4 de junio de 2018

El Loby judío y una voz silenciada




Norman Finkelstein

UNA VOZ SILENCIADA

El intelectual judío que lo perdió todo por criticar a Israel

Las polémicas de Finkelstein contra el poderoso lobi proisraelí en EEUU han arruinado su carrera

RICARDO MIR DE FRANCIA


Norman Finkelstein vive solo en un pequeño apartamento de Coney Island, un barrio obrero de población inmigrante a una hora de Manhattan. Es la una de la tarde cuando suena el timbre. Una voz quebradiza pregunta quién llama y abre la puerta en pantalón de pijama y sin camiseta. "Estoy agotado, me había olvidado de la entrevista", dice disculpándose. Apenas ha dormido en toda la noche y parece desorientado. A las tres de la mañana estaba en pie para leer sobre los últimos acontecimientos en Gaza, territorio al que ha dedicado su último libro: Gaza, investigación sobre su martirio. El libro es número uno en ventas de Amazon en dos categorías. Ha sido aclamado por los grandes referentes en la materia, pero después de décadas combatiendo la narrativa que Israel y sus aliados propagan para seguir sometiendo a los palestinos, Finkelstein parece un hombre derrotado.


En Estados Unidos, denunciar sin eufemismos las políticas de Israel es un ejercicio de alto riesgo. Un campo de minas plagado de tabús y líneas rojas. Y este académico judío de 64 años, hijo de supervivientes del gueto de Varsovia y los campos de exterminio nazi, las ha pisado todas. "Tengo reputación de ser un inconsciente y un salvaje, pero hago las cosas de forma muy premeditada. Sé exactamente cuáles serán las consecuencias de cada palabra que digo", dice en el comedor de su casa. Su estilo combina un rigor casi forense por los hechos con la indignación moral de los viejos intelectuales. En sus libros ha detallado las violaciones israelís de los derechos humanos en los territorios ocupados y ha impugnado lo que llama la ‘Industria del Holocausto’, su obra más polémica.

Así ha descrito a una serie de instituciones e individuos a los que acusa de haberse apropiado de las atrocidades nazis para enriquecerse y explotarlas con fines ideológicos para "victimizar a Israel", “justificar sus políticas criminales” y blindarlo ante la crítica. No ha dejado tótem sin descabezar. Ha acusado de “corrupción moral” al escritor Elie Wiesel, el historiador Bernard Lewis, el abogado Alan Dershowitz, la Liga Antidifamación o el Congreso Mundial Judío. El precio ha sido altísimo. Le han llamado "veneno", "asqueroso judío que se odia a sí mismo" o "negacionista del Holocausto", cuando toda su familia (salvo sus padres) fue vapuleada en los campos. Pero, sobre todo, han logrado condenarle al más profundo ostracismo.

Campaña demoledora

Tras una demoledora campaña de presión por parte del lobi proisraelí, la Universidad de DePaul (Chicago) en la que daba clases decidió cesarle en el 2007. De nada sirvió el apoyo mayoritario del resto de profesores o las huelgas de hambre de algunos estudiantes. La propia universidad llegó a reconocer tácitamente que el cese respondía a motivos políticos al describir a Finkelstein como un "académico prolífico y un extraordinario profesor".

Desde entonces no ha podido volver a enseñar en las universidades de su país y ha sido expulsado del circuito de conferencias. El que era junto a Noam Chomsky y Edward Said la voz más respetada de los derechos palestinos en EEUU ha acabado ninguneado como un paria. “He pagado un doble precio”, reflexiona ahora. "Llevo desempleado 11 años. Solo di clases durante cuatro semanas en Turquía, lo que financieramente y moralmente es muy duro porque me encanta enseñar".

El otro tiene que ver con su completa exclusión del debate público. Su libro sobre Gaza salió en enero y, aunque la situación en la Franja ha copado semanas de titulares por la matanza de palestinos desarmados en sus fronteras, la prensa estadounidense le ha ignorado completamente. "A tenor de las principales autoridades en la materia, mi libro es el mejor nunca publicado sobre el tema, pero no he recibido una sola reseña en los medios. La única llegó hace tres semanas. Tampoco me ha llamado un solo periodista para preguntarme mi opinión". (El noticiario Democracy Now le llamó el mismo día de nuestra entrevista).

Gaza un campo de concentración

Lo más paradójico de todo es que las posiciones de Finkelstein sobre el conflicto no son particularmente radicales. Defiende los dos estados, critica la campaña de boicot contra Israel y promueve el uso de la no violencia contra la ocupación. “El problema no son mis posiciones políticas, sino mi rechazo a diluir los hechos para que sean más digeribles para el público. De ahí que no diga que Israel usa una fuerza desproporcionada en Gaza. Digo que dispara deliberadamente contra civiles, que no tiene derecho a encerrar a su población en un campo de concentración o que está envenenando a un millón de niños. Es así, son hechos”.

Su análisis raramente aventura conclusiones gratuitas. Bebe de los informes de la ONU, el derecho internacional y las declaraciones de los protagonistas del conflicto. Finkelstein recuerda que fue el británico David Cameron quien definió Gaza como "una cárcel al aire libre" tras la imposición del bloqueo en el 2006, ilegal según la ONU por ser una forma de castigo colectivo. O que el 97% del agua de la Franja está contaminada, según varios estudios. La prestigiosa economista de Harvard, Sara Roy, ha escrito que, a consecuencia de la periódica destrucción israelí y el veto a la entrada de materiales para la reconstrucción, "seres humanos inocentes, la mayoría jóvenes, están siendo lentamente envenenados por el agua que beben".

Hechos como estos o que Gaza será "inhabitable" en el 2020 si no se abren las fronteras, pasan de puntillas o no se publican en la prensa norteamericana. Finkelstein lo atribuye parcialmente a las mismas fuerzas que han arruinado su carrera. "Hay un lobi proisraelí muy efectivo y bien financiado que es absolutamente despiadado. Es la vieja mafia que te rompía las rodillas, pero lo hace de una forma nueva. Destruye tu reputación, te calumnia, te difama y te humilla de la forma más abyecta".

Dejar de escribir

En su caso, lo ha conseguido. Dice que ha dejado de escribir. Y no hay que ser psiquiatra para adivinar el momento por el que atraviesa. "Lo más difícil es levantarte por las mañanas porque tienes que buscar una excusa para tu vida". Tampoco puede viajar a Palestina porque Israel le prohibió la entrada en el 2008 tras expresar su solidaridad con la milicia libanesa de Hizbulá. "Estoy muy resentido por lo que ha pasado, pero volvería a hacerlo. Me siento libre y digo lo que pienso", dice recuperando el fuego con el que se enfrentó a gigantes y fariseos sin achicarse ante las consecuencias.

Antes de despedirse, busca un vídeo en Youtube con imágenes de su trayectoria y música de Pete Seeger al clásico alemán Die gedanken sind frei (Los pensamientos son libres). Y ya de pie, como si lloviera finalmente sobre el desierto, canta como un profeta desnudo liberado de su martirio. "Mis pensamientos me dan poder/ Ningún erudito puede cartografiarlos/ Ningún cazador puede atraparlos/ Ningún hombre puede negarlos".

fuente: elperiodico.com/es/

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Si éso pasa en a "gran democracia del Norte" que podemos esperar nosotros en njestra Banana Republik.
Úrsula Vargues primero, y Esmeralda Mitre después, ya lo han podido comprobar:

Úrsula Vargues: "El mejor ejemplo de que lo que yo dije es cierto, es que no tengo trabajo"


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1 de junio de 2018

Feminismo o Abortismo



El que quiera entender que entienda




Verónica Camargo, mamá de Chiara Paez 
(foto: Lucía Merle) 

El feminismo, entendido como movimiento para luchar por los derechos de las mujeres (igualdad política, acceso a la educación y al trabajo, etc,) se ha ido trasformando en abortismo. El derecho al aborto pasó a ser un tema casi excluyente en el feminismo actual. Incluso en movimientos como #NiUnaMenos, que nacieron contra la violencia de género. La mamá de Chiara Pérez, la chica de 14 años asesinada estando embarazada, y dio origen a ese movimiento, declaró que ya no se siente representada por el mismo.

No es casual que ese feminismo sea promovido en todos los países y cuente con grandes recursos provenientes de fundaciones sostenidas por grandes corporaciones (ej. Fundación Ford), o filántropos (tipo Soros o Rockefeller) y sea canalizado hacia toda una red de ONG's  supuestamente preocupadas por los derechos y la salud de la mujer.  Cuentan también con el apoyo entusiasta de una miríada de voluntarios que se consideran progresistas, e incluso revolucionarios que creen que están combatiendo al capitalismo que los financia.

Tampoco es casual que el tema del aborto haya sido traído a debate no por un gobierno progresista, como se autocalificaba el kirchnerismo, sino por otro mucho más sensible a los requerimientos de los organismos internacionales tipo FMI, Banco Mundial, etc.

En el debate sobre el aborto se van viendo los jugadores e intereses que representan. Algunos abiertamente a favor, como es naturalmente Página12, el diario progre, y otros, como Clarín, de manera más solapada.

Algunas notas:

La cara verdadera del gobierno (o sea, del FMI)

El aborto legal tuvo un fuerte apoyo del ministro de Salud en el cierre del debate  "El aborto existe, no lo podemos soslayar", dijo Rubinstein. Y aseguró que la ley sería beneficiosa para la salud pública..."


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Padre Pepe Di Paola, 
de Villa 21 de Barracas

“No es inocente que este año se instale el aborto desde la política para acercarse a aquel que promueve en todo el mundo el aborto que es el FMI”
...“Aborto es sinónimo de FMI le guste o no al mundo conservador, que no ve con malos ojos que los pobres tengan menos cantidad de hijos o que no los tengan, y también al mundo pseudo progresista, que levanta banderas de presunta libertad sabiendo que este genocidio es inspirado y promovido por el FMI”




Verónica Camargo, la mamá de Chiara Paez, la chica de 14 años asesinada, dijo que ya no se siente parte del movimiento #NiUnaMenos, que inició el crimen de su hija.

"Las chicas sufren violencia y presión de los hombres que no quieren hacerse cargo. Ese fue el caso de Chiara y su bebé", observó.
..."Los problemas deben solucionarse por sus verdaderas causas: una educación, evitar la pobreza, la salud pública, un buen sistema judicial que ponga penas severas en casos de abuso y maltrato. También las familias debemos ocuparnos"

Ver:

21 de mayo de 2018

Para saber quien manda ...


"Para saber quien reina sobre ti, simplemente descubre a quien no puedes criticar".   Voltaire




Caricaturista alemán fue despedido después de dibujar a Netanyahu

Sena Güler

En el pasado, el caricaturista Dieter Hanitzsch había hecho dibujos en los que criticaba al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, pero fue defendido con base en la libertad de expresión.

El prominente diario alemán Süddeutsche Zeitung despidió al caricaturista Dieter Hanitzsch por sus opiniones antisemitas después de dibujar una caricatura del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.

En el dibujo, Hanitzsch retrató a Netanyahu con un misil en la mano y vestido como Netta Barzilai, la cantante israelí que ganó el concurso de música Eurovisión de este año. En el dibujo Netanyahu dice: “El próximo año en Jersualén”.

La caricatura generó controversia en redes sociales y otros medios de comunicación alemanes.

El editor en jefe del Süddeutsche Zeitung, Wolfgang Krach pidió perdón por la imagen, sin embargo, Hanitzsch se negó a pedir disculpas por su invención.

En declaraciones a medios locales, el caricaturista de 85 años declaró que quería criticar la explotación que Netanyahu ha ejercido con el concurso de Eurovisión a favor de sus intereses propios y lo acuso de abusar de la victoria de la cantante.

Hanitzsch agregó que no era común que un periódico despida a uno de sus caricaturistas por un dibujo. “Lo pueden amonestar, hacerle una advertencia, pero despedirlo no es una buena manera”.

En el pasado, Hanitzsch había hecho caricaturas en las que criticaba e incluso insultaba al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que fueron publicados en el mismo diario, pero fue defendido con base en la libertad de prensa y de expresión.

*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.


Fuente:   www.aa.com.tr/ 


15 de abril de 2018

Tres títeres de Sión atacan Siria


"... una oenegé, casualmente radicada en Londres, fundada por un oficial de inteligencia británico y financiada al alimón por George Soros y USAID (o sea, la CIA), denuncia ataques químicos que nadie ha visto y que difícilmente pueden ser producto de unas tropas gubernamentales que ya han conquistado el terreno..."


15 de abril de 2018

SERTORIO

Ya está: el claudicante Trump ha vuelto a plegarse ante las exigencias del verdadero poder en Estados Unidos y a traicionar el prudente aislacionismo jeffersoniano de sus votantes. Los bombardeos de Siria, de los que a estas alturas no sabemos si van a continuar o pararán con el estúpido despliegue de estas últimas horas, son una agresión innecesaria con un fin no definido frente a una ofensa no comprobada. Salvo por el gasto en munición y el trabajo que proporciona al complejo militar-industrial yanqui, motivo que no es baladí en estas aventuras del gran gorila de la Casa Blanca, no vemos ningún propósito de interés nacional estadounidense en esta salvajada aérea. El infame Gobierno que atribula a España no ha tardado en unirse al coro de los lustrabotas al mentir por boca del cipayo Mariano y considerar esta barbaridad como una acción "legítima y proporcionada".


Si los bombardeos paran pronto, el daño hecho a las estructuras militares de Siria será grave, pero no impedirá la victoria del Gobierno legítimo de al-Assad sobre los mercenarios wahabíes teledirigidos por Washington y Riad. Si continúan los ataques –como sucedió en Libia–, pueden frustrar lo hecho por Damasco, Moscú y Teherán en los últimos años: consolidar un Estado viable y fuerte en Siria, una unidad política soberana y civilizada en medio del caos político desencadenado en Oriente Próximo por la administración Obama en 2011.

La justificación del ataque es la de siempre: una oenegé, casualmente radicada en Londres, fundada por un oficial de inteligencia británico y financiada al alimón por George Soros y USAID (o sea, la CIA), denuncia ataques químicos que nadie ha visto y que difícilmente pueden ser producto de unas tropas gubernamentales que ya han conquistado el terreno. Como en el caso de las armas de destrucción masiva de Iraq o las violaciones y torturas en el Kuwait ocupado por Saddam, el protocolo de actuación nunca cambia (ya nadie se acuerda de la niña kuwaití, la "testigo" que denunció en 1990 ante los parlamentarios yanquis la barbarie de las tropas iraquíes, a la que asistió mientras estudiaba en Londres, prodigioso caso de bilocación). Siempre que se trata del Deep State, la verdad es lo de menos. Unas lágrimas bien lloradas en la pantalla bastan. Eso sí, todavía esperamos ver las imágenes de los centenares de víctimas de los bombardeos humanitarios de los últimos veinticinco años: civiles de los refugios antiaéreos de Bagdad, afganos masacrados en bodas y fiestas, libios carbonizados por los demócratas en Sirte, Trípoli y Bengasi.

En Francia e Inglaterra las prefieren con burka

Salvo sembrar el caos, único propósito discernible en la política de Washington, no alcanzamos a entender esta infame acción del Pentágono. El régimen sirio es el único que garantiza a cristianos, drusos, alauíes, chiitas y sunníes la libertad de culto y la igualdad jurídica y política. Los mercenarios afganos, saudíes y "europeos" que combaten a sueldo de Riad pretenden imponer un régimen como el saudí o peor, con uno o varios emiratos yihadistas en Damasco, Homs y Alepo, por ejemplo. El triunfo de las bandas salafistas sobre el Gobierno de al-Assad daría lugar a una masacre de cristianos, alauíes y hasta sunnitas, pues el sufismo goza de gran popularidad en Siria y es anatema para el credo de los ulama hanbalitas de Riad. Pero, además, con esta acción, Trump alimenta el aventurerismo saudí, enredado en una guerra en el Yemen, donde sus tropas están haciendo el ridículo frente a la resistencia popular encabezada por los hutíes. Sólo su supremacía aérea le permite mantenerse en un país firmemente chiita, donde las tropas saudíes sufren reveses militares continuos que recuerdan mucho a los de los italianos de Mussolini en Grecia.   

Arabia Saudí cuenta con dos argumentos muy poderosos en su favor: dinero y petróleo. Pero no deja de ser otro débil emirato como Kuwait o Bahrein, sólo que con unas dimensiones físicas enormes. Las alianzas tribales que dieron estabilidad al reino de Ibn Saud han saltado por los aires con la política del actual rey y de su príncipe heredero. Las luchas por el poder en Riad están lejos de haber acabado. La costa de al-Hassa, el corazón petrolero de la monarquía, albergan una mayoría chiita que, como en el caso de Bahréin, tasca con impaciencia el freno de la represión saudí. Y eso por no hablar de los millones de inmigrantes que pueden servir de fermento para cualquier revolución. Quizá sea un síntoma de esa debilidad interna la agresividad de su política exterior, que contradice la tradicional cautela de otros reinados y pugna irresponsablemente con Teherán por ser el hegemón del Golfo. La República Islámica iraní es un Estado-nación sólido, con una tradición de milenios y una conciencia étnica y religiosa extremadamente firme, que fue capaz de superar y vencer un desafío de la gravedad de su guerra con Irak en los años ochenta. Arabia Saudí es una nación ficticia, un negocio de los especuladores petrolíferos, un despotismo familiar en plena hybris al que la Historia puede barrer con un soplido. Como Austria-Hungría con Alemania, las aventuras de un socio menor, de una monarquía decadente, pueden arrastrar a Estados Unidos y a Europa a la catástrofe.

No nos engañemos: las guerras no se ganan desde el aire. Y menos con una nación dispuesta a no dejarse masacrar por las hordas yihadistas. Estados Unidos tendría que emplearse abiertamente, con un mínimo de setenta mil soldados pie en tierra, para derribar el régimen de al-Assad. Si se atreve, tendremos una III Guerra Mundial.



30 de marzo de 2018

Rusiagate


En ejecución el “plan B” del fallido “Rusiagate”



¿Qué habría ganado Rusia con el asesinato del ex espía ruso Sergei Skripel y su hija Yulia? Esta simple pregunta está totalmente descartada del “razonamiento” de los políticos y de ese poder de facto que son los medios de prensa de los países de la OTAN, y sin embargo planteársela es “elemental”, como diría Sherlock Holmes, sobre todo si vemos el impecable realismo para no agravar las tensiones que el presidente ruso Vladimir Putin ha demostrado en el manejo de los conflictos creados por Estados Unidos y sus aliados en Ucrania, Siria y otros países.

Es por eso que hay “coincidencias” que merecen ser examinadas con atención, sobre todo en asuntos de sumo interés mundial y sin caer en un razonamiento “conspiracionista”. Me refiero a esta “coincidencia” tan puntual y que “cae como anillo al dedo” que ha sido el envenenamiento del ex espía ruso y su hija en Salisbury, Gran Bretaña, el domingo 4 de marzo, justo cuando ya era visible el desinfle del “Rusiagate”, la fábula de que Rusia, y en particular el presidente Vladimir Putin, habían manipulado la elección estadounidense para que ganara Donald Trump.

En efecto, conociendo el comportamiento de los gobernantes y servicios de inteligencia de Londres y Washington a lo largo de la historia, y especialmente en los últimos tiempos, hay muy buenas razones para pensar que lo sucedido a Skripal y a su hija, un grave hecho que aún no ha sido y que ni siquiera se quiere que sea elucidado, tuvo lugar en un momento muy particular, cuando periodistas británicos del Channel 4 estaban por revelar que la manipulación de la elección estadounidense, y del referendo sobre el Brexit, habían sido la obra de una empresa británica, Cambridge Analytica, que tiene oficinas en Londres, Nueva York y Washington y que utilizó datos proporcionados por Facebook (1).

Cambridge Analytica (CA), un “brote” de la empresa Strategic Communications Laboratories (SCL), manipuló elecciones en numerosos países –incluyendo algunos de Latinoamérica-, lo que necesariamente implica que tenía fuertes nexos con el mundo político relacionado con Washington y las estructuras de gobierno (e inteligencia), lo que no es extraño si vemos que uno de sus principales accionistas es nada menos que el  multimillonario estadounidense Robert Mercer, quien entre otras “causas” bien reaccionarias financió las campañas de varios Republicanos, entre ellas la de Donald Trump (2).

El reportaje de Channel 4

El 19 de marzo pasado el canal de TV Channel 4 News de Gran Bretaña difundió un reportaje (3) sobre CA que había sido realizado gracias a grabaciones –algunas hechas en secreto- entre finales del 2017 y enero del 2018, que exponían a través de los directivos y colaboradores de Cambridge Analytica todas las formas de manipulación que esta firma utilizó en el proceso referendario del Brexit en Gran Bretaña y en las elecciones de Estados Unidos (EEUU) que dieron el triunfo a Donald Trump, dos procesos a partir de los cuales se montaron increíbles campañas de propaganda para tratar de “mostrar” que habían sido manipulados por el gobierno de Moscú.

El primer dato curioso y revelador es que antes de que el Channel 4 difundiera el reportaje, el fundador y director de CA, Alexander Nix, renunció a su cargo, lo que implica que estaba al tanto de lo que iba a revelarse y de las consecuencias que tendría tanto para la firma y sus propietarios, como también para las conexiones políticas de CA en Londres y Washington.

Pero en realidad mucho antes, como por ejemplo el 15 de diciembre del 2017 –según la información del diario The Wall Street-, el consejero especial Robert Mueller pedía que CA “una empresa de datos que trabajó en la campaña para el presidente Donald Trump, entregase los documentos como parte de su investigación en la interferencia de Rusia en la elección del 2016 en EEUU” (4), lo que implica que ya entonces los servicios de inteligencia de EEUU y sus aliados estaban al tanto del papel que CA había jugado en el proceso electoral estadounidense.

Más aún, el diario The Times of Israel (5) acaba de revelar que CA trabajó con empresas israelíes y que además de utilizar los datos de Facebook –según el directivo de la división política de CA, Mark Turnbull-, efectuaba operaciones clásicas de chantaje y las “honey traps” (utilización de prostitutas ucranianas para grabar situaciones que permiten chantajear), y que para ello utilizaba ex espías británicos e israelíes. El informático canadiense Christopher Wylie, que trabajó para CA y decidió dar a conocer estas operaciones (6), acaba de revelar que la compañía canadiense AggregateIQ trabajó en el programa informático Ripon “que fue utilizado para identificar los votantes republicanos antes de la elección presidencial de EEUU en el 2016”.

Con la información disponible y la que empieza a salir a luz es claro que toda esta operación, así como quienes participaron en ella y quienes fueron sus beneficiarios, era de conocimiento de los servicios de inteligencia de EEUU y sus aliados, y mucho antes del 19 de marzo, cuando Channel 4 News difundió su reportaje.

O sea que mucho antes del 19 de marzo y del fatídico 4 de marzo –el envenenamiento de Skripel y su hija-, los personajes claves en Londres y Washington sabían que el Rusiagate que se jugaba en el Capitolio de Washington no solo estaba destinado a desplomarse definitiva y estrepitosamente, sino que habría que enfrentar el costo político y diplomático de esa campaña contra Rusia, fraguada desde el comienzo por millonarios, políticos y empresas de EEUU y Gran Bretaña.

Los vientos de marzo

Para tener una mejor visión del contexto hay que recordar que el 1 de marzo el presidente ruso Vladimir Putin hizo un discurso muy importante en el cual abordó importantes asuntos de política interior y –para poner las cosas en su lugar frente a Washington y la OTAN-, dio a conocer los avances que su país había logrado en armas estratégicas.

Asimismo ya había comenzado en Siria la preparación de la ofensiva para liberar las estratégicas zonas cercanas a Damasco, la capital, que estaban bajo el control de distintas fuerzas terroristas financiadas y armadas por el imperialismo y sus aliados, las cuales preparaban una operación de utilización de armas químicas que sería atribuida al gobierno de Siria para justificar la intervención militar de EEUU y sus aliados, que tenían planeado bombardear los edificios del gobierno en Damasco y las instalaciones del Ejercito Árabe Sirio.

Rusia advirtió que quienes preparaban ataques con armas químicas eran los terroristas armados y financiados por EEUU y sus aliados, llamó a cooperar para impedir la provocación y advirtió de manera clara que en caso de ataques aéreos contra instalaciones donde hubiera rusos la respuesta sería contundente y dirigida no solamente a los misiles sino a los aviones, buques e instalaciones que los lanzaran. De esta manera Moscú hizo que se volatilizaran las provocaciones preparadas por Washington y sus aliados para poder lanzar ataques en Siria y escalar las campañas mediáticas, políticas y diplomáticas contra Rusia.

Y es en este contexto que el domingo 4 de marzo en la ciudad de Salisbury ocurre el aún inexplicado envenenamiento de Skripel y de su hija, y que inmediatamente y sin prueba alguna las autoridades británicas acusan a Rusia de un intento de asesinato con un agente químico.

Curioso que el “ataque” con armas químicas que no pudo suceder en la zona cercana a Damasco sucediera en menor escala, según las autoridades de Londres, pero en nada menos que en Gran Bretaña, un importante país de la OTAN…

¿Algo más que coincidencias?

Por el momento ya se pueden plantear algo más que dudas sobre la coincidencia entre 1) el desplome total del Rusiagate en Washington y otras capitales que habían acusado a Rusia de intervenir y manipular elecciones, 2) el envenenamiento (porque todavía no se sabe si fue un intento de asesinato) de Sergei Skripal y su hija, y 3) el reportaje elaborado por periodistas del Channel 4 que reveló el papel que CA, sus propietarios y colaboradores, así como Facebook y ex espías de países occidentales jugaron en el referendo sobre el Brexit, en las elecciones en EEUU y de muchos otros países.

Pero para quien ha cubierto la política de agresión de EEUU hacia muchos países durante casi 60 años, las “coincidencias” que parecen “caídas del cielo” y que permiten no solamente seguir agrediendo sino aumentar la fuerza de la agresión, siempre han sido “operaciones con banderas de conveniencias” (false flags operations) para poner en acción los “planes B” que permiten continuar y escalar el plan original de agresión.

Es posible y deseable que se investigue cuándo las autoridades (y servicios de inteligencia) se enteraron del contenido de las entrevistas grabadas por el Channel 4, de la misma manera que se debe investigar cómo y con qué producto químico fueron envenenados o se envenenaron los Skripel, y de dónde provenía el producto, y todo esto en el contexto de la necesaria pregunta ¿a quién favoreció lo sucedido?

Mis recuerdos sobre la cobertura de los atentados contra el World Trade Center en el 2001 y de cómo esa tragedia fue manipulada por el poder político y mediático estadounidense para lanzar la guerra contra Irak para derribar a Saddam Hussein en el 2003, me hacen dudar de que la verdad salga a luz a menos que funcionarios honestos decidan no ser cómplices de más guerras y graves tensiones internacionales, y den a conocer los elementos que permitan llegar a saber lo que realmente sucedió.

La razón de fondo para el plan B

Si poco me extrañan las extravagantes acusaciones que lanzan los gobernantes británicos y estadounidenses es porque, como dice un respetado profesor de relaciones internacionales (que no voy a nombrar), veo mucha frustración y rabia no contenida en el comportamiento patológico de los maestros del universo. Que el mundo no evoluciona en un buen sentido para ellos.

Basta leer la parte pública de la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) que el gobierno de Trump dio a conoce a finales del 2017, y de la Estrategia de Defensa Nacional (EDF) dada a conocer a comienzos del 2018, y ver que en ambos casos hay una profunda preocupación en Washington (y por lo tanto en la OTAN) por la guerra que están perdiendo en Siria, por la pérdida de influencia y de hegemonía regional y mundial del sistema de dominación económica, comercial y financiera que conocemos bajo la figura de “globalización neoliberal”, y el encogimiento del poder político (y del “soft power”), frente a lo que ambos documentos denominan como “potencias rivales” que no aceptan las reglas del juego de la (ya pérdida) hegemonía que EEUU logró con el desmembramiento de la Unión Soviética.

¿Cuáles son esas potencias rivales? Rusia y China, a la primera se la asedia con bases y armamentos, se le aplican sanciones tras sanciones y se la acusa de todo lo imaginable. A China, que ya es la segunda potencia mundial económicamente hablando y que puede poner en entredicho el sistema monetario basado en el dólar, se la ataca con aranceles sobre los laminados de acero y aluminio, y se la amenaza con sanciones por no respetar los derechos de propiedad intelectual, mientras avanzan planes para aumentar el cerco militar que existe en Asia.

Washington y sus aliados ven que el realismo y la serenidad de Moscú y Beijing frente a estas provocaciones es una irrefutable muestra de convicción en el camino que ambos países han escogido. No desconocen que la fortaleza para resistir los embates proviene de la cohesión social y política de esos países, lo cual en lugar de llevar a la adopción de políticas realistas sigue alimentando el irracional, obcecado y hasta rabioso clima político que reina en las cúpulas del imperio y de la mayoría de sus aliados.

En el fondo, y la historia me parece que lo confirma, no solamente a los imperios no les gustar perder, sino que raramente aprenden cómo perder sin enloquecerse. No en vano el historiador Eric Hobsbawm nos advirtió del peligro implícito en la decadencia del imperio estadounidense, que desde su creación utilizó la fuerza militar como instrumento de dominación.

Lo cierto es que hay que terminar con la globalización de este capitalismo imperialista si además de impedir las guerras y hasta un conflicto nuclear queremos solucionar los peligros fatales para la humanidad que son el cambio climático, la destrucción de los ecosistemas y la falta de desarrollo en África para alimentar y hacer vivir una multiplicación de su población, como señala el biólogo estadounidense Paul Erlich (7).

El plan A fracasó y casi seguro que el plan B también fracasará, pero debemos estar conscientes que en Washington, Londres, Tel Aviv y otras capitales del imperio tienen más planes para avivar tensiones, crear focos de guerra y de subversión (Venezuela, Irán, Corea del Norte y países de África están en la mira) que pueden adquirir dimensiones regionales y llevar a confrontaciones nucleares.

Lo que es menos seguro es que en lugar de aceptar la realidad, que el mundo unipolar terminó hace rato, y que en lugar de ladrar y lanzar amenazas en el Consejo de Seguridad de la ONU, los actuales dirigentes occidentales den muestras de realismo para crear un mundo multipolar que respete las diferencias y legítimos intereses de todos los países, y que permita a África y otras regiones desarrollarse para enfrentar la dura realidad que se nos viene encima.


Notas

1.- Un canadiense que trabajó para Cambridge Analytica revela la manipulación: https://www.rt.com/uk/422471-cambridge-analytica-wylie-murder/


2.- La historia y composición de Cambridge Analytica en Wikipedia:  https://en.wikipedia.org/wiki/Cambridge_Analytica






- Alberto Rabilotta es periodista argentino-canadiense.

Fuente:   Alainet. 28.3.2018

27 de marzo de 2018

Aprendan, zurdos



En su paso por la Argentina, el ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue entrevistado por la periodista Hinde Pomeraniec, de Infobae. Fue consultado por un tema sensible que se está debatiendo actualmente en nuestro país, la despenalización del aborto. Su respuesta fue tajante: “El aborto para mí es un asesinato. Y el asesinato del ser más débil, más desprotegido”. Es interesante conocer su posición para comprender que no sólo desde posturas “de derecha” se cuestiona la legalización del aborto:

Rafael Correa:
"...el aborto para mí es un asesinato. 
Y el asesinato del ser más débil, más desprotegido".


— Le voy a hacer una pregunta ya más de orden social. Hace unos años usted mantuvo un debate interno con las mujeres de su partido por la despenalización del aborto. Usted es una persona creyente, religiosa, está en contra de la despenalización, y éste es un momento en el cual no solo en la Argentina sino en diversos países se comienza a discutir el tema, incluso países católicos como Irlanda. Me gustaría escuchar su opinión.

— No creo que se trate de ser católico o no, son convicciones que van más allá de la creencia de uno. Gandhi decía: “Quién puede dudar de que el aborto es un asesinato”. Gandhi no es que era cristiano, no es que seguía los principios morales de la Iglesia Católica. Yo respeto mucho otras opiniones pero ese enfrentamiento, siempre hubo un debate interno. Y eso es democracia. El enfrentamiento fue por otro problema. Habíamos quedado en sacar ese tema, que es tremendamente sensible, de un nuevo cuerpo legal que se estaba discutiendo –me parece que era el Código Penal, el Código Integral Penal-. Después de llegar a un acuerdo con esas compañeras, ellas rompen el acuerdo y lo meten y nos crean un problema político. Entonces, se sanciona a esas compañeras por eso, por no haber respetado el acuerdo, como ellas lo reconocieron luego. Pero todo fue tergiversado por la prensa diciendo que, como no estaban de acuerdo conmigo, entonces las perseguimos. No es cierto: se llegó a un acuerdo y se rompió la disciplina partidista al haber roto ese acuerdo. En todo caso usted sabe cuál es mi posición al respecto.

— Sí.

— Respeto todas las posiciones en contrario pero yo soy también de esa línea de Gandhi, el aborto para mí es un asesinato. Y el asesinato del ser más débil, más desprotegido.

— Entonces, si usted fuera presidente hoy y su Congreso tratara la despenalización y la aprobara, ¿la vetaría?

— Sí.

— Es decir que no sería presidente en un país que tuviera el aborto despenalizado o legalizado.

— No sería el presidente que diera paso a aquello.

— Suena fuerte.

— Prefiero irme a mi casa.

— Muy fuerte.

— Sí, hay convicciones que son inclaudicables, ¿no?



La entrevista completa  ===>  acá.


Fuente:  Kontrainfo