23 de marzo de 2023

AGENDA LGTB+ Como herramienta de la polícia exterior yanqui.


"Efectivamente, este tema se ha vuelto clave en la retórica de los EEUU para acusar a otros países, no alineados con sus políticas, usando el cuestionamiento de “carencia de derechos humanos”, para luego proceder a facilitar la injerencia en los mismos."


Bandera arcoíris en la embajada estadounidense en Moscú en 2020.


Departamento de Defensa de EEUU: “Los derechos LGBTQ+ son una parte fundamental de nuestra política exterior”

22 de marzo de 2023  

KontraInfo


El secretario de Prensa del Departamento de Defensa de los EEUU, el almirante John Kirby, expresó este martes en que “los derechos de las personas LGBTQ+ son una parte esencial de la política exterior de Estados Unidos”. Efectivamente, este tema se ha vuelto clave en la retórica de los EEUU para acusar a otros países, no alineados con sus políticas, usando el cuestionamiento de “carencia de derechos humanos”, para luego proceder a facilitar la injerencia en los mismos.


Las declaraciones de Kirby se produjeron después de que el Parlamento de Uganda aprobara un proyecto de ley contra la agenda LGBT. Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, un periodista afirmó que sus fuentes hablan de que Rusia “podría estar desempeñando un gran papel” en este “mayor movimiento anti-LGBTQ” para crear una brecha entre Washington y África, y le preguntó a Kirby si estos reportes preocupan al Departamento de Estado.

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De USA para el mundo...

“El presidente Biden no ha sido más que coherente sobre su creencia, creencia fundamental, en los derechos humanos”, respondió el portavoz. “Y los derechos de las personas LGBTQ+ son derechos humanos, y nunca vamos a rehuir ni a ser tímidos a la hora de defender esos derechos y que las personas vivan como consideren oportuno, como quieran vivir. Y eso es parte esencial de nuestra política exterior y seguirá siéndolo”.


Con respecto a las injerencias indebidas de los EEUU en otros países, bajo la excusa de “proteger los DDHH”, cabe recordar que, a principios de este mes, el presidente del Partido Socialista de Zambia, Fred M’membe, criticó al país norteamericano por no tener autoridad moral para dar lecciones a otros países: “¿Qué puede enseñarnos sobre democracia y elecciones EE.UU., un país que ha iniciado tantos golpes de Estado en África y otras partes del mundo, ha asesinado a tantos de nuestros líderes y ha ayudado a amañar elecciones en muchos países? Sus propias elecciones están siendo cuestionadas”, destacó M’membe, ganador de numerosos premios internacionales por su labor periodística.


Fuente: Kontrainfo

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4 de diciembre de 2022

El Atlantismo y la izquierda

 

"El atlantismo ha sido brillante, dejó de combatir a la izquierda revolucionaria, la infiltró, la debilitó y la transformó en un monigote a su servicio. Ahora puede aplicar sus políticas clásicas de ajuste, despoblamiento y bélicas amparado en su defensa de los derechos de las minorías y del planeta..."


El atlantismo transformó a la izquierda en un monigote a su servicio

Kontrainfo - 4-12-2022


Por Marcelo Ramírez*


¿Existe la izquierda en el mundo hoy? Una pregunta que debemos hacernos en los tiempos que corren y atrevernos a aceptar el valor de los hechos reales, aun cuando desmientan o se contrapongan a nuestros conceptos preexistentes.


En primer lugar, debemos definir que es lo que entendemos como izquierda en líneas generales para tratar de unificar nuestras ideas sobre un lenguaje similar.


La definición debe escapar a los convencionalismos o a la historia, porque en realidad lo que nos interesa saber es que papel representan hoy las fuerzas que se autodefinen como de izquierda, y aun cómo las identifican aquellas fuerzas que no se identifican a sí mismas como de izquierda.


Si mencionamos que la izquierda representa el cambio en oposición a la derecha conservadora que mantiene el statu quo, en realidad quedamos atrapados en conceptos superficiales.


El cambio por sí mismo solo implica una variación, que puede ser positiva o negativa, dependiendo desde donde parte y que es lo que propone. Este es el primer problema con el que vamos a tropezar, todo cambio no es intrínsecamente bueno o malo, depende del contexto.


Esto derriba conceptos como la necesidad de “cambiarlo todo”, propio del feminismo en los últimos años. La “deconstrucción” no es más que la destrucción de todo lo preexistente para reemplazarlo por políticas novedosas, aunque no sean más que titulares sin mucha profundidad. La destrucción de un modelo social, sin una propuesta profunda que establezca un nuevo marco regulatorio con nuevos ejes en las relaciones dentro de la sociedad, es un salto al abismo.


Las propuestas que hoy esgrime la izquierda y el progresismo, a lo que vamos a considerar indistintamente debido a la coincidencia en los ejes temáticos, se basan en meros eslóganes.


La improvisación de las pautas de convivencia que desafían la evolución histórica no solo es francamente ridícula sino peligrosa. Podemos ver a título de ejemplo como ha sido la evolución del sistema jurídico occidental, que ha establecido el principio de inocencia, y ahora es desestimado con argumentaciones políticas de escaso fundamento.


No es posible basar una acusación en la palabra exclusiva de un denunciante dada su sexualidad u otras cuestiones particulares que lo colocan en una posición de presunta vulnerabilidad.


No hay datos que puedan corroborar que hoy en Occidente haya colectivos que sean vulnerados por su condición de género o sexo, más aún, podemos apreciar la evolución de una serie de prebendas por ser precisamente consideradas poblaciones vulnerables. El relato simplemente se impone a los datos verídicos, sin embargo, ni las fuerzas políticas ni la prensa se interesan demasiado en ello.


Pero inclusive aceptando esa presunta vulnerabilidad, no alcanzaría a considerar la ruptura con el principio de inocencia sin acarrear graves consecuencias para la credibilidad del sistema en general, tanto legislativo, como ejecutivo y judicial.


Las campañas del feminismo de “yo te creo, hermana” o del “me too”, no son más que expresiones que no deberían ser consideradas porque carecen de fuerza probatoria alguna, sin embargo, la presión política y mediática han corrido los ejes mencionados y obligan a sentencias condenatorias sin pruebas reales.


Las acusaciones son políticas y muchas veces las condenas también. El sinsentido crece hasta el punto que vemos en la Argentina que se busca establecer una norma jurídica que permita recusar a los jueces por cuestiones de género, señaladas como dictaminadas con falta de perspectiva de género.


Por supuesto que no queda claro quién o con base en qué se interpreta qué es la perspectiva de género y qué la viola o no, por supuesto los mismos colectivos minoritarios militantes establecen, en consecuencia, qué es violatorio y qué no. No es de extrañar entonces que esto termine siendo una espada de Damocles sobres las cabezas de los jueces que deberán, si quieren conservar su trabajo, aplicar una normativa que responde a una decisión política.


Siglos y siglos de evolución del Derecho que terminan por ser desechadas en función de la deconstrucción. Cambiamos el principio de inocencia por el “yo te creo, hermana”


¿Podemos afirmar que el cambio ha sido positivo? A todas luces es un retroceso enorme que solo traerá injusticias y aprovechamientos de todo tipo. 


La izquierda/progresismo apoya estas ideas, que son evidentemente de cambio, revolucionarias, y, sin embargo, no aportan nada positivo. Quien mantenga la posición de respetar el principio de inocencia, será señalado como conservador y eso lo descalifica.


Hay innumerables ejemplos de este tipo de contradicciones. Algunas niegan las razones más científicas apelando a piruetas en el lenguaje que permite afirmar que puede haber mujeres con pene.


Para ello apelan no a la biología o a la medicina, sino simplemente a conceptos abstractos y opinables que carecen del más mínimo rigor de constatación científica. La autopercepción tiene más validez que la biología que establece claramente la distinción por sexos, algo que puede ser acompañado por ejemplos absurdos como malformaciones o problemas genéticos que produzcan seres humanos con características especiales en su aparato reproductor. Estas anomalías luego se utilizarán para justificar la existencia  de múltiples sexos y de allí hacer una deriva que los confunde con géneros.


Este tipo de cuestiones simplemente son el eje de los problemas que plantea la izquierda/progresismo, sus fuerzas se enfocan a ello y olvidan algunas de las bases importantes. Hemos visto en los últimos años cómo dejan de lado las reclamaciones económicas que apenas cumplen un papel secundario y olvidan los cambios revolucionarios en la tenencia de los medios de reproducción de la economía.


La idea misma de Justicia Social es dejada de lado, y con ello el principal objetivo que sería un reparto más justo de la riqueza, para reemplazarla por la cuestión de género y en el Primer Mundo venido a menos, por la ecología.


Este uso lo hace de una manera tan brutal que los sectores menos lúcidos han festejado el cierre de plantas de fertilizantes y la vuelta a la producción artesanal, aun cuando eso significa la hambruna para cientos de millones. El último paso del gobierno neerlandés de cerrar 3.000 establecimientos altamente emisores de nitrógenos, básicamente producciones agrícolas, es una muestra de hasta donde pueden llegar. En medio de una crisis alimentaria que amenaza con abarcar a toda Europa, la mejor idea es cerrar producciones de alimentos por “cuestiones ambientales” incomprobables. No es la primera iniciativa, la producción y consumo de carnes rojas es un tema cada vez más perseguido y se ofrece como alternativa el consumo de insectos en las escuelas de esa nación, una de las más ricas del mundo.


Todas estas políticas caen en la órbita de la izquierda, que acalla las críticas acusando de fascista a cualquiera que intente deslizar alguna oposición, por más mínima que sea.


El cambio de la izquierda revolucionaria, de otrora que buscaba eliminar los privilegios de clase, es sustituido por la lucha contra los privilegios del hombre blanco, del macho opresor, de la opresión heterosexual, señalando como responsable de todos los males habidos y por haber a la influencia del hombre blanco, cis, hetero y católico. ¿Y si ese hombre es pobre y vive en la calle? No importa, mantiene sus privilegios de todos modos por encima de multimillonarios deconstruidos.


Es evidente que si analizamos sin prejuicios lo que es la izquierda hoy, si nos atrevemos a aceptar que hemos sido engañados por décadas con causas impopulares, la conclusión es que esa izquierda no solo no es antisistema, sino que es pro sistema.


Si tenemos alguna duda aún a que responden podemos observar sus fuentes de financiamiento, ONG y Fundaciones que tienen fondos de las naciones más capitalistas y de las corporaciones más poderosas. No vamos a extendernos en este tema por cuestiones de tiempo, pero lo más concentrado del capitalismo apoya casi sin fisuras la deconstrucción.


Curioso que financien su propia destrucción, aun aquellos que creen que son conquistas arrancadas por la lucha, deberían preguntarse por qué las luchas no consiguen resultados económicos cuando la desocupación crece y el nivel de vida se desploma en todos lados.


Si queda alguna duda podemos también ver el alineamiento geopolítico de las naciones. EE. UU., el Reino Unido, Alemania, Francia, Suecia y las principales economías occidentales apoyan radicalmente estas políticas. Lo que ha sucedido con la UE sancionando a Hungría y a la propia Polonia, por no imponer legislación de género a la usanza occidental, nos ahorra muchas explicaciones.


Quienes se oponen a esto son encabezados por Rusia, quien ha penalizado la propaganda LGBT, lo mismo sucede con Irán, China, Corea del Norte, los países africanos en su mayoría, los del sudeste asiático, solo por mencionar algunos casos.


Todos estos países son quienes se oponen a Occidente y lo enfrentan con las armas. 


Podríamos citar el papel de la industria cultural, musical, de entretenimiento, la universidad, y la lista es interminable. Cada uno de los resortes de poder del atlantismo se alinean con estas políticas que defiende la izquierda/progresismo.


No hay que ser demasiado informado para comprender que si algo está sucediendo es que estas ideologías poco tienen que ver con lo que declaman. Hábilmente, han identificado cuáles eran los ejes que se oponían al capitalismo globalista financiero y han puesto en marcha una política de cambio de contenidos manteniendo el mismo envase.


Los jóvenes que tienen una naturaleza cuestionadora, pero carecen de experiencia, fácilmente han sido captados por estas políticas, aunque ya empezamos a ver que la moda pasa y muchos cuestionan estos enfoques.


Los mayores, cansados de la lucha, confundidos por la propaganda o simplemente seducidos por el dinero, han aceptado el cambio. Siguen con la identificación como izquierda/progresismo, siguen cantándole al Che Guevara o diciéndose marxistas, pero no son más que una sombra de lo que fueron, una imagen invertida reflejada en un espejo. Por conveniencia, nostalgia, por no comprender lo que sucede, muchas son las razones que explican este cambio.


El atlantismo ha sido brillante, dejó de combatir a la izquierda revolucionaria, la infiltró, la debilitó y la transformó en un monigote a su servicio. Ahora puede aplicar sus políticas clásicas de ajuste, despoblamiento y bélicas amparado en su defensa de los derechos de las minorías y del planeta.


Si no ha implosionado Occidente, incluyendo la periferia americana, con la destrucción de la industria, la caída brutal de las condiciones de vida, pandemias altamente sospechosas, imposiciones de ideologías disolventes y antipopulares y finalmente, la guerra, es porque el activismo político ha sido cooptado por el mismo sistema que dice combatir.


Enfocado en la lucha contra un fascismo inexistente, el control es absoluto porque aquellos que escapan de estas ideas son canalizados hacia la crítica antisistema libertaria, que no es más que una fábula diseñada con el propósito de captar disconformes sin formación política. Estos últimos luchan a su vez contra un comunismo que, como hemos visto, no existe y no es más que una expresión del mismo sistema que pretenden defender.


Los libertarios se dividen en distintas disidencias controladas por el mismo poder que manipula a la izquierda y el progresismo. Desconocen que sus ideas económicas son incompatibles con una sociedad moderna compleja, donde sus propuestas no son más que utopías irrealizables que hábilmente son explotadas por el sector más concentrado.


El patético ejemplo dado por el bolsonarismo, enfrascado en una lucha contra el comunismo y contra China, cuando en realidad han sido estafados por los EE. UU., muestra hasta donde la voluntad anti valores globalizadores no alcanza si no se encuadra en un marco político adecuado.


Bolsonaristas manipulados por EE. UU. (e Israel), contra lulistas controlados por los mismos, muestra como el disenso no existe, así como la lucha contra el fascismo y el comunismo son irreales. Un falso enfrentamiento que distrae y divide, pudiendo inclusive llevar a un país a su propia destrucción vía revolución de color.


La instalación de conceptos emotivos como “odiadores”, el planteo ante las divergencias de la “cancelación” dan a un sector las herramientas para generar un enfrentamiento simplemente por no disponerse a debatir con sus adversarios. Como con el fascista odiador no se discute, simplemente nunca se enteran de lo que piensa el otro.


Desde la otra vereda, la enorme confusión entre el comunismo soviético desaparecido, la incomprensión de procesos regionales más nacionalistas que socialistas, la falta de entendimiento sobre como funciona el confusionismo que confunden con el marxismo, termina por cerrar el círculo.


Fuera de esta ecuación quedan aquellos que tratan de mostrarse ajenos a esta disputa, nacionalistas con una concepción del Estado protagonista, defensores de las costumbres tradicionales, han sido atacados desde ambos lados. En este sector es donde más se encuentran elementos antisistema, pero experimentan enormes dificultades porque han sido proscritos de todos los medios de comunicación o redes sociales.


Los debates entre izquierda y libertarios se dan a diario en los medios, sin embargo, a nacionalistas reales es casi imposible verlos, no son tenidos en cuenta y eso ya de por sí explica cuál es su relación con el poder real.


Un problema más se suma a este grupo y es cierta cuota de altivez y soberbia ante sus adversarios, debido generalmente por una mejor formación cultural y política, que esconde cierto aire de individualismo y vedetismo.


Las fuerzas de este sector deben entender que no alcanza con ser testimoniales, que deben no solo unirse, sino dar a conocer su pensamiento por todos los medios posibles, siendo además receptivos con aquellos de los otros dos grupos que están desorientados.


La construcción de una fuerza requiere alcanzar una masa crítica que necesita el empleo de una buena dosis de inteligencia y practicidad, junto a un modelo comprensivo y abarcador.  


Si bien  los sectores nacionalistas son los más antisistemas, luchan contra el Poder real y todas sus herramientas en condiciones desfavorables. Pero como nunca antes, tienen un contexto internacional muy favorable, donde el modelo multipolar se levanta contra la hegemonía anglosajona con enormes posibilidades de éxito. Es hora entonces de prepararse para el desafío conquistando mentes y corazones confundidos, pero que necesitan una guía.

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*Marcelo Ramírez es analista en Geopolítica y director de AsiaTV

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Fuente:   KONTRAINFO

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7 de octubre de 2022

Ucrania: La guerra de EEUU contra Europa.

 

Atentado al Nord Stream: 

Acto de guerra de EEUU contra Rusia, Alemania, Países Bajos y Francia 


Por Thierry Meyssan

POR KONTRAINFO · 5 DE OCTUBRE DE 2022


La lucha de Estados Unidos por mantener su hegemonía mundial ha pasado a su tercera etapa.


Debido a la extensión de la OTAN hacia el este, lo cual viola el compromiso contraído ‎por Occidente de abstenerse de desplegar armamento estadounidense en Europa Central, Rusia, obligada a garantizar la defensa de sus extensas fronteras, se ve directamente amenazada.


En violación de los compromisos contraídos al término de la Segunda Guerra Mundial, ‎Washington instaló en Kiev el actual régimen de los «nacionalistas integristas» (simplemente ‎‎«nazis» en la terminología del Kremlin). Los «nacionalistas integristas» prohibieron a sus ‎compatriotas rusoparlantes hablar su lengua materna –el ruso–, los privaron de servicios ‎públicos y finalmente bombardearon sin descanso a los del Donbass. Al cabo de 8 años de ‎matanza, Rusia ya no tuvo otra opción que iniciar una intervención militar para poner fin al ‎calvario de las poblaciones rusoparlantes.


La tercera fase de la intervención silenciosa de Estados Unidos es la imposición de un cambio en ‎el aprovisionamiento energético a todos los países de Europa Occidental y de Europa Central. ‎Precisamente el mismo día de la puesta en marcha del gasoducto del Báltico (Baltic Pipe), los ‎dos gasoductos Nord Stream fueron puestos fuera de servicio mediante sabotajes realizados ‎con explosivos… y también se interrumpió el mantenimiento técnico del Turkish Stream.‎


La voladura parcial de los gasoductos Nord Stream y Nord Stream 2 es el mayor acto de ‎sabotaje de toda la Historia. Y es un acto de guerra contra Rusia pero también contra Alemania ‎por ser estos los países copropietarios (51% Rusia y 30% Alemania) que más recursos invirtieron en ‎esas infraestructuras de colosal envergadura. Pero es también un acto de guerra contra los demás ‎socios, que son Países Bajos (9%) y Francia (9%). Sin embargo, los Estados occidentales ‎perjudicados que acabamos de mencionar guardan silencio. ‎


Para realizar los atentados contra los gasoductos Nord Stream y Nord Stream 2 fue ‎probablemente necesario el despliegue de submarinos en las zonas ya identificadas por las ‎potencias de la región. Oficialmente no hay indicios, en el sentido “policial” de la expresión, pero ‎las “cámaras de vigilancia” (en este caso los dispositivos de sonar) ya “hablaron”. Los Estados ‎interesados saben con certeza quién es el culpable. Si no reaccionan, serán borrados del mapa, ‎políticamente hablando. Pero también es posible que estén preparando en secreto algún tipo de ‎reacción, que los convertiría en verdaderos actores políticos… cuando se decidan a concretarla. ‎


Los franceses deben recordar la intentona de golpe de Estado militar que estremeció Francia ‎en 1961 y los subsiguientes intentos de asesinato contra el presidente Charles de Gaulle. ‎El propio De Gaulle fingió creer que los atentados contra su vida eran cosa de la OAS ‎‎(Organización del Ejército Secreto, siglas en francés), que se componía de franceses contrarios a ‎la independencia de Argelia. Pero el ministro francés de Exteriores de la época, Maurice Couve ‎de Murville, mencionó públicamente el papel del Opus Dei español y de la CIA estadounidense ‎en la organización y financiamiento de aquellos intentos de asesinar a De Gaulle. Este último ‎ordenó entonces que se abrieran investigaciones, identificó a los traidores, reorganizó la policía ‎y el ejército franceses y, 5 años después, sacó a Francia del mando integrado de la OTAN, dio a ‎esta última 2 semanas para cerrar su sede (que estaba precisamente en París) y trasladarla a ‎Bélgica y además dio a ese bloque bélico plazos un poco más largos –pero bien definidos– para ‎concretar el cierre de las 29 bases militares que tenía en suelo francés. Posteriormente, el ‎presidente De Gaulle realizó una serie de viajes al extranjero, durante los cuales denunció ‎repetidamente la hipocresía de Estados Unidos, principalmente la guerra de Vietnam. ‎


Francia se convertió así nuevamente en una potencia faro en materia de relaciones ‎internacionales. Aquellos hechos nunca fueron explicados claramente a la opinión pública, pero todos los responsables políticos de aquella época pueden confirmarlos [1].‎


Después de la disolución de la Unión Soviética, Estados Unidos elaboró una redistribución del ‎mundo que modifica radicalmente las relaciones internacionales, con derrocamientos de gobiernos ‎y el inicio de guerras, para imponer determinadas rutas al transporte de recursos energéticos. ‎Esa fue la principal actividad del vicepresidente estadounidense Al Gore durante 8 años, bajo ‎la administración Clinton. Y a eso mismo se dedica hoy Amos Hochstein, como consejero especial ‎del presidente Joe Biden. Basta recordar la guerra de Transnistria –un intento estadounidense de ‎apoderarse de un nodo de gasoductos [2]– y la posterior guerra de Kosovo, para ‎construir el «Octavo Corredor», una vía de comunicación a través de los Balcanes, y ya tenemos ‎sobre la mesa las demás piezas del rompecabezas. ‎


Resulta especialmente difícil discernir a fondo la gravedad de la catástrofe que acaba de caer ‎sobre la Unión Europea y que, muy probablemente, va a causar su derrumbe económico. Esa comprensión se hace todavía más difícil porque la Unión Europea ha tomado por sí misma varias ‎de las decisiones que van a llevarla a la quiebra. ‎


Hasta el 26 de septiembre de 2022, Rusia todavía era el principal proveedor de gas de la Unión ‎Europea. El gas ruso seguía llegando a la UE por el gasoducto Brotherhood –a través ‎de Ucrania–, por el Nord Stream o por el Turkish Stream. Estados Unidos, que ‎supuestamente garantiza la seguridad de la Unión Europea, acaba de cortar esas 3 vías de ‎aprovisionamiento. El lector puede estar pensando que el gasoducto Brotherhood todavía está ‎en funcionamiento… pero Kiev puede cerrarlo o inutilizarlo en cualquier momento mientras que ‎‎Nord Stream ha sido saboteado y Turkish Stream ya no puede recibir el mantenimiento ‎técnico que necesita porque lo impiden las sanciones que la Unión Europea ha adoptado… ‎a instancias de Estados Unidos. ‎


Hasta el 26 de septiembre, la economía de la Unión Europea se apoyaba fundamentalmente en la ‎producción de la industria alemana. Al cortar el gasoducto Nord Stream, Estados Unidos ha destruido la industria alemana. Según la célebre fórmula de Lord Ismay, quien fue el primer secretario ‎general de la OTAN, la «gran estrategia» de los anglosajones consiste en «Mantener a ‎los americanos dentro, a los rusos fuera y a los alemanes bajo tutela». ‎


Todas las administraciones estadounidenses han aplicado esa política ininterrumpidamente desde ‎los años 1950. Nueve países participaron en la construcción de Nord Stream y 4 son ‎propietarios de esa importante infraestructura. Nord Stream entró en funcionamiento en 2011. ‎A partir del mandato de Donald Trump, en 2017, el Congreso de Estados Unidos amenazó con ‎sanciones a las empresas que participaban en el funcionamiento de Nord Stream y a las que ‎se habían implicado en la construcción de Nord Stream 2. Siendo presidente, el propio Donald ‎Trump se mofó de la sumisión de Alemania, que se alimentaba del gas ruso. No sólo ‎Estados Unidos sino también Polonia pusieron innumerables trabas jurídicas al gas ruso en ‎Europa Occidental. En ese campo, la nueva administración estadounidense no cambió ‎absolutamente nada. Alemania creyó, erróneamente, que la administración Biden sería más tolerante. ‎


Claro, en julio de 2021, se llegó a un acuerdo según el cual Nord Stream 2 sería sustituido con ‎hidrógeno fabricado… en Ucrania y transportado, a partir de 2024 (el año de expiración del ‎contrato ruso-ucraniano), por el ya vetusto Brotherhood que sería convenientemente adaptado.‎


El canciller alemán Olaf Scholz, electo en diciembre de 2021, cometió dos graves errores en sólo ‎meses.


El 7 de diciembre Scholz estuvo en la Casa Blanca y allí trató de resistirse a la presión de ‎Estados Unidos, que lo instaba a renunciar al gas ruso. De regreso en Berlín, Scholz optó por ‎mantener Nord Stream en funcionamiento y bloquear la puesta en marcha de Nord Stream 2, ‎mientras buscaba fuentes de energías renovables. Scholz creía erróneamente que así lograría un ‎equilibrio entre el belicismo del pensamiento estratégico estadounidense, las necesidades de la ‎industria alemana y la doctrina de los Verdes, miembros de su coalición de gobierno. ‎


El canciller alemán ya se había llevado un buen susto en Washington. Durante su conferencia ‎de prensa con el presidente estadounidense, Joe Biden había declarado que Estados Unidos ‎podía destruir Nord Stream 2 y que lo haría si Rusia invadía Ucrania. Para Scholz fue ‎absolutamente aterrador que su amo estadounidense que le dijera sin miramientos que sería ‎capaz de destruir una infraestructura que había costado decenas de miles de millones si un tercer ‎país actuaba sin tener en cuenta las órdenes de Washington. No sabemos si durante las conversaciones a puertas ‎cerradas Biden mencionó ‎también la eventual destrucción del primer Nord Stream –no es imposible que lo haya hecho. En todo caso, los periodistas alemanes que ‎acompañaban a Scholz recuerdan que el canciller estaba lívido durante el viaje de regreso a Berlín.


Scholz cometió su segundo error el 16 de septiembre de 2022. Alemania no quiere seguir ‎sometida a la tutela de los anglosajones, prefiere garantizar por sí misma su seguridad y la del ‎conjunto de países miembros de la Unión Europea. Así que el canciller Scholz declaró que:‎

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«Siendo nosotros la nación más poblada, dotada del mayor poderío económico y situada ‎en el centro del continente, nuestro ejército debe convertirse en el pilar de la defensa ‎convencional en Europa.»‎


Al precisar que hablaba sólo de «defensa convencional», el canciller Scholz crear que estaba ‎evitando herir la susceptibilidad de su vecina Francia, única potencia nuclear de la Unión Europea. ‎Pero no se daba cuenta de que estaba violando la doctrina de los discípulos de Leo Strauss –los ‎straussianos de Estados Unidos– imaginándose poder escapar al protectorado militar ‎estadounidense. ‎

En 1992, Paul Wolfowitz había firmado la Defense Policy Guidance, algunos de cuyos fragmentos ‎se conocieron a través del New York Times. Wolfowitz indicaba en ese documento que ‎Estados Unidos vería toda voluntad de emancipación de sus aliados europeos como un cassus ‎belli [3].‎


Seis días después de las declaraciones del canciller alemán Scholz, los Navy Seals volaban los dos ‎gasoductos del Mar Báltico, lo cual significa para Alemania 11 años de retroceso. ‎


Sólo horas después del sabotaje contra Nord Stream y Nord Stream 2, el presidente de ‎Polonia, el primer ministro de Dinamarca y el ministro de Energía de Noruega inauguraban con ‎bombo y platillo el gasoducto Baltic Pipe, que no tiene ni remotamente la misma capacidad ‎que los Nord Stream pero bastará para marcar el cambio de época. Antes, la industria alemana ‎alimentada con el gas ruso hacía el papel de líder de la Unión Europea. En adelante, ese papel ‎quedará en manos de Polonia, impulsada por gas noruego. El primer ministro polaco, Mateusz ‎Morawiecki, proclamó triunfalmente su odio en plena ceremonia al sentenciar: «Llega a su fin ‎la era de la dominación rusa en el sector del gas; una era que estuvo marcada por el chantaje, las ‎amenazas y la extorsión.»‎


El acto de guerra perpetrado contra Rusia, Alemania, Países Bajos y Francia nos obliga a ver los ‎hechos de Ucrania bajo una perspectiva diferente. Ese acto de guerra es mucho más importante ‎que todo lo anterior porque Estados Unidos acaba de atacar a sus “aliados”. En artículos ‎anteriores he explicado con detalles lo que los straussianos buscaban con sus provocaciones ‎en Ucrania. Lo que acaba de suceder nos muestra por qué Washington apoya el proyecto ‎straussiano, como política de Estado. Y también nos demuestra que su «gran estrategia» ‎no ha cambiado desde los años 1950. ‎


En 2017, un presidente estadounidense, Donald Trump, participaba en el ‎lanzamiento de la “Iniciativa de los Tres Mares”. Si Washington sale ganando tan a menudo ‎es porque ve más lejos que sus aliados.


En la práctica, la Unión Europea va a derrumbarse en el plano económico, con excepción de Polonia y ‎sus 11 aliados de Europa Central, miembros de la Iniciativa de los Tres Mares o Intermarium ‎‎ [4]. El viento cambia de rumbo. Ahora es Polonia la que tiene ‎el “viento en popa”. ‎


Los grandes perdedores serán Europa Occidental y Rusia. Pero también estará entre ‎los perdedores Ucrania, destruida sólo para dar lugar a esta hecatombe. ‎


Thierry Meyssan

[1] «Cuando el stay-behind quiso derrocar a De Gaulle», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 28 de agosto de 2009.


[2] «Au cœur de la “Guerre du gaz, la petite République de ‎Transnistrie», por Arthur Lepic, Réseau Voltaire, 3 de julio de 2007, y «En 1992, Estados Unidos trató de aplastar militarmente la Transnistria», por ‎Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de abril de 2010.


[3] “US Strategy Plan Calls For Insuring No Rivals Develop”, Patrick E. Tyler, y “Excerpts from ‎Pentagon’s Plan: ‘Prevent the Re-Emergence of a New Rival’”, The New York Times, 8 de marzo ‎de 1992. Ver también, “Keeping the US First, Pentagon Would preclude a Rival Superpower”, ‎Barton Gellman, The Washington Post, 11 de marzo de 1992.


[4] «Cómo se está torpedeando la paz en Europa‎», por Thierry Meyssan, ‎‎Red Voltaire, 28 de junio de 2022.

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Fuente: Kontrainfo

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23 de agosto de 2022

DASHA


La asesina: Natalya Shaban (alias Vovk)


Ya no hay duda. La asesina: Natalya Shaban (alias Vovk), nacida en 1979, carnet de las Fuerzas Armadas ucranianas NG [Guardia Nacional] 057529, expedido en el año 2020.


Ya no hay dudas, sólo los periodistas más adictos y la chusma de los galeotes atlantistas pueden negar la evidencia: Darya Dúgina fue asesinada por un agente del SBU. La Ucrania de Zelenski es un Estado terrorista: no sólo por lo que hace en este momento con los civiles de Donetsk ni por lo que hizo con los alcaldes “prorrusos”, asesinados por sus escuadrones de la muerte, o con los centenares de desaparecidos de los últimos meses, sino porque sus servidores ejecutan actos de terrorismo en el sentido estricto de la palabra.


Natalya Shaban (alias Vovk), nacida en 1979, carnet de las Fuerzas Armadas ucranianas NG [Guardia Nacional] 057529, expedido en el año 2020, entró en la Federación Rusa el 23 de julio de 2022 y se instaló en un piso alquilado en el mismo bloque de apartamentos donde vivía Dasha Dúgina. Natalya Shaban estuvo en el festival Traditsiya, al que fueron invitados los Dugin, y se fue del mismo antes de que acabara en dirección al óblast de Pskov, desde el que entró en Estonia, país miembro de la OTAN y de la Unión llamada “Europea”, además de refugio de terroristas, siempre que las víctimas sean rusas. Natalya Pávlovna se libró por cuestión de horas del arresto; las que necesitó el FSB para identificar a la vecina fugada del edificio de apartamentos donde residía Darya Dúgina y cotejar el rostro de la sospechosa con sus datos de militares ucranianos, de los que posee una gran abundancia, tanto por la acción de sus hackers como por lo que ha podido aprehender en Mariúpol y Lisichansk. Pese a haber esquivado con éxito y sangre fría al FSB, presumimos que la vida futura de Natalya Pávlovna va a ser muy difícil y su vejez improbable.


La forma en que fue asesinada Dasha demuestra que, al igual que había un comando Madrid de ETA en los años ochenta, existe un comando Moscú del SBU en Rusia. El agente ejecutor sólo vino a poner la carga asesina; el trabajo de campo ya lo habían realizado otros. Un atentado tan cobarde, con el mismo método que usaban los etarras, no se realiza sin la previsión de una estructura que fije los objetivos, los siga, evite los riesgos y le prepare el material al ejecutor. El FSB ya había abortado varios intentos de los sicarios de la OTAN, pero alguno debía de salir bien por simple probabilidad y porque nada es más fácil para un ucraniano que mimetizarse entre la población rusa. Es lógico pensar que la estructura terrorista del régimen de Zelenski en Moscú sea estable, pero puede que no esté compuesta sólo de ucranianos.


Al poco de cometerse el asesinato, surgió en la televisión de Zelenski un viejo conocido de la peor política rusa, Ilyá Ponomariov, hombre de paja del oligarca Jodorkovski (el antiguo dueño de la petrolera Yukos) y socio del inmortal Navalnii, el superhombre capaz de resistir un lingotazo del muy mortífero tósigo Novichok. Ponomariov es conocido por varias causas: en primer lugar, por haber concedido la Duma a la Fiscalía rusa el suplicatorio para su procesamiento en el caso Skolkovo por desvío y apropiación indebida de fondos. En segundo, tiene el triste mérito de ser el único diputado de la Duma que votó contra la reincorporación de Crimea a Rusia en 2014. Semejante personaje no podía acabar sino en Kíev, similis simili gaudet. En 2012 ya participó en las protestas financiadas por Soros. En 2014 escapa a Estados Unidos y trabaja para el think tank CSIS de la red de la Open Society, que le va a financiar con paternal solicitud. De América marchará a la Ucrania del Maidán, donde su filantrópico patrón tiene intereses no pequeños en la industria energética.


Es este héroe del liberalismo global el que apareció en las televisiones de todo el mundo regodeándose con las circunstancias del atentado y anunciando que el asesinato de Darya Dúgina era obra de “rusos buenos”, miembros de una organización fantasma llamada Rospartisán, los partisanos rusos. Posiblemente el nombre más adecuado habría sido Rosquisling. Incluso se tomó el trabajo de editar un manifiesto y de aparecer bajo una bandera horrible, fría, blanca con una franja azul, como una mortaja o una sábana de hospital. Ponomariov es un hombre de Soros con evidentes contactos con el gobierno ucraniano y su ectoplásmica formación es simple propaganda, un show televisivo a cargo del SBU y la CIA, lo cual no excluye que cuente con unas decenas de sicarios en territorio ruso. No será precisamente por falta de fondos por lo que no encuentre colaboradores.


Es interesante señalar que la figura de Aleksandr Dugin ha sido magnificada de forma grotesca por los espejos deformantes de la prensa occidental en los últimos tiempos. Contra lo que es opinión común, Dugin carece de poder político y de acceso a los círculos de gobierno. Es ridículo suponer que alguien con la fría y fuerte personalidad del presidente ruso se va a dejar influir por cualquier rasputín, pero de los medios de “información” occidentales se puede esperar todo. El caso es que la prensa europea y americana ha convertido al padre de la geopolítica contemporánea en una suerte de Deus ex machina del Kremlin, lo cual es sencillamente risible para quien conozca un poco la situación. La única influencia que ejerce Dugin es de tipo intelectual, debido sobre todo a un manual académico, sus Fundamentos de la geopolítica. La vida de Dugin es la de un profesor célebre, pero en poco se diferencia de la de un ruso que tenga un buen pasar: ni Aurus blindado, ni escoltas, ni escaño en la Duma, ni sillón en el consejo de alguna gran empresa. Precisamente, el día anterior al asesinato, la televisión ucraniana Groshi TV dedicó un programa a Dugin incidiendo en todas las fabulaciones de la prensa atlantista. Después de Putin, Dugin es el ruso más demonizado por Occidente, sin que eso tenga nada que ver con su situación real en el panorama político e incluso cultural de Rusia. Pero esa estatura mítica que le han proporcionado sus enemigos le convierte en un blanco extremadamente fácil para una sonada operación terrorista. Matar a Dugin dará la impresión al mundo de que Ucrania ha destruido al “cerebro” de Putin, a su eminencia gris, a su estratega de cámara. Sobre todo, después del bochornoso ridículo que hizo la propaganda de Zelenski con la Ofensiva de Agosto.


También, a medida que conocemos más datos, está claro que el objetivo central era Aleksandr Dugin, pero el medio por el cual se le iba a atacar era la indefensa y desprotegida Dasha. Cuando el agente —simple instrumento bípedo de Zelenski, de Arestóvich y de Biden— colocó la bomba lapa, el blanco eran los Dugin. Sólo un giro del destino desvió el golpe, aunque mejor, sin duda, habría sido para el padre no haber sobrevivido a la hija. Aun así, todavía hay que escuchar que Dasha fue sacrificada por culpa de las ideas paternas. Y, con eso, muchos sicofantes atlantistas justificarán el asesinato; como hipócritas y aviesas beatas de negra toquilla y más negra alma (si es que la tienen), desviarán la responsabilidad de este crimen a quien ninguna tuvo. Como si la muy inteligente y culta Dasha, experta en política francesa y brillante oradora, fuera incapaz de formarse una opinión propia, tan descerebrada y tan sumisa ante la autoridad como un periodista europeo.


La familia Dugin ya había sido sancionada por ese conventículo de agiotistas que se autodenomina “comunidad internacional”. Y bien orgullosa que Dasha se mostró por ello: fue como una condecoración que reconocía su lucha contra el globalismo. Pero estas medidas habían puesto en el punto de mira a una familia que carecía de fondos en el extranjero (la finalidad de las sanciones es “expropiar” los bienes rusos en el exterior): Occidente señala y Ucrania dispara. ¿No nos acordamos ya de lo que hacían ETA y el PNV? ¿Tan corta es nuestra memoria?


Ucrania seguirá atentando contra civiles en Rusia, porque no puede con los ejércitos y milicias del Donbass; derrotado en Jersón, en Mariúpol, en Severodonetsk, en Lisichansk, en Popasna, en Peski, al régimen atlantista de Zelenski sólo le restan este tipo de “victorias”: matar a una intelectual indefensa, bombardear los barrios residenciales de Donetsk, cañonear la central nuclear de Zaporozhya. No es algo nuevo, los mafiosos que gobiernan Ucrania son una reencarnación de la China nacionalista de 1945-1950 y del Vietnam del Sur de 1975. Algún día, esperemos que pronto, el tinglado se vendrá abajo. Entonces, cuando todo acabe, de esta guerra nos quedará el recuerdo de la vulgar jeta de un payaso infame y de su cruel, corrupto y senil souteneur; pero también la memoria clara, limpia y bella de Darya Dúgina, la Juana de Arco de los pueblos libres, muerta joven, como los héroes, favoritos de los dioses.

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Fuente: El Manifiesto



16 de mayo de 2022

La izquierda, convertida en caniche de la Plutocracia.

La izquierda es hoy la vanguardia ideológica del capitalismo global

Por Juan Manuel de Prada

POR KONTRAINFO · 15 DE MAYO DE 2022




Ha causado gran revuelo la filtración interesada de un documento donde se anuncia que una mayoría de los magistrados del Tribunal Supremo de Estados Unidos estaría dispuesta a revocar la sentencia Roe vs. Wade. Si esta revocación se produjese (pero la filtración se ha realizado, precisamente, para que tal cosa no ocurra), el aborto no sería prohibido en Estados Unidos, sino que cada estado tendría capacidad para limitarlo o ampliarlo dentro de su territorio. Se trataría, pues, de un aspaviento característico de la relativista justicia ‘liberal’, que no se funda en juicios objetivos sobre la naturaleza del aborto ni en la defensa del bien común, sino que confía a la mayoría la determinación del bien y del mal, al más puro estilo ponciopilatesco.


Así y todo, la filtración ha desatado una campaña rabiosa contra los jueces dispuestos a favorecer el aspaviento, desatada por toda la izquierda caniche mundial. Es natural que así sea, pues la izquierda es hoy la vanguardia ideológica del capitalismo global, que para poder imponer los designios de sus élites necesita realizar lo que Lippmann denominaba eufemísticamente un «reajuste necesario en el género de vida» de las masas. Y, dentro de ese «reajuste en el género de vida», el crimen del aborto ocupa un lugar medular; podríamos decir, incluso, que se trata de la piedra angular del sistema, que, por tratarse de un crimen nefando, requiere ser envuelta con rebozos doctrinales campanudos (emancipación, libertad individual, autonomía de la voluntad, etcétera) que hagan sentirse ‘empoderadas’ a quienes, con sus vientres yermos, son instrumentos del capitalismo global, que necesita, para mantener su sistema de producción, el deterioro de las condiciones laborales. Al capitalismo global no le convienen los vínculos indestructibles que genera un hijo; pues sabe -ya lo explicó David Ricardo en su ley de bronce de los salarios- que si los trabajadores tienen hijos se vuelven más pugnaces en la exigencia de subidas salariales. Las sociedades fecundas luchan con ardor por el porvenir de sus hijos; las sociedades estériles se raspan el útero, mientras miran las pantallitas de Apple o Netflix.


El capitalismo, como nos enseña Hayek, tiene hecho su ‘cálculo de vidas’; y a asegurar el ‘cálculo de vidas’ que necesita el turbocapitalismo global, se dedica la izquierda sistémica hoy, convertida en caniche de la plutocracia. Nada más natural, pues, que haya movilizado a todas sus fuerzas de choque, después de filtrarse la noticia de la tímida palinodia del Tribunal Supremo estadounidense. Por supuesto, en este artículo hemos explicado tan sólo las causas ‘naturales’ de su reacción rabiosa; la causa sobrenatural no podemos explicarla a fondo porque nos han recortado mucho la extensión. Pero ya se sabe que la nueva alianza de Dios con el hombre, que se sella en la Cruz, se inicia en el vientre de una mujer; y el vientre de la mujer se convierte así en el epicentro de una guerra sin cuartel (Gn 3, 15).


Fuente: La izquierda es hoy la vanguardia ideológica del capitalismo global

https://noticiasholisticas.com.ar/la-izquierda-es-hoy-la-vanguardia-ideologica-del-capitalismo-global-por-juan-manuel-de-prada/


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7 de mayo de 2022

¿Por qué los británicos deschavaron a Foradori?

 



"Una vez obtenidos los beneficios del acuerdo no es más necesario para el Reino Unido continuar con un acuerdo con la Argentina. Los beneficios serán permanentes y ya no hay vuelta atrás, ni aún denunciando y concluyendo los acuerdos. El daño para la Argentina será permanente, aunque no en lo inmediato..."

[...]

"Algo habrá que analizar y cambiar, el daño que se ha producido es muy grande y permanente,  los puertos británicos fueron construidos, y no se tomaron las medidas correspondientes para defender nuestra Soberanía ni nuestros recursos."


Ver: 

https://www.tiempofueguino.com/por-que-los-britanicos-entregaron-al-ex-vicecanciller-carlos-foradori/