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3 de mayo de 2026

Intento de golpe en Mali.

 

"Más allá de las guerras que se libran en Medio Oriente, donde no es una utopía que Estados Unidos pueda perder su condición de potencia reinante, será en África donde tarde o temprano se dará la batalla que marque el destino de todos por las próximas décadas."



Guadi Calvo

¿En qué lugar de África queda Rusia?


Pocas semanas antes de que Benjamín Netanyahu le vendiera a Donald Trump la Operación Furia Épica, con la que en un par de días lograrían deshacerse del gobierno de los ayatolás y hacerse de todo su petróleo, lo que es evidente que no se ha logrado, el Pentágono había comenzado a buscar la forma de expulsar a Rusia de África.


Mali resiste a los embates del terrorismo fundamentalista financiado por los países del Golfo Pérsico y articulado desde Washington y París

Para lo que necesita sí o sí quebrar la relación de Moscú, con la peligrosa presencia de Rusia en África y particularmente con la Alianza de Estados del Sahel (AES), el trípode anticolonialista compuesto por Mali, Burkina Faso y Níger, que desde hace tres años, luego de exterminar la ominosa presencia francesa y norteamericana de sus países, resiste a los embates del terrorismo fundamentalista financiado por los países del Golfo Pérsico y articulado desde Washington y París, utilizando una vez más a las khatibas de al-Qaeda que en el área con el nombre de Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM, por sus siglas en inglés) y la franquicia de Daesh, Estado Islámico en el Gran Sahara (EIGS). Además, el Pentágono necesita cortar la provisión de equipamiento y mercenarios rusos a las filas del ejército de Khalifa Hafther, quien controla todo el este de Libia, y después de años de cortocircuitos con Moscú, la Diplomacia y la Inteligencia del presidente Vladimir Putin, ha logrado como en varios países del continente incrementar su presencia.


Más allá de los ingentes esfuerzos de los muyahidines, apoyados por Francia y los Estados Unidos, las AES, han resistido y mantenido la unidad.


El poder de los terroristas ha conseguido mantener por semanas el bloqueo de los accesos de petróleo y otros insumos vitales a ciudades como Bamako, la capital de Mali, con más de cuatro millones de habitantes. Mientras que las incursiones a aldeas, donde además de asesinar a los takfiris (apóstatas) incendian viviendas y sembradíos; saquean desde vehículos a animales y cosechas. A su retirada más allá de la estela de destrucción que dejan, obligan a los jóvenes a incorporarse a la milicia. Estos ataques prácticamente cotidianos han provocado que solo en Burkina Faso el número de desplazados alcance a los dos millones y medio.


También son centenares las bajas que han provocado entre las filas de los ejércitos regulares de estos tres países, donde son frecuentes, las emboscadas, ataques a unidades militares, atentados y sabotajes contra instalaciones vitales tanto para los militares como para el desarrollo de la vida civil, usinas eléctricas o plantas potabilizadoras, por ejemplo.


En este contexto el pasado sábado 25 de abril muyahidines aliados a los separatistas tuaregs, del Frente de Liberación de Azawad (FLA) del norte de Mali, lanzaron una ola de ataques y atentados, coordinados contra diferentes puntos de Bamako entre lo que se incluye su aeropuerto Modibo Keïta, a unos 15 kilómetros del centro de la capital, que se encuentra junto a una base de la Fuerza Aérea, y otros centros urbanos del centro y norte del país. Ya en 2024, el JNIM había atacado el aeropuerto y un campo de entrenamiento militar próximo a Bamako donde asesinaron a decenas de efectivos.


La operación del sábado se convirtió en la mayor acción terrorista de estos últimos años. En un comunicado, las FAMa (Fuerzas Armadas de Mali) informaron que, tras algunas horas de combate, los terroristas se habían replegado y la situación estaba bajo control.


Los ataques incluyeron la principal base militar de las FAMa, ubicada en la localidad de Kati, cercana a Bamako. Allí se encuentra el ministro de Defensa, Sadio Camara, a quien algunas fuentes han dado por muerto. Algunos videos muestran columnas de camiones y motocicletas transitando por las calles de Kati.


También se registraron ataques en algunas localidades del centro de Mali, como Sévaré y Mopti, Kidal y Gao, donde algunas informaciones refieren a tiroteos y cadáveres en las calles.


Los insurgentes habrían conseguido posiciones en algunos barrios de la ciudad de la norteña ciudad de Kidal, epicentro de la rebelión separatista tuareg de 2012. Al mismo tiempo, voceros del movimiento Azawad afirmaban que sus fuerzas tenían el control pleno de la ciudad y de algunas zonas de Gao, otra ciudad del noreste del país. Lo que no fue confirmado por ninguna otra fuente.


Mientras que en la ciudad de Gao, la ciudad más extensa del norte del país, con poco menos de 100 mil habitantes, algunos pobladores informaron de disparos y las explosiones que habrían comenzado en las primeras horas del sábado.


El origen de mal.

Esta joint venture entre terroristas y milicianos tuareg ha vivido diferentes alternativas desde su comienzo en 2012, cuando los tuaregs, aprovechando el periodo de anarquía que se abrió tras el golpe de Estado contra el presidente Amadou Touré, y toda la región se encontraba fuertemente conmocionada por lo que se estaba viviendo en Libia, tras el derrocamiento y martirio del coronel Gaddafi, los legendarios hombres azules creyeron estar frente a una nueva oportunidad para concretar la creación de Azawad, su mítica nación que se extiende desde el norte de Mali y abarca vastas regiones de Mauritania, Argelia, sur de Libia y Níger. Si bien sus reivindicaciones son indiscutibles, como tantos otros pueblos como los baluchis, kurdos o saharauis, la presencia colonial y la continuidad de sus herederos formales han hecho imposible concretar esas pretensiones.


Esto habilitó a que algunas khatibas de al-Qaeda que la CIA había transportado a Libia, financiadas por Arabia Saudita, se mudaran al norte de Mali e infiltraran la rebelión del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), la alianza de las tribus tuareg, dando así oportunidad a Francia de ocupación militar activa en su antigua colonia, primero con la Operación Serval y más tarde la Barkhane, hasta que fue expulsada en 2022, tras el golpe de los coroneles encabezados por Assimi Goïta, quienes hasta ahora siguen gobernando el país y fueron los promotores de la alianza anticolonial, que tanto preocupa a Washington y sus socios europeos.


Estados Unidos necesitará trabajar muy fuerte en África, continente que las últimas administraciones han mantenido al margen de sus intereses, lo que permitió a China afianzarse en lo comercial y a Rusia en lo político y militar. Un coctel demasiado amargo para los estadunidenses.


Y empieza por lo principal: Libia, que es el país con mayores reservas petroleras del continente, a las que las grandes petroleras estadounidenses están intentando regresar después de años de ausencia. Ya en febrero, Chevron cerró un acuerdo para la explotación petrolera frente a las costas libias; al tiempo que la Exxon Mobil en 2025 acordó su regreso al país tras haberse retirado en 2013. Sin duda en este contexto de la guerra en Medio Oriente este tipo de negociaciones se multiplicarán no solo en Libia, sino que necesitan retornar con urgencia la región del Sahel rica en uranio y otros minerales.


No por nada se conoció que apenas dos semanas atrás llegó al sur de Libia el teniente general John Brennan, del ejército de los Estados Unidos, quien fue recibido por dirigentes de grupos armados libios, que se han mantenido enfrentados durante años y ahora parecen estar dispuestos a unirse después que Brennan consiguiera que realizaran junto a tropas norteamericanas ejercicios militares conjuntos, con miras de incorporarlos a la lucha armada para expulsar a Rusia del continente. A estos ejercicios se han sumado dotaciones del ejército alemán brindando asistencia médica y las fuerzas turcas ofrecieron apoyo con drones, además de representantes de Italia, el Reino Unido, Egipto y Francia, y fuerzas del Chad, vecino del sur de Libia y por el este de Níger, además de la inteligencia ucraniana que tiene una gran actividad en el norte de Mali, sino también en Sudán, operando contra cualquier tipo de interés ruso.


Más allá de las guerras que se libran en Medio Oriente, donde no es una utopía que Estados Unidos pueda perder su condición de potencia reinante, será en África donde tarde o temprano se dará la batalla que marque el destino de todos por las próximas décadas.

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Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Fuente: REBELION

rebelion.org/



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22 de marzo de 2026

Netanyahu y Gengis Kan - La mirada de A.Dugin

 

Revista Pacto

22-3-2026


El filósofo ruso, considerado el "cerebro de Putin", analiza las recientes afirmaciones del primer ministro israelí sobre la superioridad del mal sobre el bien y su llamado a seguir a los judíos por "temor y reverencia". Dugin interpreta el discurso como un abandono del arquetipo del "Mesías sufriente" (asociado a Jesús y las víctimas del Holocausto) para abrazar al "Mesías triunfante" inspirado en el fascismo de Jabotinsky.

Las recientes declaraciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre la relación entre el bien y el mal han provocado una de las críticas más profundas y filosóficamente elaboradas de los últimos tiempos. El pensador ruso Alexander Dugin, considerado el ideólogo más influyente del entorno de Vladimir Putin, ha diseccionado las palabras de Netanyahu en un análisis que revela una transformación radical en el arquetipo que, según él, el líder israelí pretende encarnar.

"No basta con ser moral. No basta con ser justo. Jesucristo no tiene ventaja sobre Gengis Kan. Si eres lo suficientemente fuerte, despiadado y poderoso, el mal vencerá al bien", habría afirmado Netanyahu, en unas declaraciones que han sacudido los cimientos del discurso político y religioso .

La respuesta de Dugin no se hizo esperar, y su interpretación va mucho más allá de la crítica política convencional.


"Seguir a los judíos por reverencia y temor"

Dugin comienza su análisis constatando el impacto de las palabras de Netanyahu y lo que implican para la relación del mundo con Israel:

"Ahora debemos seguir a los judíos no por compasión y empatía, sino por reverencia y temor. De lo contrario, simplemente nos matarán. De una forma u otra. El arquetipo se ha invertido" 

Para Dugin, lo que Netanyahu está proclamando no es una simple declaración política, sino un cambio profundo en la identidad judía tal como ha sido percibida durante siglos. Es el paso de la víctima al victimario, del perseguido al perseguidor, del cazado al cazador.


El Mesías sufriente contra el Mesías triunfante

El núcleo del análisis de Dugin es teológico y profundamente simbólico. Según el filósofo ruso, Netanyahu estaría anunciando un cambio del arquetipo del Mesías sufriente (Ben Yossef) al arquetipo del Mesías triunfante (Ben David). 

En la tradición judía, el Mesías ben Yossef (hijo de José) es una figura mesiánica que precede al Mesías principal, el ben David (hijo de David). El ben Yossef es tradicionalmente un mesías guerrero que muere en la batalla final contra las fuerzas del mal, un mesías sufriente que se sacrifica. El ben David, en cambio, es el mesías triunfante que establece el reino de Dios en la tierra, un gobernante poderoso y victorioso.

La interpretación de Dugin es que Netanyahu, al referirse a "Jesucristo" como metáfora de las víctimas del Holocausto, estaría diciendo: "Dejemos de ser víctimas, a partir de ahora somos agresores. Cazadores, no cazados".

Jesucristo, en esta lectura, representa al judío sufriente, al perseguido, al que muere a manos del Imperio. Y lo que Netanyahu propone, según Dugin, es el abandono definitivo de ese arquetipo.


El estilo de Jabotinsky

Dugin remata su análisis con una referencia que es clave para entender elpensamiento de Netanyahu: "El estilo de Zhabotinsky".

Zeev Jabotinsky (a quien Dugin menciona con la transcripción rusa "Zhabotinsky") fue el fundador del sionismo revisionista, una corriente de ultraderecha que rompió con el sionismo socialista de David Ben Gurión y propuso la creación del Estado judío por la fuerza, con un marcado carácter militarista y autoritario.Jabotinsky, que en su juventud admiró a Benito Mussolini y organizó grupos juveniles al estilo de las Camisas Negras fascistas, es considerado el padre ideológico del actual partido Likud, el mismo que lidera Netanyahu . Lo que muchos no saben es que Benzion Netanyahu, el padre del actual primer ministro, fue secretario particular de Jabotinsky y uno de sus más fieles seguidores .

Netanyahu no solo heredó el cargo de primer ministro, sino que creció en una casa donde las ideas de Jabotinsky eran el pan de cada día. Su padre, Benzion, fue un historiador que dedicó su vida a estudiar y promover el legado de los revisionistas, y que inculcó en sus hijos la visión de un Israel fuerte, expansionista y sin concesiones.


La "súper Esparta" de Netanyahu

Las declaraciones analizadas por Dugin no son un hecho aislado. En los últimos meses, Netanyahu ha ido revelando cada vez más abiertamente sus referentes ideológicos. En septiembre de 2025, en una conferencia, llamó a convertir Israel en una "súper Esparta", un país autárquico dedicado a desarrollar sus industrias de guerra .

La referencia a Esparta no es inocente. Como señala el analista Thierry Meyssan, mencionar a Esparta como modelo era un leitmotiv de los nazis y sus aliados, que se veían a sí mismos como la Esparta contra la Atenas democrática . El líder de la oposición israelí, Yair Lapid, reaccionó con sorpresa: "Esparta fue destruida. Él es hijo de un historiador. Me sorprendió. No queremos ser un Estado en guerra, queremos ser un país próspero".

Pero Netanyahu parece tener otros planes.


La inversión del arquetipo

Lo que Dugin capta con agudeza es que Netanyahu no solo está cambiando de política, sino que está operando una inversión simbólica de la identidad judía. Durante siglos, la imagen del judío en la diáspora fue la del perseguido, la víctima, el que sufre. El Holocausto consolidó ese arquetipo en su forma más trágica.

Lo que Netanyahu propone, según Dugin, es el fin de eso. Israel ya no será la víctima que reclama compasión, sino el poder que exige temor. Ya no será el perseguido, sino el cazador. Ya no será el mesías sufriente que muere por los pecados del mundo, sino el mesías triunfante que impone su dominio.

"El Mesías triunfante está aquí", sentencia Dugin [citation:original]. Y ese mesías no pide empatía. Exige sumisión.


Las críticas a la deriva fascista

El análisis de Dugin coincide con las advertencias que vienen haciendo diversos analistas sobre la deriva de Netanyahu. Thierry Meyssan, en un artículo publicado en septiembre de 2025, señalaba que "el tránsito de Netanyahu de un conservadurismo sin complejos al nazismo es cada vez más evidente". Recordaba que el propio Ben Gurión calificó a Jabotinsky de "fascista" y "quizás nazi".

Meyssan también conecta a Netanyahu con Leo Strauss, el filósofo alemán emigrado a Estados Unidos que formó en secreto a una generación de neoconservadores —los llamados "hoplitas"—, enseñándoles que las democracias son débiles y que para protegerse deben instaurar dictaduras. Strauss fue mentor de figuras como Richard Perle y Paul Wolfowitz, artífices de la guerra de Irak, y fue acogido en Nueva York por... Benzion Netanyahu, el padre de Benjamin.


Lo que está en juego

Las declaraciones de Netanyahu y el análisis de Dugin no son un ejercicio académico. Tienen implicaciones concretas en un mundo que ya está sufriendo las consecuencias de una guerra descontrolada en Medio Oriente. Si el líder de Israel está operando bajo el paradigma del "Mesías triunfante" que justifica cualquier medio para imponer su dominio —siguiendo la máxima de que "si eres lo suficientemente fuerte, despiadado y poderoso, el mal vencerá al bien"—, entonces las perspectivas de paz se desvanecen.

El llamado a seguir a los judíos "por reverencia y temor, no por compasión y empatía", es un llamado a abandonar cualquier vestigio de humanidad en la relación con Israel. Es un llamado a que el mundo acepte que la fuerza es la única ley.

Y mientras tanto, en los búnkers de Tel Aviv, en los palacios de Moscú, en las mezquitas de Beirut y en las calles de Gaza, millones de personas esperan a ver qué ocurre cuando los arquetipos chocan y los mesías se enfrentan.

"El arquetipo se ha invertido", dice Dugin. "El Mesías triunfante está aquí". La pregunta que nadie puede responder es si ese mesías traerá redención o simplemente más destrucción. Y si el mundo está dispuesto a seguirlo por temor, o a resistirlo por humanidad.

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Fuente: Revista Pacto. (facebook)


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21 de julio de 2025

LIMPIEZA ETNICA EN PALESTINA.

 Lebensraum, limpieza étnica, apartheid, genocidio.

La política del estado sionista desde hace 80 años.

El sionismo es el nazismo de hoy.





"...Israel no necesita declarar nada. Ya ha ocupado más del 60% de Cisjordania, destruyendo sistemáticamente infraestructuras palestinas y legalizando, paso a paso, los robos de tierra. En mayo de 2025, el gobierno israelí aprobó la creación de 22 nuevos asentamientos ilegales..."


ANEXIÓN SIN BANDERAS: CÓMO ISRAEL BORRA PALESTINA CON LA AYUDA DE OCCIDENTE

Javier Ferrro

en Spanish Revolution


La solución de los dos Estados ha sido durante décadas el opio diplomático que Europa y Estados Unidos ofrecían para calmar conciencias. Pero la realidad sobre el terreno ha seguido un rumbo opuesto: asentamientos ilegales, carreteras segregadas, checkpoints como cuchillas y una arquitectura de apartheid que expulsa, segrega y mata. La colonización no ha sido un error de Netanyahu, sino la hoja de ruta del Estado sionista desde su fundación.

Israel no necesita declarar nada. Ya ha ocupado más del 60% de Cisjordania (Área C), destruyendo sistemáticamente infraestructuras palestinas y legalizando, paso a paso, los robos de tierra. En mayo de 2025, el gobierno israelí aprobó la creación de 22 nuevos asentamientos ilegales. En paralelo, avanza el plan E1, que busca cortar Jerusalén Este del resto del territorio palestino y expulsar a comunidades como Khan al-Ahmar. Todo sin disparar un solo titular internacional.


Los soldados israelíes no están combatiendo, están ejecutando una limpieza étnica lenta, eficaz y metódica. Ya son más de 40.000 las personas desplazadas de sus campos de refugiados en los últimos meses, mientras se redoblan redadas, arrestos masivos y bloqueos a pueblos enteros. En junio, aprovechando la ofensiva contra Irán, Tel Aviv endureció aún más el cerco en Cisjordania. La guerra fuera, el asedio dentro.

Pero esto no es nuevo. Desde Oslo en 1993, Israel ha usado cada “acuerdo de paz” como cobertura para profundizar la ocupación. La Autoridad Palestina no gobierna, gestiona escombros. No representa un Estado, sino una coartada.


La decisión del gabinete israelí de iniciar el registro masivo de tierras en Área C no es solo burocracia. Es el paso final para transformar lo robado en propiedad reconocida. La legalización de los puestos de colonos es la forma moderna de imprimir escrituras sobre la sangre.

JORDANIA EN LA DIANA: EL NUEVO FRENTE DEL PROYECTO COLONIAL


Lo que se perfila ahora no es solo la desaparición de Palestina, sino el redireccionamiento de su causa hacia Jordania. Lo llaman “confederación”, “solución regional” o “plan de transición”, pero el fondo es el mismo: enterrar la soberanía palestina bajo el polvo diplomático y delegar su gestión en Amán.


Más de la mitad de la población jordana es de origen palestino. Transformar el reino hachemita en un Estado tapón no solo violaría el derecho internacional: provocaría una crisis interna de proporciones incalculables y convertiría a Jordania en el vertedero demográfico de la limpieza israelí.

Los gobiernos israelíes, desde los años 70, han coqueteado con la idea de que “Jordania es Palestina”. Ahora la propuesta toma forma bajo las sonrisas de la Casa Blanca. Trump, que ya ha dicho que se encargará de Gaza “como un proyecto”, y que no respalda la solución de dos Estados, lidera un bloque que prefiere las excavadoras a los tratados.


El objetivo no es resolver, sino deslocalizar. Transferir el problema, descargar la culpa, absorber a la población expulsada y mantener la apariencia de estabilidad. Es el plan de siempre, envuelto en papel diplomático. Y como siempre, habrá tecnócratas europeos para firmarlo, cámaras para cubrirlo y portadas para celebrarlo.


Israel no quiere paz. Quiere administrar el conflicto y externalizar la responsabilidad. Lo que se cocina no es un Estado palestino ni una solución intermedia, sino una transferencia colonial de funciones: que otro se encargue del pueblo que ellos han decidido borrar.


Y mientras tanto, el gobierno jordano calla. Sus declaraciones son fórmulas diplomáticas vacías, sin amenaza ni músculo. Mientras se desploman los pilares de Oslo, mientras el mapa se redibuja sin Palestina, Amán sigue aferrada al tratado de paz como quien se aferra a un papel quemado en mitad del incendio.


La solución de dos Estados no ha fracasado: ha sido asesinada con excavadoras y blindados, mientras Occidente miraba para otro lado.

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5 de julio de 2025

Israel. INICIO LEGAL DEL GENOCIDIO

 


EL DÍA EN EL QUE EL GENOCIDIO COMENZÓ CON UNA LEY

5 de julio de 1950


Ese día, el Parlamento israelí aprobó la Ley del Retorno.

Una ley simple:

“Todo judío tiene derecho a venir a este país como inmigrante.”


Pero el infierno, ya lo dijo alguien, está empedrado de buenas intenciones.

Porque mientras Israel abría sus puertas a cualquier judío del mundo —hubiera nacido en Varsovia, Brooklyn o Buenos Aires—, las cerraba con candado a quienes habían nacido y vivido en Palestina durante generaciones.

Más de 700.000 palestinos y palestinas, expulsadas en 1948 durante la Nakba, seguían en campos de refugiados.

Desposeídas, desarraigadas, dispersadas.

Esperaban regresar. Tenían el derecho reconocido por la Resolución 194 de la ONU.

Pero ese derecho no valía nada frente al nuevo dogma fundacional:

una etnocracia construida sobre ruinas ajenas.


La Ley del Retorno no fue una política de acogida.

Fue una política de exclusión.

Un marco jurídico para convertir la limpieza étnica en norma.

Para legalizar lo que ya había comenzado con la expulsión, el saqueo y la demolición de más de 400 pueblos palestinos.


El sionismo lo llamó “retorno”.

Pero no era un retorno. Era una colonización con papeles.

Y los desplazados de verdad —las mujeres que parieron en la huida, los campesinos que enterraron a sus muertos en el camino—

aún siguen esperando.


Lo llaman democracia, pero es una maquinaria de privilegio.

Un sistema donde la nacionalidad se hereda según sangre, no según tierra.

Donde tu religión decide si puedes volver a tu casa... o morir en el exilio.


Hoy, 75 años después, esa ley sigue vigente.

Mientras los palestinos siguen en Gaza, en Líbano, en Jordania, en el exilio.

Y el mundo, una vez más, mira a otro lado.


Porque el genocidio no empieza con bombas.

Empieza con leyes.

Leyes como la del 5 de julio de 1950


Fuente: Spanish Revolution

facebook  


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2 de septiembre de 2024

UCRANIA SIN UCRANIANOS

"El proyecto “Superpotencia Agraria” no necesita instalaciones de producción, ni fábricas, ni centrales nucleares, centrales térmicas, centrales hidroeléctricas... y no necesita personas ni ciudades."


Ígor Ortsev

27/8/2024

Después del masivo ataque ruso de ayer contra Ucrania, nuevamente comenzaron a gritar sobre la necesidad de infligir daño a Rusia en sus profundidades con armas extranjeras de largo alcance.

Los estadounidenses volvieron a decir que no. En resumen, un juego de “mantenme siete”. Las crestas lo habrían arruinado sin preguntarle a nadie, pero está claro que esta técnica, en general, no está en manos de Taras y Mykola. Pero para los estadounidenses, simplemente no es rentable transferir operaciones militares al territorio ruso. Nada personal, sólo negocios. Esos famosos inversores estadounidenses que se arriesgaron a invertir en Ucrania no están creando nada allí, sólo compraron tierras. El proyecto “Superpotencia Agraria” no necesita instalaciones de producción, ni fábricas, ni centrales nucleares, centrales térmicas, centrales hidroeléctricas... y no necesita personas ni ciudades.

Hoy en día, las actividades agrícolas exitosas requieren un mínimo de personal junto con un máximo de máquinas inteligentes y una logística confiable para las ventas. Las tierras fértiles y sin población son las condiciones ideales. Por lo tanto, cuanto más resista la banda de drogadictos de Kiev las condiciones del mundo, reduciendo rápidamente la población y la industria, más cerca estará la implementación del proyecto de "Superpotencia Agraria". Proyecto americano “Ucrania – una superpotencia agrícola”.

En el que el único que todavía tendrá un lugar es ese mismo gobierno títere, que ahora lucha por su lugar bajo el sol, destruyendo todo a su alrededor. No una república “bananera”, sino una república de “cereales”.

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Fuente: t.me/golosmordora/40403

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20 de junio de 2024

La conferencia de "paz", preparando la guerra.

 Christian Cirilli

20-6-2024


Finalizada la «Cumbre por la Paz en Ucrania» con recuento de voluntades poco claras - ahora resulta que Irak y Jordania fueron incorrectamente incorporadas en el conteo final, el cual, dicho sea de paso, no tuvo firmas - la dirigencia rusa tomó debida nota de la inflexibilidad occidental, fundamentalmente de los vasallos europeos, que al parecer, creen tener una oportunidad para «sentarse en la silla del gerente».

Esas élites atlantistas también sufren el «reloj biológico» de un sentir popular que se constituye en los sedimentos de la preocupación, y que empieza a traspasar las murallas de la ignorancia, el adoctrinamiento de la propaganda y la comodidad de la noticia pre-masticada.

Podemos discutir si las formas son adecuadas, productivas o en definitiva, si serán males mayores, no lo sabemos aún, pero lo que es innegable es que está ocurriendo una reacción social, una mirada más intrínseca y menos comunitaria, y eso implica una Europa que empieza a salir de su hibernación.

Los medios de comunicación dominantes lo llamarán «auge de las ultraderechas», para inspirar miedo, y así retornar a las aguas calmas del statu-quo. Pero para otros son «despabilamientos» a la «doble moral» de la Unión Europea, con su progresismo bienpensante, su belicismo ocultador de perdidas glorias imperiales, y su reverencia a la Dominatrix americana.

Es tan clara la hipocresía, que muchos gobiernos socialdemócratas se aterrorizan del «nazismo» en sus países, pero financian, arman y aplauden a rabiar al nazismo (sin entrecomillados) en Ucrania.

La cuestión está planteada: las potencias europeas que alguna vez fueron centrales en la confección del Siglo XIX y principios del XX (Francia, Alemania, Reino Unido, y como furgón de cola, Italia) están decididas a retomar su protagonismo, y lo harán con la venia estadounidense, que pretende escalar en territorio asiático, donde realmente se juega su hegemonismo.

Todo parece indicar que el movimiento será de pinzas: por un lado, la UE avanza inexorablemente hacia la confiscación de los activos congelados de Rusia en bancos occidentales, tal como propuso e incentivó Washington. La diferencia es que de los aproximadamente 300.000 millones de dólares, unos 210.000 se encuentran en instituciones europeas. Esto representa una verdadera declaración de guerra.  

Moscú advierte certeramente que esos fondos en realidad son para solventar los inconmensurables gastos en los que Washington está incurriendo por su guerra subsidiaria. Todo finalmente va a las arcas de Lockheed-Martin... y los europeos se llevan los laureles. 

Para muestra basta un botón: en la reciente reunión del G7 y ante el usurpador de la presidencia ucraniana, de mandato cumplido, Volodimir Zelenski, se le brindaron unos 50.000 millones de dólares que son nada más y nada menos que la rentabilidad obtenida de las disponibilidades rusas inmovilizadas. Esto 𝒚𝒂 𝒆𝒔 𝒖𝒏 𝒓𝒐𝒃𝒐 𝒆𝒔𝒄𝒂𝒏𝒅𝒂𝒍𝒐𝒔𝒐 e implica un paso previo de lo que vendrá.

Es verdad que Rusia 𝒏𝒐 𝒄𝒖𝒆𝒏𝒕𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒔𝒂𝒔 𝒊𝒏𝒗𝒆𝒓𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒆𝒙𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐𝒓 y aún así este año crecerá un porcentaje del orden del 3% de su PIB, todo ello, por si fuera poco, estando bajo las «sanciones infernales» de Occidente y con un peligroso gasto en Defensa que ya llega al 6,7% de su PIB, lo que se dice, «niveles soviéticos».

Es realmente sorprendente lo que ha logrado el Kremlin por ahora en cuanto a gobernabilidad, capacidad de resistencia, logros económicos y organización de sus abastecimientos y mercado interno. Yo lo adjudico fundamentalmente al «baño antiparasitario» que se regaló la sociedad rusa al liberarse de quintacolumnistas, agoreros y traidores, así como los pronosticadores del fracaso o los cantores a las famas extranjeras. 

Es verdad, ello siempre va de la mano de ciertos giros despóticos, pero nada diferente a lo que pasa en Occidente y sus sacrosantas democracias liberales, que no temen ejercer censura, alineamiento ideológico y llegado el caso, también represión.

Esta medida del G7, me refiero al impúdico 𝒂𝒄𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒑𝒊𝒓𝒂𝒕𝒆𝒓𝒊́𝒂, estoy seguro que no quedará impune. Pero no será una corte internacional quien lo resuelva, porque el «orden basado en reglas» justamente reniega de toda ley, sino que el rebote punitivo vendrá de la pérdida de confianza en el sistema, el pilar fundamental de las finanzas internacionales. Hoy es Rusia, ¿mañana quién? ¿Quién será el paria tildado como una amenaza fundamental contra la civilización llegado el caso?

El segundo movimiento de pinzas es, obviamente, el militar.

Rusia dio muestras de NO estar interesada en una escalada y desea sentarse a negociar. Obviamente, con las ventajas obtenidas en el terreno, la negociación debe cumplir mínimamente sus intereses. Putin lo puso una vez más en blanco sobre negro: Rusia cesaría inmediatamente las hostilidades si Ucrania retira sus tropas más allá de las 'fronteras administrativas' del Donbás, Zaporozhie y Jersón, se desmilitariza y reniega de una adhesión a la OTAN. Punto.

Básicamente son las mismas condiciones que hubo en el principio de acuerdo de Estambul alcanzado el ¡30 de marzo de 2022!

Es importante lo de las 'fronteras administrativas' porque implica que Rusia pretende un territorio que aún no posee del todo. Rusia renunciaría a Odesa y a tomar toda la costa del mar Negro (algo que muchos analistas han considerado como objetivo) y oblast como Járkov o Dnipropetrovsk o incluso, Chernígov, al noreste, pero de ninguna manera renunciaría a lo anexionado dado que allí ya tiene un compromiso constitucional, población étnicamente rusa mayoritaria y, lo más importante, sería un reaseguro para el control de Crimea y una plataforma de ataque en caso de renovadas oleadas occidentales futuras.

Estas condiciones de Rusia para acabar con la guerra, sin embargo, son vistas por Europa (y Estados Unidos tras bambalinas) como un inaceptable ultimátum.

Y este es el 𝑞𝑢𝑖𝑑 𝑜𝑓 𝑡ℎ𝑒 𝑞𝑢𝑒𝑠𝑡𝑖𝑜𝑛: Rusia no puede perder la guerra porque significaría la desaparición del Estado-nación. Pero la OTAN no puede perder la guerra porque significaría la destrucción del encorsetamiento estadounidense de Europa y su pérdida de influencia internacional definitiva.


A sabiendas de la preparación de un escenario catastrófico, Rusia anticipó algunas «medidas asimétricas»: la primera de ellas fue el despliegue de una flotilla en el Mar del Caribe, reviviendo los tensos días de la Crisis de los Misiles de 1962. Ojo, no estoy exagerando, nadie sabe si algunos de los proyectiles portados por la fragata #417 𝐴𝑑𝑚𝑖𝑟𝑎𝑙 𝐺𝑜𝑟𝑠ℎ𝑘𝑜𝑣 y/o el submarino nuclear 𝐾-561 𝐾𝑎𝑧𝑎𝑛 tienen ojivas nucleares. 

Paralelamente, Putin hizo una visita «sorpresa» al país más misterioso, hermético, controlado y demonizado del planeta Tierra: Corea del Norte, ni más ni menos que una dictadura/«realeza» pseudo-comunista dotada de armas nucleares y un ejército quizás más numeroso que la misma fuerza laboral.



Allí partió entonces Putin, a firmar un «acuerdo de asociación estratégica» que implicaría el desarrollo de mecanismos alternativos de comercio no controlados por Occidente y la resistencia conjunta a las restricciones unilaterales ilegítimas... o sea, algo que ya se está haciendo desde hace al menos 2 años.

El mensaje que advierto es que Rusia sabe/sospecha que Estados Unidos utilizará próximamente sus bloques militares para intensificar la tensión en Indo-Pacífico y asfixiar el tándem sinorruso; todo ello, mientras Europa comanda su «Barbarroja 2.0» contra Rusia, posiblemente, en varios puntos de fricción, como el Golfo de Finlandia, la zona del Mar Blanco, la brecha de Suwalki, Transnistria e intenta subvertir nuevamente Georgia para enloquecer el Cáucaso. 

Y cuando hablo de bloques militares me refiero a:

1] AUKUS, entre Reino Unido, Australia y Estados Unidos.

2] Acuerdo de Acceso Recíproco, entre Japón y Australia.

3] Five Eyes, Anglosfera completa, incluyendo Canadá y Nueva Zelandia.

4] Parto Tripartito de Coordinación, entre Japón, Surcorea y Estados Unidos.

5] Pacto de Disuasión Colectiva, entre Filipinas, Japón y Estados Unidos. 

6] Pacto Cuadrilateral o QUAD, entre Estados Unidos, India, Japón y Australia.

Excepto Five Eyes, todos estos bloques se crearon en los últimos ¡5 años!

Lo antedicho, más el compromiso inalienable de sostener Taiwán a toda costa - al que se le promueve su independencia desde Washington - y el evidente compromiso anti-chino de Malasia, Singapur y probablemente, Indonesia.

La visita de Putin podría bien ser un farol, pero en situaciones traumáticas como las que se avecinan no creo que los rusos estén actuando en vano. Más bien están poniendo las cosas meridianas: podría estar acercándose rápidamente un conflicto en Extremo y Centro Oriente, mientras se alborota el este europeo, y es preciso verificar las tomas de posición. Norcorea no tiene problemas con eso, pues su régimen siempre tuvo definidas las posturas. Myanmar (ex Birmania) también está decididamente alineado. La incógnita es Vietnam, donde Putin también realizará una visita, y algunas naciones como Tailandia - cada vez más cercana a China - Laos y Camboya.

Atrayendo a Corea del Norte, que tiene el suficiente material nuclear para atomizar Japón y Surcorea, en el primer círculo del defensa estratégica, Rusia-China se guardan una carta más. 

También puede esperarse un progresivo abroquelamiento de los «stanes» (China ya ha lanzado un grito de «Asia para los asiáticos»), que acaban de firmar ¡luego de 20 años de discusiones y barreras occidentales! el inicio de obra del estratégico ferrocarril CKU en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y que se ramificará por primera vez hasta Afganistán.

A no engañarse: la (tácita) alianza de defensa nuclear con Corea del Norte es también una respuesta a los movimientos estadounidenses en Surcorea: nadie duda que en las bases aéreas de la USAF en Osan y Gunsan hay bombas nucleares tácticas (con mayor poder que las lanzadas en Hiroshima y Nagasaki, aclaro), o que en Kadena (Japón) también están almacenadas. Estas bases están a relativamente pocos kilómetros de las megaciudades chinas de Shanghái, Qingdao, Ningbo y Nankín. No muy lejos se encuentra Beijing. Mientras, en Misawa, la USAF se despliega como una sombra ominosa sobre la base naval rusa de Vladivostok. Y no estoy considerando la isla de Guam, base habitual de los bombarderos B-2 y B-52, desde donde se domina todo el Mar de Filipinas, donde Japón quedó literalmente sin capacidad aeronaval durante la Segunda Guerra Mundial en 1944.

Así las cosas, las fichas del TEG se mueven raudamente en el planisferio.

Rusia teme verse en la encrucijada del «doble frente» de tener que responder en el escenario europeo y, a la vez, en el Pacífico Norte, con la ambición japonesa de recobrar las Kuriles o incluso desembarcar en Sajalín (donde hay enormes recursos petrolíferos). Sería un escenario de pesadilla que desbordaría todos los recursos disponibles y no dejaría más remedio que dar paso al armamento nuclear. Hoy las amenazas de unos se han convertido en paranoia del otro... ¡y se retroalimentan!

El alerta nuclear de los rusos no puede ni debe subestimarse: bajo la falsa argucia de los drones ucranianos, la OTAN organizó un golpe contra un radar estratégico encargado de vigilar los misiles nucleares del enemigo (en Krasnodar, el Voronezh-DM) y mucho antes también abatió un avión AWACS A-50 con misiles de largo alcance Patriot. Esto implica un progresivo desmantelamiento de las capacidades de detección, lo que a la postre, podría implicar la posibilidad de un letal primer golpe nuclear sobre la cadena de mando, comunicaciones y control, que dejaría sin respuesta a los misiles estratégicos rusos. Esta es una alternativa de ataque que está vivita y coleando en la doctrina estadounidense. 

Y es por ello que Rusia se ejercita con armas nucleares tácticas (incluso en Bielorrusia), que son más independientes de un mando central (no hay «maletín nuclear» para ellas), despliega flotillas cerca del enemigo o visita a sus aliados para pactos de defensa, a estas horas, ya indisimulados.

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Fuente: Facebook de Christian Cirilli

https://www.facebook.com/profile.php?id=100010670267123

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25 de abril de 2024

La (nueva) Revolución Rusa

 "Pero ahora esta revolución no tiene dogmas, ni métodos infalibles, ni Komintern, ni siquiera la más leve cohesión ideológica, salvo la profunda repulsión que a todos nos causaba el liberalismo globalista."


La revolución rusa

Algo se mueve en Rusia que pone en peligro casi trescientos años de dominio del capitalismo financiero y colonial anglosajón.

Los expertos inciden una y otra vez en que Rusia está aislada, lo cual, de ser cierto, no sería la primera vez que ocurre en su historia; pero, vista la realidad de cerca, ese robinsoniano aislamiento ruso es muy peculiar porque su ostracismo lo alivian China y Corea del Norte; Irán y Siria; India, Sudáfrica y Brasil; Níger, Burkina Faso y Malí; Serbia y Bielorrusia; Cuba, Venezuela y Nicaragua; Libia, Yemen y Argelia; por no hablar de sus socios menos comprometidos, como Arabia Saudí, Egipto, la voluble Turquía, Indonesia o Kazajstán; y seguro que me dejo a bastantes más en el tintero. La inteligente política de Biden y sus mariachis europeos ha conseguido formar un bloque entre Moscú y Pekín que ha servido de polo de atracción a todas las naciones que quieren librarse del dogal anglosajón. Parece mentira que los jerarcas liberales hayan olvidado la inteligente política de Kissinger de enfrentar a las dos potencias decisivas del Heartland euroasiático, el abc de la estrategia y de la diplomacia. ¿Eso no entra en los manuales de la Geopolítica de género, resiliente, matriarcal y animalista?

En mi última estancia en el “aislado” Moscú tuve la suerte de hablar con gente venida de todos los rincones del ancho mundo, desde Tanzania a El Salvador pasando por Indonesia. Especialmente me interesó la opinión de mis colegas africanos, protagonistas de uno de los cambios geopolíticos más importantes de la última década: la desaparición de la influencia francesa en el Sahel, que se produjo cuando París agotó la paciencia de los militares de esos Estados, que comprobaron que la amenaza islamista de la que París venía a protegerlos estaba financiada por su presunto protector, quien aprovechaba la ocasión para llevarse a precio de almoneda el uranio de la zona. La sucesión de revoluciones africanas de los últimos años no fue buscada por el Kremlin; Rusia vino al Sahel llamada por los Estados que necesitaban protegerse tanto de Francia como de las diversas organizaciones islamistas conchabadas con París y Qatar. Centroáfrica, Malí, Burkina Faso, Niger, y ahora Togo y Senegal, han “redimensionado” a Francia en la posición que le corresponde: potencia mundial de segundo orden y colonia de los anglosajones, esos fieles aliados que no movieron un dedo en ayuda de Macron, artífice del ocaso francés en el Sahel. La bandera rusa en África es un signo de liberación de esa OTAN que destruyó el Estado libio y que sólo ha traído inestabilidad a la región. Además, Rusia y China tratan a los países africanos como socios e iguales: ofrecen obras y proyectos en lugar de créditos y “ayudas” financieras. Si, por ejemplo, Pekín necesita el cobalto de un país africano, le ofrece a cambio infraestructuras, bienes de consumo o lo que necesite. Todo ello empleando el menor número posible de dólares, el principal instrumento colonial de nuestra era. De ahí la enorme simpatía de todos los africanos que traté por Rusia y China. Ellos, que fueron colonizados, saben lo que está en juego. Y lo tienen muy claro: ahora es Europa el espacio colonial y colonizado.

Una sensación común para muchos de los que hemos pasado este tiempo en Rusia es que existía un cierto paralelismo entre nosotros y los revolucionarios de todo el mundo que acudían a Moscú para ver cómo evolucionaba la revolución soviética. Algo nuevo se gestaba en Moscú y debía ser conocido. Pero ahora esta revolución no tiene dogmas, ni métodos infalibles, ni Komintern, ni siquiera la más leve cohesión ideológica, salvo la profunda repulsión que a todos nos causaba el liberalismo globalista. Sin doctrina ni propaganda, este profundo movimiento histórico ni siquiera es consciente de su carácter revolucionario, posiblemente porque se trata de un cambio radical y definitivo que no obedece a un movimiento político atiborrado de ideología, sino a una reacción de los pueblos y los Estados dignos de ese nombre frente a las élites globales, frente a la apropiación de la soberanía por los grandes consorcios. Es la negativa de la parte más consciente del planeta a convertirse en un agregado de unidades de producción y consumo sin Dios, familia, ni patria; el rechazo a degradar a las naciones en una horda que se embrutece y animaliza con falsos derechos mientras pierde poder social, económico y político a manos de las plutocracias.

Algo se mueve en Rusia que pone en peligro casi trescientos años de dominio del capitalismo financiero y colonial anglosajón. En el mundo empieza una revolución que ni Marx ni Lenin habían imaginado. Una colosal lucha por el poder mundial entre las oligarquías globales y los Estados soberanos.

Fuente:  elmanifiesto.com


11 de abril de 2024

Cuando Lanata deschavaba a Nisman

Hace unos días Milei anunció que quiere involucrar a la Argentina en la guerra en Ucrania de USA y sus satélites de la OTAN contra Rusia.  Ahora, el poder judicial nos incluye en la guerra de Israel contra Irán, operación que empezó el mismo día del atentado. Ya el segundo día llegaron "especialistas" israelíes, y el quinto ya"sabían" que el responsable fue el gobierno de Irán.

Para probar eso, trabajó denodadamente el fiscal Nisman, personaje bancado por el sionismo (especialmente el magnate Sheldon Adelson, que entre 2010 y 2014 le habría girado 280 mil dólares en concepto de "conferencias").

Ya en 2006 Jorge Lanata advertía que esos decenas de miles de fojas no contenían ninguna prueba.

Lanata, con sus nuevos patrones, ya "ha olvidado" aquella nota, pero se puede rescatar de la prodigiosa memoria de Internet.


...Esa es toda la prueba que las ochocientas (y una) páginas de Nisman ratificadas por Canicoba tienen contra Irán. El resto –como gran parte de esto– son informaciones de inteligencia, informes entregados por SIDE, CIA y Mossad que no figuran como tales en el expediente sino como información propia de la supuesta investigación argentina..."

La nota:

Tócala de nuevo, Nisman 

(Perfil, 19-11-2006)

La causa AMIA suma hoy 113.600 fojas. Son 568 expedientes de doscientas fojas cada uno, a los que deben sumarse 400 legajos de “Investigación”, 1.000 paquetes de siete a ocho legajos, cada uno con intervenciones telefónicas, y 1.500 carpetas con información de la SIDE. En esas 113.600 fojas, 568 expedientes, 400 legajos, 1.000 paquetes y 1.500 carpetas no hay nada. Si nos dedicáramos a hacer un tótem judicial con esa cantidad absurda de papel, podríamos llenar varios cuartos en una casa. Varios cuartos llenos de nada.

En verdad, y para ser exactos, no se trata de Nada Absoluta: hay operaciones de los servicios e inteligencia, de la Policía, de gobiernos extranjeros, estupidez de jueces y fiscales, corrupción, gestos miserables y después nada. La misma nada presente en las ochocientas y una páginas del dictamen del fiscal Nisman, nada ratificada por el juez federal Canicoba Corral.

Pero la Nada, como nos enseñó Michael Ende en La historia interminable, no es neutral. En la pelea de Bastian y Atreyu la Nada es una especie de representación de todos los pensamientos oscuros del hombre, que destruyen su deseo de soñar. “Todos los personajes de Fantasía que caen dentro de la Nada se convierten en mentiras al pasar al mundo real”, escribe Ende. La negra y viscosa Nada de la AMIA sepulta en la injusticia y el olvido la muerte de ochenta y cinco personas.
El fiscal Alberto Nisman tiene serios problemas de memoria; hace algunos días volvió a repetir lo mismo que el año pasado: anunció avances en la investigación presentando sólo información vieja. El año pasado lo hizo con el espectacular descubrimiento del conductor suicida Ibrahim Berro, quien luego se convirtió en radicheta. Este año repitió su modus operandi solicitando la captura de ocho iraníes por los que él mismo había pedido en 2003, y sin aportar un solo nuevo dato. El 21 de febrero de 2003 el fiscal detective Nisman solicitó junto al ahora ex fiscal José Barbaccia al destituido juez Juan José Galeano la captura de 22 iraníes basándose en información aportada a la causa por el espía Jaime Stiusso. Vale la pena recordar que Barbaccia renunció luego de haber sido apartado de la causa en la que se le reprochan, entre varias irregularidades, el haber practicado filmaciones ilegales en la fiscalía a su cargo, haber filtrado información a la prensa en su viaje a Alemania en diciembre de 2003, cuando recibió la declaración del Testigo “C”, Abolga-shem Mesbahi, disidente del régimen iraní, tergiversando el contenido de su declaración, y haber sido expulsado de la audiencia por el juez alemán, circunstancia que originó una cuestión diplomática que no registra antecedentes en las relaciones exteriores de nuestro país. Hoy Barbaccia apeló su procesamiento dictado por el juez Lijo por haberle ofrecido al mecánico Claudio Cotoras la suma de 100.000 dólares a cambio de imputar a Carlos Telleldín y a Juan José Ribelli en el atentado y por el delito de falso testimonio agravado, ya que afirmó, bajo juramento, desconocer el pago de 400.000 dólares efectuados a Carlos Telleldín.

Nisman debería mejorar su círculo íntimo. Lo curioso del pedido de los 22 iraníes es que estos ocho, que se suponen nuevos, se encontraban en la primera lista de 2003. Nisman pidió entonces –y Galeano concedió– la detención de Hadi Soleimanpour, ex embajador de Irán en Argentina entre los meses de junio de 1991 y agosto de 1994. Soleimanpour fue detenido en Durham, Reino Unido, pero según una nota, fechada el 12 de noviembre del mismo año, el secretario de Estado del Ministerio del Interior inglés decidió dejarlo en libertad por falta de pruebas, “no librar una orden para proceder contra Soleimanpour” y hacer cesar la orden de arresto preventivo pedida por Nisman sobre la base de que “el voluminoso material que conforma el pedido de extradición formulado por Argentina no cumple, prima facie, con los requisitos probatorios exigidos por el Reino Unido” (nota de fojas 916, con traducción a fs. 927/929 del “Incidente de extradición de Hadi Soleimanpour”). La fiebre de detención de Nisman aquel 2003 era imparable: el 16 de mayo, junto a Barbaccia y Eamon Mullen (el otro ex fiscal acusado de irregularidades en la causa), reiteró a Galeano el pedido de captura de los 22 anteriores y agregó otros seis iraníes. Galeano siguió firmando. Hasta que Interpol volvió hacia atrás con los pedidos insistiendo en la poca seriedad de la investigación y agregó un detalle conmovedor: uno de los buscados estaba muerto (lo que hubiera, de hecho, facilitado su captura). Cuando Galeano fue apartado de la causa por el Tribunal Oral, el nuevo juez, Canicoba Corral, insistió con los pedidos de captura de los iraníes: una asamblea de Interpol los rechazó por 91 votos contra 9 a favor. La asamblea le dijo entonces a Canicoba: “El Comité Ejecutivo nota, en particular, que las órdenes de detención fueron firmadas por un magistrado cuya intervención en el caso fue declarada irregular por las autoridades argentinas competentes”. El jefe de la Oficina Jurídica de Interpol fue todavía más claro: “Unicamente nuevas órdenes de detención firmadas por un juez diferente y basadas en un examen de la prueba que respalde los cargos podría justificar el restablecimiento de las difusiones rojas”. “Difusiones rojas” es, en el argot de los organismos de seguridad internacionales, “la búsqueda de los sospechosos”. Interpol fue aún más alllá: “Hasta tanto ello ocurra, rige el cese de búsqueda de los sospechosos iraníes dispuesto por la Secretaría General del organismo” (fojas 118.958 de la causa). La sucesión numérica de Nisman sugiere, sin embargo, algunas preguntas básicas: ¿por qué primero eran 22, luego 12 y ahora 8? ¿En cuál de los tres pedidos se equivocó? ¿O se equivocó en los tres? Nunca, en ninguna de las cientos de miles de fojas, el detective Nisman nos anuncia pruebas nuevas que desincriminen a algunos de los 22, o de los 12, o de los 8, o que los incriminen aún más. Perdón: sí hubo un cambio; a fojas 479 Nisman dice que, en el papelón Soleimanpour, “un nuevo análisis de las pruebas obrantes en la causa nos lleva a concluir que no revisten entidad suficiente como para dictar una medida de coerción en su contra”. Es la versión larga para decir que metió la pata. Bien podría costarle un juicio político, pero parece que la Argentina da para todo.

Lo que no ha ido en descenso, sino más bien todo lo contrario, es la propensión del detective Nisman a la prosa judicial: hay que tener muchas ganas de escribir para tapar la Nada con ochocientas una páginas. Ganas o ser Martín Caparrós, quien ya ha impuesto un estilo de vida con sus brillantes textos largos. Nisman tiene a quien admirar. Lo curioso de la acusación fiscal es, además de su extensión, su diversidad: desde la página 42 hasta la 102 Nisman nos explica la historia del terrorismo en el mundo, citando bibliografía muy diversa. Sólo una cita suena un poco lamentable: la atribuida al libro Cien palabras para explicar el islam, de Soulemane Bachir Diagne, Barcelona. Le faltó incluir Mahoma explicado a los niños.

DICEN QUE DICEN

A fojas 258 de su dictamen Nisman transcribe el corazón de su investigación, su punta del ovillo: “La elección de este atentado –dice– se realizó en una reunión de seguridad máxima del Estado, bajo la presidencia de Rafsanshani el sábado 14 de agosto de 1993. En esa reunión estaban presentes los profesionales militares y miembros fijos de la alta seguridad” (traducción de la información aportada por los disidentes iraníes a fs. 65/70 del legajo 209).

La única prueba de esta reunión son dichos de oídas de terceros. No hay ningún testigo de haber visto u oído directamente algo, por ejemplo: 
- A fojas 256 Abolhassan Bani Sadr, ex presidente del Sha, líder de la oposición y director de un diario opositor en el exilio, dice: “Si Irán está por detrás, la decisión la debió tomar el Consejo”. 
- Alí Reza Ahmadi, ex integrante del Servicio Exterior del Sha, dice que “sabe que la decisión se tomó en esa reunión”. Nunca explica por qué ni quién le dijo.(fs 256). 
- Reza Zakeri Kouchaksaree, presidente de la Resistencia Iraní, dice que “sabe que la decisión se tomó en esa reunión”. Idem anterior. 
- Hadi Roshanravani, consejero de la Resistencia Iraní en el exilio, dice que “se enteró por medio de fuentes de los mujaidines en Irán que el atentado fue decidido por las más altas autoridades” (fs. 190). 
- Meshabi “C”, disidente y desertor iraní: “La decisión se tomó en el ’93 y estuvo Rabbani” (fs. 256 y 259). “Conozco y obtuve toda la información del atentado a la AMIA de los responsables del servicio de inteligencia de Irán.”
Nisman, con estos testimonios, da por probada la reunión. Y Canicoba Corral los cree verosímiles.
Entonces, avanza otro paso: “Según la Secretaría de Inteligencia, Rabbani partió con destino a Irán el 18 de junio de 1993 y regresó el 29 de octubre de ese año (fs. 552). “No parece arriesgado –dice Nisman– concluir que fue a participar de esta reunión.”

Esa es toda la prueba que las ochocientas (y una) páginas de Nisman ratificadas por Canicoba tienen contra Irán. El resto –como gran parte de esto– son informaciones de inteligencia, informes entregados por SIDE, CIA y Mossad que no figuran como tales en el expediente sino como información propia de la supuesta investigación argentina.

Dice en la acusación otro arrepentido: “Más del ochenta por ciento de las operaciones terroristas que han tenido lugar en el mundo entero han sido realizadas directa o indirectamente por Irán”. Y el fiscal toma esas afirmaciones como prueba.
—Aplaudimos al sistema judicial de la Argentina –dijo la Casa Blanca al conocerse la decisión de Canicoba Corral.
—Aplaudimos la búsqueda tenaz de la Justicia –dijo el portavoz Tony Snow– contra los autores del atentado. Llamamos a todos los gobiernos a apoyar al gobierno argentino.
Irán tiene petróleo y gas, y se anima a montar un reactor nuclear sin pedir permiso. Y de Irán a Irak cambia una sola letra.

UNA VIEJA HISTORIA

La historia de involucrar a Irán en el atentado contra la AMIA no es nueva: a fojas 7213 del Cuerpo 36 se informa que una de las agendas de Telleldín apareció recortada y que apareció también, en la casa del entonces sospechoso (ahora liberado por el Tribunal Oral), “un papel” que decía “Embajada Islámica de Irán”. Telleldín tuvo que escribir unas veinte veces aquello de “Embajada Islámica de Irán” y fue sometido a una pericia caligráfica (como si el hecho de portar esas palabras en un papel configurara un delito). A fojas 26.988 se observa que los peritos Picasso, Giménez, Noguera, Comba y Anzorena “no encontraron similitudes entre la letra del papel y la de Telleldín”.
El recorte llegó a la agenda de Telleldín “plantado” y quizá provenga del mismo jardín en el que se plantó el motor de la Trafic, como veremos más adelante. La insistencia de Estados Unidos e Israel en involucrar a Irán en el atentado no es ideológica sino estratégica: nadie en su sano juicio podría defender a Irán, con un presidente proclive a las declaraciones nazis y serias violaciones a los derechos humanos en el interior del país, pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, con perdón de la tautología.

Si, como todo indica, el atentado llegó de Siria, la estrategia de involucrar a Irán se vuelve mucho más clara:

- Desde la Guerra del Golfo el régimen de Damasco es aliado de Estados Unidos contra Irak. 
- Siria e Israel disputan parte de los territorios ocupados (las Alturas del Golán), y culparlos de la AMIA agregaría otra piedra en un camino lleno de obstáculos para esa relación cada vez más tensa en la frontera norte de Israel.

La investigación de la AMIA está montada sobre pies de barro: uno de ellos, quizás el más significativo, es la supuesta existencia del coche bomba al que sólo una testigo vio. María Nicolasa Romero, enfermera de la Policía, declaró en la causa que esa mañana fue sorprendida por la explosión junto a su hijo y su hermana, mientras se dirigían a un jardín de infantes vecino. “Mientras caminaban por la vereda impar de Pasteur al 600 (N del A: la misma de la AMIA), el niño se soltó de su mano y comenzó a correr, por lo que ella y su hermana debieron apurar el paso hasta darle alcance en la esquina de Pasteur y Tucumán; que al descender de la calzada para iniciar el cruce los tres se vieron obligados a retomar la vereda para evitar ser atropellados por una camioneta color beige que lentamente circulaba por Tucumán y, para tomar Pasteur, giró hacia su derecha en forma cerrada”. En ese segundo, quizá segundo y medio, Nicolasa pudo proteger a su hijo, volver a subir el cordón, ver el rostro del conductor y advertir que poseía rasgos árabes. Si el cargo de director de la CIA estuviera vacante, Nicolasa debería ocuparlo. Su hermana, a fojas 165 del expediente, no vio el coche bomba.
Un equipo de investigación dirigido por el autor de estas líneas y formado por once personas investigó el atentado y descubrió por lo menos a diez testigos sobrevivientes que estaban mucho más cerca de la puerta de la AMIA que Nicolasa y nunca vieron a la famosa Trafic. En estas páginas se reproduce un mapa con su ubicación y datos personales:

1) Juan Carlos Alvarez, el barrendero que se acercaba al volquete que estaba en la puerta de la AMIA mirando hacia ahí, y sobrevivió de milagro.
2) Daniel Joffe, el electricista que reparaba el carburador de su Renault a menos de quince metros, con el auto ubicado según el sentido del tránsito y perfecta visibilidad de la puerta.
3-4) Los policías Bordón y Guzmán (uno en el bar Caoba y otro apoyado en el patrullero).
5) Gustavo Acuña, que cruzaba desde un negocio vecino hacia el kiosco de Marcelo Fernández.
6) Adriana Mena, empleada de la imprenta frente a la AMIA.
7) La vecina María Josefa Vicente, en el balcón del tercer piso de Pasteur y Tucumán, mirando hacia la calle.
8) Gabriel Villalba (empleado de la empresa de equipamientos odontológicos Narbi-Herrero), que estaba en Pasteur 675 cargando un aparato en una pick-up Dodge estacionada en doble fila.
9) Alejandro Benavídez, dueño del bar Catriel, que cruzaba Pasteur en dirección a Tucumán.
10-11) Los colectiveros que se acercaban por Tucumán hacia Pasteur.
12) Rosa Barreiro, que llevaba de la mano a su hijo Sebastián y estaba a menos de cinco metros: no escuchó ni el motor de la Trafic, ni el chirrido al subirse al cordón.
Los automóviles que circulaban por Pasteur hacia Lavalle.
Como ya comentamos, el detective Nisman dio crédito a diversos informes de la SIDE, como los que en 2003 concluyeron que “quien condujo el coche bomba fue el miembro del Hezbollah libanés Ibrahim Berro”. La versión de Berro, en verdad, provenía del FBI y fue reprocesada por los espías locales. Nisman le exhibió las fotos de Berro a Nicolasa y no lo reconoció, aunque aclaró que “era un muchachote como éste, de esta contextura” y que “veía un parecido en el rostro”, pero aclaró “que no estaba totalmente segura”. Luego se supo, según la familia de Berro, residente en Estados Unidos, que Ibrahim murió en 1994 en Talousah bajo el ataque de un helicóptero israelí.

Otros datos sobre la supuesta Trafic merecen ser mencionados:

- Ningún testigo quiso firmar el acta de “descubrimiento” del coche bomba. 
- El acta de secuestro del motor tampoco fue firmada por los bomberos. 
- Eduardo Magnano, jefe técnico de CIADEA (Renault), escuchaba la radio a dos horas del atentado y recibió la visita de una comisión policial con un paragolpes en la mano. Querían saber si era el paragolpes de una Trafic (fojas 29.480). 
- El POC (Departamento de Protección del Orden Constitucional) y la SIDE pincharon el teléfono de Telleldín cinco días antes de que el motor de la Trafic fuera “descubierto”. 
- La Trafic, según consta en el expediente, tenía el motor de un modelo y la carrocería de otro. Lo que sí se veía clarito era el número del block: 2.831.467.

En su acusación, el detective Nisman vuelve a transitar un mito demasiado viejo: que el explosivo llegó desde el exterior, en este caso “en 1990 desde Brasil, porque los iraníes habían encontrado posibilidades de almacenar este tipo de materiales”. Según las pericias, la AMIA fue volada con amonal, un explosivo compuesto por nitrato de amonio (un fertilizante) y polvo de aluminio (sirve, por ejemplo, para teñir pinturas de color plateado). En ocasión de nuestra investigación, envié a un cadete –ex profeso sin documentos– a comprar nitrato y polvo en un comercio a cinco cuadras del Obelisco. Lo único que le pidieron fue el número de CUIT. Después mostré por televisión lo complicado de conseguir un explosivo en Argentina.

LA PISTA SIRIA

Con respecto a las motivaciones políticas del atentado, Nisman (¿o deberíamos decir la línea Galeano-Nisman-Canicoba?) habla de una cuenta, de dos cuentas, de una cuenta de Irán, de una cuenta numerada en un banco que nunca se encontró, de un depósito, de dos depósitos, de diez millones, de doscientos millones, del atentado contra la AMIA, del atentado contra la Embajada de Israel, de distintos enviados, de distintos contactos, de mensajes de Menem, de mensajes a Menem, etc., etc., etc.

La llamada “pista siria” se dejó de lado en la “investigación” de Galeano: 
- En 1988 Menem visitó el país de sus antepasados y buscó allí ayuda financiera para su campaña. Los sirios le aportaron, según diversas fuentes, unos cuarenta millones de dólares. Este dato fue confirmado a los periodistas Norberto Bermúdez y Carlos Torrengo por el dominicano Nemen Nader en Madrid. 
- Menem prometió entonces a los sirios y los libios la entrega del misil Cóndor y protocolos de transferencia de tecnología nuclear. Los planos del Cóndor terminaron en el Pentágono, el acuerdo nunca se produjo y la plata nunca volvió a su origen. 
- Hay quienes piensan que el acuerdo con Siria era mayor: Siria tiene un lucrativo comercio de heroína y opio en el valle de la Bekaa, y es el principal exportador de heroína a Europa. Eso genera excedentes financieros de dinero negro que, por aquel entonces, buscaron sin éxito lavarse en Buenos Aires. 
- Las figuras de Ibrahim al Ibrahim a cargo de la Aduana en los primeros años de Carlos Saúl y la cotidiana presencia de Monzer Al Kassar, ciudadano sirio con nacionalidad argentina, el Yomagate y las inversiones de Abdala Rashid al Aalí en Santiago del Estero completan la cantidad de sirios por metro cuadrado necesaria como para empezar a preguntarse sobre el punto. 
- “Esta bomba me la pusieron a mí”, fue lo primero que dijo Carlos Menem al enterarse del atentado en la calle Pasteur. 
- Esta bomba me la pusieron a mí.

Después, preguntó por Zulemita. Su hija no vivía ni estudiaba en el Once. Al año siguiente su hijo moriría en un confuso accidente en San Nicolás.

Según el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, Menem estaba convencido del origen sirio del atentado. Cuando poco antes de salir del gobierno recibió en la Casa Rosada al Premio Nobel de la Paz Eli Weissel, Menem le dijo que conocía el origen y los autores del atentado contra la Embajada de Israel, pero que no podía hacerlo público. Weissel le relató esta extraña conversación al entonces procurador general de la Nación, Angel Agüero Iturbe.

En noviembre de 1994, algunos meses después del atentado, Menem volvió a pisar Damasco, después de cinco años de intentarlo. Recién entonces recompuso las relaciones con el país de sus padres.

“El Hezbollah es la única organización que realiza atentados con coches bomba”, dice en la acusación de Nisman el especialista Ariel Merari. Se equivoca: los otros que usan coches bomba, y a razón de unos treinta y cinco a cuarenta atentados por año, son los carteles colombianos de la droga.

La causa AMIA, las 113.600 fojas, 568 expedientes, 400 legajos, 1.000 paquetes y 1.500 carpetas se construyeron eligiendo primero el resultado y luego la forma de llegar a él. Un rápido repaso de los diarios muestra de modo más que evidente las cortinas de humo: 
- 25 de octubre de 1997: Galeano está dispuesto a seguir la pista iraní. Pidió a Alemania los antecedentes de un atentado iraní en un restaurante. 
- 22 de noviembre de 1997: AMIA: se vuelve a pensar en Irán. Interrogan al “arrepentido” Moatamer. 
- 25 de noviembre de 1997: Detonarán 350 kilos de explosivo en una Trafic. Lo hará la productora de TV de Raúl García y Néstor Machiavelli. 
- 28 de noviembre de 1997: Investigan a un nuevo diplomático iraní. 
- 29 de noviembre de 1997: Galeano trajo documentos que involucran a Irán. 
- 4 de diciembre de 1997: Estados Unidos e Israel señalaron a Irán. 
- 20 de enero de 1998: Alertan sobre otro ataque antisemita. 
- 6 de febrero de 1998: La Corte Suprema también le apunta a la Yihad islámica. 
- 18 de marzo de 1998: El embajador israelí Avirán pidió que se responsabilice a Irán. 
- 6 de mayo de 1998: El Departamento de Estado de EE.UU. avala la pista iraní. 
- 16 de mayo de 1998: Exigen el retiro de siete diplomáticos iraníes.
Pasaron ocho años. La canción que se repite sigue siendo la misma.

Ver: Perfil, 19-11-2006

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