30 de agosto de 2019

Los Chalecos Amarillos y la izquierda


¿Se ha acabado en Francia el movimiento de los Chalecos Amarillos?
François Bousquet. 27 de agosto de 2019



La extrema izquierda ha recuperado los Chalecos Amarillos después de haberlos despreciado, escribe el ensayista Francisco Bousquet. Si la movilización pierde gran parte de su fuerza, las causas profundas del malestar no se han resuelto.

Su Panteón es la fosa común. Sus Campos Elíseos, una rotonda. Su fiesta en el jardín, una barbacoa. He aquí, resumida a grandes rasgos, la Francia periférica que en el otoño de 2018 entró por efracción en las noticias. Antes de que se vistiera de amarillo casi nadie quería oír hablar de ella. Ya hace treinta años que esta Francia fue arrojada a las tinieblas. Un agujero negro. Millones de vidas en barbecho, enterradas vivas bajo los escombros de las políticas de la ciudad, entre dos eriales industriales, entre dos tiendas cerradas, entre dos granjas abandonadas, entre dos oleadas de inmigración. 

Un país sumido en lo que Louis Chauvel, uno de los pocos investigadores que, junto con Christophe Guilluy, ha visto venir el movimiento de los Chalecos Amarillos, ha llamado la "espiral del hundimiento social", el hecho social más importante de los últimos treinta años. Sin embargo, este hundimiento social ha pasado casi desapercibido para el país central, dado que la escena del crimen fue despedida a los márgenes hexagonales: desapareció el pueblo, ocultado por las pantallas de radar mediáticas. Resurgió en otoño, bloqueando peajes y ocupando rotondas, el punto nodal de esta periferia, símbolo de su circularidad: se va dando vueltas alrededor de un perímetro de 30 a 50 km, donde todo cerrado, fábricas, tiendas de comestibles, bares.


"¡Bajad los precios y el desprecio!"


Por una vez, no era la calle la que se manifestaba, sino la carretera. Por una vez, no era la ciudad la que se levantaba, sino el campo. Una especie de democracia participativa 2.0 al aire libre. De las redes sociales a las redes de carreteras. Lo nunca visto. En todas partes, el mismo eslogan, más o menos: "¡Bajad los precios y el desprecio!".

En el apogeo del movimiento, un viento de pánico sopló sobre el Elíseo. Es imposible no pensar en la toma de las Tullerías [por los revolucionarios franceses, N. d. T.] o en la huida a Varennes [del rey mártir Luis XVI, N. d. T.], impresas en el imaginario colectivo, dadas las impactantes imágenes de la pareja presidencial perseguida por las calles de Puy-en-Velay, a principios de diciembre, después del incendio de la prefectura. En aquel momento el motín amenazaba, para muchos, en convertirse en un gran incendio colectivo, y la revuelta en una revolución. Pero el movimiento se fue gradualmente deshaciendo a causa de su naturaleza eruptiva y febril, al mismo tiempo popular y populista.

Hay que decir que la respuesta del Gobierno estuvo a la altura de la ola amarilla. Cada fin de semana, unas 80.000 fuerzas policiales se movilizaban filtrando estaciones de tren y peajes a las puertas de las principales ciudades ahogadas en espesas nubes de gases lacrimógenos, el uso de polémicas LBD, una sobreabundancia de detenciones, desalojos de rotondas en medio de inmensas broncas, e incluso lesiones de guerra, según algunos médicos.

Resultado: entre el último trimestre de 2018 y el primer trimestre de 2019 se produjo una mutación del movimiento. De un año para otro, ya no eran los mismos lugares de protesta, ni los mismos manifestantes, ni las mismas opciones políticas.

Entre el último trimestre de 2018 
el primer trimestre de 2019 se 
produjo una mutación del movimiento. 
La extrema izquierda se metió en
 el corazón de las manifestaciones.

La extrema izquierda se metió en el corazón de las manifestaciones: la misma extrema izquierda que hasta entonces había considerado a los chalecos amarillos como la expresión de un despreciable y retrógrado movimiento de clases medias. El libro de quejas fue capturado y secuestrado. La reivindicación de reconocimiento de la Francia periférica fue sustituida por una solicitud de asistencia que no estaba inicialmente en el orden del día. Incluido el RIC (Referéndum de Iniciativa Ciudadana), que era un objetivo ciertamente central, pero que se convirtió en reivindicación de asamblea ciudadana con las habituales ensoñaciones autogesionarias de la izquierda.

Los Chalecos Amarillos pedían un referéndum sobre cuestiones relacionadas con el poder, incluyendo las relativas a la inseguridad cultural, no cuestiones acerca de la piscina municipal. Incluso plebiscitaban, a diferencia de motines campesinos del Antiguo Régimen, el regreso del Estado, pero un Estado que cumpliera el contrato hobbesiano que nos une a él. Ahora bien, a muchos les parece cada vez más que ya no lo cumple, pues ha dejado de ser protector. Los sacrificios fiscales y las limitaciones legales que exige ya no tienen la contrapartida esperada. Por lo tanto, es la propia naturaleza del pacto político lo que han cuestionado los Chalecos Amarillos. De ahí la crisis, general, masiva, de representación, tanto política y sindical como mediática. Esta crisis de representación es tan fuerte que ha acabado irónicamente con los propios Chalecos Amarillos. ¿Quién los representa? Esta pregunta ha quedado sin respuesta hasta el día de hoy.

El filósofo Alain de Benoist pudo decir al principio del movimiento que los Chalecos Amarillos eran capaces de ejercer su poder destituyente, en espera de ejercer su poder constituyente. Este poder de revocación, centrado en la persona del presidente ("¡Macron, dimisión!"), ha fracasado debido a la propia estructura volátil del movimiento: su horizontalidad, su espontaneísmo, su incapacidad orgánica para estructurarse, sus microrrivalidades intestinas. El "narcisismo de las pequeñas diferencias", por hablar como Freud, triunfó sobre la unanimidad inicial: tan pronto como una cabeza sobresalía era cortada al instante.

Aquí tocamos los límites de la revuelta popular, observables en la larga duración histórica. Lo cierto es que el pueblo no se organiza solo, sino que es organizado. No se instituye por sí solo, sino que es instituido. Siempre hay una vanguardia, revolucionaria o no; una élite, conservadora o no. ¿Qué nos dice la ola populista o el movimiento de los Chalecos Amarillos? Que el pueblo huérfano busca el buen gobierno, el buen pastor.

El pueblo no se organiza solo, 
sino que es organizado. 
No se instituye por sí solo, 
sino que es instituido.

Por supuesto que quiere elegir a su maestro, pero está buscando un maestro, un guía, de forma parecida a las histéricas, según el psicoanalista Lacan, quien agregaba que sólo están buscando un maestro para poder dominarlo. Es de ésto de lo que se trata aquí. Pero manifiestamente los Chalecos Amarillos no lo encontraron en las asambleas ciudadanas.

¿Qué hay hoy con la revuelta? Sigue habiendo casullas amarillas delante de los coches, pero se trata sobre todo de un fenómeno de persistencia visual. Sigue habiendo quienes salen a la calle todos los sábados para mantener encendido un fuego sagrado que flaquea considerablemente, pero el corazón ya no está allí. Post politicum animal triste.

No por ello deja de haber un antes y un después. Las razones de la ira de los Chalecos Amarillos no han desaparecido en el gran debate macroniano. Estas razones son objetivas, estructurales, estratégicas. Auguran la apertura de un nuevo ciclo de revueltas, fuera de los órganos intermediarios, fuera de las fallidas mediaciones políticas tradicionales. El acoso contra los funcionarios electos y las oficinas del LREM [el partido de Macron, N. d. T.] , el malestar campesino contra el CETA (el tratado comercial entre Canadá y la UE), la futura reforma de las pensiones, una economía estructuralmente medio apagada e incapaz de producir riqueza tangible (la terciarización), las nuevas olas de la inmigración: todo indica que las brasas no se han apagado y sólo están esperando encender de nuevo la periferia, siempre que esta última aprenda de sus errores, renueve sus modos de intervención y organización, encuentre finalmente una auténtica vía política.

© Le Figaro

Fuente:  elmanifiesto.com


22 de agosto de 2019

Escrito en 1972



"Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobrestimación de la tecnología...."




"Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo" 
Juan Domingo Perón
16 de marzo de 1972


Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobrestimación de la tecnología.

Es necesario revertir de inmediato la dirección de esa marcha, a través de una acción mancomunada internacional. Tal concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo podrá transformarse en la acción necesaria a través de los dirigentes políticos.

El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio ambiente que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas. Inventó el automóvil para facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización del automóvil que se asienta sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización, seguridad y contaminación en las ciudades, y que agrava las consecuencias de su vida sedentaria.

Las mal llamadas "sociedades de consumo" son, en realidad, sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto. Se despilfarra mediante la producción de bienes innecesarios o superfluos, y entre éstos, a los que deberían ser de consumo duradero con toda intención se les asigna corta vida porque la renovación produce utilidades.

No menos grave resulta el hecho de que estos sistemas sociales en los países tecnológicamente más avanzados funcionan mediante el consumo de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo.

De este modo el problema de las reacciones dentro de la humanidad es paradójicamente doble: algunas clases sociales- las de los países de baja tecnología en particular- sufren los efectos del hambre, el analfabetismo y las enfermedades, pero al mismo tiempo las clases sociales y los países que asientan su exceso de consumo en el sufrimiento de los primeros, tampoco están racionalmente alimentados, ni gozan de una auténtica cultura o de una vida espiritual o físicamente sana.

Se debaten en medio de la ansiedad, el tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado. Lo peor, es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse.

Es evidente el agotamiento de los recursos naturales en los países del Tercer Mundo, con las consecuencias que están a la vista y que se hacen sentir principalmente en los sectores más humildes de la población. En verdad, la selección natural ha sido convertida por ello en un sofisma detrás del cual se ocultan una selección social y una selección internacional.

La separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que parece que estuviera constituida por más de una especie.

El ser humano, cegado por el espejismo de la tecnología ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia. Y así mientras que por un lado llega a la Luna, por otro mata el oxígeno que respira, el agua que bebe y el suelo que le da de comer y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas.

En el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de 200 especies de animales terrestres. Ahora ha pasado a liquidar las especies marinas. Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el petróleo involuntariamente derramado.

La creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades es bien conocida, aunque muy poco se ha hecho para disimularlo. En cambio, todavía ni siquiera existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro del agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura.

Al mismo tiempo, la presión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problema mundial y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo.

Para preservar el ambiente y vivir en armonía con la naturaleza, no hay necesidad de abandonar los avances tecnológicos.

Por otra parte, a pesar de la llamada revolución verde, el Tercer Mundo todavía no ha alcanzado a producir la cantidad de alimentos que consume, y para llegar a su autoabastecimiento necesita un desarrollo industrial, reformas estructurales y la vigencia de una justicia social que todavía está lejos de alcanzar. Para colmo, el desarrollo de la producción de alimentos sustitutivos está frenado por la insuficiencia financiera y las dificultades técnicas.

A este sinnúmero de problemas creados artificialmente se suman la irracional carrera armamentista y el crecimiento explosivo de la humanidad que sin duda necesita de una política demográfica.

Qué Hacer:

Si se observan en su conjunto los problemas que se plantean, comprobaremos que provienen tanto de la codicia y la imprevisión humana, como de las características de algunos sistemas sociales, del abuso de la tecnología, del desconocimiento de las relaciones biológicas y de la progresión natural del crecimiento de la población humana. Esta heterogeneidad de causas debe dar lugar a una heterogeneidad de respuestas.

Para poner freno e invertir esta marcha hacia el desastre es menester aceptar algunas premisas:

Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza.

Esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo biológico general, que la tecnología es una arma de doble filo, que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar a algunas de la comodidades que nos ha brindado la civilización, que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible, que los recursos naturales resultan agotables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre.

Cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales. Pero al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir a sus ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos.

La modificación de las estructuras sociales y productivas en el mundo implica que el lucro y el despilfarro no pueden seguir siendo el motor básico de sociedad alguna, y que la justicia social debe erigirse en la base de todo sistema, no sólo para beneficio directo de los hombres sino para aumentar la producción de alimentos y bienes necesarios.

La lucha contra la contaminación del ambiente y la biosfera, el despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el hacinamiento de las ciudades y el crecimiento explosivo de la población del planeta debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional.

Todos estos problemas están ligados de manera indisoluble con el de la justicia social, el de la soberanía política, la independencia económica del Tercer Mundo y la distensión y la cooperación internacionales. Muchos de ellos deberán ser encarados por encima de las diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus sociedades o a los Estados dentro de la comunidad internacional.

No debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social y de participación popular en la conducción de los asuntos públicos".

Fuente: barilocheopina


23 de junio de 2019

EL APAGÓN: economía y geopolítica



“no sabemos las causas, pero no se volverá a repetir”



APAGÓN CON MUCHAS INCÓGNITAS – GOBIERNO AUTISTA Y OTRAS POSIBLES CAUSAS CON TINTES TÉCNICOS Y GEOPOLÍTICOS.

Gigantesco apagón, que afectó a toda la Argentina Continental, a Uruguay, y parcialmente a Chile, Paraguay y una pequeña parte de Brasil.

No es insólito que a más de 6 días no haya ninguna explicación oficial acorde y bien fundamentada, pues el actual gobierno oligárquico y claramente autista adrede, nos tiene ya acostumbrados a la falta de explicaciones lógicas, cuando no a la ausencia total de ellas, ante los sucesivos descalabros generales que está perpetrando.

Pero la infantil explicación del Secretario de Energía (un ignorante en la materia), diciendo “no sabemos las causas, pero no se volverá a repetir” es un sincericidio explícito de la nulidad y desinterés total en la cosa pública, en la que se desenvuelve “el peor equipo de los últimos 200 años”.

El tema tiene varias vertientes desde las que puede ser analizado.

- Desde lo económico, la prácticamente absoluta falta de inversiones en infraestructura en general, y en particular en el muy sensible Sector Eléctrico, incluso posponiendo no solo obras necesarias sino incluso imprescindibles tareas de mantenimiento, lo que equivale a una crónica anunciada de problemas serios, los que se presentarían antes o después, y en ese contexto, nada garantiza que no se vuelvan a repetir.

De hecho, circulo rápidamente la versión, que sería de muy buenas fuentes, que sin otro justificativo que las “economías presupuestarias” se dilató la reparación de una o más torres de una de las líneas de extra alta tensión que conectan las grandes generadoras hidroeléctricas de La Mesopotamia (Yacyretá y Salto Grande), con el núcleo técnico del consumo, situado en General Rodríguez, cerca de la Capital Federal. Con ello, esa línea habría estado fuera de servicio, recargando el servicio en las pocas restantes en ese trayecto del Sistema Interconectado Nacional (el SIN, ahora redenominado SADI).

También trascendió que se cancelaron las imprescindibles actualizaciones del software (sistema operativo informático), existente para solucionar variaciones bruscas de tensión y otras anomalías que se suelen producir en los sistemas de transmisión, lo cual aparentemente habría terminado de desencadenar el apagón.
Adviértase que esas acentuadas carencias de inversiones necesarias,
agravadas por las cancelaciones definitivas –sin motivos valederos- de otras obras de infraestructura energética, incluso con financiaciones blandas aseguradas (como Atucha 3, las hidroeléctricas en el Río Santa Cruz y Chihuido 1), se produjeron en el marco del mayor endeudamiento externo que sufre Argentina en toda la historia. Endeudamiento íntegramente volcado a la timba financiera, a afrontar los serios déficits comerciales, y a oxigenar el maltrecho presupuesto nacional, descalabrado adrede por una sumatoria de medidas conducentes a reducir ingresos genuinos (como eliminar las retenciones a la soja y otros) y a desmadrar gastos corrientes (como llenar la administración con parientes, amigos, novias, amantes y punteros políticos neoliberales, incluso inventando cargos insólitos y muy bien remunerados; o financiar la malhadada campaña de la excanciller autopostulada fallida Secretaria General de la ONU, etc.)

Los medios y periodistas oficialistas, así como políticos y economistas neoliberales y “libertarios”, guardan silencio total respecto al elevadísimo costo económico y los problemas humanos causados por el apagón, que tardó mucho en solucionarse totalmente.
Las acotaciones económicas no se agotan en lo enunciado.

- Desde lo político, el contexto de crudo neoliberalismo y “capitalismo de amigos” puesto en plena vigencia desde fines de 2015, sigue perpetrando una tremenda transferencia de riquezas hacia los grupos de poder concentrado, afines al poder. Entre esos grupos, vinculados societaria y familiarmente con el presidente y varios de sus colaboradores cercanos, está el Sector Energético, manejado a discreción por las petroleras y gasíferas anglosajonas y sus personeros locales; y dentro de ese mega sector, el Subsector de la Energía Eléctrica, manejando resortes claves que nunca debieron pasar a manos privadas (como la Generación y la Transmisión de electricidad), se vieron beneficiados con descomunales tarifazos, que hacen casi impagables a los servicios públicos esenciales, y que en el caso eléctrico, los aumentos perpetrados están en el orden del 3.800 %, según se difundió en algunos medios no cooptados por los grupos del poder concentrado mediático-político- económico. Y toda esa enorme transferencia de recursos, pretextada para solventar inversiones y para solucionar una supuesta crisis que no existía, solo fue utilizada para enriquecer a unos pocos y alimentar la descomunal fuga de divisas, prohijada y alentada desde el propio Poder Ejecutivo y sus resortes del poder. El tema económico vinculado al caso no se agota con esto.

- Desde lo técnico, varios factores llaman la atención.
El apagón sucedió un domingo temprano, en día y hora de bajo nivel de consumo, por lo que de plano se descartó una sobrecarga por exceso de demanda, como se demostró rápidamente. Es decir no se debió a faltante de potencia disponible, situación que no está sucediendo ante la caída del consumo eléctrico, demostrativa del descomunal retroceso económico general, de la miseria creciente y de la feroz desindustrialización que perpetra el modelo económico vigente.

No hubo eventos climáticos de gran envergadura en ese momento, que pudieran haber inducido o causado graves inconvenientes técnicos.
Fue falsa la versión oficial, según la cual el problema habría sido causado por exceso de generación en Yacyretá y Salto Grande, lo cual fue desmentido por ambas mega generadoras hidroeléctricas, demostrando la improvisación y desinterés por encontrar las reales causas, por parte de las autoridades nacionales. Echar la culpa a las hidroeléctricas, es malicia recurrente por parte de los operadores al servicio de la termogeneración, vinculada con petroleras y gasíferas anglosajonas, hoy en el poder.

Pese a no recibir inversiones y actualizaciones de sistemas operativos imprescindibles, el Sistema Argentino de Interconexión (SADI) habría emitido alertas automáticas, las que según versiones circulantes y creíbles, no fueron atendidas en tiempo y forma por los responsables del sistema, los que son empresas privadas vinculadas al grupo político que detenta el poder.

Evidentemente solo les interesa facturar, la calidad del servicio y el factor humano son totalmente secundarios, ante el crudo materialismo neoliberal.

Es insólito y a la vez vergonzoso que el Poder Ejecutivo con sus entes vinculados al tema, con total parsimonia se tomen supuestos quince días para dar a conocer las causas, no descartándose que se use la metodología de tapar el tema con otros, para eludir responsabilidades y no informar nada en concreto, tal como lo hacen habitualmente. Y no se sabe de ninguna acción tomada conducente a implementar rápidas soluciones que impidan otros episodios catastróficos como el acaecido.

Por otra parte, una vez más se demostró la nula solución que pueden prestar las muy promocionadas “energías renovables”, que solo suministran energía intermitente, de muy baja calidad, no apta como base de ningún sistema eléctrico, y que tal como está planteada su promoción, solo son gigantescos negociados y un salvavidas de plomo para el sistema eléctrico, con la sumatoria de prebendas –incluso tarifas indexadas y dolarizadas- logradas mediante presiones de ONGs ultra ecologistas y otros grupos de poder, con el doble propósito de hacer negociados escandalosos y a la vez operar como freno a todo plan genuino de desarrollo. Incluso el propio presidente estuvo vinculado a una operación de pasamanos de una adjudicación, con lo que embolsó jugosas utilidades sin hacer ni invertir nada.

- Desde lo geopolítico, el tema cobra otra dimensión, existiendo numerosos y sólidos indicios que el apagón pudo ser una operación de terrorismo cibernético, similar a la que habría sido perpetrada contra Venezuela, en el marco de guerra híbrida con el cual se acosa a la hermana república caribeña.

A la vez, el apagón en Argentina y países limítrofes, tiene la impronta de una operación con al menos doble intencionalidad, por parte de EEUU y sus aliados Atlantistas. Se sospecha que fue una prueba de los sistemas de guerra cibernética en gran escala, diseñados para paralizar grandes sistemas interconectados y con ello poner de rodillas a países y regiones que puedan resultar molestos o directamente enemigos del  establishment neocolonialista.

En ese contexto, el apagón sería una advertencia, para que Argentina, ante un muy posible cambio político, no intente “sacar los pies del plato” del actual esquema de sumisión total a los intereses colonialistas anglosajones. A la vez, el apagón es tomado como una prueba a gran escala, de operaciones similares que EEUU estaría planificando realizar contra Rusia y eventualmente China, para dejar a una o ambas Potencias Continentalistas en situación de caos interno.

Esa versión, con mucho asidero, fue mencionada por el New York Times, por Sputnik, y analizada por varios analistas geopolíticos de reconocida seriedad, con muchas repercusiones en Europa, Norteamérica y Asia. Eso está en línea con mis opiniones al respecto, difundidas en una entrevista telefónica que hace escasos días me hizo el mencionado diario ruso.

Mientras tanto, las FFAA de Argentina, muy mal influenciadas por retirados de mentalidad procesera y por ende ultra liberal y apátrida, y por planes de estudios y docentes anclados en falaces y además perimidos conceptos setentistas, no parecen ni conmoverse por tan sensible situación. Para muchos de esos septuagenarios u octogenarios retirados, solo parecen importarles los indultos al como sea, sin hacerles asco con ello rifar los restos de soberanía que aun permanecen. Por supuesto, hay honrosas excepciones.

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
Sábado, 22 de junio de 2019

Fuente: economis

19 de junio de 2019

Los dueños de la diversidad


Los dueños de la diversidad… y la necesaria resistencia. 
Por Facundo Martín Quiroga
POR KONTRA INFO · 19 JUNIO, 2019



Los campos científico, intelectual, cultural y académico, son el escenario de una disputa de la que el común de la sociedad parece no estar enterada, o bien se alimenta de sus destellos. Se trata de la controversia en torno al género, al feminismo y su influencia doctrinaria. En este artículo sostenemos que el sistema científico y académico nacional se encuentran bajo un asedio neocolonial en donde la punta de lanza globalista es el conglomerado de teorías reduccionistas socioculturales, que se encuentran condicionando de manera creciente la producción intelectual y académica soberana.


Las presiones a la ciencia en el norte global

Comencemos con un importante antecedente: el 30 de noviembre de 2018, el Doctor Colin Wright, en la revista Quillette (el artículo traducido al castellano, en el siguiente link: http://de-avanzada.blogspot.com/2018/12/negacionistas-evolucion.html), publicó una nota titulada “Los nuevos negacionistas de la evolución”. Se trata de una crítica muy sesuda a las teorías de género reduccionistas socioculturales que, aún cuando desde hace muchos años se vienen refutando de manera categórica, reproducen sin cambiar una linea, la teoría que Stephen Pinker denominó de la “tabla rasa”, que indica que los seres humanos llegamos al mundo como una página en blanco, que es completamente formateada por la cultura: ni los millones de años de evolución puramente biológica, ni los complejos acontecimientos intrauterinos, tienen la más mínima influencia en las conductas individuales. Es así como esta teoría le confiere una relevancia casi absoluta a las construcciones culturales, incluso llegando a medios de divulgación como la revista Nature o la National Geographic, que invitaban a abandonar toda definición de la sexualidad que tomase en cuenta a la biología por razones de corrección política y no por razones científicas.

Se llega de este modo a introducir el reduccionismo culturalista incluso en el ámbito de las ciencias naturales. Esta operatoria da cuenta de la influencia enorme y la capacidad de presión que ejercen los constructos nacidos en escuelas como el psicoanálisis o el posestructuralismo, que constituyen los endebles cimientos de la academia posmoderna francesa y anglosajona: conceptos tales como “el poder” (que -y esto es muy importante- jamás explican; el posmodernismo no aporta ninguna teoría convincente y/u original sobre el poder, sólo lo presupone, reversiona y reacomoda conceptos anteriores de otros autores como hace con Maquiavelo, Marx o Gramsci), el “discurso” (con el embaucador Lacan y su prestidigitación como vanguardia), “el patriarcado” (mezcla confusa de antropología y política -de ésta área proviene dicho concepto, que jamás debería haber salido de allí-, que se confunde con el concepto de división sexual del trabajo a niveles escandalosos), la “heteronorma” (otra invención simplificadora: no existe como mandato; emperadores y figuras de la historia política básica fueron homosexuales, lo que jamás les prohibió arribar al poder ni expandir sus dominios), se han popularizado de semejante forma que ya en el mundo académico suena a monstruosa herejía -no utilizamos este término por casualidad- criticar su lógica y su rigor.

Wright denuncia justamente la forma imprudente en la que estos conceptos son aplicados y reproducidos, al punto tal que investigaciones del campo mismo de las ciencias naturales e incluso las exactas, se ven contaminados por su presencia, y determinadas orientaciones investigativas con sus figuras científicas (como por ejemplo las investigaciones en torno al dimorfismo sexual y los factores prenatales) se ven silenciadas o se les quita presencia, o se les ridiculiza, lo que lo lleva a concluir que lo políticamente correcto condiciona de manera creciente el desarrollo independiente del campo científico. Ya son numerosos los ejemplos en todo el mundo de censura a académicos que siquiera osen señalar la importancia de las diferencias biológicas, incluso siendo ellas de un peso innegable al hablar de condicionantes sexuales en el desarrollo de, por ejemplo, enfermedades y tratamientos para combatirlas. El fundamentalismo de creer que los seres humanos somos exactamente iguales en cuanto a la conducta sexual y que las diferencias biológicas no tienen ningún peso ni en la contextura neurológica ni en la psicológica, ejerce una presión tan pero tan grande que científicos independientes ya están desarrollando canales de socialización alternativos que les garanticen que no serán perseguidos por el lobby posmoderno.

La imposición de una sola mirada en la academia y la ciencia locales

En cuanto a ciencia y academia se refiere, veamos algunos casos que confirman la llegada y reproducción de las teorías de género:
El CONICET, en lo que constituye su área de Ciencias Sociales (esto pasando por alto la discusión de si es necesaria o no la integración de este campo de estudios a dicho organismo) se estructura una ciencia dependiente cada vez más de los paradigmas de género; poco y nada se admite del hecho de que ni un sólo investigador que adscriba a estas tendencias haya sido desplazado ni negado en la continuidad de sus trabajos, siempre y cuando se traten de esta área y en términos apologéticos.

Tan es así que se ha elegido a un ferviente impulsor de las teorías de género y compromiso con la legalización del aborto en la Dirección de dicho organismo: El Doctor Mario Pecheny (compromiso comprobado también desde lo institucional y económico, tal como señala esta nota de El Disenso https://www.eldisenso.com/informes/el-extrano-caso-del-expositor-pro-ive-que-se-olvido-de-decir-que-trabaja-para-el-fabricante-de-los-aspiradores-manuales-para-abortos/). Interesante doble discurso de la militancia de género, que aduce vaciamiento, desfinanciamiento, y demás perjuicios, cuando en realidad lo que está ocurriendo es que el relato de género se solidifica y radicaliza cada vez más dentro de los claustros universitarios y las instituciones públicas de la ciencia.

Otro ejemplo del campo académico es el reciente lanzamiento de la Diplomatura de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (cuya Decana es ni más ni menos que Graciela Morgade, una de las máximas autoridades en tema género) en Educación Sexual Integral (http://novedades.filo.uba.ar/novedades/diplomatura-de-extensi%C3%B3n-en-educaci%C3%B3n-sexual-integral-esi-inscripci%C3%B3n-2019), que casi de inmediato rebalsó de inscriptos. Analizando el plan de estudios, es total su adscripción a las teorías de género, y no precisamente desde una mirada moderada.

El 20 de abril del año pasado se abrió una Subsecretaría de Políticas de Género dependiente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Recordemos que uno de los organismos de investigación en Ciencias Sociales más importantes del país es el Instituto Gino Germani, dependiente de dicha casa de estudios. Es muy escueta la información que se da de sus funciones, sólo que “la Subsecretaria viene a funcionar como un engarce entre los grupos de trabajo preexistentes en torno a feminismos, géneros y diversidad sexual y una mayor institucionalización”, según cuenta su Decana Carolina Mera (https://www.pagina12.com.ar/110932-crean-subsecretaria-de-genero-en-fsoc).

Estos son sólo algunos ejemplos ilustrativos de un operar que se está expandiendo desde hace ya algunos años en las Universidades Nacionales: creación de instituciones a su interior, financiamientos que no se explican (el Doctor en intolerancia Daniel Jones me bloqueó al ser interpelado respecto del mismo y la función de dicha Subsecretaría, más su apoyo a las políticas progresistas impulsadas por Soros), perspectivas que no dialogan de forma interdisciplinaria, autores que se citan entre ellos… esto ha dado pie a investigaciones muy legitimadas institucionalmente que llegan a posicionarse desde una mirada “de género” para con campos como las neurociencias (las barbaridades dichas por investigadoras tendenciosas como Lucía Ciccia o Mercedes D’Alessandro no tendrían cabida en ninguna institución científica competente de sus áreas) o las ingenierías. Y cada vez que uno lee los abstracts o algunos papers se da cuenta de que lo que justamente no hay en esos trabajos son, precisamente, neurociencias o ingenierías… ¡pero se publican como trabajos de dichas disciplinas!

El lobby de género en medios progresistas, con rockstars incluidas

Existe también una creciente articulación entre cátedras de género en Universidades Nacionales y producciones mediáticas con dicha perspectiva. Por ejemplo, el programa “TODES”, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, o “Caja de Herramientas”, de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

Siendo breves, y sin intentar cansar a los lectores, la cantidad de lugares comunes torpes e injustificables, pero fácilmente reproducibles y asimilables sobre todo por los adolescentes y jóvenes, que figuran en dichos programas, es enorme: el idioma por entero es machista, el patriarcado es la dominación de todos los hombres heterosexuales sobre las mujeres, la biología tiene prácticamente nula influencia en las decisiones de los sujetos sobre su conducta sexual, existen tantas identidades de género como personas en el mundo, la violación y la violencia hacia las mujeres son pura consecuencia de ese sistema omnipresente, la “cisheteronorma” es un mandato producto de las relaciones de poder masculinas, a las mujeres se les paga un salario menor por el mismo trabajo, la violencia de género es sólo del varón hacia la mujer, todo deseo sexual es pura y exclusivamente una construcción social… en fin, la lista podría extenderse casi infinitamente.

Lo injustificable, lo infame, es que estos contenidos son producto de Universidades, de casas de estudios en donde debería haber una problematización acorde al nivel de las mismas; todos estos lugares comunes son continuamente puestos en cuestión no por el sentido común, sino por pares, por intelectuales y científicos que no encuentran eco en los claustros, y mucho menos en los medios. Uno de los fines más importantes de todo esto es construir un sentido común en donde toda plataforma material y biológica que una al ser humano con algo que lo supera, sea descartada, que las infinitas posibilidades de autopercibirse y autotransformarse puedan convertirse en un derecho, desligando al sujeto, atomizado, frágil, de sus marcas identitarias, infinitos yoes en constante indefinición, que puedan ingresar en el mundo del capital global, bajo el engaño de una revolución inexistente.

Es de notar cómo, al compás de la construcción y reproducción de estos programas, numerosas Universidades invitan a grandes referentes de las teorías de género a charlas, conferencias, agitaciones varias. Sin pretender movilizar al tedio, invitamos a los lectores a que busquen en las redes las charlas que ofrecieron Beatriz (Paul) Preciado, María Galindo, Rita Segato y, sobre todo, Judith Butler, además de leer algunos de sus textos claves. Un “extraño” hilo conductor mueve sus discursos en dichas conferencias: una constante crítica a los estados nacionales, por un lado, y un no menos constante llamado a transnacionalizar el feminismo y las luchas de lo que llaman “disidencias sexuales”. Respecto de lo primero, se logra entrever esta articulación entre el intento de desprestigiar toda cultura nacional sustentada en un estado sólido (términos negativizadores como “criollismo” en Segato y las derivaciones a veces delirantes del análisis del panóptico de Foucault, juegan un papel muy importante en la producción teórica de género) y en cuanto a lo segundo, es de notar la constante alusión a una “marea” que busca generar una causa común que no tenga en cuenta frontera ni construcción de sentido nacional alguna. Interesante similitud con el capitalismo neoliberal globalista y transhumanista, gran prestidigitación manipuladora de consciencias, que moviliza a “les sujetes” a optar por las endebles definiciones de “mujer”, “LGBTIQ” o “disidencias” para luchar contra un simulado orden existente opresivo para con dichas minorías, cuando en realidad lo que se está haciendo justamente es reproducir el orden opresivo real, acabando con la potencialidad movilizadora de, por ejemplo, la argentinidad. Por algo se insiste tanto, pero tanto, en la transformación del lenguaje, en endilgar a una supuesta hispanidad patriarcal hasta la imposición de la estructura y la sintaxis del idioma.

Algunas figuras intelectuales y mediáticas como Roxana Kreimer (con quien, desde lo político y epistemológico tenemos profundas diferencias, pero su trabajo de divulgación de las críticas a las teorías de género es fundamental), o del campo del pensamiento nacional y popular como Nancy Giampaolo o Romina Rocha, esporádicamente realizan algunos aportes muy iluminadores sobre el discurso de género casi dominante al cien por ciento en todos, todos los medios, oficialistas, opositores, independientes (y peor, ¡en casi todos los medios comunitarios y populares!). Pero estos casos son contados con los dedos de una mano. Sería interesante que la militancia de género logre dar cuenta de cómo el grueso de la sociedad, lejos de adscribir a su radicalismo, se aleja cada vez mas de él. En este sentido, el lobby académico cumple ni más ni menos que el rol de trinchera y fuerza de choque. Claro que con muy jugosos financiamientos e influencia mediática.

El campo pedagógico en disputa

En torno a lo que ha sido nuestra experiencia en ESI, realizamos algunas apreciaciones del campo educativo en Formación Docente y talleres para la comunidad, que, en última instancia, es lo que más nos interpela: la perspectiva o enfoque de género es un paquete de estrategias pedagógicas, lecturas sesgadas de la realidad, y conspiranoia feminista validada por mera retórica. No estamos diciendo que no se deba construir ningún conocimiento con dicha perspectiva, el problema es que justamente no se construye, sino que se absorbe, y se busca generar asimilación automática. Gran parte del contenido de la ESI es precisamente administrado con una nula problematización de la rigurosidad de sus categorías, no hay un sólo momento que uno haya protagonizado (habiendo formado parte de un equipo de construcción de dichas dinámicas, y lo enfatizamos lo suficiente: fuimos protagonistas de dicha construcción, hablamos con conocimiento teórico y experiencia práctica) de talleres, o capacitaciones, o reuniones, en donde se hable con contenidos actualizados, con revisión de pares, con autocrítica respecto de la forma de interpelar a estudiantes y familias. Y, nuevamente para peor, cada vez es mayor la incidencia de agrupaciones no docentes en dichos talleres.

Uno de los principales errores que noto es la confusión entre contextos de explicación y de justificación: inmediatamente uno explica -siempre en pequeños grupos o con algún colega al paso- las importantes diferencias psicológicas y neurológicas entre sexos (por ejemplo: que las mujeres tienen desarrollados mecanismos de apego que condicionan -no determinan- sus elecciones de carrera, algo además profusamente demostrado por trabajos que aún no pueden refutarse de parte de los estudios de género), automáticamente esas explicaciones se perciben o son entendidas como justificaciones del machismo, la violencia, la violación, y un largo etcétera. Son muy comunes no sólo en medios de comunicación escuchar frases como “vos defendés a los violadores”, “vos querés que la mujer se quede en la casa”, o “querés obligar a las mujeres a ser madres”, y demás. La ignorancia que se tiene de autores como Simon Baron-Cohen, Stephen Pinker, Heléna Cronin, David Buss, Robert Trivers, Marta Iglesias Julios, y un enorme etcétera, es absoluta; repito: absoluta. Y cada vez que se los cita, que se los toma como referentes científicos de innegable peso (invitamos nuevamente a los lectores a acercarse a sus ideas, darán cuenta de la enorme importancia de conocerlos), las reacciones de difamación, de agresión, de ataque a la persona, son automáticas, y precisamente en ese automatismo queda plasmada la eficacia del adoctrinamiento. El problema es que el campo académico, el científico y, obviamente, el pedagógico, deberían estar resguardados de dichos deslices.

La cantidad de grupos que, sin experiencia docente, provenientes de la militancia, se están encargando de realizar talleres de Educación Sexual Integral con “perspectiva de género” en todos los niveles, e incluso sacrificando espacios curriculares como Historia Argentina, es enorme. Ellos aducen que se realizan, nuevamente, por la falta de una política nacional de ESI, lo que es absolutamente falso: El Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD) ofrece cursos sobre ESI con dicha perspectiva de una manera profusa en su página, esto sin mencionar la enorme maquinaria de propaganda de la ESI y la diversidad sexual de ciudades como Buenos Aires o Rosario y sus Ministerios de Educación. De hecho, en proporción respecto de todas las demás temáticas, es la de mayor cantidad de capacitaciones del INFoD. La falacia de la militancia feminista salta a la vista al dar cuenta de que ni un sólo curso de capacitación se ofrece en, por ejemplo, enseñanza de Historia Argentina.

Como decíamos más arriba, analizando las bibliografías de los programas de capacitaciones en ESI, podemos observar que la perspectiva de género es omnipresente, sin presentar un sólo autor o autora de perspectiva crítica, ya sea desde la visión evolutiva o desde la geopolítica, o simplemente desde visiones informadas científicamente que no sean del consenso de género. Eleonor Faur, Laura Fainsod, Graciela Morgade, Rita Segato, por sólo mencionar algunas autoras (todas ellas con una postura fervientemente opositora al gobierno de ocupación macrista, es decir, más doble discurso), son la lectura obligatoria de todos y cada uno de dichos planes. Tanto se habla de interdisciplinariedad… ¿por qué no se puede abordar, por ejemplo, la problemática del aborto como derecho y el globalismo antinatalista tan en auge desde las usinas coloniales? Y no necesariamente podemos remitirnos a autores tildados falsamente de reaccionarios, como los mencionados más arriba; simplemente podemos invitar a los estudiantes a leer las páginas 18, 19 y 20 de Las venas abiertas de América Latina, ya que tan “de izquierda” nos asumimos…

En abril de este año quien suscribe publicó una nota de crítica a la ESI tal cual está planteada y reproducida hasta el hartazgo (https://kontrainfo.com/una-critica-a-las-teorias-de-genero-que-subyacen-a-la-esi-por-facundo-martin-quiroga/). En ella se desarrollan algunos de los puntos flacos de la ESI a la luz de los descubrimientos en psicología evolucionista, antropología biológica y neurofisiología, sin mención a postura religiosa o moral alguna, mencionando que quien suscribe se asume agnóstico. Se ha socializado a varios sitios de redes sociales de ESI, incluso a autoras como Morgade, Ciccia y demás. Aún no ha habido respuesta alguna.
Conclusión… dialogar, pero sin dejar de resistir


En el contexto del desarrollo científico global, se reconoce desde hace tiempo que quien no desarrolle un conocimiento progresivo en las disciplinas conocidas como STEM (Ciencia, Ingeniería, Tecnología y Matemáticas, por sus siglas en inglés), quedará rezagado en el juego geopolítico. Nos seguimos preguntando si no se percibe como una acción de colonialismo epistemológico el hecho de que tan profusamente se promocionen dentro de los campos abordados en esta nota las teorías de género, el feminismo en todas sus variantes, la teoría queer… Hacemos un llamado a la reflexión y a la autocrítica a quienes se dedican religiosamente a expandir la doctrina de género utilizando las instituciones públicas como cabeza de playa. No estamos en contra de la problematización de las relaciones de opresión, o del posible contenido misógino que puede emerger de las mismas, estamos en contra de la difusión de contenidos sesgados, y también estamos bastante hartos de los mecanismos de defensa ad hominem de parte de la militancia. Los invitamos, vengan, dialoguen, pero para lograr ese diálogo constructivo es necesario dejar de confundir contextos de explicación y justificación, y pensar en la integridad y complementariedad de los saberes, para que, a expensas de las ciencias e ingenierías nacionales y soberanas posibles y potenciales, deje de desarrollarse la única ingeniería que le importa al globalismo: la ingeniería social.

Fuente: kontrainfo
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7 de junio de 2019

Disenso controlado



Disenso controlado: El movimiento «anti-capitalista» financiado por las élites.

Por Michel Chossudovsky




«Todo lo que hizo la Fundación Ford podría considerarse como hacer que ‘el mundo sea seguro para el capitalismo’, reducir las tensiones sociales al ayudar a aliviar a los afligidos, proporcionar válvulas de seguridad para los enojados y mejorar el funcionamiento del gobierno».
(McGeorge Bundy, Seguridad Nacional Asesor de los presidentes John F. Kennedy y Lyndon Johnson (1961-1966), Presidente de la Fundación Ford, (1966-1979))

«Al proporcionar la financiación y el marco de políticas a muchas personas interesadas y dedicadas que trabajan en el sector sin fines de lucro, la clase dominante puede cooptar el liderazgo de las comunidades de base, … y puede realizar la financiación, la contabilidad y la evaluación. componentes del trabajo, que llevan tanto tiempo y son onerosos, que el trabajo de justicia social es prácticamente imposible en estas condiciones ”
(Paul Kivel, Usted llama a esta democracia, quién se beneficia,
quién paga y quién realmente decide, 2004, p. 122)

«Bajo el Nuevo Orden Mundial, el ritual de invitar a los líderes de la sociedad civil a los círculos internos del poder, mientras que al mismo tiempo reprime el rango y el archivo, cumple varias funciones importantes. Primero, le dice al mundo que los críticos de la globalización «deben hacer concesiones» para ganar el derecho a mezclarse. En segundo lugar, transmite la ilusión de que, si bien las elites globales, bajo lo que se denomina eufemísticamente democracia, deben ser objeto de críticas, aún así gobiernan legítimamente. Y tercero, dice que “no hay alternativa” a la globalización: el cambio fundamental no es posible y lo más que podemos esperar es participar con estos gobernantes en un “dar y recibir” ineficaz.
Si bien los «globalizadores» pueden adoptar algunas frases progresistas para demostrar que tienen buenas intenciones, sus objetivos fundamentales no se cuestionan. Y lo que hace esta «mezcla de la sociedad civil» es reforzar el agarre del establishment corporativo mientras se debilita y divide el movimiento de protesta. La comprensión de este proceso de cooptación es importante, porque decenas de miles de los jóvenes con más principios en Seattle, Praga y la ciudad de Quebec [1999-2001] están involucrados en las protestas contra la globalización porque rechazan la noción de que el dinero es todo, porque rechazan el empobrecimiento de millones y la destrucción de la frágil Tierra para que unos pocos puedan enriquecerse.
Este rango y archivo y algunos de sus líderes también deben ser aplaudidos. Pero tenemos que ir más allá. Necesitamos desafiar el derecho de los «Globalizadores» a gobernar. Esto requiere que reconsideremos la estrategia de protesta. ¿Podemos movernos a un plano superior, al lanzar movimientos de masas en nuestros respectivos países, movimientos que llevan el mensaje de lo que está haciendo la globalización, a la gente común? Porque son la fuerza que debe movilizarse para desafiar a los que saquean el Globo «.
(Michel Chossudovsky, El Muro de Quebec, abril de 2001)

«Consentimiento controlado» vs. «Disenso controlado»
El término «consentimiento fabricado» fue acuñado inicialmente por Edward S. Herman y Noam Chomsky.
El «consentimiento fabricado» describe un modelo de propaganda utilizado por los medios corporativos para influir en la opinión pública e «inculcar a los individuos con valores y creencias…»
Los medios de comunicación de masas sirven como un sistema para comunicar mensajes y símbolos a la población en general. Su función es entretener, entretener e informar, e inculcar a los individuos los valores, creencias y códigos de comportamiento que los integrarán en las estructuras institucionales de la sociedad en general. En un mundo de riqueza concentrada y grandes conflictos de interés de clase, cumplir este rol requiere una propaganda sistemática. (Consentimiento fabricado por Edward S. Herman y Noam Chomsky)
El «consentimiento fabricado» implica manipular y dar forma a la opinión pública. Establece la conformidad y aceptación a la autoridad y jerarquía social. Busca el cumplimiento de un orden social establecido. El «consentimiento fabricado» describe la sumisión de la opinión pública a la narrativa de los medios de comunicación principales, a sus mentiras y fabricaciones.
En este artículo, nos centramos en un concepto relacionado, a saber, el proceso sutil de «disenso fabricado» (en lugar de «consentimiento»), que desempeña un papel decisivo en el servicio de los intereses de la clase dominante.
Bajo el capitalismo contemporáneo, la ilusión de la democracia debe prevalecer. A las élites corporativas les interesa aceptar la disidencia y protestar como una característica del sistema en la medida en que no amenacen el orden social establecido. El propósito no es reprimir la disidencia, sino, por el contrario, moldear y moldear el movimiento de protesta, establecer los límites externos de la disidencia.
Para mantener su legitimidad, las elites económicas favorecen las formas limitadas y controladas de oposición, con miras a prevenir el desarrollo de formas radicales de protesta, que podrían sacudir los fundamentos e instituciones del capitalismo global. En otras palabras, la «disidencia controlada» actúa como una «válvula de seguridad», que protege y sostiene el Nuevo Orden Mundial.
Sin embargo, para ser efectivo, el proceso de «disidencia controlada» debe ser cuidadosamente regulado y supervisado por aquellos que son el objeto del movimiento de protesta.
Financiación de la disidencia
¿Cómo se logra el proceso de fabricación de la disidencia?
Esencialmente, mediante el «financiamiento de la disidencia», es decir, mediante la canalización de los recursos financieros de aquellos que son objeto del movimiento de protesta a aquellos que están involucrados en la organización del movimiento de protesta.
La cooptación no se limita a comprar los favores de los políticos. Las elites económicas, que controlan las principales fundaciones, también supervisan la financiación de numerosas ONG y organizaciones de la sociedad civil, que históricamente han participado en el movimiento de protesta contra el orden económico y social establecido. Los programas de muchas ONG y movimientos populares dependen en gran medida de fondos tanto de fundaciones públicas como privadas, incluidas las fundaciones Ford, Rockefeller, McCarthy, entre otras.
El movimiento antiglobalización se opone a Wall Street y los gigantes petroleros de Texas controlados por Rockefeller, et al. Sin embargo, las fundaciones y organizaciones benéficas de Rockefeller et al. Financiarán generosamente redes anticapitalistas progresistas y ambientalistas (que se oponen a Big Oil) con vistas a supervisar y dar forma a sus diversas actividades.
Los mecanismos de «disenso fabricado» requieren un entorno manipulador, un proceso de torsión de brazos y una cooptación sutil de individuos dentro de organizaciones progresistas, incluidas coaliciones contra la guerra, ambientalistas y el movimiento antiglobalización.
Mientras que los medios de comunicación tradicionales «fabrican el consentimiento», las elites corporativas utilizan la compleja red de ONG (incluidos segmentos de los medios alternativos) para moldear y manipular el movimiento de protesta.
Tras la desregulación del sistema financiero mundial en la década de 1990 y el rápido enriquecimiento del establishment financiero, la financiación a través de fundaciones y organizaciones benéficas se ha disparado.
En una amarga ironía, parte de las ganancias financieras fraudulentas en Wall Street en los últimos años se han reciclado a las fundaciones exentas de impuestos de las élites y organizaciones benéficas. Estas ganancias financieras inesperadas no solo se han utilizado para comprar políticos, sino que también se han canalizado a ONG, institutos de investigación, centros comunitarios, grupos eclesiásticos, ecologistas, medios alternativos, grupos de derechos humanos, etc. La “disidencia manufacturada” también se aplica a Medios de “izquierda corporativa” y “progresista”, financiados por ONG o directamente por las fundaciones.
El objetivo interno es «fabricar la disidencia» y establecer los límites de una oposición «políticamente correcta». A su vez, muchas ONG están infiltradas por informantes que a menudo actúan en nombre de las agencias de inteligencia occidentales. Además, un segmento cada vez más grande de los medios de noticias alternativos progresivos en Internet se ha vuelto dependiente de la financiación de fundaciones corporativas y organizaciones benéficas.
Activismo gradual
El objetivo de las elites corporativas ha sido fragmentar el movimiento popular en un vasto mosaico de «hazlo tú mismo». La guerra y la globalización ya no están a la vanguardia del activismo de la sociedad civil. El activismo tiende a ser fragmentario. No hay movimiento anti-globalización anti-guerra integrada. No se considera que la crisis económica tenga una relación con la guerra liderada por Estados Unidos.
La disidencia ha sido compartimentada. Se alientan y financian generosamente movimientos de protesta separados «orientados a los problemas» (por ejemplo, medio ambiente, antiglobalización, paz, derechos de las mujeres, cambio climático) en lugar de un movimiento de masas cohesivo. Este mosaico ya prevalecía en las cumbres contrarias del G7 y en las cumbres populares de los años noventa.
El movimiento antiglobalización
La cumbre de Seattle 1999 se confirma invariablemente como un triunfo para el movimiento antiglobalización: «una coalición histórica de activistas cerró la cumbre de la Organización Mundial del Comercio en Seattle, la chispa que encendió un movimiento global anti-corporativo». Klein, Copenhague: Seattle crece, The Nation, 13 de noviembre de 2009).
Seattle fue, de hecho, una encrucijada importante en la historia del movimiento de masas. Más de 50,000 personas de diversos orígenes, organizaciones de la sociedad civil, derechos humanos, sindicatos, ambientalistas se habían unido en una búsqueda común. Su objetivo era desmantelar la agenda neoliberal, incluida su base institucional.
Pero Seattle también marcó un cambio importante. Con el creciente disenso de todos los sectores de la sociedad, la Cumbre oficial de la OMC necesitaba desesperadamente la participación simbólica de los líderes de la sociedad civil «en el interior», para dar la apariencia de ser «democrático» «en el exterior».
Mientras miles de personas habían convergido en Seattle, lo que ocurrió detrás de la escena fue una victoria de facto para el neoliberalismo. Un puñado de organizaciones de la sociedad civil, que se oponen formalmente a la OMC, ha contribuido a legitimar la arquitectura comercial global de la OMC. En lugar de desafiar a la OMC como un organismo intergubernamental ilegal, acordaron un diálogo previo a la cumbre con la OMC y los gobiernos occidentales. «Los participantes de ONG acreditados fueron invitados a mezclarse en un ambiente amistoso con embajadores, ministros de comercio y magnates de Wall Street en varios de los eventos oficiales, incluidos los numerosos cócteles y recepciones» (Michel Chossudovsky, Seattle y más allá: Desarmar el nuevo orden mundial, Acción secreta Trimestral, noviembre de 1999, ver Diez años atrás: «Fabricación disidente» en Seattle).
La agenda oculta consistía en debilitar y dividir el movimiento de protesta y orientar el movimiento antiglobalización en áreas que no amenazaran directamente los intereses del establishment corporativo.
Financiados por fundaciones privadas (incluyendo Ford, Rockefeller, Rockefeller Brothers, Charles Stewart Mott, La Fundación para la Ecología Profunda), estas organizaciones «acreditadas» de la sociedad civil se habían posicionado como grupos de presión, actuando formalmente en nombre del movimiento popular. Dirigidos por activistas prominentes y comprometidos, sus manos estaban atadas. En última instancia, contribuyeron (sin saberlo) a debilitar el movimiento antiglobalización al aceptar la legitimidad de lo que era esencialmente una organización ilegal. (El acuerdo de la Cumbre de Marrakech de 1994 que llevó a la creación de la OMC el 1 de enero de 1995). (Ibídem)
Los líderes de las ONG sabían perfectamente de dónde venía el dinero. Sin embargo, dentro de la comunidad de ONG de EE. UU. Y Europa, las fundaciones y organizaciones benéficas se consideran organismos filantrópicos independientes, separados de las corporaciones; A saber, la Fundación Rockefeller Brothers, por ejemplo, se considera separada y distinta del imperio familiar de bancos y compañías petroleras Rockefeller.
Con salarios y gastos operativos que dependen de fundaciones privadas, se convirtió en una rutina aceptada: en una lógica torcida, la batalla contra el capitalismo corporativo debía librarse utilizando los fondos de las fundaciones exentas de impuestos que son propiedad del capitalismo corporativo.
Las ONG fueron atrapadas en una camisa de fuerza; Su misma existencia dependía de los cimientos. Sus actividades fueron monitoreadas de cerca. En una lógica torcida, la naturaleza misma del activismo anticapitalista fue controlada indirectamente por los capitalistas a través de sus fundaciones independientes.
Rockefeller, Ford Foundations detrás del Foro Social Mundial. La financiación corporativa del activismo social
«Perros guardianes progresistas»

En esta saga en evolución, las elites corporativas, cuyos intereses son debidamente atendidos por el FMI, el Banco Mundial y la OMC, financiarán fácilmente (a través de sus diversas fundaciones y organizaciones benéficas) organizaciones que están a la vanguardia del movimiento de protesta contra la OMC y Las instituciones financieras internacionales con sede en Washington.
Con el apoyo del dinero de la fundación, las ONG crearon varios «perros guardianes» para monitorear la implementación de las políticas neoliberales, sin plantear el problema más amplio de cómo los gemelos de Bretton Woods y la OMC, a través de sus políticas, contribuyeron al empobrecimiento de millones. de la gente.
La Red de Revisión Participativa de Ajuste Estructural (SAPRIN) fue establecida por Development Gap, una ONG financiada por USAID y el Banco Mundial con sede en Washington DC.
Ampliamente documentada, la imposición del Programa de Ajuste Estructural (SAP) del FMI y el Banco Mundial a los países en desarrollo constituye una forma flagrante de interferencia en los asuntos internos de los estados soberanos en nombre de las instituciones acreedoras.
En lugar de desafiar la legitimidad de la «medicina económica mortal» del FMI-Banco Mundial, la organización central de SAPRIN buscó establecer un papel participativo para las ONG, trabajando mano a mano con USAID y el Banco Mundial. El objetivo era dar un «rostro humano» a la agenda de la política neoliberal, en lugar de rechazar el marco político del FMI-Banco Mundial:
SAPRIN es la red global de la sociedad civil que tomó su nombre de la Iniciativa de Revisión Participativa de Ajuste Estructural (SAPRI), que lanzó con el Banco Mundial y su presidente, Jim Wolfensohn, en 1997.
SAPRI está diseñado como un ejercicio tripartito para reunir a organizaciones de la sociedad civil, sus gobiernos y el Banco Mundial en una revisión conjunta de los programas de ajuste estructural (SAP) y una exploración de nuevas opciones de políticas. Está legitimando un papel activo para la sociedad civil en la toma de decisiones económicas, ya que está diseñado para indicar áreas en las que se requieren cambios en las políticas económicas y en el proceso de formulación de políticas económicas. (http://www.saprin.org/overview.htm sitio web de SAPRIN, énfasis añadido)
De manera similar, The Trade Observatory (anteriormente WTO Watch), que opera desde Ginebra, es un proyecto del Instituto para la Política Agrícola y Comercial con sede en Minneapolis (IATP), que está financiado generosamente por Ford, Rockefeller, Charles Stewart Mott, entre otros. (ver tabla 1 abajo).
El Observatorio de Comercio tiene el mandato de monitorear la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN y el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) propuesta. (IATP, Acerca del Observatorio de Comercio, consultado en septiembre de 2010).
El Observatorio de Comercio también debe desarrollar datos e información, así como fomentar la “gobernanza” y la “rendición de cuentas”. ¿La rendición de cuentas a las víctimas de las políticas de la OMC o la rendición de cuentas a los protagonistas de las reformas neoliberales?
Las funciones de vigilancia del Observatorio de Comercio no amenazan de ninguna manera a la OMC. Todo lo contrario: la legitimidad de las organizaciones comerciales y los acuerdos nunca se cuestionan.
Tabla 1 Principales donantes del Instituto de Agricultura y Política Comercial de Minneapolis (IATP)


Fundación Ford - $ 2,612,500.00 - 1994 – 2006
Fondo de los hermanos Rockefeller - $ 2,320,000.00 - 1995 – 2005
Fundación Charles Stewart Mott - $ 1,391,000.00 - 1994 – 2005
Fundación McKnight - $ 1,056,600.00 - 1995 – 2005
Fundación Joyce - $ 748,000.00 - 1996 – 2004
Fundación Bush - $ 610,000.00 - 2001 – 2006
Fundación Familia Bauman -  $ 600,000.00 - 1994 – 2006
Fondo de Protección de los Grandes Lagos  - $ 580,000.00 - 1995 – 2000
Fundación John D. y Catherine T. MacArthur - $ 554,100.00  - 1991 – 2003
Fondo John Merck - $ 490,000.00 - 1992 – 2003
Fundación Harold K. Hochschild - $ 486,600.00 - 1997 – 2005
Fundación para la ecología profunda - $ 417,500.00 - 1991 – 2001
Fundación Jennifer Altman - $ 366,500.00 - 1992 – 2001
Fundación Rockefeller - 344,134.00 - 2000 – 2004

El Foro Económico Mundial. «Todos los caminos llevan a Davos»
El movimiento popular ha sido secuestrado. Los intelectuales seleccionados, los ejecutivos sindicales y los líderes de las organizaciones de la sociedad civil (como Oxfam, Amnistía Internacional, Greenpeace) son invitados al Foro Económico Mundial de Davos, donde se mezclan con los actores económicos y políticos más poderosos del mundo. Esta mezcla de las elites corporativas del mundo con los «progresistas» seleccionados a mano es parte del ritual que subyace en el proceso de «fabricación de la disidencia».
La estrategia consiste en seleccionar selectivamente a los líderes de la sociedad civil «en quienes podemos confiar» e integrarlos en un «diálogo», separarlos de su rango y hacerlos sentir que son «ciudadanos globales» que actúan en nombre de sus compañeros de trabajo. pero haz que actúen de una manera que sirva a los intereses del establishment corporativo:
La participación de las ONG en la Reunión Anual en Davos es una evidencia del hecho de que [nosotros] buscamos intencionalmente integrar un amplio espectro de las principales partes interesadas de la sociedad en … definir y avanzar la agenda global … Creemos que el [Davos] World Economic Forum proporciona a la comunidad empresarial el marco ideal para participar en esfuerzos de colaboración con las otras partes interesadas principales [ONG] de la economía global para «mejorar el estado del mundo», que es la misión del Foro». (Foro Económico Mundial, Comunicado de Prensa 5 de enero de 2001)
El WEF no representa a la comunidad empresarial más amplia. Es una reunión elitista: sus miembros son corporaciones globales gigantes (con una facturación anual mínima de $ 5 mil millones). Las organizaciones no gubernamentales (ONG) seleccionadas son consideradas como «partes interesadas» asociadas, así como un «portavoz» para los que no tienen voz y que a menudo quedan fuera de los procesos de toma de decisiones «(Foro Económico Mundial – Organizaciones no gubernamentales, 2010)
Ellos [las ONG] desempeñan una variedad de roles al asociarse con el Foro para mejorar el estado del mundo, incluso como puente entre las empresas, el gobierno y la sociedad civil, conectando a los responsables políticos con las bases, aportando soluciones prácticas al mesa… ”(Ibid)
La sociedad civil se “asocia” con las corporaciones globales en nombre de “los que no tienen voz”, ¿quiénes están “excluidos”?
Los ejecutivos sindicales también son cooptados en detrimento de los derechos de los trabajadores. Los líderes de la Federación Internacional de Sindicatos (IFTU), la AFL-CIO, la Confederación Europea de Sindicatos, el Congreso Canadiense del Trabajo (CLC), entre otros, son invitados habitualmente a asistir a las reuniones anuales de WEF en Davos, Suiza como así como a las cumbres regionales. También participan en la Comunidad de Líderes Laborales del WEF que se centra en patrones de comportamiento mutuamente aceptables para el movimiento laboral. El WEF «cree que la voz del Trabajo es importante para el diálogo dinámico sobre temas de globalización, justicia económica, transparencia y responsabilidad, y para garantizar un sistema financiero global saludable».
¿Garantizar un sistema financiero global saludable” provocado por el fraude y la corrupción? No se menciona el tema de los derechos de los trabajadores. (Foro Económico Mundial – Líderes Laborales, 2010).
El Foro Social Mundial: “Otro mundo es posible”
La cumbre de 1999 en Seattle en muchos aspectos sentó las bases para el desarrollo del Foro Social Mundial.
La primera reunión del Foro Social Mundial tuvo lugar en enero de 2001, en Porto Alegre, Brasil. Esta reunión internacional contó con la participación de decenas de miles de activistas de organizaciones de base y ONG.
La reunión del FSM de ONG y organizaciones progresistas se lleva a cabo simultáneamente con el Foro Económico Mundial de Davos (WEF). Fue pensado para expresar oposición y disenso al Foro Económico Mundial de líderes corporativos y ministros de finanzas.
El FSM al principio fue una iniciativa del ATTAC de Francia y de varias ONG brasileñas:
«… En febrero de 2000, Bernard Cassen, jefe de una plataforma de ONG francesa ATTAC, Oded Grajew, jefe de una organización de empleadores brasileña, y Francisco Whitaker, jefe de una asociación de ONG brasileñas, se reunieron para discutir una propuesta para un» mundo mundial «. evento de la sociedad civil ”; para marzo de 2000, obtuvieron oficialmente el apoyo del gobierno municipal de Porto Alegre y del gobierno del estado de Rio Grande do Sul, ambos controlados en ese momento por el Partido de los Trabajadores de Brasil (PT)…. Un grupo de ONG francesas, entre ellas ATTAC, Friends of L’Humanité y Friends of Le Monde Diplomatique, patrocinó un Foro Social Alternativo en París titulado «Un año después de Seattle», para preparar una agenda para las protestas que se realizarán en La próxima cumbre de la Unión Europea en Niza. Los oradores pidieron «reorientar ciertas instituciones internacionales como el FMI, el Banco Mundial, la OMC … para crear una globalización desde abajo» y «construir un movimiento internacional de ciudadanos, no para destruir el FMI, sino para reorientar sus misiones». (Unidad de Investigación para la Economía Política, Economía y Política del Foro Social Mundial, Investigación Global, 20 de enero de 2004)
Desde el comienzo en 2001, el FSM recibió el apoyo de fondos de la Fundación Ford, que se sabe que tiene vínculos con la CIA desde la década de 1950: «La CIA utiliza las fundaciones filantrópicas como el conducto más eficaz para canalizar grandes sumas de dinero». a los proyectos de la Agencia sin alertar a los destinatarios de su fuente «. (James Petras, La Fundación Ford y la CIA, Global Research, 18 de septiembre de 2002)
El mismo procedimiento de las cumbres o cumbres populares financiadas por donantes que caracterizaron las cumbres populares de los años 90 se incorporó en el Foro Social Mundial (FSM):
«… otros financiadores del FSM (o» socios «, como se mencionan en la terminología del FSM) incluyeron a la Fundación Ford, baste decir aquí que siempre ha operado en la más estrecha colaboración con la Agencia Central de Inteligencia de EE. UU. Y la estrategia estratégica general de EE. UU. intereses; la Fundación Heinrich Boll, que está controlada por el partido German Greens, un socio en el gobierno alemán actual [2003] y partidario de las guerras en Yugoslavia y Afganistán (su líder, Joschka Fischer, es el [ex] ministro de Asuntos Exteriores alemán); y las principales agencias de financiamiento, como Oxfam (Reino Unido), Novib (Países Bajos), ActionAid (Reino Unido), etc.
Cabe destacar que un miembro del Consejo Internacional del FSM informa que los «fondos considerables» recibidos de estas agencias «no han despertado hasta ahora ningún debate significativo [en los órganos del FSM] sobre las posibles relaciones de dependencia que podría generar». Sin embargo, admite que » Para obtener financiamiento de la Fundación Ford, los organizadores tuvieron que convencer a la fundación de que el Partido de los Trabajadores no participó en el proceso ”. Cabe destacar aquí dos puntos. Primero, esto establece que los financiadores pudieron retorcer las armas y determinar el papel de las diferentes fuerzas en el FSM; debían estar «convencidos» de las credenciales de quienes estarían involucrados. En segundo lugar, si los financiadores se opusieran a la participación del Partido de los Trabajadores completamente domesticado, se opondrían más enérgicamente a que se diera protagonismo a las fuerzas genuinamente antiimperialistas. El hecho de que lo hayan hecho se hará evidente a medida que describamos quiénes fueron incluidos y quiénes fueron excluidos de la segunda y tercera reuniones del FSM …
La cuestión de la financiación [del FSM] ni siquiera figura en la carta de principios del FSM, adoptada en junio de 2001. Los marxistas, siendo materialistas, señalarían que uno debería mirar la base material del foro para comprender su naturaleza. (De hecho, uno no tiene que ser un marxista para entender que «el que paga el gaitero llama la melodía».) Pero el FSM no está de acuerdo. Puede obtener fondos de instituciones imperialistas como la Fundación Ford mientras lucha contra “la dominación del mundo por el capital y cualquier forma de imperialismo” (Unidad de Investigación para la Economía Política, Economía y Política del Foro Social Mundial, Investigación Global, 20 de enero de 2004)
La Fundación Ford brindó apoyo básico al FSM, con contribuciones indirectas a las “organizaciones asociadas” de la Fundación McArthur, la Fundación Charles Stewart Mott, la Fundación Friedrich Ebert, la Fundación W. Alton Jones, la Comisión Europea y varios gobiernos europeos ( incluido el gobierno laborista de Tony Blair), el gobierno canadiense, así como varios organismos de las Naciones Unidas (entre ellos la UNESCO, el UNICEF, el PNUD, la OIT y la FAO). (Ibid).
Además del apoyo básico inicial de la Fundación Ford, muchas de las organizaciones de la sociedad civil participantes reciben fondos de fundaciones y organizaciones benéficas importantes. A su vez, las ONG con sede en EE. UU. Y Europa a menudo operan como agencias de financiamiento secundario que canalizan el dinero de Ford y Rockefeller hacia organizaciones asociadas en países en desarrollo, incluidos movimientos populares de base y movimientos de derechos humanos.
El Consejo Internacional (IC) del FSM está formado por representantes de ONG, sindicatos, organizaciones de medios alternativos, institutos de investigación, muchos de los cuales están fuertemente financiados por fundaciones y gobiernos. (Ver Foro Social Mundial). Los mismos sindicatos, que habitualmente son invitados a mezclarse con los CEOs de Wall Street en el Foro Económico Mundial de Davos (FSM), incluyendo la AFL-CIO, la Confederación Europea de Sindicatos y el Congreso Canadiense del Trabajo (CVX), también forman parte del Consejo Internacional del FSM. (IC). Entre las ONG financiadas por las principales fundaciones que se encuentran en el IC del FSM se encuentra el Instituto de Agricultura y Política Comercial (IATP, por sus siglas en inglés) que supervisa el Observatorio de Comercio con sede en Ginebra.
La Red de Fundadores sobre Comercio y Globalización (FTNG), que tiene estatus de observador en el Consejo Internacional del FSM, desempeña un papel clave. Mientras canaliza el apoyo financiero al FSM, actúa como una cámara de compensación para las principales fundaciones. El FTNG se describe a sí mismo como «una alianza de donantes comprometidos a construir comunidades justas y sostenibles en todo el mundo». Los miembros de esta alianza son Ford Foundation, Rockefeller Brothers, Heinrich Boell, C. S. Mott, Merck Family Foundation, Open Society Institute, Tides, entre otros. (Para obtener una lista completa de las agencias de financiamiento de FTNG, consulte FNTG: Funders). FTNG actúa como una entidad de recaudación de fondos en nombre del FSM.
Los gobiernos occidentales financian las cumbres contrarias y reprimen el movimiento de protesta
En una amarga ironía, los gobiernos, incluida la Unión Europea, otorgan dinero para financiar a los grupos progresistas (incluido el FSM) que participan en la organización de protestas contra los mismos gobiernos que financian sus actividades:
Los gobiernos también han sido importantes financistas de grupos de protesta. La Comisión Europea, por ejemplo, financió a dos grupos que movilizaron a un gran número de personas para protestar en las cumbres de la UE en Gotemburgo y Niza. La lotería nacional británica, supervisada por el gobierno, ayudó a financiar un grupo en el corazón del contingente británico en ambas protestas «. (James Harding, Counter-capitalism, FT.com, 15 de octubre de 2001)
Nos enfrentamos a un proceso diabólico: el gobierno anfitrión financia la cumbre oficial y las ONG que participan activamente en la Cumbre. También financia la operación multimillonaria de la policía antidisturbios, que tiene el mandato de reprimir a los participantes de base en la Cumbre de la Cumbre, incluidos los miembros de las ONG financiadas directamente por el gobierno. .
El propósito de estas operaciones combinadas, incluidas las acciones violentas de vandalismo cometidas por policías encubiertos (Toronto G20, 2010) disfrazados de activistas, es desacreditar el movimiento de protesta e intimidar a sus participantes. El objetivo más amplio es transformar la contra-cumbre en un ritual de disenso, que sirve para defender los intereses de la cumbre oficial y el gobierno anfitrión. Esta lógica ha prevalecido en numerosas cumbres contrarias desde los años noventa.
En la Cumbre de las Américas de 2001 en la ciudad de Quebec, el financiamiento del gobierno federal canadiense a las ONG y los sindicatos se otorgó bajo ciertas condiciones. Un gran segmento del movimiento de protesta fue excluido de facto de la Cumbre de los Pueblos. Esto, en sí mismo, condujo a la formación de una segunda sede paralela de la Gente, que algunos observadores describieron como «una cumbre contraria de la gente». A su vez, en un acuerdo con las autoridades provinciales y federales, los organizadores dirigieron la marcha de protesta hacia una ubicación remota a unos 10 km de la ciudad, en lugar de hacia el centro histórico donde se celebraba la cumbre oficial del ALCA detrás de una gran guardia. “Perímetro de seguridad”.
En lugar de marchar hacia la cerca perimetral y las reuniones de la Cumbre de las Américas, los organizadores de la marcha eligieron una ruta que marchó desde la Cumbre de los Pueblos lejos de la cerca, a través de áreas residenciales en gran parte vacías hasta el estacionamiento de un estadio en un área vacía varias millas. lejos. Henri Masse, el presidente de la Federation des travailleurs et travailleuses du Quebec (FTQ), explicó: “Lamento que estemos tan lejos del centro de la ciudad … Pero era una cuestión de seguridad ”. Un millar de oficiales de la FTQ mantenían un control muy estricto sobre la marcha. Cuando la marcha llegó al punto en que algunos activistas planearon separarse e ir cuesta arriba hasta la verja, los comisarios de la FTQ señalaron al contingente de Trabajadores de Automóviles Canadienses (CAW) que caminaba detrás de CUPE para sentarse y detener la marcha para que los comisarios de la FTQ pudieran bloquear armas y evitar que otros salgan de la ruta oficial de la marcha ”. (Katherine Dwyer, Lecciones de la ciudad de Quebec, International Socialist Review, junio / julio de 2001)
La Cumbre de las Américas se llevó a cabo dentro de un «búnker» de cuatro kilómetros hecho de concreto y acero galvanizado. El “Muro de Quebec” de 10 pies de altura rodeaba parte del centro histórico de la ciudad, incluido el recinto parlamentario de la Asamblea Nacional, hoteles y zonas comerciales.
ONG líderes contra sus bases
El establecimiento del Foro Social Mundial (FSM) en 2001 fue sin duda un hito histórico, que reunió a decenas de miles de activistas comprometidos. Fue un lugar importante que permitió el intercambio de ideas y el establecimiento de lazos de solidaridad.
Lo que está en juego es el papel ambivalente de los líderes de las organizaciones progresistas. Su relación acogedora y educada con los círculos internos de poder, los fondos corporativos y gubernamentales, las agencias de ayuda, el Banco Mundial, etc., socava su relación y responsabilidades con respecto a su rango y archivo. El objetivo de la disidencia fabricada es precisamente eso: distanciar a los líderes de su rango y archivo como un medio para silenciar y debilitar efectivamente las acciones de base.
El financiamiento de la disidencia también es un medio para infiltrarse en las ONG y para obtener información interna sobre estrategias de protesta y resistencia de los movimientos de base.
La mayoría de las organizaciones de base que participan en el Foro Social Mundial, incluidas las organizaciones campesinas, de trabajadores y de estudiantes, firmemente comprometidas con la lucha contra el neoliberalismo, desconocían la relación del Consejo Internacional del FSM con el financiamiento corporativo, negociadas a espaldas por un puñado de ONG líderes con vínculos con Agencias oficiales y privadas de financiación.
La financiación a las organizaciones progresistas no es incondicional. Su propósito es “pacificar” y manipular el movimiento de protesta. Las agencias de financiamiento establecen las condicionalidades precisas. Si no se cumplen, los desembolsos se suspenden y la ONG receptora es llevada a la quiebra de facto debido a la falta de fondos.
El FSM se define a sí mismo como “un lugar de reunión abierto para el pensamiento reflexivo, el debate democrático de ideas, la formulación de propuestas, el libre intercambio de experiencias y la interconexión para la acción efectiva, por parte de grupos y movimientos de la sociedad civil que se oponen al neoliberalismo y a la dominación del mundo por parte del capital y cualquier forma de imperialismo, y estamos comprometidos a construir una sociedad centrada en la persona humana «. (Ver Foro Social Mundial, accedido 2010).
El FSM es un mosaico de iniciativas individuales que no amenaza ni cuestiona directamente la legitimidad del capitalismo global y sus instituciones. Se reúne anualmente. Se caracteriza por multitud de sesiones y talleres. En este sentido, una de las características del FSM fue mantener el marco de «hágalo usted mismo», característico de las cumbres populares del G7 financiadas por los donantes en los años noventa.
Esta aparente estructura desorganizada es deliberada. Si bien favorece el debate sobre una serie de temas individuales, el marco del FSM no es propicio para la articulación de una plataforma común cohesiva y un plan de acción dirigido contra el capitalismo global. Además, la guerra liderada por Estados Unidos en Oriente Medio y Asia Central, que se desató unos meses después de la inauguración del FSM en Porto Alegre en enero de 2001, no ha sido un tema central en las discusiones del foro.
Lo que prevalece es una vasta e intrincada red de organizaciones. Las organizaciones de base receptoras en los países en desarrollo invariablemente ignoran que sus ONG asociadas en los Estados Unidos o la Unión Europea, que les brindan apoyo financiero, son financiadas por fundaciones importantes. El dinero se escurre, estableciendo restricciones en las acciones de base. Muchos de estos líderes de ONG son personas comprometidas y con buenas intenciones que actúan dentro de un marco que establece los límites de la disidencia. Los líderes de estos movimientos a menudo son cooptados, sin siquiera darse cuenta de que, como resultado de la financiación corporativa, sus manos están atadas.
El capitalismo global financia el anticapitalismo: una relación absurda y contradictoria.
«Otro mundo es posible», pero no puede lograrse de manera significativa bajo el acuerdo actual.
Se requiere una reorganización del Foro Social Mundial, de su estructura organizativa, sus acuerdos de financiamiento y liderazgo.
No puede haber un movimiento de masas significativo cuando la disidencia es generosamente financiada por los mismos intereses corporativos que son el objetivo del movimiento de protesta. En palabras de McGeorge Bundy, presidente de la Fundación Ford (1966-1979), «Todo lo que hizo la Fundación [Ford] podría considerarse como» hacer que el mundo sea seguro para el capitalismo «».

La fuente original de este artículo es Global Research.
Copyright © Prof Michel Chossudovsky, Global Research, 2019


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