitario”,


Es evidente que Vigano es muy culto y está muy versado en las ideologías de la élite gobernante mundial. Es un héroe para todos los creyentes católicos, así como para todos los cristianos que tienen la intención de resistir al gobierno satánico de un solo mundo que se está formando en este momento. Su artículo de opinión completo puede verse aquí.


Fuente:   Nosmintieron 

- - -



28 de enero de 2022

Rusia y Ucrania

 



Juan Manuel de Prada 

25 de enero de 2022


La amputación de Ucrania es para Rusia tan dolorosa como lo sería la amputación de Cataluña para España.


Cuando los medios de cretinización de masas se refieren a Ucrania suelen soslayar un detalle sin importancia. Todo el levante ucraniano hasta Kiev no sólo forma parte de Rusia, sino que es la cuna histórica de Rusia.


Coincidiendo con el desmantelamiento de la Unión Soviética, gobernantes ineptos como Yeltsin o títeres de intereses extranjeros como Gorbachov permitieron que su patria fuese desmembrada y puesta en almoneda; de este modo se proclamó la independencia de Ucrania, donde junto a territorios de poniente anexionados por los soviéticos se contaban regiones fundadas por rusos, allá en la noche de los tiempos, y después ganadas con gran derramamiento de sangre al invasor turco. La amputación de Ucrania es para Rusia tan dolorosa como lo sería la amputación de Cataluña para España; y mucho más doloroso aún es que Rusia tenga que aceptar que en tierras que han sido su cuna histórica la OTAN instale bases militares y coloque misiles apuntando hacia Moscú.


Para calcular la humillación que Rusia está sufriendo haríamos bien en imaginar que mañana Cataluña, aprovechando nuestro colapso económico, se declara independiente con el apoyo de potencias extranjeras, que además de imponer un gobierno títere se dedican a colocar misiles en la frontera, apuntando contra territorio español. Rusia sufre esta humillación pacientemente; pero se atreve a advertir que la incorporación de Ucrania a la OTAN tendría «graves consecuencias». ¿Alguien en su sano juicio puede censurar que Rusia reclame garantías mínimas para su seguridad? Si Estados Unidos tiene ‘derecho’ a colocar misiles nucleares en la frontera de Rusia que podrían volatilizar Moscú en un santiamén, ¿acaso no podría Rusia en justa correspondencia colocar otros tantos en Cuba o Venezuela? Que, por cierto, no son territorio fronterizo con Estados Unidos, ni tampoco su cuna histórica. 


Mención aparte merece el penoso lacayismo del doctor Sánchez, tan pelele y lameculos de Estados Unidos como otrora Aznar. El doctor Sánchez ha tolerado las actitudes más hostiles de Marruecos (desde la apropiación de aguas territoriales hasta el envío masivo de población) sin recibir ayuda alguna de la OTAN; ahora, sin embargo, manda una fragata a la zona de conflicto, al más puro estilo cipayo. ¿Cuántas manifestaciones estaría encabezando el doctor Sánchez si esta fragata la hubiese enviado un gobierno presidido por Aznar o Rajoy? Y como Estados Unidos ni siquiera le deja poner los pies encima de la mesa, el pobre pelele ordena a sus publicistas áulicos que lo graben haciendo el ridi y el hortera por teléfono, como un Gila vestido por Emidio Tucci.


Tenía razón Solshenitsyn cuando escribió: «No hay esperanza en Occidente; es más, nunca debemos contar con él. El exceso de bienestar y una atmósfera contaminante de sinvergonzonería le han atrofiado la voluntad y el juicio». De ahí que convenga recordar siempre la profecía del monje Filoteo: «Bizancio es la segunda Roma; la tercera será Moscú. Cuando esta caiga, no habrá más».



- - -

Fuente: El Manifiesto


23 de octubre de 2021

Putin en Valdai - 2021

 

Discurso completo de Valdai 2021




Señorías. Para empezar, me gustaría agradecerles por venir a Rusia y participar en los eventos del Valdai Club.

Como siempre, durante estas reuniones se plantean cuestiones urgentes y se llevan a cabo debates exhaustivos sobre estos temas que, sin exagerar, importan a personas de todo el mundo. Una vez más, el tema clave del foro se planteó de una manera sencilla, diría incluso a quemarropa: La reorganización global en el siglo XXI: el individuo, los valores y el Estado.

De hecho, vivimos en una era de grandes cambios. Si me lo permite, por tradición, ofreceré mis puntos de vista con respecto a la agenda que ha elaborado.

En general, esta frase, “vivir en una era de grandes cambios”, puede parecer trivial ya que la usamos con tanta frecuencia. Además, esta era de cambio comenzó hace bastante tiempo y los cambios se han convertido en parte de la vida cotidiana. De ahí la pregunta: ¿merece la pena centrarse en ellos? Estoy de acuerdo con quienes hicieron la agenda de estas reuniones; por supuesto que lo merecen.

En las últimas décadas, muchas personas han citado un proverbio chino. El pueblo chino es sabio y tiene muchos pensadores y pensamientos valiosos que todavía podemos utilizar hoy. Uno de ellos, como sabrá, dice: “Dios no permita vivir en una época de cambio”. Pero ya lo estamos viviendo, nos guste o no, y estos cambios son cada vez más profundos y fundamentales. Pero consideremos otra sabiduría china: la palabra “crisis” consta de dos jeroglíficos – probablemente haya representantes de la República Popular China en la audiencia, y me corregirán si me equivoco – pero, dos jeroglíficos, “peligro” y “oportunidad”. Y como decimos aquí en Rusia, “lucha contra las dificultades con tu mente y lucha contra los peligros con tu experiencia”.

Por supuesto, debemos ser conscientes del peligro y estar preparados para contrarrestarlo, y no solo una amenaza, sino muchas amenazas diversas que pueden surgir en esta era de cambio. Sin embargo, no es menos importante recordar un segundo componente de la crisis: oportunidades que no se deben desaprovechar, tanto más cuanto que la crisis a la que nos enfrentamos es conceptual e incluso de civilización. Se trata básicamente de una crisis de enfoques y principios que determinan la existencia misma de los humanos en la Tierra, pero tendremos que revisarlos seriamente en cualquier caso. La pregunta es dónde moverse, qué renunciar, qué revisar o ajustar. Al decir esto, estoy convencido de que es necesario luchar por valores reales, defendiéndolos en todos los sentidos.

La humanidad entró en una nueva era hace unas tres décadas cuando se crearon las principales condiciones para poner fin al enfrentamiento político-militar e ideológico. Estoy seguro de que se ha hablado mucho de esto en este club de discusión. Nuestro Canciller también habló de ello, pero sin embargo me gustaría repetir varias cosas.

En ese momento se inició la búsqueda de un nuevo equilibrio, relaciones sostenibles en las áreas social, política, económica, cultural y militar y el apoyo al sistema mundial. Estábamos buscando este apoyo pero hay que decir que no lo encontramos, al menos hasta ahora. Mientras tanto, aquellos que se sentían como los ganadores después del final de la Guerra Fría (también hemos hablado de esto muchas veces) y pensaban que habían escalado el Monte Olimpo pronto descubrieron que el suelo se estaba cayendo por debajo incluso allí, y esta vez fue su turno., y nadie podía “detener este momento fugaz” por muy justo que pareciera.

En general, debió parecer que nos ajustábamos a esta continua inconstancia, imprevisibilidad y permanente estado de transición, pero esto tampoco sucedió.

Me gustaría agregar que la transformación que estamos viendo y de la que somos parte es de un calibre diferente a los cambios que ocurrieron repetidamente en la historia de la humanidad, al menos aquellos que conocemos. No se trata simplemente de un cambio en el equilibrio de fuerzas o de avances científicos y tecnológicos, aunque ambos también se están produciendo. Hoy, nos enfrentamos a cambios sistémicos en todas las direcciones, desde la condición geofísica cada vez más complicada de nuestro planeta hasta una interpretación más paradójica de lo que es un ser humano y cuáles son las razones de su existencia.

Miremos a nuestro alrededor. Y diré esto nuevamente: me permitiré expresar algunos pensamientos a los que me suscribo.

En primer lugar, el cambio climático y la degradación ambiental son tan obvios que incluso las personas más descuidadas ya no pueden ignorarlos. Se puede seguir participando en debates científicos sobre los mecanismos detrás de los procesos en curso, pero es imposible negar que estos procesos están empeorando y es necesario hacer algo. Los desastres naturales como sequías, inundaciones, huracanes y tsunamis casi se han convertido en la nueva normalidad y nos estamos acostumbrando a ellos. Baste recordar las devastadoras y trágicas inundaciones en Europa el verano pasado, los incendios en Siberia; hay muchos ejemplos. No solo en Siberia, nuestros vecinos en Turquía también han tenido incendios forestales, y los Estados Unidos y otros lugares del continente americano. A veces parece que cualquier rivalidad geopolítica, científica y técnica o ideológica se vuelve inútil en este contexto, si los ganadores no tienen suficiente aire para respirar o nada para beber.

La pandemia de coronavirus se ha convertido en otro recordatorio de lo frágil que es nuestra comunidad, lo vulnerable que es, y nuestra tarea más importante es garantizar a la humanidad una existencia segura y resiliente. Para aumentar nuestras posibilidades de supervivencia frente a los cataclismos, es absolutamente necesario repensar cómo vamos con nuestras vidas, cómo administramos nuestros hogares, cómo se desarrollan las ciudades o cómo deberían desarrollarse; necesitamos reconsiderar las prioridades de desarrollo económico de estados enteros. Repito, la seguridad es uno de nuestros principales imperativos, en cualquier caso se ha vuelto obvio ahora, y cualquiera que intente negar esto tendrá que explicar luego por qué se equivocaron y por qué no estaban preparados para las crisis y conmociones que enfrentan naciones enteras. .

Segundo. Los problemas socioeconómicos que enfrenta la humanidad se han agravado hasta el punto de que, en el pasado, desencadenarían conmociones mundiales, como guerras mundiales o cataclismos sociales sangrientos. Todo el mundo dice que el modelo actual de capitalismo que subyace en la estructura social en la inmensa mayoría de países, ha terminado su curso y ya no ofrece una solución a una serie de diferencias cada vez más enredadas.

En todas partes, incluso en los países y regiones más ricos, la distribución desigual de la riqueza material ha exacerbado la desigualdad, principalmente la desigualdad de oportunidades tanto dentro de las sociedades individuales como a nivel internacional. Mencioné este formidable desafío en mis comentarios en el Foro de Davos a principios de este año. Sin duda, estos problemas nos amenazan con grandes y profundas divisiones sociales.

Además, varios países e incluso regiones enteras se ven regularmente afectados por crisis alimentarias. Probablemente discutiremos esto más adelante, pero hay muchas razones para creer que esta crisis empeorará en el futuro cercano y puede alcanzar formas extremas. También hay escasez de agua y electricidad (probablemente cubriremos esto también hoy), sin mencionar la pobreza, las altas tasas de desempleo o la falta de atención médica adecuada.

Los países rezagados son plenamente conscientes de ello y están perdiendo la fe en las perspectivas de ponerse al día con los líderes. La decepción estimula la agresión y empuja a la gente a unirse a las filas de los extremistas. Las personas en estos países tienen una sensación cada vez mayor de expectativas incumplidas y fallidas y la falta de oportunidades no solo para ellos, sino también para sus hijos. Esto es lo que les hace buscar una vida mejor y da como resultado una migración descontrolada que, a su vez, crea un terreno fértil para el descontento social en los países más prósperos. No necesito explicarte nada, ya que puedes ver todo con tus propios ojos y, probablemente, estás más versado en estos temas que yo.

Como señalé anteriormente, las potencias líderes prósperas tienen otros problemas sociales urgentes, desafíos y riesgos en abundancia, y muchos de ellos ya no están interesados ​​en luchar por la influencia ya que, como dicen, ya tienen suficiente en sus platos. El hecho de que la sociedad y los jóvenes en muchos países hayan reaccionado exageradamente de manera dura e incluso agresiva a las medidas para combatir el coronavirus se demostró, y quiero enfatizar esto, espero que alguien ya lo haya mencionado antes que yo en otros lugares, creo que esta reacción mostró que la pandemia era solo un pretexto: las causas de la irritación y frustración social son mucho más profundas.

Tengo otro punto importante que hacer. La pandemia, que, en teoría, se suponía que uniría a la gente en la lucha contra esta enorme amenaza común, se ha convertido en cambio en un factor divisivo más que unificador. Hay muchas razones para eso, pero una de las principales es que comenzaron a buscar soluciones a los problemas entre los enfoques habituales: una variedad de ellos, pero aún los antiguos, simplemente no funcionan. O, para ser más precisos, funcionan, pero a menudo y, por extraño que parezca, empeoran la situación actual.

Por cierto, Rusia ha pedido en repetidas ocasiones, y lo repetiré, detener estas ambiciones inapropiadas y trabajar juntos. Probablemente hablemos de esto más adelante, pero está claro lo que tengo en mente. Hablamos de la necesidad de contrarrestar juntos la infección por coronavirus. Pero nada cambia; todo sigue igual a pesar de las consideraciones humanitarias. No me refiero a Rusia ahora, dejemos las sanciones contra Rusia por ahora; Me refiero a las sanciones que siguen vigentes contra aquellos estados que necesitan urgentemente ayuda internacional. ¿Dónde están los fundamentos humanitarios del pensamiento político occidental? Parece que no hay nada allí, solo charlas ociosas. ¿Lo entiendes? Esto es lo que parece estar en la superficie.

Además, la revolución tecnológica, los impresionantes logros en inteligencia artificial, electrónica, comunicaciones, genética, bioingeniería y medicina abren enormes oportunidades, pero al mismo tiempo, en términos prácticos, plantean cuestiones filosóficas, morales y espirituales que eran hasta hace poco tiempo dominio exclusivo de los escritores de ciencia ficción.

¿Qué pasará si las máquinas superan a los humanos en la capacidad de pensar? ¿Dónde está el límite de interferencia en el cuerpo humano más allá del cual una persona deja de ser ella misma y se convierte en alguna otra entidad? ¿Cuáles son los límites éticos generales en el mundo donde el potencial de la ciencia y las máquinas se está volviendo casi ilimitado? ¿Qué significará esto para cada uno de nosotros, para nuestros descendientes, nuestros descendientes más cercanos, nuestros hijos y nietos?

Estos cambios están cobrando impulso y, desde luego, no pueden detenerse porque, por regla general, son objetivos. Todos tendremos que lidiar con las consecuencias independientemente de nuestros sistemas políticos, condición económica o ideología imperante.

Verbalmente, todos los estados hablan de su compromiso con los ideales de cooperación y su voluntad de trabajar juntos para resolver problemas comunes pero, lamentablemente, estas son solo palabras. En realidad, está sucediendo lo contrario, y la pandemia ha servido para alimentar las tendencias negativas que surgieron hace mucho tiempo y que ahora solo están empeorando. El enfoque basado en el proverbio, “tu propia camisa está más cerca del cuerpo”, finalmente se ha vuelto común y ahora ni siquiera se oculta. Además, esto a menudo es incluso una cuestión para blandir jactancia. Los intereses egoístas prevalecen sobre la noción de bien común.

Por supuesto, el problema no es solo la mala voluntad de ciertos Estados y élites notorias. Es más complicado que eso, en mi opinión. En general, la vida rara vez se divide en blanco y negro. Cada gobierno, cada líder es el principal responsable ante sus propios compatriotas, obviamente. El objetivo principal es garantizar su seguridad, paz y prosperidad. Por lo tanto, los asuntos internacionales y transnacionales nunca serán tan importantes para un liderazgo nacional como la estabilidad nacional. En general, esto es normal y correcto.

Tenemos que afrontar el hecho de que las instituciones de gobernanza global no siempre son eficaces y sus capacidades no siempre están a la altura del desafío que plantea la dinámica de los procesos globales. En este sentido, la pandemia podría ayudar: mostró claramente qué instituciones tienen lo que se necesita y cuáles necesitan ajustes.

La realineación del equilibrio de poder presupone una redistribución de acciones a favor de países emergentes y en desarrollo que hasta ahora se sentían excluidos. Para decirlo sin rodeos, el dominio occidental de los asuntos internacionales, que comenzó hace varios siglos y, durante un breve período, fue casi absoluto a fines del siglo XX, está dando paso a un sistema mucho más diverso.

Esta transformación no es un proceso mecánico y, a su manera, incluso podría decirse, no tiene paralelo. Podría decirse que la historia política no tiene ejemplos de un orden mundial estable que se establezca sin una gran guerra y sus resultados como base, como fue el caso después de la Segunda Guerra Mundial. Entonces, tenemos la oportunidad de sentar un precedente extremadamente favorable. El intento de crearlo después del final de la Guerra Fría sobre la base de la dominación occidental fracasó, como vemos. El estado actual de los asuntos internacionales es producto de ese mismo fracaso, y debemos aprender de ello.

Algunos pueden preguntarse, ¿a qué hemos llegado? Hemos llegado a un lugar paradójico. Solo un ejemplo: durante dos décadas, la nación más poderosa del mundo ha estado realizando campañas militares en dos países con los que no se puede comparar de ninguna manera. Pero al final, tuvo que cerrar sus operaciones sin lograr un solo objetivo que se había propuesto hace 20 años, y retirarse de estos países causando un daño considerable a los demás y a sí misma. De hecho, la situación ha empeorado dramáticamente.

Pero ese no es el punto. Anteriormente, una guerra perdida por un lado significaba la victoria del otro lado, que asumía la responsabilidad de lo que estaba sucediendo. Por ejemplo, la derrota de Estados Unidos en la guerra de Vietnam, por ejemplo, no convirtió a Vietnam en un “agujero negro”. Por el contrario, surgió allí un estado en desarrollo exitoso que, sin duda, se basó en el apoyo de un aliado fuerte. Las cosas son diferentes ahora: no importa quién tome la delantera, la guerra no se detiene, solo cambia de forma. Como regla general, el hipotético ganador se muestra reacio o incapaz de garantizar una recuperación pacífica de la posguerra, y solo empeora el caos y el vacío que representan un peligro para el mundo.

Colegas:

¿Cuáles cree que son los puntos de partida de este complejo proceso de realineación? Permítanme intentar resumir los puntos de conversación.

En primer lugar, la pandemia de coronavirus ha demostrado claramente que el orden internacional se estructura en torno a los estados nacionales. Por cierto, los desarrollos recientes han demostrado que las plataformas digitales globales, con todo su poder, que pudimos ver en los procesos políticos internos en los Estados Unidos, no han logrado usurpar las funciones políticas o estatales. Estos intentos resultaron efímeros. Las autoridades estadounidenses, como dije, han puesto de inmediato a los propietarios de estas plataformas en su lugar, que es exactamente lo que se está haciendo en Europa, si se mira el tamaño de las multas que se les imponen y las medidas de desmonopolización que se están tomando. Eres consciente de eso.

En las últimas décadas, muchos han arrojado conceptos sofisticados que afirman que el papel del Estado era obsoleto y extrovertido. La globalización supuestamente convirtió las fronteras nacionales en un anacronismo y la soberanía en un obstáculo para la prosperidad. Ya sabes, lo dije antes y lo diré de nuevo. Esto es también lo que dijeron quienes intentaron abrir las fronteras de otros países en beneficio de sus propias ventajas competitivas. Esto es lo que sucedió realmente. Y tan pronto como se supo que alguien en algún lugar está logrando grandes resultados, inmediatamente volvió a cerrar fronteras en general y, en primer lugar, sus propias fronteras aduaneras y lo que sea, y comenzó a construir muros. Bueno, ¿se suponía que no íbamos a darnos cuenta, o qué? Todos ven todo y todos entienden todo perfectamente. Por supuesto que lo hacen.

Ya no tiene sentido discutirlo. Es obvio. Pero los eventos, cuando hablamos de la necesidad de abrir fronteras, los eventos, como dije, fueron en la dirección opuesta. Solo los estados soberanos pueden responder eficazmente a los desafíos de la época y las demandas de los ciudadanos. En consecuencia, cualquier orden internacional efectivo debe tener en cuenta los intereses y capacidades del Estado y proceder sobre esa base, y no tratar de probar que no deberían existir. Además, es imposible imponer nada a nadie, ya sean los principios que subyacen a la estructura sociopolítica o los valores que alguien, por sus propias razones, ha llamado universales. Después de todo, está claro que cuando ocurre una crisis real, solo queda un valor universal y ese es la vida humana, que cada Estado decide por sí mismo cuál es la mejor manera de proteger en función de sus habilidades, cultura y tradiciones.

En este sentido, volveré a señalar lo grave y peligrosa que se ha vuelto la pandemia de coronavirus. Como sabemos, más de 4,9 millones han muerto a causa de ella. Estas aterradoras cifras son comparables e incluso superan las pérdidas militares de los principales participantes en la Primera Guerra Mundial.

El segundo punto sobre el que me gustaría llamar su atención es la escala del cambio que nos obliga a actuar con extrema cautela, aunque sólo sea por razones de autoconservación. El Estado y la sociedad no deben responder de manera radical a los cambios cualitativos en la tecnología, los cambios ambientales dramáticos o la destrucción de los sistemas tradicionales. Es más fácil destruir que crear, como todos sabemos. Nosotros en Rusia sabemos esto muy bien, lamentablemente, por nuestra propia experiencia, que hemos tenido varias veces.

Hace poco más de un siglo, Rusia enfrentó objetivamente serios problemas, incluso debido a la Primera Guerra Mundial en curso, pero sus problemas no eran mayores y posiblemente incluso menores o no tan agudos como los problemas que enfrentaban los otros países, y Rusia podría haber lidiado con sus problemas de forma gradual y civilizada. Pero los choques revolucionarios llevaron al colapso y la desintegración de una gran potencia. La segunda vez que esto sucedió hace 30 años, cuando una nación potencialmente muy poderosa no logró entrar en el camino de reformas urgentes, flexibles pero bien fundamentadas en el momento adecuado, y como resultado fue víctima de todo tipo de dogmáticos, los reaccionarios. y los llamados progresistas, ambos: todos hicieron su parte.

Estos ejemplos de nuestra historia nos permiten decir que las revoluciones no son una forma de solucionar una crisis sino una forma de agravarla. Ninguna revolución valió la pena por el daño que hizo al potencial humano.

Tercera. La importancia de un apoyo sólido en la esfera de la moral, la ética y los valores está aumentando dramáticamente en el frágil mundo moderno. De hecho, los valores son un producto, un producto único del desarrollo histórico y cultural de cualquier nación. El entrelazamiento mutuo de naciones definitivamente los enriquece, la apertura amplía sus horizontes y les permite echar una nueva mirada a sus propias tradiciones. Pero el proceso debe ser orgánico y nunca puede ser rápido. Cualquier elemento extranjero será rechazado de todos modos, posiblemente sin rodeos. Cualquier intento de imponer los valores propios a los demás con un resultado incierto e impredecible solo puede complicar aún más una situación dramática y, por lo general, producir la reacción opuesta y un resultado opuesto al esperado.

Observamos con asombro los procesos en curso en los países que tradicionalmente se han considerado abanderados del progreso. Por supuesto, los choques sociales y culturales que están teniendo lugar en los Estados Unidos y Europa Occidental no son asunto nuestro; nos mantenemos al margen de esto. Algunas personas en Occidente creen que una eliminación agresiva de páginas enteras de su propia historia, la “discriminación inversa” contra la mayoría en interés de una minoría y la demanda de renunciar a las nociones tradicionales de madre, padre, familia e incluso género, creen que todos estos son los hitos en el camino hacia la renovación social.

Escuche, me gustaría señalar una vez más que ustedes tienen derecho a hacer esto, pero nosotros nos mantenemos al margen. Nos gustaría pedirles que también se mantengan afuera de nuestros asuntos. Tenemos un punto de vista diferente, al menos la inmensa mayoría de la sociedad rusa – sería más correcto decirlo de esta manera – tiene una opinión diferente sobre este asunto. Creemos que debemos confiar en nuestros propios valores espirituales, nuestra tradición histórica y la cultura de nuestra nación multiétnica.

Los defensores del llamado “progreso social” creen que están introduciendo a la humanidad a algún tipo de conciencia nueva y mejor. Buena suerte, iza las banderas como decimos, adelante. Lo único que quiero decir ahora es que sus recetas no son nuevas en absoluto. Puede ser una sorpresa para algunas personas, pero Rusia ya estuvo allí. Después de la revolución de 1917, los bolcheviques, apoyándose en los dogmas de Marx y Engels, también dijeron que cambiarían las formas y costumbres existentes y no solo las políticas y económicas, sino la noción misma de la moral humana y los fundamentos de una sociedad sana. La destrucción de los valores ancestrales, la religión y las relaciones entre las personas, hasta e incluyendo el rechazo total de la familia (también lo tuvimos), el estímulo para informar sobre los seres queridos, todo esto fue proclamado progreso. En aquel entonces era ampliamente apoyado en todo el mundo y estaba bastante de moda, al igual que hoy. Por cierto, los bolcheviques eran absolutamente intolerantes con opiniones distintas de las suyas.

Creo que esto debería recordar algo de lo que estamos presenciando ahora. Al observar lo que está sucediendo en varios países occidentales, nos sorprende ver las prácticas domésticas que, afortunadamente, hemos dejado, espero, en un pasado lejano. La lucha por la igualdad y contra la discriminación se ha convertido en un dogmatismo agresivo rayano en el absurdo, cuando las obras de los grandes autores del pasado -como Shakespeare- ya no se enseñan en las escuelas o universidades, porque se cree que sus ideas son atrasadas. Los clásicos se declaran atrasados ​​e ignorantes de la importancia del género o la raza. En Hollywood se distribuyen memorandos sobre la narración adecuada y cuántos personajes de qué color o género deben tener una película. Esto es incluso peor que el departamento de agitprop del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética.

Contrarrestar los actos de racismo es una causa noble y necesaria, pero la nueva “cultura de cancelación” la ha convertido en “discriminación inversa”, es decir, racismo inverso. El énfasis obsesivo en la raza está dividiendo aún más a las personas, cuando los verdaderos luchadores por los derechos civiles soñaban precisamente con borrar las diferencias y negarse a dividir a las personas por el color de piel. Les pedí específicamente a mis colegas que encontraran la siguiente cita de Martin Luther King: “Tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños algún día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por su carácter”. Este es el verdadero valor. Sin embargo, las cosas están saliendo de otra manera allí. Por cierto, la mayoría absoluta de los rusos no cree que el color de la piel de una persona o su género sea un asunto importante. Cada uno de nosotros es un ser humano. Eso es lo que importa.

En varios países occidentales, el debate sobre los derechos de hombres y mujeres se ha convertido en una fantasmagoría perfecta. Miren, tengan cuidado de ir a donde los bolcheviques alguna vez planearon ir, no solo comunalizando pollos, sino también comunalizando a las mujeres. Un paso más y estarán ahí.

Los fanáticos de estos nuevos enfoques llegan incluso a querer abolir estos conceptos por completo. Cualquiera que se atreva a mencionar que los hombres y las mujeres existen realmente, lo cual es un hecho biológico, corre el riesgo de ser condenado al ostracismo. “Progenitor número uno” y “progenitor número dos”, “progenitor que da a luz” en lugar de “madre”, y “leche humana” en lugar de “leche materna”, porque podría molestar a las personas que no están seguras de su propio género. Repito, esto no es nada nuevo; En la década de 1920, los llamados Kulturtraegers soviéticos también inventaron un nuevo lenguaje creyendo que estaban creando una nueva conciencia y cambiando los valores de esa manera. Y, como ya he dicho, hicieron tanto lío que a veces todavía uno se estremece.

Sin mencionar algunas cosas verdaderamente monstruosas cuando a los niños se les enseña desde una edad temprana que un niño puede convertirse fácilmente en una niña y viceversa. Es decir, los profesores en realidad les imponen una elección que supuestamente todos tenemos. Lo hacen mientras excluyen a los padres del proceso y obligan al niño a tomar decisiones que pueden cambiar toda su vida. Ni siquiera se molestan en consultar con psicólogos infantiles: ¿es un niño a esta edad capaz de tomar una decisión de este tipo? Llamar a las cosas por su nombre, esto raya en un crimen de lesa humanidad, y se está haciendo en nombre y bajo la bandera del progreso.

Bueno, si a alguien le gusta esto, déjelo que lo haga. Ya he mencionado que, al dar forma a nuestros enfoques, nos guiaremos por un conservadurismo saludable. Eso fue hace unos años, cuando las pasiones en el ámbito internacional aún no estaban tan altas como ahora, aunque, por supuesto, podemos decir que las nubes se estaban acumulando incluso entonces. Ahora, cuando el mundo atraviesa una ruptura estructural, la importancia de un conservadurismo razonable como base para un curso político se ha disparado, precisamente debido a los riesgos y peligros que se multiplican, y a la fragilidad de la realidad que nos rodea.

Este enfoque conservador no se trata de un tradicionalismo ignorante, un miedo al cambio o un juego de restricción, y mucho menos de retirarnos a nuestro propio caparazón. Se trata principalmente de la confianza en una tradición probada por el tiempo, la preservación y el crecimiento de la población, una evaluación realista de uno mismo y de los demás, una alineación precisa de prioridades, una correlación de necesidad y posibilidad, una formulación prudente de metas y un criterio fundamental. rechazo del extremismo como método. Y, francamente, en el período inminente de reconstrucción global, que puede llevar bastante tiempo, con un diseño final incierto, el conservadurismo moderado es la línea de conducta más razonable, hasta donde yo lo veo. Inevitablemente cambiará en algún momento, pero hasta ahora, no hacer daño, el principio rector de la medicina, parece ser el más racional. Noli nocere, como dicen.

Una vez más, para nosotros en Rusia, estos no son postulados especulativos, sino lecciones de nuestra difícil y a veces trágica historia. El costo de experimentos sociales mal concebidos a veces está más allá de toda estimación. Tales acciones pueden destruir no solo los fundamentos materiales, sino también espirituales de la existencia humana, dejando tras de sí una ruina moral donde nada se puede construir para reemplazarlo durante mucho tiempo.

Finalmente, hay un punto más que quiero hacer. Entendemos muy bien que resolver muchos problemas urgentes que el mundo ha estado enfrentando sería imposible sin una estrecha cooperación internacional. Sin embargo, debemos ser realistas: la mayoría de los eslóganes bonitos sobre la búsqueda de soluciones globales a los problemas globales que hemos estado escuchando desde finales del siglo XX nunca se harán realidad. Para lograr una solución global, los Estados y las personas tienen que transferir sus derechos soberanos a estructuras supranacionales en una medida que pocos, si es que hay alguno, aceptarían. Esto se debe principalmente al hecho de que tiene que responder por los resultados de tales políticas no a un público global, sino a sus ciudadanos y votantes.

Sin embargo, esto no significa que sea imposible ejercer cierta moderación para lograr soluciones a los desafíos globales. Después de todo, un desafío global es un desafío para todos juntos y para cada uno de nosotros en particular. Si todos vieran una manera de beneficiarse de la cooperación para superar estos desafíos, esto definitivamente nos dejaría mejor equipados para trabajar juntos.

Una de las formas de promover estos esfuerzos podría ser, por ejemplo, elaborar, a nivel de la ONU, una lista de desafíos y amenazas que enfrentan países específicos, con detalles de cómo podrían afectar a otros países. Este esfuerzo podría involucrar a expertos de varios países y campos académicos, incluidos ustedes, mis colegas. Creemos que el desarrollo de una hoja de ruta de este tipo podría inspirar a muchos países a ver los problemas mundiales desde una nueva perspectiva y comprender cómo la cooperación podría ser beneficiosa para ellos.

Ya he mencionado los desafíos que enfrentan las instituciones internacionales. Lamentablemente, este es un hecho evidente: ahora se trata de reformar o cerrar algunos de ellos. Sin embargo, las Naciones Unidas como institución internacional central conserva su valor perdurable, al menos por ahora. Creo que en nuestro mundo turbulento es la ONU la que aporta un toque de conservadurismo razonable a las relaciones internacionales, algo que es tan importante para normalizar la situación.

Muchos critican a la ONU por no adaptarse a un mundo que cambia rápidamente. En parte, esto es cierto, pero no es la ONU, sino principalmente sus miembros quienes tienen la culpa de esto. Además, este organismo internacional promueve no solo las normas internacionales, sino también el espíritu normativo, que se basa en los principios de igualdad y la máxima consideración por las opiniones de todos. Nuestra misión es preservar este patrimonio mientras reformamos la organización. Sin embargo, al hacerlo, debemos asegurarnos de no tirar al bebé con el agua de la bañera, como dice el refrán.

Esta no es la primera vez que utilizo una tribuna alta para hacer este llamado a la acción colectiva a fin de enfrentar los problemas que continúan acumulándose y agudizándose. Es gracias a ustedes, amigos y colegas, que el Valdai Club está emergiendo o ya se ha establecido como un foro de alto perfil. Es por esta razón que me dirijo a esta plataforma para reafirmar nuestra disposición a trabajar juntos para abordar los problemas más urgentes que enfrenta el mundo hoy.

Amigos.

Los cambios que mencioné aquí antes, así como los que mencionaron ustedes, son relevantes para todos los países y pueblos. Rusia, por supuesto, no es una excepción. Como todos los demás, buscamos respuestas a los desafíos más urgentes de nuestro tiempo.

Por supuesto, nadie tiene recetas preparadas. Sin embargo, me atrevería a decir que nuestro país tiene ventaja. Déjenme explicarles cuál es esta ventaja. Tiene que ver con nuestra experiencia histórica. Es posible que hayan notado que me he referido a él varias veces en el curso de mis comentarios. Desafortunadamente, tuvimos que traer muchos recuerdos tristes, pero al menos nuestra sociedad ha desarrollado lo que ahora llaman inmunidad colectiva al extremismo que allana el camino a los trastornos y cataclismos socioeconómicos. La gente realmente valora la estabilidad y poder llevar una vida normal y prosperar, mientras confía en que las aspiraciones irresponsables de otro grupo de revolucionarios no alterarán sus planes y aspiraciones. Muchos tienen recuerdos vívidos de lo que sucedió hace 30 años y todo el dolor que se necesitó para salir de la zanja en la que se encontraron nuestro país y nuestra sociedad después de que la URSS se derrumbó.

Las opiniones conservadoras que mantenemos son un conservadurismo optimista, que es lo que más importa. Creemos que es posible un desarrollo positivo y estable. Todo depende principalmente de nuestros propios esfuerzos. Por supuesto, estamos dispuestos a trabajar con nuestros socios en causas nobles comunes.

Me gustaría agradecer una vez más a todos los participantes por su atención. Como dice la tradición, con gusto responderé o al menos intentaré responder a sus preguntas.

Gracias por su paciencia.

Fuente: http://www.kremlin.ru/events/president/news/66975

Tomado de: Kontrainfo