23 de enero de 2018

Indigenismo. Haya de la Torre y la III Internacional


Víctor Raúl Haya de la Torre    1895-1979


Haya de la Torre, la trampa del indigenismo y su postura para evitar una nueva fragmentación territorial de la América Latina 
por Marcelo Gullo



Durante los primeros meses de 1931, mientras los cuadros apristas organizaban el partido y difundían el pensamiento aprista, Haya de la Torre multiplicaba, desde Berlín y Londres, su ofensiva escrita y su gran amigo, el argentino Gabriel del Mazo, pagó de su pecunio la edición, en Buenos Aires, de un nuevo libro de Haya intitulado “Ideario y acción aprista”. Poco después se edita, en Lima, “Teoría y Táctica del Aprismo”. Ambos opúsculos recogen, sin aclararlo, artículos ya publicados por Haya.

Sin embargo, de los dos libros sólo “Teoría y Táctica del Aprismo” contiene un artículo novedoso, tanto en el sentido de que no había sido ya publicado con anterioridad, como en el sentido de que en el mismo, se desarrolla una temática que Haya no había tratado nunca antes, con profundidad. Dicho artículo lleva como título: “El problema del Indio”. Este artículo, como veremos, no sólo tuvo una importancia fundamental desde el punto de vista del desarrollo ideológico del Aprismo sino que tuvo también, una importancia política estratégica porque, con él, Haya se opuso frontalmente a una de las principales líneas de acción política diagramada por la Internacional Comunista para la América Latina.

Haya de la Torre se basa en el pensamiento de Manuel González Prada, a quien lo denomina simbólicamente como su “Maestro”, para desarrollar la postura doctrinaria del Aprismo frente – a lo que en esa época se denominaba- el problema del indio.

Creemos que González Prada fue uno de los más claros pensadores de su tiempo – un tiempo caracterizado por el profundo peso de los prejuicios raciales en el análisis social y político – en promover una nueva manera de enfocar el problema del indigenismo. González Prada abordó el problema indígena por primera vez en 1904, a través de un brillante artículo que intituló: “Nuestros Indios”. Dicho artículo fue incluido, más tarde, en la segunda edición de su libro “Horas de Lucha”.

González Prada planteó como apotegma axial que: 
el indio no es una raza biológica sino una raza social. 
Y esta será la premisa fundamental sobre la cual 
se basará luego Haya de la Torre, para construir  la 
postura doctrinaria del Aprismo sobre el problema indígena

En el referido artículo, González Prada planteó como apotegma axial que: el indio no es una raza biológica sino una raza social. Y esta será la premisa fundamental sobre la cual se basará luego Haya de la Torre, para construir la postura doctrinaria del Aprismo sobre el problema indígena. González Prada explica que, “…por raza biológica se entiende al hombre con sus caracteres somáticos, color de piel, ángulo facial, textura, forma de los ojos, etc. Pero, desde el punto de vista social, la raza esta dada por su inserción, por su papel en la sociedad.” Para González Prada, “…indio, en el Perú, es sinónimo de pobre, de campesino, de explotado” Según González Prada, “…cuando un indio se enriquece se blanquea…actúa como un blanco y cuando un blanco pierde su capital, entonces se aindia porque lo tratan como un pobre, como un explotado, lo explotan y es como un indio”

Siguiendo entonces de forma evidente a González Prada, es que Haya de la Torre sostiene:
“LA CAUSA DEL INDIO ES CAUSA SOCIAL, NO RACIAL. La causa del indígena peruano – como la del ecuatoriano, boliviano, argentino, como la del indígena de toda América – es causa sagrada, no porque el indio sea indio, vale decir que no sea blanco, sino porque el indio, en su gran mayoría, es explotado. Nuestro indigenismo no es el simplista sentimental concepto racial que ante la estúpida afirmación burguesa de la inferioridad de razas opone en un amargo grito de revancha la afirmación contraria de que toda raza de color es superior a la blanca… González Prada ha escrito: ‘La cuestión del indio más que una cuestión racial es económica, es social’…No es el color lo que limita el problema. Indios por sangre hay, desde Felipillo el traidor, que son verdugos de sus hermanos de raza. ¡Cuántas veces en eso que en el Perú se llama Parlamento, en los ministerios y los tribunales, no se han sentado y se sientan hombres de piel de cobre y de conciencia negra!… En mis viajes por la sierra peruana, he visto a veces gamonales de raza india, verdugos implacables, monstruos sanguinarios, sádicos… despedazando las carnes de los siervos y maldiciéndolos en quechua… Nuestra lucha por el indígena peruano y americano, es pues, lucha contra el latifundio; no es simple lucha de color, que blancos hay por millones oprimidos en el mundo y hombres de piel cobriza oprimen sangrientamente en el Perú y América…” 

Luego desarrolla Haya la relación entre el problema del indio y el imperialismo. Sostiene Haya, entonces, como principio básico fundamental que no puede entenderse al problema del indio como un problema aislado y que, plantearlo de ese modo, es una trampa del imperialismo. El problema del indio no puede resolverse mediante la lucha aislada del indígena porque no habrá solución al problema indígena sin la victoria contra el imperialismo – que solo podrá conseguirse mediante la estructuración de un frente de lucha que agrupe en su seno, a todos los sectores sociales afectados por éste – y la construcción de la unidad política de los pueblos indoamericanos en un único estado federal.

...la lucha por la verdadera reivindicación del indígena
 tiene un aspecto táctico, consistente en la lucha por
 la reforma agraria, contra el latifundio y el latifundista
 y un aspecto estratégico, la lucha contra el imperialismo,
 por la unidad indoamericana...

De la argumentación sostenida por Haya se desprende que para éste, la lucha por la verdadera reivindicación del indígena tiene un aspecto táctico, consistente en la lucha por la reforma agraria, contra el latifundio y el latifundista y un aspecto estratégico, la lucha contra el imperialismo, por la unidad indoamericana. Advierte también Haya que, aunque el imperialismo plantee el problema indígena como un problema racial, los mismos indígenas no deben plantearlo de ese modo porque deben comprender que su problema, es parte de un problema mayor. Es en tal sentido que Haya argumenta:

“El imperialismo en nuestros países tiene su aliado en el latifundista, cuya clase es dueña del poder político, y cuenta con la explotación de nuestras clases trabajadoras, especialmente de nuestros trabajadores indígenas para hacer de ellos sus mejores instrumentos de explotación. El imperialismo, enemigo de nuestros países, es el peor enemigo del indio. El cristianismo sajón ha logrado infiltrar muy profundamente en la clase dominante de los países donde domina, muy especialmente en los Estados Unidos, un incurable desprecio racial hacia los hombres de color, negros o cobrizos. Es indiscutible que en la inmensa mayoría de los sajones prevalece esta idea.

Y siendo nuestras razas, según ellos ‘razas inferiores’, se deduce cierta justificación ‘moral’ a la explotación, opresión y servidumbre de nuestros trabajadores, no solo porque son trabajadores, sino porque en su gran mayoría no son blancos, o, simplemente porque no son sajones.

El imperialismo, pues, trae consigo un nuevo y grandísimo peligro para nuestros indígenas…Es por eso que nuestro movimiento antimperialista, debe tener a los indígenas en las vanguardias… (pero) No se puede apartar el problema indígena del imperialismo… El problema del indio en el Perú como en cualquier país americano es problema económico, es problema de justicia social y ésta no podrá realizarse mientras el imperialismo amenace la soberanía política de nuestros países y su libertad económica. Por eso, todo intento de liberación social en nuestros países, está relacionado con el gran problema general que plantea el imperialismo. No hay problemas aislados sino aspectos de uno, grande y común. De ahí que no puede haber luchas aisladas, sino partes de un todo, secciones de un gran partido, divisiones de un gran ejército, filas de un gran frente: del frente único de trabajadores manuales e intelectuales de América: contra el imperialismo yanqui, por la unidad de los pueblos de América, para la realización de la justicia social.”

...en junio de 1929, la Primera Conferencia Comunista
Latino Americana de Buenos Aires determinó que, 
en América Latina, había que, “…abandonar el espíritu
fetichista de las fronteras actuales” pero no, para crear 
una Patria Grande latinoamericana sino, para posibilitar
 la creación de nuevas repúblicas de base étnica...

La importancia política de la postura que Haya de la Torre adopta frente al problema indígena, se comprende mejor si se advierte que, en junio de 1929, la Primera Conferencia Comunista Latino Americana de Buenos Aires determinó que, en América Latina, había que, “…abandonar el espíritu fetichista de las fronteras actuales” pero no, para crear una Patria Grande latinoamericana sino, para posibilitar al creación de nuevas repúblicas de base étnica. En tal sentido, la Primera Conferencia Comunista Latino Americana de Buenos Aires, ordenaba a los militantes comunistas peruanos, luchar por la instauración de una república quechua y una república aymara, totalmente independientes, lo que equivalía a proponer la fragmentación territorial del Perú en tres Estados. Similar planteamiento realizó la Conferencia Comunista de Buenos Aires para la República de Bolivia a la cual se proponía fragmentarla en nada menos que trece Estados. Es preciso notar también que, en febrero de 1930, Eudocio Ravines – antiguo militante aprista convertido al comunismo – llegó clandestinamente a Lima con instrucciones muy concretas para que los militantes comunistas cumplieran con lo resuelto en Buenos Aires.

Por otra parte, resulta fundamental – para poder contextuar la real importancia de la posición tomada por Haya frente al tema del indigenismo – dar cuenta que, a los pocos días de fallecido Mariátegui, cuyo óbito se produjo el 16 de abril de 1930, llegó a Lima, como relata Ricardo Martínez de la Torre, una extensa comunicación de la Internacional Comunista, en la que se ampliaba la discusión sostenida en Buenos Aires. Dicha comunicación – que daba por sentadas las instrucciones conferidas a los militantes comunistas para que trabajaran en pos de la creación de las repúblicas quechua y aymara – afirmaba:

“En el transcurso del año último, habéis comenzado cierto trabajo de clarificación ideológica… Un paso habéis dado. Liquidando las débiles organizaciones del APRA en el Perú y en el extranjero… (pero) … Crear un partido socialista que tendría como una base más amplia que el partido comunista… (propuesta hecha por José Carlos Mariátegui) es, en el fondo, volver por un rodeo y bajo otra etiqueta, al aprismo, a un partido de varias clases… a un Kuomintang más peligroso que el APRA… La idea de dotar al partido de un programa mínimo, separado de un programa máximo, es anti-leninista, anti-marxista…La lucha ideológica contra el APRA es pues, una de las condiciones primeras para volcar una claridad absoluta en la conciencia del proletariado peruano, claridad indispensable si queréis evitar que vuestro trabajo ulterior no quede en la esterilidad por las sobrevivencias de la ideología aprista en el movimiento obrero. 

El proceso de liquidación del APRA, tanto en el extranjero como en el Perú, está seriamente adelantado ya, gracias a la acción política que habéis desplegado… No es dudoso que, a pesar del éxito de vuestra propaganda, el APRA conserve todavía en la masa, cierta autoridad y mantenga ciertas ilusiones. Debéis pues continuar y desarrollar vuestra acción contra el APRA, especialmente en el seno de las organizaciones y de las masas obreras… La primera tarea de vuestro grupo es, pues, formar un partido comunista, liquidando la ideología del APRA…”

Las instrucciones dadas por la Internacional Comunista, a los militantes comunistas del Perú en particular, y a los de toda América Latina en general, no podían ser más precisas: había que liquidar de la conciencia popular la idea de un partido policlasista que luchara por la unificación de la América Latina, es decir por la construcción de la Patria Grande. Al nacionalismo continental, propuesto por el Aprismo, la Internacional Comunista, oponía el nacionalismo étnico indígena. A la unificación de la Nación Indoamericana, propuesta por el Aprismo, la Internacional oponía, bajo la aparente defensa de las masas indígenas explotadas, la fragmentación territorial de los Estados ya existentes para dar lugar al nacimiento de una veintena más de nuevas pequeñas republicas. El indigenismo – es decir la causa del indio entendida como una causa racial y no como una causa social -, propuesto por la Internacional Comunista profundizaba, inexorablemente, de ese modo, la balcanización producida luego de la guerra de la independencia. Contra esa propuesta indigenista es que Haya de la Torre escribió su artículo “El problema del Indio”, que constituyó, a nuestro entender, la pieza fundamental de su libro “Teoría y Táctica del Aprismo”, aparecido, prácticamente, en plena campaña electoral de 1931.



Marcelo Gullo – Haya de la Torre: La lucha por la Patria Grande, Remedios de Escalada, Ed. de la Universidad Nacional de Lanús, 2013


Acerca del autor:

Marcelo Gullo

Marcelo Gullo es Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador. Magister en Relaciones Internacionales por el Institut Universitaire de Hautes Études Internationales, de la Universidad de Ginebra. Graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid. Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario. Discípulo del politólogo brasileño Helio Jaguaribe y del sociólogo y teólogo uruguayo Alberto Methol Ferré. Asesor en materia de Relaciones Internacionales de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC). Profesor de la Universidad Nacional de Lanús y, de la Escuela Superior de Guerra en la Maestría en Estrategia y Geopolítica. Miembro fundador del Instituto de Revisionismo Histórico Nacional e Iberoamericano Manuel Dorrego.



18 de enero de 2018

Dinero apátrida


 
"Por lo que atañe a las naciones en sus relaciones mutuas, de una misma fuente manan dos ríos diversos: por un lado, el nacionalismo o imperialismo económico; y del otro, el no menos funesto y execrable internacionalismo o imperialismo internacional del dinero, para el cual, donde está el bien, allí su patria (ubi bene, ibi patria est)" 
Pío XI: Encíclica Quadragesimo anno, parágrafo 110




Dinero apátrida
Juan Manuel De Prada

Allá por 1931, en su encíclica, Quadragesimo Anno, Pío XI describía con gran clarividencia las transformaciones del capitalismo, por aquel entonces inmerso en una crisis a la que muchos ilusos pensaron que no podría sobrevivir. Pío XI se percató entonces de que aquella crisis era tan sólo la cortina de humo que permitiría al capitalismo consumar una metamorfosis horrenda, para convertirse en un monstruo cada vez más acaparador y desencarnado, infractor de la libre concurrencia y de todo tipo de trabas legales. En algún pasaje de aquella encíclica profética, Pío XI lamentaba que esta metamorfosis del capitalismo estuviese aplastando el papel del Estado, que «debería ocupar el elevado puesto de rector y supremo árbitro de las cosas», para relevarlo a la condición de mero lacayo de las fuerzas económicas, «entregado y vendido a la pasión y a las ambiciones humanas». En otro pasaje, se atrevía a aludir a la condición amoral de este «imperialismo internacional del dinero» sin arraigo, que allá donde halla su provecho funda su patria (ubi bene, ibi patria est).

La clarividencia que Pío XI mostraba en la denuncia de aquella metamorfosis que entonces estaba cobrando forma no tuvo, por desgracia, continuidad en sus sucesores. Y, mientras tanto, el nuevo capitalismo, desligado de la riqueza natural de las naciones y convertido en una «niebla de las finanzas» inaprehensible, consiguió concentrar el dinero apátrida en unas pocas manos, reduciendo al común de la Humanidad a la condición de mera comparsa: un mogollón informe o papilla de gentes despojadas de propiedad, obligadas a un trabajo asalariado cada vez más precario, forzadas a emigrar y, ya por último, ensimismadas en sus derechos de bragueta y en sus entretenimientos plebeyos. Y todo este estropicio antropológico pudo hacerlo el dinero apátrida con la complicidad de las nuevas izquierdas, reconvertidas en mamporreros del capitalismo más desenfrenado, a las que se encargó la tarea de apacentar a los trabajadores hacia los rediles de la «libertad sexual» y las «políticas de identidad», tal como denunciaron algunos marxistas resistentes, desde Pasolini a Hobsbawm.

Así hemos llegado a la situación presente, en la que la hegemonía del dinero apátrida ha logrado cuajar la forma de dominación más férrea de la Historia. Y todo ello ha ocurrido mientras los ilusos disfrutan de los derechos de bragueta y los entretenimientos plebeyos que les brinda una opípara democracia; y algunos, incluso, apelan en el colmo de la credulidad a irrisorios «derechos de autodeterminación», creyendo que pueden fundar nuevas naciones, como fundan nuevas «identidades de género» (sin saber, los pobres diablos, que sólo se fundan las naciones y las «identidades de género» que convienen al dinero apátrida). Y, mientras todo esto sucede, una pequeña camarilla de multimillonarios globalistas, capaces de derrocar gobiernos y de arruinar Estados con tan sólo desplazar su dinero apátrida por una madeja inextricable de terminales informáticos, han elaborado planes que garanticen definitivamente su supremacía. No están atados a ningún territorio, carecen de lealtades, se carcajean de todos los patriotismos, no tienen otra religión sino la acumulación de capital (aunque, para debilitar a las masas a las que ordeñan, se preocupan de que ellas se mantengan fieles a esa religión erótica que, a la vez que exalta la lujuria, prohíbe la fecundidad). Consideran que aún no han concentrado suficiente cantidad de dinero y que nosotros aún podemos resistir una vida más subalterna, consideran que nuestra resistencia a la adversidad no se ha colmado y que nuestras clases medias aún no han sido suficientemente expoliadas. Así que, con el apoyo de los Estados convertidos en lacayos de sus ambiciones, se disponen a lanzar la última ofensiva: depauperación de aquellos oficios que no redundan en su beneficio, imposición del comercio on-line, aniquilación de cualquier residuo de garantía laboral, introducción de monopolios disfrazados que arrasarán los últimos vestigios del pequeño comercio autóctono, robotización de trabajo y (last but not least) creación de un salario de subsistencia que mantenga a las multitudes desocupadas en un nivel de pobreza sostenible (y bragueta sostenida), pagado -por supuesto- por los Estados lacayos. Para lograr su designio, el dinero apátrida necesita líderes políticos que convenzan a las masas cretinizadas de que este horizonte infrahumano constituye su salvación. Y esos líderes políticos ya están entre nosotros.

Fuente: xlsemanal




31 de diciembre de 2017

Índice 2017

Enero

 7 -   ¿Y Grinpís? ¿Dónde está Grinpís?

11-  ¿Hacia la globalización "multipolar"?

16 -  Mapuchismo, enfermedad infantil de la izquierda

21 -  Ecologismo infantil y Desindustrialización planificada

26 Mapuches: el mito de la preexistenia:


27 -  Gedeón Biger: Jerusalén no es la capital de los judíos

Febrero

 1 - El Plan Soros

 3 -  "persona embarazada" (no ofender a los trans)

 9 -  Amnistia internacional y sus dueños

Marzo

 1 - Del diario de un escritor

 3 - El "Aparato Clinton"

10 - Teoría de género y destrucción de la familia

14 - Cipayos en Malvinas

29 - Terrorismo. No es el Islám, es Sión

Abril

 2 - Francia, Inglaterra, y el apoyo a DAESH

12 - Trump se rindió ¿El turno de Putin?

23 - "ambientalismo" y desindustrialización

Junio

 4 - Bilderberg. Preocupaciones 2017

 6 - La "integración" del Islám a Europa

 7 - Un periodista olvidado

14 -
Carta de Nani (que La Nación no publicó)

21 - Biología, ideología de género y sentido común

23 - La alianza saudita israelí

27 - Orgullo gay y revolucion

Julio

 9 - Donde el capitalismo y el neomarxismo se unen

11 - Derechos de bragueta y marxismo

13 - Gramsci: la vaselina del sistema

18 - "Liberación sexual": Marxismo y psicoanálisis

20 - Derechos de bragueta y marxismo-fin    

Agosto


06 - El "relato", también en España.

25 - Para entender a Laclau

Septiembre
 

 2 - Resistencia Ancentral Mapuche
 

 6 - Gran Bretaña y la RAM

18 - Soros, el "progre"

Octubre

 
 1 - Ayer la "revolución naranja", hoy ...
 

 3 - Globalización y separatismo
 

 5 - Catalanes, mapuches y otras yerbas

Diciembre
 

 4 - no somos libres de no ser liberales (A.Duguin)


4 de diciembre de 2017

no somos libres de no ser liberales


"Hoy en el mundo podemos ser liberales de izquierda o de derecha. Incluso, en algunos casos, podemos ser liberales de extrema izquierda, como el AntiFa norteamericano. O la extrema derecha liberal, como los ucranianos nacional-socialistas que luchan contra los rusos, que están a favor del liberalismo occidental. En definitiva, podemos ser liberales de cualquier sesgo pero no somos libres de no ser liberales..."

Aleksandr Guélievich Duguin
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Aleksandr Duguin

Martín Piqué
27-11-2017

El miércoles pasado, la Facultad de Ciencias Sociales fue testigo de un hecho no muy habitual para la UBA. El filósofo e historiador ruso Aleksandr Guélievich Duguin, especialista en historia de las religiones pero también experto en Geopolítica, ofreció una conferencia magistral auspiciada por el centro de estudiantes. Con una impronta personal que el estereotipo asocia a la Rusia clásica –una barba crecida y canosa al estilo del consejero del zar Grigori Rasputín–, Duguin expuso su visión crítica de la actualidad y deslizó algunos conceptos clave de su obra más conocida, La Cuarta Teoría Política. Duguin hizo un durísimo cuestionamiento al liberalismo como filosofía política. También criticó al marxismo y al nacionalismo histórico, teorías políticas que considera agotadas, desmentidas por la historia o perjudiciales para el bienestar del ser humano. Frente a él, en la planta baja de la sede Constitución de Sociales, lo observaba un auditorio compuesto mayormente por jóvenes universitarios y graduados en las carreras que se dictan en esa facultad.

El pensamiento de Duguin no está exento de polémica, al menos en los ámbitos universitarios de Europa Occidental y EE UU. El ruso rescata textos de intelectuales tradicionalistas que llamaron a rebelarse contra la Modernidad, como el filósofo italiano Julius Evola, lo que le valió ser asociado a la categoría de "fascista". En paralelo a su condición de intelectual, Duguin tuvo un paso por la actividad política: fue consejero del Partido Comunista de la Federación Rusa; aportó su pensamiento para la creación del Partido (ilegalizado en 2005 y autodisuelto en 2010) Nacional Bolchevique, del que también formó parte el escritor Eduard Limonov. En 2002 fundó el partido Eurasia, al que alimentó de su visión geopolítica sobre la conveniencia de gestar una alianza –que, no por casualidad, promueve Vladimir Putin– entre Rusia, Irán y Turquía para consolidar un bloque continentalista, "la civilización de la tierra".

Esa convergencia, según Duguin, se está convirtiendo en un contrapeso global para el bloque atlantista (por la OTAN pero no sólo) y tiene una diferencia sustancial con el otro eje, que lideran EE UU-Gran Bretaña: mientras que el bloque atlantista, plantea el filósofo ruso, se guía por el libre comercio y el liberalismo político, la estructura geopolítica de la tierra (Eurasia) se basa en otros valores: la religión, la identidad colectiva y la tradición de cada territorio. Estos planteos y muchos otros estuvieron presentes en las cuatro ponencias que realizó Duguin durante su reciente paso por Argentina. Considerado por la prensa como un intelectual de consulta del propio Putin, Duguin habló en la CGT de Córdoba, en la UBA y en la Escuela Superior de Guerra, donde lo escucharon 150 civiles y militares de alta graduación. Las cuatro disertaciones fueron apadrinadas por el Centro de Estudios Estratégicos Sudamericanos (CEES), think tank dirigido por el gremialista Julio Piumato (UEJN) y el filósofo Alberto Buela.

El miércoles, al finalizar la conferencia en la UBA, Tiempo entrevistó a Duguin. La conversación giró en torno a sus fuertes críticas al liberalismo y el regreso triunfante –al menos por ahora– del neoliberalismo a la Argentina. 

–¿Por qué el liberalismo encarna un peligro?
–El futuro ha sido ganado por el liberalismo. El poder está en las manos del capital global, de la elite política capitalista liberal occidental, que impone las normas, los valores, que declaran ser los valores universales. Ese liberalismo, hoy, no tiene un enemigo. Quiere encontrar, o crear, su enemigo en el islamismo radical, o en la figura de (Vladimir) Putin. El liberalismo, a través de los principios de los Derechos Humanos, quiere establecer la idea de que no hay ninguna diferencia entre los individuos. Que no cuentan ni el género, ni la Nación, ni la etnia, ni la identidad étnica, ni la identidad religiosa. Esa es la idea clave del liberalismo. La supuesta libertad del individuo contra las identidades colectivas. Hoy en el mundo podemos ser liberales de izquierda o de derecha. Incluso, en algunos casos, podemos ser liberales de extrema izquierda, como el AntiFa norteamericano. O la extrema derecha liberal, como los ucranianos nacional-socialistas que luchan contra los rusos, que están a favor del liberalismo occidental. En definitiva, podemos ser liberales de cualquier sesgo pero no somos libres de no ser liberales. Eso es muy importante. El libro más importante del liberalismo en el siglo XX es el libro de Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos. Ese es el programa de George Soros. ¿Qué es lo más importante de ese libro? La primera parte es la parte buena: "todos", "abierta", "sociedad", "invitación a todos a participar", es muy simple. Pero poca gente remarca la segunda parte. Ese tramo, ya desde el título, es muy diferente: "sus enemigos". ¿Qué es lo que nosotros debemos hacer con los enemigos, entonces, de la sociedad abierta? O reeducarlos, o eliminarlos.

–Usted sostiene que el liberalismo tiene una cara totalitaria, post humanista, que avanza sin parar. ¿Podría profundizar?

–El liberalismo es el proceso histórico de la liberación del individuo.  Pero no todo es tan evidente como parece. Porque el individuo no existe. El individuo puro no existe. La persona concreta, el ser humano, es un punto de confluencia de muchas identidades colectivas. Por eso, el proceso de liberación del individuo de las identidades colectivas (la religión, clase social, nación, género) se produce al mismo tiempo que la creación de este individuo, que no existe. (John) Stuart Mill, el autor más importante del liberalismo, decía que existe liberty y existe freedom. Liberty es libertad de algo. Freedom es libertad para algo. El liberalismo es libertad "de" algo. ¿De qué? De esta identidad colectiva. Pero eso es negativo. ¿Quién está realmente liberado? No está claro. Porque quien aparece después de esta supuesta liberación no es ya el hombre: es el simulacro. La máquina, el robot, el cyborg. Porque liberando a este ser indefinido de unas cosas concretas, las identidades colectivas, aparece algo que es post humano. Es post humanismo. No es casual. Y el neoliberalismo, en esa línea, es el nihilismo puro. Cuando la gente no comprende esto, cuando la gente se deja llevar por el progreso, por las tecnologías, por el conformismo y el consumismo, no es víctima inconsciente pero sin conocerlo está aprobando este proceso. Todos los pueblos, todas las civilizaciones, todas las sociedades, tienen sus raíces. El neoliberalismo corta estas raíces. Corta las raíces y todos los vínculos.

Fuente: tiempoar

5 de octubre de 2017

Catalanes, mapuches y otras yerbas





Catalanes y Mapuches: 
La sombra ominosa del Imperio Británico

Carlos Andrés Ortiz (*)
Octubre 4, 2017
 
Separatismo catalán, separatismo mapuche; dos temas que para “progres” exaltados y para desinformados varios, parecerían dos procesos separados, muy “progresistas” y de exaltación casi sublime de los “derechos de los pueblos a su autodeterminación”.

Pero una mirada más profunda del tema, permite advertir que desde las sombras, se mueven ominosas, vengativas y traicioneramente amenazantes, las acciones de zapa del viejo y mañoso imperio británico, con sus socios atlantistas, y en particular la triada neocolonialista del siglo XXI, tema este último en el que me explayé en uno de mis últimos libros, disponible en formato digital en mi blog.

Y por cierto, existen notables paralelismos con los desmembramientos nacionales ya perpetrados o en curso pleno de ejecución, o vigentes como amenazas latentes, en Yugoeslavia (destrozada en siete pequeños Estados); Iraq (en serio riesgo de fragmentación); Libia (dividida por el tribalismo post Kaddafy); Siria (agredida y amenazada en riesgo de balcanización); en el Cuerno de África (diluyendo Estados nacionales en la estratégica vinculación del Mar Rojo con el Índico); Italia (con el invento racista de La Padania); Checoslovaquia (partida en dos); Rusia (que fue seriamente amenaza con fragmentarse en múltiples Estados separados, y amenazada seriamente en varias de sus extensas fronteras, riesgos que la férrea conducción nacionalista de Putin aventó); Bolivia (amenazada de secesión por la oligarquía santacruceña y otros actores); Brasil (en el que el sur blanco, rico e industrializado no quiere tener nada que ver con el norte negro, poco industrializado y pobre); y las destrucciones de los Estados que propicia el globalismo neoliberal no se agota en esos casos.

Mientras se acallan en los medios dominantes las voces separatistas de Escocia, anexada por la fuerza hace tres siglos a Inglaterra, pero manteniendo tozudamente su idioma y su impronta propia, en una relación de amor/odio vigente con el poder inglés. Y por supuesto, acallando el nacionalismo irlandés, aplastado en un baño de sangre cuando buscaron recuperar Irlanda del Norte, territorio usurpado por Inglaterra, para formar con los otros tres componentes la ensamblada Gran Bretaña. Solo Gales entró en la unión/subordinación, relativamente por acuerdo. ¡Pero de esas cosas no se habla en los grandes medios, dominados por los anglosajones y sus aliados!

En el caso de Cataluña, como en el de Basconia (los vascos), y en menor medida Galicia y otras regiones de España, el crudo secesionismo y el odio a España (de la cual forman parte),
sin perjuicio de las particularidades culturales, evidentemente ciertas “progresías” convenientemente fogoneadas por los medios dominantes, se sumaron a ambiciones políticas de poder “nacional” de corta y pequeña visión (equivalente a alcanzar la “presidencia” y otros cargos en una minúscula escala provincial), posiblemente agregados a otros factores diversos de dudosa entidad como para justificar el desguace nacional; y a todo ese combo crecientemente explosivo, posiblemente se le añadieron gruesas torpezas políticas del poder nacional español, sumido en el caos de la relativamente reciente “europeización” y las tenazas del neoliberalismo que le destruyen el tejido social y las capacidades de acción político – económicas. Esa “europeización” fue la que llevó a despreciar a Íbero América, afectando o cortando sólidos lazos culturales y afectivos con nuestros pueblos, e incluso poniendo en el olvido que fue Argentina (hoy parte de los “sudacas” que menosprecian los oligarcas y los tilingos de España) la que palió la hambruna y rompió la exclusión internacional a la que había sido condenada España por los anglosajones vencedores de la Segunda Guerra Mundial; entre otros múltiples lazos afectivos que eran muy sólidos.

Es claramente visible, pero seguramente no advertido por “las progresías” ni por sectores mal informados de España y otros países, que en los medios masivos “serios” de difusión, solo tienen espacio para opinadores separatistas y para odiadores seriales varios; mientras se acallan las voces de los muchos españoles, incluidos catalanes, que quieren mantener la unidad de España. Y amañadamente machacan acerca del 90% de los votos separatistas, mientras casi ni mencionan la escasa participación del 42% de votantes.

Por supuesto, ni se menciona que el separatismo catalán (al igual que el vasco y otros), constituyen actos políticos asimilables a aberraciones jurídicas, al terrorismo y a acciones de traición a la patria, pues Cataluña forma parte de España desde 1492 cuando se creó y unificó el reino, o sea el Estado Español. Y por supuesto, la eventual secesión requeriría, en tal caso, el acuerdo de toda España.

Aducir inequidades económicas o presupuestarias, es bastardear y tratar con criterio mediocre un tema que en sí tiene principalísima connotación geopolítica.

Respecto a los vascos, de los enfervorizados separatistas de la península, y de la amplia dispersión de descendientes de vascos diseminados por el mundo, muy pocos advierten que la prefabricada bandera vasca de reciente creación, “curiosamente” tiene el mismo diseño que la de Gran Bretaña…con otros colores, por supuesto.

Queda en claro que el proyectado independentismo catalán, tiene otros condimentos muy diferentes al aura “liberador” que la “progresía” y los grupos neoliberales – oligárquicos pregonan; con ocultamientos maliciosos o de ignorancia cerril por parte de comunicadores y medios masivos de comunicación.

El promocionado caso de los mapuches en La Patagonia, así como otros casos larvados de
indigenismo separatista promovidos, fogoneados y financiados por Gran Bretaña, tiene notables coincidencias geopolíticas con el separatismo catalán; así como condimentos propios, por caso el de los terratenientes europeos y norteamericanos, que se apropian excluyentemente de vastas extensiones de nuestro despoblado sur continental. En mérito a la brevedad, el caso mapuche con sus muchas connotaciones merece analizarse separadamente.



(*) Analista de Temas Económico y Geopolíticos.


3 de octubre de 2017

Globalización y Separatismo ...

... dos caras de la misma moneda:

Cataluña, Kurdistán Iraquí ... pueblos originarios... cualquier pretexto puede servir:
"... la nación-Estado -la unidad política fundamental de la Era de la segunda ola- está siendo estrujada por tremendas presiones procedentes desde arriba y desde abajo.

Una serie de fuerzas tratan de transferir el poder político hacia abajo, desde la nación-Estado a regiones y grupos subnacionales. Las otras tratan de desplazar el poder hacia arriba, desde la nación a agencias y organizaciones transnacioales..."

 
Alvin Toffler. La Tercera Ola. 1979


El poder financiero internacional necesita estados nacionales cada vez más débiles, frente a organizaciones supranacionales bajo su control (tipo FMI, Organización Mundial de Comercio, etc) cada vez más poderosas.

 

1 de octubre de 2017

Ayer la "revolución naranja", hoy ...




George Soros financia el independentismo catalán
Red Voltaire | 26 de septiembre de 2017


La fundación Open Society Initiative for Europe de George Soros financió en 2014 organizaciones que militan por la independencia de Cataluña, reveló el año pasado el diario español La Vanguardia.

Según documentos internos, la Open Society Initiative for Europe entregó
- 27 049 dólares al Consell de Diplomàcia Pública de Catalunya (Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña), organismo creado por la Generalitat de Cataluña con la participación de varios entes privados;
- y 24 973 dólares al Centre d’Informació i Documentació Internacionals en Barcelona (CIDOB — Centro de Información y Documentación Internacional de Barcelona), un think tank independentista.

El CIDOB desempeña específicamente el papel de un preministerio de Relaciones Exteriores para la Generalitat de Cataluña y defiende en todos los temas exactamente los mismos puntos de vista que… Hillary Clinton.


Fuente: voltairenet