17 de marzo de 2020

Plutonomías




  • ¿Cómo es posible que en un sistema movido por el dinero, dejemos que unos pocos sean capaces de crearlo según su criterio, mientras nosotros debemos dedicar un enorme esfuerzo para ganarlo legítimamente trabajando?





Plutonomías y esperanza seductora


En esta publicación quiero desarrollar cómo se logra un sistema en el que los propios sometidos impulsen reglas que, sin darse cuenta, los somete aún más. Quiero que el lector entienda qué es una plutonomía, por qué es importante, cómo actúa y qué función cumple el neoliberalismo en ella. No son preguntas fáciles, por lo que no pueden responderse en unos pocos párrafos. Admito que esta lectura lleva unos quince minutos, pero prometo que van a ser los quince minutos mejor invertidos de tu día. Empiezo:

Reglas de juego

El planteo surge inicialmente en el posteo sobre “El Sistema de Papel”donde cuestioné por qué la sociedad se somete a vivir bajo reglas que no le son beneficiosas a la mayor parte de sus integrantes. En particular, el cuestionamiento surgió en por qué cedemos el control del dinero a instituciones que denominé poco confiables (Bancos Centrales y bancos privados).
¿Cómo es posible que en un sistema movido por el dinero, dejemos que unos pocos sean capaces de crearlo según su criterio, mientras nosotros debemos dedicar un enorme esfuerzo para ganarlo legítimamente trabajando?
Imagínense una partida de Monopoly, donde uno de los jugadores tenga un control absoluto del banco y pueda usar los billetes de forma ilimitada. Siempre va a ganar. Estoy seguro que el resto de los jugadores no aceptaría jugar bajo esas reglas. Sin embargo, en la vida real, así son las reglas, y jugamos igual.

Plutonomías

Curiosamente, la respuesta a esta pregunta no la encontré en un texto de algún sociólogo, economista o filósofo de izquierda, sino en un documento que elaboró el CitiGroup para sus mayores inversores. Este documento, del año 2005, es uno de los textos más fascinantes que leí en mi vida.
Elaboran una tesis que sostiene que el mundo se divide en dos bloques: las “Plutonomías” y el resto. La plutonomía; del griego ploutos (riqueza) y del sufijo “nomía” (norma, ley o ciencia); hace referencia a un tipo de sociedad con una enorme desigualdad de la riqueza, en la que la economía es significativamente influida por los muy ricos, quienes representan una porción desproporcionada en variables agregadas como ingreso, consumo, riqueza y ahorro.
Cuando digo que los ricos representan “una porción desproporcionada”, me refiero a que, por ejemplo, en EE.UU el 1% más rico de la población tiene la misma riqueza neta que el 90% de menores ingresos. Quiere decir que más o menos 3.2 millones de personas tienen lo mismo que 290 millones. En estas economías (mencionan a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia), el 1% de la población es quien decide, a través de su capital e inversiones, la política económica nacional.
Una plutonomía es un tipo de sociedad en la que la economía es significativamente influida por los muy ricos.
Lo que me fascinó del texto es que no se trata de un investigador describiendo las desigualdades del sistema, sino que está escrito por ricos que asesoran a sus clientes ricos sobre cómo invertir sus fortunas. Eso lo hace más valioso, porque es más sincero y demuestra con crudeza lo que piensan ellos y cómo se hablan entre sí.
Básicamente, el texto aconseja un modo de inversión basado en la tesis de la plutonomía, recomendando añadir al portafolio acciones de empresas que fabriquen productos consumidos principalmente por los ricos (marcas como Porsche, Four Seasons Hotels, Tiffany, Ralph Lauren, etc.), ya que, si la desigualdad será cada vez más grande en el tiempo, el consumo de los ricos en este tipo de bienes será cada vez mayor (de nada por el consejo, de paso).

¿Cómo se sostienen las plutonomías?

Sin entrar en detalles sobre el texto, quiero hacer foco en la pregunta que formulé al principio, la cual hizo que el documento me llamara tanto la atención: cómo es posible que el sistema sea sostenible por una gran mayoría que no se beneficia del mismo.
A la hora de defender la tesis de la plutonomía, los investigadores del CitiGroup desarrollan una serie de factores que podrían amenazar la vigencia de tales sistemas. Entre ellos se encuentran las reacciones negativas de los trabajadores y la sociedad en su conjunto. Dicen, textualmente: “Los trabajadores de menores ingresos pueden no tener mucho poder económico, pero sí tienen igual poder de voto que los ricos”.
“Sin embargo, una de las razones por las cuales las sociedades permiten la existencia de las plutonomías, es porque una parte importante del electorado cree que tiene la posibilidad de convertirse en un pluto-participante, ¿Por qué matarías al sistema, si podrías ser parte del mismo? Se encuentra latente el sentimiento del Sueño Americano.” El sistema corre riesgos cuando los votantes empiezan a darse cuenta de que no pueden participar del mismo, y se inclinan por dividir la torta en vez de aspirar ilusamente a poseer una porción grande de la misma. Esto ocurre con mayor probabilidad durante épocas de recesión o crisis económicas (en las elecciones políticas, los partidos de izquierda suelen tener mayor apoyo en períodos de crisis económicas).
“Nuestra conclusión general es que si bien es probable que exista una reacción en contra de las plutonomías, todavía no es el momento. En la medida que las economías crezcan y que una parte del electorado crea que se está beneficiando y volviendo un poco más rico (aunque sea en términos absolutos), la amenaza contra las plutonomías es muy baja”.
Y acá está la respuesta a mi pregunta: lo que permite que una gran mayoría sostenga un sistema que beneficia a una ínfima minoría, es la esperanza de formar parte de esa minoría. Nadie va a estar en contra de algo si cree que puede ser beneficiado de eso.

Poder seductor

A la hora de desarrollar los condiciones que favorecen a las plutonomías, es decir, que intensifican la desigualdad entre ricos y pobres, los autores destacan seis: 1) Revolución tecnológica contínua, que aumenta las ganancias de las empresas más dinámicas y permite sustituir mano de obra, 2) Gobiernos y regímenes impositivos favorables a los capitales, 3) Globalización, que facilita a las empresas producir donde sea más barato y haga competir a los trabajadores del mundo entre sí, 4) Innovación y complejidad financiera, que favorezca movimientos de capitales para evadir impuestos y restricciones legales, 5) Protección de los derechos de propiedad, que garanticen los retornos de las inversiones y resguarden al capital y 6) Mayores protecciones a las invenciones mediante patentes más beneficiosas, que concentran los beneficios de una innovación en la empresa que lo creó.
Estos factores son claves para definir lo que se conoce como neoliberalismo, un término que suele generar confusiones al querer definirlo. El neoliberalismo es el proceso que promueve las condiciones necesarias para la creación de una plutonomía.
El neoliberalismo es el proceso que promueve las condiciones necesarias para la creación de una plutonomía.
Lo interesante, es que el poder del neoliberalismo no es opresor, sino inteligente, por lo que no necesita recurrir a la violencia para imponerse. Se vende a sí mismo como un sistema que es beneficioso para el conjunto de la población, aunque sea todo lo contrario.
El punto central, es que no hay motivo para esperar que sea beneficioso para las mayorías, por el simple hecho de entender quiénes lo crean y lo impulsan. La conclusión se desprende por sí sola: si una plutonomía es una economía influida significativamente por los muy ricos y el neoliberalismo es el medio para desarrollar una plutonomía, ¿a quiénes beneficia el neoliberalismo? El sistema favorece al 1% que lo diseña y lo impulsa.
El poder del sistema radica en su capacidad de generar consensos sobre sus beneficios en el 99% restante de la población. El filósofo coreano Byung-Chul Han, en su texto “Psicopolítica”, dice:
“El neoliberalismo es un sistema muy eficiente para explotar la libertad. El poder inteligente, amable, no opera contra la voluntad de los sujetos sometidos, sino que dirige esa voluntad a su favor. Es más afirmativo que negador, más seductor que represor. Se esfuerza en generar emociones positivas y en explotarlas. Seduce en lugar de prohibir. No se enfrenta al sujeto, le da facilidades.”
El poder inteligente, amable, no opera contra la voluntad de los sujetos sometidos, sino que dirige esa voluntad a su favor.
Nuevamente, se refuerza la idea de esperanza como mecanismo de seducción. Y la esperanza es sostenida principalmente porque sentimos que somos libres en una sociedad llena de oportunidades. Se promueve la idea de meritocracia, la cual sostiene que estas oportunidades las podremos aprovechar siempre y cuando nos esforcemos lo suficiente y trabajemos lo necesario para aumentar nuestro rendimiento y optimizar nuestros resultados. Tarde o temprano, el trabajo da sus frutos… Somos dueños de nuestro destino. El sueño americano.

Sensación de libertad

Profundizando sobre la sensación de la libertad en un mundo donde predomina la optimización y el rendimiento, voy a citar nuevamente a Han. Después de todo, ¿Por qué voy a esforzarme en intentar describir algo cuando otro ya lo hizo de forma excelente?:
“El sujeto del rendimiento, que se pretende libre, es en realidad un esclavo. Es un esclavo absoluto, en la medida que sin amo alguno se explota a sí mismo de forma voluntaria.”
“Vivimos una fase histórica especial en la que la libertad misma da lugar a coacciones. La libertad del poder hacer genera incluso más coacciones que el disciplinario deber. El deber tiene un límite. El poder hacer, por el contrario, no tiene ninguno. Es por ello que la coacción que proviene del poder hacer es ilimitada. Nos encontramos, por tanto, en una situación paradójica. La libertad es la contrafigura de la coacción. La libertad, que ha de ser lo contrario de la coacción, genera coacciones. Enfermedades como la depresión y el estrés son la expresión de una crisis profunda de la libertad.”
Leyendo este párrafo es fácil imaginarse a cualquier emprendedor, trabajador independiente o dueño de un negocio, el cual siente que es libre al no tener un jefe, mientras termina trabajando 16 horas al día, sin posibilidad de tomarse vacaciones. Los trabajadores en dependencia tampoco son la excepción, quienes normalmente se someten a presiones y exigencias que demandan descuidar su vida personal.
Siempre que exista una situación de sometimiento, es porque hay alguien que tiene poder sobre otro. Sin embargo, el sometido no necesariamente es consciente de dicha situación. Dicho académicamente, por el propio Han:
“El poder que depende de la violencia no representa el poder supremo (…) Cuanto mayor es el poder, más silenciosamente actúa (…) Ineficiente es el poder disciplinatorio que con gran esfuerzo encarrila a los hombres de forma violenta con preceptos y prohibiciones. Radicalmente más eficiente es la técnica de poder que cuida de que los hombres se sometan por sí mismos. (…) El sujeto sometido no es siquiera consciente de su sometimiento. El entramado de dominación le queda totalmente oculto. De ahí que se presuma libre.”
Citando a la obra Drácula“La fuerza del vampiro radica en que nadie cree en su existencia”. Así ocurre que el conjunto la sociedad vive bajo las reglas que el 1% crea para su favor y que las impulsa mediante la manipulación de los sentimientos de libertad y esperanza de las mayorías.
El conjunto la sociedad vive bajo las reglas que el 1% crea para su favor y que las impulsa mediante la manipulación de los sentimientos de libertad y esperanza de las mayorías.
Hay casos en los que los métodos de manipulación son más evidentes que otros. Algunos salen a la luz gracias a escándalos como lo fue el de Facebook, que logró influenciar campañas electorales mediante la venta de información privada de sus usuarios sobre sus intereses, preferencias, pensamientos y comportamientos. Gracias al Big Data e internet, hoy es posible dirigir mensajes y anuncios personalizados a distintos grupos de personas y así influenciar decisiones de todo tipo, que van desde el consumo de un bien hasta la elección de candidato político. A esto Han lo llama la “psicopolítica movida por los datos”.
Un punto central, que quiero recalcar, es que estoy haciendo énfasis en que la manipulación está dirigida a las emociones, y no a la parte racional de las personas. En el mundo de los negocios, por ejemplo, cualquier buen vendedor sabe que debe intentar conquistar el corazón de su cliente antes que su cerebro. Esto se hace apelando a las emociones en lugar de a las capacidades analíticas. Una vez leí que “un buen vendedor es alguien que logra que su cliente no se de cuenta que le están vendiendo. El cliente debe sentirse dueño de la decisión de compra”. En palabras de Han:
“Las emociones influyen en las acciones a un nivel prerreflexivo. Por medio de la emoción se llega a lo profundo del individuo. Así, la emoción representa un medio muy eficiente para el control psicopolítico del individuo”.

Looser

En la tesis del CitiGroup, los autores sostienen que las plutonomías pueden verse amenazadas en situaciones de crisis económicas que afecten los bolsillos de los trabajadores y a la mayoría de la sociedad. Sin embargo, Han hace una observación interesante sobre esa cuestión:
“Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En esto consiste la especial inteligencia del régimen neoliberal. No deja que surja resistencia alguna contra el sistema. En el régimen de la explotación ajena, por el contrario, es posible que los explotados se solidaricen y juntos se alcen contra el explotador. Sin embargo, esta lógica presupone relaciones de dominación represivas. En el régimen neoliberal de la autoexplotación uno dirige la agresión hacia sí mismo.”
Byung-Chul Han

Conclusión

Estos dos textos me ayudaron a formular mi propia respuesta a la pregunta inicial. En síntesis, todo lo escrito anteriormente puede resumirse con una pregunta y su respuesta:

¿Cómo es posible que las sociedades promuevan un sistema que beneficie sólo a una porción minúscula de las mismas?

Vivimos en una plutonomía. Una plutonomía es un tipo de sociedad en la que la economía es significativamente influida por el 1% más rico de la población, quien decide, a través de su capital e inversiones, la política económica mundial.
Esta crea las reglas del juego, que conforman un sistema llamado neoliberalismo. El neoliberalismo es el proceso que promueve las condiciones necesarias para la creación de una plutonomía.
Debido a que en la mayor parte del mundo desarrollado predominan las democracias, donde los individuos con menor poder económico tienen en conjunto mayor poder de voto, el poder para impulsar el sistema debe ser inteligente y seductor. No opera contra la voluntad de los sujetos sometidos, sino que dirige esa voluntad a su favor. Mediante la manipulación de las emociones, logra que la sociedad defienda un sistema que no es beneficioso para la mayor parte de sus integrantes.
Las mayorías defenderán un sistema si creen en él. Deben tener la esperanza de poder disfrutar de los beneficios del mismo. La esperanza de lograr los objetivos es alimentada por una sensación de libertad en un mundo meritocrático lleno de oportunidades, que pueden ser aprovechadas siempre y cuando logremos optimizar nuestro rendimiento.
El sistema logra explotar la libertad de los individuos, cuidando que se sometan a sí mismos sin siquiera ser conscientes de tal sometimiento. El entramado de dominación les queda totalmente oculto, y por eso no logran percatarse de quiénes son los que diseñan las reglas, y por lo tanto, no logran entender a quiénes beneficia.
Cuando esa esperanza se rompe, uno no cuestiona al sistema (que le dio todas las herramientas para progresar), sino a uno mismo. Gracias a la sensación de libertad, uno se siente responsable de su propio fracaso. Uno fracasa, no el sistema.
De esta forma, mediante la explotación de la libertad y el impulso de la esperanza, el poder logra que los propios sometidos impulsen un sistema que, sin darse cuenta, los somete aún más.

30 de enero de 2020

Unidos por la deuda


AVAL DE LA OPOSICIÓN PARA QUE EL GOBIERNO HAGA LAS GESTIONES QUE ELLOS PRETENDÍAN

"...después de haber leído la versión taquigráfica de la sesión de ayer en la Cámara de Diputados, donde por 224 votos se aprobó la ley de sostenibilidad de la deuda , dándole facultades al Poder Ejecutivo, que YA TENÍA DESDE 1992. Pero era necesario el circo mediático, para que un conjunto de mediocridades hablaran de “la buena fe”, “de la responsabilidad”, de la “necesidad de lograr la sostenibilidad de la deuda”..."


LA SESIÓN DE DIPUTADOS, LA DEUDA Y EL CULTO A LA ILEGALIDAD
Alejandro Olmos Gaona


En una notable obra de Ibsen “Brand”, el protagonista, viendo la locura que se había apoderado de todos y la impotencia de no poder hacer nada, ya que nadie lo escucha reflexiona: “ en un pueblo cuando todos están locos el cuerdo es el loco”

No se si yo seré muy cuerdo, pero hace 19 años, que después de la muerte de mi padre, continué adelante con la investigación de uno de los fraudes más descomunales de la historia argentina. Aporté documentos, sugerí se citara a peritos del banco Central para que declararan. Fueron y acompañaron evidencias. Hubo oficios a oficinas públicas, pedidos de informes, pero a pesar de mis limitaciones, ya que los archivos que ponen en evidencia la conducta de los funcionarios son secretos, pude aportar importantes documentos.

En una de sus presentaciones impulsando las causas penales, el Fiscal Delgado hizo mención que yo había acompañado más documentos que el propio Estado, y ese Fiscal hace años que viene presentando pedidos, solicitando las intervención del Procurador General de la Nación, del Procurador del Tesoro, pidiendo indagatorias, que se cite a funcionarios desde 1984 hasta el año pasado y NO HA PASADO ABSOLUTAMENTE NADA. El juez de la causa acumula papeles, pero no quiere involucrarse en ninguna decisión que afecte a los funcionarios de los gobiernos que renegociaron la deuda desde la época de Alfonsín hasta el pago a los buitres en el 2016.

Los que saben los perjuicios que causa la deuda, solo hablan de la sentencia del Juez Ballestero, pero no tienen la menor idea de las cosas que encontré negociadas por los gobiernos de la democracia y acompañé a la justicia, y esto porque existe una conspiración del silencio sobre esa causa, que ningún medio quiere mencionar. Se ignora que en las últimas presentaciones denunciamos a Caputo, a Mario Quintana, a Santiago Bausili el último Secretario de Finanzas de Macri, sin que a pesar del pedido de indagatoria del Fiscal Federal, en el 2018, el juez no haya hecho nada.

Comento esto después de haber leído la versión taquigráfica de la sesión de ayer en la Cámara de Diputados, donde por 224 votos se aprobó la ley de sostenibilidad de la deuda , dándole facultades al Poder Ejecutivo, que YA TENÍA DESDE 1992. Pero era necesario el circo mediático, para que un conjunto de mediocridades hablaran de “la buena fe”, “de la responsabilidad”, de la “necesidad de lograr la sostenibilidad de la deuda”. Traté de encontrar en los discursos, alguna idea creativa, algún fundamento serio, alguna referencia a las causas penales donde hay probados delitos de acción pública, alguna reflexión sobre la responsabilidad no solo del gobierno de Macri, sino del de la Sra. De Kirchner y su marido, de Duhalde, del menemismo, de de la Rua y NADA. Solo hojarasca dialéctica nutrida de datos falsos, de números equivocados y pocas precisiones. Solo el diputado del Caño y la diputada del Pla tuvieron la dignidad de no ser parte de esta comedia trágica, pero claro, imagino que como son troskos, serán ridiculizados como siempre, por lo imbéciles que excepto calificar no se animan a nada.

La mentirosa exposición de Heller, hablando que la deuda había bajado un 70% en el 2005, lo que es absolutamente falso, la falsedades de Máximo Kirchner con datos sobre los canjes, la insustancial perorata de la diputada Fernanda Vallejos sobre las bondades de lo que se va a hacer. Por el lado de Cambiemos, el no hacerse cargo de lo que hicieron, y acompañar el proyecto porque ellos actúan con responsabilidad institucional. Así podría seguir con estos sujetos que son el paradigma de la mediocridad y lo convencional, donde a la ampulosidad de las frases, suman una entonación de “salvadores de la patria”, aunque con sus votos estén perpetuando el fraude, y colaborando para que la pobreza siga su camino ascendente, ya que es la contracara de lo que se pagó y lo que hay que pagar.

Este club de pagadores seriales, está acompañado, como no podía ser de otra manera por “La Nación”, “Clarin”, “Página 12” y periodistas obsecuentes, que nunca se ocuparon de una investigación que no muestra negocios con la obra pública, que tanto han publicitado unos y ocultado otros, sino un fraude que en 1984 era de 45.000 millones de dólares, y que en 1985 solo de deuda privada, mayormente ficticia era de 23.000 millones de dólares.

Dicen que eso es “viejo” y nada se puede hacer, mostrando una ignorancia absoluta del derecho civil, del derecho administrativo, y aún del derecho penal, como si los delitos dejaran de serlo por el transcurso del tiempo, y olvidando que la deuda de hoy es la lógica consecuencia de la deuda de la dictadura a través de las múltiples refinanciaciones que se hicieron, entrando en la categoría del delito continuado, como lo determina la doctrina penal. Creen absurdamente que lo ilegal que es nulo de nulidad absoluta para nuestro derecho, ya ha sido legalizado por los leyes de presupuesto. Ni siquiera se les ocurrió crear una Comisión para investigar la deuda tal como lo había determinado la ley 26.984, sancionada en el año 2014, y que fue derogada por la Ley que sirvió para pagar a los Holdouts, en marzo de 2016, votada por la mayoría de ambas Cámaras con 24 legisladores del FPV, 34 del Massismo, el PJ y aliados. Tampoco se les ocurrió establecer un censo de acreedores, para ver quiénes son los tenedores de bonos, a cuanto compraron, que intereses cobraron, etc.

Los legisladores que votaron ayer se limitaron a ratificar facultades delegadas inconstitucionalmente en el Ministro de Economía que ya las tenía a través de normas que nunca quiso cambiar ni el PJ, ni el FPV, y que le sirvieron a Macri para endeudarnos con el FMI. Y esto lo dijo ayer con todas las letras el Subprocurador del Tesoro, en la reunión de comisiones. Con la sobreactuación que los caracteriza creyeron que estaban haciendo historia y siendo responsables, cuando en realidad hicieron lo de siempre claudicar ante los mercados y el sistema financiero. Someterse a las exigencias de los usureros que lucran desde hace décadas con las deudas de los países pobres y emergentes. Además el gurú Stiglitz, tan citado por algunos ingenuos del progresismo, ya lo dijo bien claro hay que evitar el default.

Confieso que me equivoqué cuando pensé que algo se iba a decir del inmenso fraude. Que se iban a señalar personas y acciones, que se iban a establecer limitaciones al ministro en cuanto a lo que va a negociar no dándole carta blanca para que haga lo que quiera y después informe. Nada de eso pasó, y como en 1992 cuando el Plan Brady, hicieron lo que acostumbran ACTUAR, pero no representar a nuestro castigado pueblo en todo aquello que era necesario hacer para no continuar en esta pendiente que lleva décadas y que ningún gobierno quiso revertir, pese al habitual palabrerío con el que contentaron a mucha gente de buena fe que creyó que todo cambiaba.

Todos parecen haber perdido la memoria, y en esta repartija de culpas, los kirchneristas creen que las palabras, y las organizaciones que tan bien manejan pueden sustituir los hechos y las evidencias que en lo que respecta a la deuda están en los tribunales. Los radicales y el Pro tratando de justificar 4 años de endeudamiento descomunal, y una pobreza que excede el 35%, aunque iba a quedar en 0. Unos y otros hablan de la fuga de divisas y silencian que es de vieja data, atravesando a varios gobiernos. Las cifras de la gestión de Macri, son las que más se mencionan, pero durante la gestión de la Sra. De Kirchner fue de 80.000 millones de dólares, pero tampoco se hacen cargo de eso.

El bipartidismo sigue jugando con nuestro destino, echándose culpas unos a otros, y no reconociendo sus errores propios, total los funcionarios no pagan la deuda, sino que la pagamos todos, aún aquellos que viven en la más absoluta precariedad

27 de enero de 2020

NUEVAMENTE LA DEUDA. SIEMPRE LO MISMO


Alejandro Olmos Gaona
22 de enero de 2020


EL PROYECTO QUE CUMPLE CON LA HISTORIA



En un gobierno que solo lleva poco más de un mes, resulta imprudente hacer críticas, y especulaciones sobre decisiones que se adopten, excepto que las mismas resulten claramente arbitrarias o ilegales. Por otra parte el presidente Fernández ha sido muy cauto al explicitar en detalle que políticas habrían de adoptarse en puntos que pueden resultar conflictivos, como también lo hizo el ministro de Economía Martín Guzmán.

En lo que respecta a la deuda hubo menciones en la Ley 27.541 de Solidaridad social y Reactivación Productiva, y la necesidad de la sustentabilidad de la misma.

Ayer se presentó en la Cámara de Diputados un Proyecto de Ley, que después de leerlo minuciosamente, me cuesta entender su significado, porque casi todas las autorizaciones que se solicitan, ya están dadas por el Poder Legislativo desde el año 1992, cuando se sancionó la Ley 24.156 de Administración Financiera.

En la exposición de motivos se hace referencia a la necesidad de la sostenibilidad de la deuda de conformidad con los términos del art. 65 de la Ley 24.156, y en el art. 1 se consigna lo mismo a los efectos de la reestructuración de las obligaciones externas.

El proyecto parece destinado únicamente a la renegociación de la deuda bajo legislación extranjera, y también se fundamenta en la Ley de pago a los fondos buitres, sancionada durante el macrismo (ley 27.249), de proseguir con la normalización de los servicios de la deuda, haciendo nuevamente mención al art. 65 de la citada Ley 24.156

En esta nueva Ley la autoridad de aplicación es el ministerio de Economía, lo cual me parece que es una tautología, ya que siempre el ministerio de Economía manejó la deuda pública desde la sanción de la ley de Administración Financiera, que se cita reiteradamente en este nuevo Proyecto.

Como es habitual, en lo que hace a las nuevas obligaciones a emitir, se decide hacer lo que todos los gobiernos desde 1983 hicieron hasta ahora, y se repiten la últimas clausulas insertadas por Macri en sus decretos de emisión de deuda: sometimiento a la jurisdicción y legislación extranjera, renuncia a oponer la inmunidad soberana del Estado, con las excepciones habituales, y solo se modifica el monto de las comisiones que se reducen del 0,20 al 0.04%.

Como diría alguien, no hay nada nuevo bajo el sol porque todas las autorizaciones contenidas en esta Ley, ya estaban previstas en la Ley de administración financiera, por lo cual se la cita reiteradamente, que en artículo 65 establece que "el Poder Ejecutivo Nacional podrá realizar operaciones de crédito público para reestructurar la deuda pública mediante su consolidación, conversión o renegociación en la medida que ello implique mejoramiento de los montos, plazos y/o intereses de las operaciones originales". Además no resultaba necesario el dictado de esta norma enviada ayer a la Cámara de Diputados porque las facultades estaban otorgadas desde el año 1992, a través de una delegación hecha por el Congreso, quien constitucionalmente es el único autorizado para renegociar la deuda. Es decir se le pide al Congreso más de lo mismo.

Como esta es una norma general, queda a criterio del Ministro, con quienes va a negociar la deuda, que abogados externos asesorarán, cuales será la letra chica de las operaciones, llamándome la atención que no se pida opinión de la Procuración del Tesoro, que es el que siempre debe emitir su dictamen al respecto y se mencione a la Sindicatura General de la Nación

Desconozco si el actual Ministro, cuya competencia en temas económicos es conocida, tiene idea de los aspectos legales de la deuda, y de las autorizaciones conferidas desde hace 18 años, que permitieron que el ministerio actualmente a su carga hiciera lo que quisiera con la deuda, porque si la tiene, este proyecto no cambia nada de las normas existentes, y solo puede tener un impacto mediático a los efectos que como ya a ocurrido, los opinadores de siempre hagan sus respectivos comentarios, y muchos estén convencidos de la gran creatividad de la nueva Ley.

Lamento que no exista ninguna decisión para establecer responsabilidades sobre el demencial incremento de la deuda de los últimos cuatro años, que se desconozca la existencia de imputaciones penales sobre funcionarios como Mario Quintana, Luis Caputo y Santiago Bausili, en las que me he presentado para que se investigue la actuación de los mismos.

También lamento que no haya decisión alguna en el directorio del Banco Central, para informar, quienes compraron Lebac y Leliq, especulando con los fondos públicos, y obteniendo enormes ganancias, como así también las operaciones con pases pasivos, llevando a la institución monetaria a un estado de virtual quebranto.

En definitiva, que el gobierno cambiará unos títulos por otros, posiblemente con alguna quita, y la deuda seguirá su curso, como lo viene haciendo desde 1984, siempre tirando para adelante los vencimientos, acumulando intereses y sin poner en evidencia a los responsables que han causado tan grave daño a la Nación y a su pueblo.

Quiero creer, que se tome conciencia que algo distinto hay que hacer, y no se siga repitiendo lo que conocemos desde hace años.

Fuente:  desalambrar



12 de enero de 2020

Nisman después de Netflix


"El documental de Webster hubiera estado cerca de la perfección si hubiera contado, por ejemplo, con el testimonio de Ronald Noble, el ex miembro del Secret Service de los Estados Unidos y ex jefe de Interpol que calificó a Nisman de «mentiroso» tras certificar que el fallecido canciller Héctor Timerman (que se despide en el documental ratificando su amor a la Argentina) no sólo no había pedido que se levantaran las alertas rojas sobre los altos funcionarios iraníes a los que Nisman acusaba de haber ordenado la voladura de la AMIA sino que, por el contrario, se había comunicado con él para asegurarse de que no se levantaran." 



CASO NISMAN. La polémica que provocó el documental de Netflix pone en valor el atentado a la AMIA
Juan José Salinas
11/01/2020

Acerca del documental sobre el Caso Nisman, “El fiscal, La presidenta y el espía”:
Quien quiere entender, entiende

La discusión sobre el Memorándum con Irán encubre la muerte del fiscal, y la discusión sobre la muerte del fiscal encubre la falta de investigación pasa establecer quiénes y por qué volaron la AMIA, concluyó el ex fiscal Luis Moreno Ocampo. El único secreto significativo que subsiste es por qué Stiuso no le avisó a Nisman que había denunciado como falsario al supuesto superagente Allan Bogado.

El estreno del documental sobre el fiscal Natalio Alberto Nisman y su controvertida muerte, hecho por la barcelonesa JW Producciones para Netflix, contiene impactantes hallazgos, como la aparición pública de Antonio Horacio “Jaime” Stiuso, quien había sido durante la última década y media anterior el más importante de los espías argentinos y también había sido el autor en las sombras del insustancial borrador que Nisman presentó a la justicia acusando a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK), a su canciller, Héctor Timerman (cuya participación, ya agonizante, es otro punto fuerte de la serie de seis capítulos) y a un grupo de militantes peronistas de “traición a la patria” por supuestamente encubrir a los (presuntos) instigadores del atentado a la AMIA-DAIA… al haber firmado un “Memorándum de Entendimiento” con Irán, ratificado por ambas cámaras del Congreso, a fin de que Nisman y el juez Rodolfo Canicoba Corral pudieran tomarles declaración indagatoria a los acusados viajando a Teherán.

Stiuso acudió a la cita con Justin Webster y Martín Rocca con talante sobrador y, como se verá, salió trasquilado.

Otro gran hallazgo fue el de Ramón Allan Bogado, un misionero, ex agente inorgánico de la SIDE, originalmente a las órdenes de Stiuso… aunque quepa la sospecha de que antes de la muerte de Nisman pudiera haber pasado a reportar a un rival de Stiuso dentro de la disuelta SIDE, ya reconvertida en Agencia Federal de Inteligencia, AFI. Lo que el propio Bogado definió como que “era otra inteligencia” al servicio de la Casa Rosada. De ser así, ello quizá pudiera explicar porque Stiuso lo había denunciado ante la justicia dos mes y días antes de la muerte de Nisman como un falsario que se había presentado ante autoridades de la Aduana como agente del organismo sin serlo, pero aun así no explicaría por qué Stiuso no puso al tanto de su denuncia a Nisman, cuya estruendosa acusación a CFK y Timerman se basó en que Bogado era un superagente de contacto personal con la Presidenta, dedicado a proporcionarles todo tipo de informaciones (incluso de él y de su familia) a los protervos ayatolás iraníes con el único objetivo de volver papel mojado las acusaciones que contra ellos había levantado, de modo de que se cayeran las alertas rojas que ordenaban la detención preventiva de los inculpados apenas abandonaran la República Islámica. Sin embargo no había evidencia alguna de que el misionero Bogado hubiera entrado alguna vez a la Casa Rosada ni salido del país (excepto al Paraguay) ni tenido contactos con algún verdadero iraní.

Bogado, que denunció al secretario general de la Presidencia de Macri de Fernando De Andreis de amenazarlo para que acusara a CFK de delinquir si no quería ir preso, ha dado en las últimas horas variadas explicaciones complementarias sin contradecirse. En el documental destaca que Stiuso no puede explicar por qué no le avisó a Nisman que lo había denunciado, “detalle” que –junto con la aparición en escena del ex jefe de Interpol Ronald Noble, tachándolo de “mentiroso” por haber afirmado que Timerman le había pedido la anulación de las alertas rojas– dejaron al fiscal “colgado del pincel” y sumido en la más negra desesperación (”estoy hecho mierda” le escribió a la madre de sus hijas, la jueza federal Sandra Arroyo Corral) ante la certeza de que no tenía posibilidades de salir bien parado en su anunciada presentación en la Cámara de Diputados sino que se hundiría en el ridículo, y de inmediato quedarían expuestos sus chanchullos y no sólo dejaría de ser fiscal, sino que probablemente acabaría en la cárcel, tal como expliqué en Caso Nisman, secretos inconfesables (Punto de Encuentro).

Un chasco que no esperaban   

El estreno del documental de Justin Webster provocó agudas controversias. La derecha neoliberal tributaria del eje EEUU-Israel lo esperaba convencida de que apuntalaría la temblorosa Historia Oficial y sufrió un enorme desengaño. Hecho con la evidente intención de no espantar a potenciales espectadores, pensaran como pensaran, para ellos fue una enorme desilusión, aunque, paradójicamente, también concitó las críticas de quienes esperaban que fuera más taxativo y ratificara lo que es vox populi desde la aparición del ¿Quien mató a Nisman? de Pablo Duggan, esto es que Nisman murió por un autodisparo y no hay la menor evidencia de que en ese baño hubiera otra persona. Sin embargo, los realizadores, que parecen haber sufrido presiones y dejaron de lado algunos de los aportes más tajantes en este sentido –como el de quien escribe, que colaboró en la producción– se las ingeniaron para eludir aquellas prsiones con una paleta de testimonios que permiten que el espectador atento forje sus propias conclusiones. En especial porque los testimonios más contundentes que se incluyeron provienen de agentes de la CIA y el FBI, ex funcionarios del gobierno de Mauricio Macri y otras figuras muy pero muy distantes del gobierno de CFK. 

El carozo del asunto

Ex fiscal en el juicio a las juntas militares de la dictadura y luego fiscal general de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, metió el dedo en la llaga: «Me gustaría que se volviera al eje: investigar el atentado a la AMIA. Con investigar a Nisman me parece que no hacemos nada. Los crímenes serios no se investigan. Investigamos cosas que no son el foco y nos perdemos el foco».

Mario Cimadevilla, un ex senador radical por Chubut que el presidente Macri puso al frente de la Unidad AMIA del Poder Ejecutivo (y que relevó cuando no se prestó a seguir sosteniendo la Historia Oficial) concluyó que «la teoría de un coche-bomba con un piloto suicida es una teoría instalada por servicios de inteligencia», agregando que «A lo mejor a alguno le convenía que esto quede impune y queden como sospechosos determinados países».

No Trafic

Lo que quedó de la Trafic
Una digresión imprescindible: No hay prueba alguna de que haya intervenido en la voladura de la AMIA (dos explosiones) ningún vehículo-bomba. Como en el caso de la Embajada de Israel, NADIE vio ninguna camioneta-bomba y por cierto los vehículos que sirven como vectores de explosivos no se evaporan en el aire y SIEMPRE, por retorcidos y quemados que queden pueden ser reconocidos a simple vista. En el caso de la AMIA y a instancias de la esposa de un comisario de Bomberos (cuyo Departamento de Explosivos estaba más sucio que una papa) se presentó a declarar una enfermera, María Nicolasa Romero, que dijo haber visto una Trafic beige (los restos de chapa que aparecieron eran blancos) que venía por la calle Tucumán y que al doblar hacia Pasteur le pasó muy cerca… como si estuviéramos en Londres y los autos tuvieran el volante a la derecha. Aquella mañana, María Nicolasa estaba acompañado por una hermana que dijo no haber visto nada. Una de las perlas del documental es que muestra por primera vez a la enfermera (que nunca había querido aparecer en público) declarando en el juicio y en el momento en que le presentan un identikit supuestamente hecho a partir de sus indicaciones, identikit que ella no reconoce en absoluto.

No sólo hubo una sino al menos dos Trafics que intervinieron en los prolegómenos de atentado, pero lo hicieron como señuelos, a fin de desviar las investigaciones. La supuesta Trafic-bomba es la piedra basal del encubrimiento… a la que los dirigentes de la DAIA extorsionados, el gobierno de Israel y sus acólitos nativos se apresuraron a convalidar porque no quieren por nada del mundo que se sepa quienes, cómo y por qué detonaron las bombas.

No Irán

Respecto a la supuesta responsabilidad de Irán en el atentado, el agente especial del FBI James Bernazzina, quién vino a Buenos Aires a comienzos de 1997 a supervisar la investigación (si, la Argentina habia vuelto a tener un status semicolonial, luego renovado y reforzado por el gobierno saliente) reconoció que «no encontramos ninguna información (válida) acerca de la (supuesta) complicidad del gobierno iraní en el atentado”.

Y Ross Newland, ex jefe de la estación de la CIA en Buenos Aires coincidió: «Nunca tuvimos ninguna información que indicara que irán lo hizo. (Que lo haya hecho) porque frenaron el desarrollo de su tecnología nuclear es (apenas una) especulación.»

Es bueno recordar que durante años y antes de venderse a la prensa hegemónica y enmudecer, Jorge Lanata y Gabriel Levinas habían impugnado la existencia de vehículos-bomba en ambos atentados y proclamado que no había pruebas contra Irán. Como puede apreciarse, todos los citados hasta aqui son testimonios de personas con las que ni quien escribe ni CFK ni los ex funcionarios de su gobierno tienen la menor afinidad.

Otra digresión: La mayor acusación –si es que puede llamarse así– verificable que se encuentra en el expediente judicial contra Irán es que el entonces agregado cultural de su embajada, el clérigo Moshen Rabbani hizo el viernes 15 de julio de 1994 una llamada telefónica desde su movistar tipo “ladrillo” a su mezquita desde algún lugar más o menos cercano (en aquellas épocas, cuando la telefonía celular estaba en pañales, las celdas abarcaban mucha superficie) al estacionamiento en el cual ese día unos muchachos de San Telmo (uno de los cuales era policía federal) estacionaron en medio de gran alharaca una camioneta Trafic que la Historia Oficial afirma fue utilizada tres días más tarde como vehículo-bomba. ¿Qué tiene de raro que un párroco llame a su parroquia?

El estreno del documental de Justin Webster hizo que Gustavo Sylvestre recabara la opinión de Rabbani, quien reside en su país desde que una vez se fue de vacaciones y el canciller argentino en persona, Guido Di Tella, le pidió al gobierno de Irán que no regresara, cumpliendo con lo que el o el presidente Bill Clinton le había pedido al gobierno argentino, luego de que la CIA fracasara en ese cometido (ver Operación Cacerola).

Ni Estados Unidos ni Israel ni casi nadie (en el atentado habían intervenido traficantes de armas y de drogas a alguno de los cuales el presidente Menem le había concedido graciosamente la nacionalidad argentina, allegados a Menem, policías federales, agentes de la SIDE y hasta agentes de inteligencia israelíes opuestos al primer ministro Isaac Rabin) querían que la verdad resplandeciera. Para mantener el embuste en pie y seguir culpando a Irán era necesario seguir presentado a Rabbani como un torvo asesino, y para esto era imprescindible que jamás declarara, pues de hacerlo quedaría en evidencia su total ajenidad a los hechos y su manifiesta incapacidad de haberlos organizado (luego de publicar La infAMIA visité por primera vez la Embajada de Irán y en esa ocasión, dos altos funcionarios me dijeron sucesivamente y por separado la misma frase respecto a las supuestas habilidades de Rabbani en materia de inteligencia: «No sabe sacar un limón de un limonero»).

Rabbani le dijo hace unas pocas horas a Gustavo Sylvestre que considera posible que a Nisman lo hubieran asesinado o inducido a suicidarse para evitar que quedara en evidencia que no tenía respuestas para las preguntas precisas que los diputados le iban a formular. El clérigo enfatizó que “no había pasado un minuto (desde la voladura de la mutual judía) cuando ya Estados Unidos decía que había sido Irán. ¿Cómo sabía?”. Es una pregunta que sigue sin respuesta.

Un Rasputín alineado

A causa de la absoluta falta de pruebas de la intervención de algún persa en el atentado, mucho antes de que Nisman se suicidara, quien escribe le decía a quienes querían escucharlo que, antes de ir a Teherán a interrogar a los altos funcionarios iraníes (incluido un ex presidente, Akbar Rafsanjani) a los que a acusaba, Nisman se iba suicidar. Decía que se «iba a incinerar a lo bonzo»: me equivoqué en el método escogido.

Nisman: Los buenos tiempos

Frente a las preguntas de Justin Webster, el station chief Newland reconoció que Nisman estaba «alineado» con las posiciones e intereses de la CIA, y que ésta operaba en a través de Stiuso, a quien comparó con el monje Rasputín. «Financiábamos diferentes operaciones de fijación de objetivos. Queríamos que hicieran ciertas cosas para resaltar ciertos objetivos», dijo Newland. Y agregó, sonriente: «No quiero pensar en teorías conspirativas pero no podrían haber arruinado mejor esta investigación (lo) que me hace pensar que a nadie le interesaba resolver este caso…».

Tras subrayar «la influencia muy negativa de la CIA y el Mossad» en la SIDE, hoy AFI, Moreno Ocampo puntualizó que la CIA no tenía entre sus objetivos “afectar al sistema judicial argentino», pero que eso fue un «daño colateral» del encubrimiento a quienes volaron la AMIA, y concluyó: «La discusión sobre el Memorando (de Entendimiento) con Irán encubre la discusión sobre la muerte de Nisman, que (a su vez) encubre el atentado a la AMIA dónde murieron 85 personas».

Antes, Moreno Ocampo había destacado que Stiuso había puesto al frente de la investigación al capitán del Ejército retirado Héctor Pedro Vergéz, un torturador y asesino serial, preboste del centro clandestino de exterminio conocido como “La Perla”, condenado a prisión perpetua. En verdad, Stiuso y Vergéz operaron en complicidad con la fallecida camarista María Luisa “Piru” Riva Aramayo, quien actuaba bajo la dirección de Carlos Corach, entonces jefe de Gabinete del presidente Menem. El objetivo era convencer a Carlos Telleldín de desviar la investigación, culpando a unos jóvenes paraguayos de ascendencia libanesa o a otros inocentes (que al final fueron el comisario Juan José Ribelli y sus hombres, que, aunque delincuentes, eran completamente ajenos a los bombazos). «Fue una investigación hecha para ocultar todo, para que no sepamos nada», concluyó, preciso, quien fuera fiscal en el juicio a las juntas militares de la dictadura.

El blooper del suicidio asistido

Uno de los grandes aciertos del documental es haber entrevistado a cuatro oficiales de la Gendarmería que intervinieron en una pericia remota (para la que se construyó una réplica del baño de Nisman afuera de la entrada del Edificio Centinela, sede la fuerza) ordenada por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. (Im)pericia cuyo resultado (que habría sido un asesinato) fue dado a conocer por Clarín antes de que se iniciara. Se trata del recientemente relevado jefe de la fuerza, el comandante Gerardo Otero, de Orlando Caballero, Carlos Barrionuevo y Juan Leguiza, todos los cuales corren riesgo cierto de ir presos si, tal como anunció la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, dicha “pericia”, todo un mamarracho, se somete a revisión. El anuncio de la ministra enfureció a los editorialistas de La Nación y Clarín que saben que ese es el talón de Aquiles de un supuesto asesinato por el que solo está procesado quien le prestó a Nisman una vieja pistola que tenía registrada a su nombre, Diego Lagomarsino. No recuerdo si fue Caballero o Barrionuevo quien se despachó con una frase de antología: “Este hombre necesitó la participación de terceros para quitarse la vida”.

Una pregunta sin respuesta

Además de coincidir con Cimadevilla en que “el interés del ministro (de Justicia, Germán Garavano) no era precisamente investigar y saber la verdad”, Allan Bogado señaló que el divorcio entre Nisman y Stiuso databa de antes de que Stiuso lo denunciara a él en noviembre de 2014 como falso agente de la CIA (una perogrullada ya que Bogado jamás estuvo en la nómina o plantilla de la SIDE, nunca fue un agente orgánico,  siempre fue un “libero”, un inorgánico) y no le avisara de ello a Nisman. En fin, que Bogado dijo ante las cámaras que Stiuso engañó a Nisman. “Eso se llama hacer una cama, y Stiuso se la hizo a Nisman”, subrayó. Y ya en tren de hacer conjeturas –bien que con asidero– dijo suponer que uno de los motivos de las llamadas que Nisman le hizo a Stiuso el sábado 17 y que Stiuso no respondió tenía como motivo averiguar para quien trabajaba él. “Quería certificar quien era yo”, resumió Bogado. “¿Cómo Stiuso no le avisó?” que lo había denunciado, enfatizó el que parece ser el mayor misterio subsistente de un caso, el de la muerte de Nisman, que ya no tiene muchos otros. Por cierto, cuando Justin Webster se lo preguntó a Stiuso, éste hizo agua y no supo qué responder. Game over.

Si el resentimiento de Stiuso hacia Nisman anterior a la resonante denuncia contra CFK y Cía. todavía carece de explicación (es posible que se hubiera ofendido porque a partir de su eyección de la SIDE por orden de CFK, Nisman se arrogó el derecho a mantener relaciones directas con los principales “servicios colaterales” –esto es, la CIA y el Mossad–prescindiendo de él) el posterior es fácil de entender: Stiuso y Nisman preparaban esa denuncia para influir en la campaña electoral, esto es para presentarla antes de las elecciones de octubre. Y en aquel mes de enero Stiuso se encontraba negociando con el nuevo secretario de Inteligencia, Oscar Parrilli, su jubilación y la de su gente de confianza, presevando una red de topos dentro de la nueva AFI. La intempestiva presentación del borrador (todo indica que bajo la influencia de agentes israelíes que lo convencieron de que era la única manera de abortar un inminente despido por la procuradora Alejandra Gils Carbó) hizo que CFK creyera que se trataba de una maniobra dirigida por Stiuso y le ordenara a Parrilli que dejara de negociar y, hablando mal y pronto, les pegara de una buena vez una patada en el culo a “Jaime” y sus cómplices. Eso es, palabra más, palabra menos, lo que Pablo Duggan dice que le dijo a Nisman el lugarteniente de Stiuso, Alberto Massino. Y que “Jaime” estaba furioso y por eso no le atendía el teléfono.

Nisman había dicho frente a los familiares de las víctimas de la AMIA que la SIDE tenía una escucha de una conversación entre el ex agregado cultural de la Embajada de Irán Moshen Rabbani y Carlos Telleldín. Parece evidente que repetía lo que le había dicho «Jaime». Quien es muy posible también que se hubiera jactado ante Nisman de tener acceso a las escuchas practicadas por la National Security Agency (NSA) a las conversaciones telefónicas de la presidenta, según denunció Edward Snowden (quien le habría confirmado el dato a la Presidenta al encontrarse ambos, por intermediación de Putin, cuando CFK visitó Moscú). Todo indica que la primera conversación jamás existió y que Stiuso no tuvo acceso a las grabaciones de la NSA o bien que las conversaciones grabadas de CFK por la NSA eran irrelevantes, lo cierto es que Nisman se encontró mas solo que Adán el Día de la Madre y si ningún elemento que le permitiera aspirar a salir indemne o al menos con heridas leves de su presentación en el Congreso.

Críticas

Ronald Noble
El documental de Webster hubiera estado cerca de la perfección si hubiera contado, por ejemplo, con el testimonio de Ronald Noble, el ex miembro del Secret Service de los Estados Unidos y ex jefe de Interpol que calificó a Nisman de «mentiroso» tras certificar que el fallecido canciller Héctor Timerman (que se despide en el documental ratificando su amor a la Argentina) no sólo no había pedido que se levantaran las alertas rojas sobre los altos funcionarios iraníes a los que Nisman acusaba de haber ordenado la voladura de la AMIA sino que, por el contrario, se había comunicado con él para asegurarse de que no se levantaran. También falta el testimonio de algún representante del gobierno iraní. En ambos casos la producción del documental intentó con ahínco contar con estos testimonios sin conseguirlos. Ignoro porque Noble no quiso aparecer, pero en el caso de los iraníes su posición invariable antes y después de la firma del controvertido memorándum fue que no tienen nada que decir porque se han cerciorado de que ningún ciudadano iraní tuvo que ver con los bombazos, por lo que las acusaciones pergeñadas primero por el convicto Juan José Galeano y más tarde magnificadas por Nisman carecen del menor fundamento.

Otras críticas que a mi juicio se le pueden hacer al documental es que no aprovechó el testimonio de Sergio Burstein, acaso el familiar de las víctimas que más contacto tuvo con Nisman, y que se lo hizo en beneficio de otro familiar, Luis Czyzewski, cuyos dichos fueron previsibles por ser un empleado de la DAIA y del Estado de Israel (lo único imprevisible fue una boutade: que se encontraron escombros del edificio «a diez cuadras de distancia»). Del mismo modo,  no aparece en el documental Laura Alche, viuda de Guinsberg, la familiar que ha buscado la verdad con más ahínco durante todo un cuarto de siglo, y en cambio sí lo ha hace otra viuda, Diana Malamud que hace mucho hace la plancha y practica una suerte de nihilismo (aparece diciendo que «desde un principio tuve la sensación de que el atentado no se iba a esclarecer» y opina luego que «no hay nada (sic) en esa causa», en referencia al paquidérmico expediente de la voladura de la AMIA. Por lo que no se entiende por qué no renunció a encabezar Memoria Activa… ¿no será que a este agrupamiento tampoco le interese llegar a la verdad?

Del mismo modo, se desaprovecharon mis proféticos dichos acerca de que el fiscal no estaba en condiciones de ir a Teherán a interrogar a sus acusados y que antes de verse obligado a hacerlo «se suicidaría a lo bonzo».

Por último, es desdichada la primera aparición del abogado José Manuel Ubeira, quien participó tanto del juicio principal como el que se hizo contra parte de los encubridores. Ubeira aparece diciendo que en la primera parte del juicio original Nisman le demostró al tribunal la existencia de una Trafic-bomba, siendo como fue que en su magnífico alegato Ubeira puso en tela de juicio tal existencia. En contacto con él, este cronista pudo corroborar que Ubeira sigue en sus trece y solo quiso expresar que Nisman había sido eficiente a la hora de convencer a los jueces de una existencia que en absoluto está probada.

Embates del sionismo

Todo esto, más la insólita inclusión de Toby Dershowitz (foto), de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), rama del poderoso lobby sionista en Washington (AIPAC) dedicada específicamente a atacar a Irán a través de periodistas influenciables de los principales medios, permite presumir que Justin Webster debe haber recibido fuertes presiones (posiblemente de Netflix, vehículo habitual de las posiciones sionistas) para incluir a algunas personas y excluir a otras.

La FDD cuenta entre sus principales financistas a Paul Singer, titular del principal fondo buitre acreedor de la Argentina y de Sheldon Adelson, magnate del juego en Las Vegas, dueño de Israel Hayom, el diario de mayor circulación en Israel y sponsor de las candidaturas de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Nisman se jactaba de tener relación con Singer y recibió 282 mil dólares de Israel Hayom, a lo largo de cuatro años, a un promedio de más 6 mil dólares mensuales (la mitad, 141 mil dólares, en un solo año, 2011). Todo a cambio de supuestas conferencias de las que no se tiene constancia. Es obvio que Adelson canalizó fondos de los servicios de inteligencia israelíes hacia el fiscal corrupto a cambio de previsibles favores.

2007 - Adelson y Netanyahu en Jerusalen

A pesar de que Toby (es una mujer) Dershowitz se presenta en la página web de la FDD como una especialista en «rastrear la red global de amenazas de Irán e identificar puntos de influencia para contrarrestar sus actividades malignas» que «ha escrito extensamente sobre el papel de Irán en el bombardeo (sic) de 1994 del centro de la comunidad judía AMIA en Buenos Aires», llegado el momento de la verdad y ante las cámaras no aportó nada, siendo la suya una participación insustancial e irrelevante para ninguna otra cosa que para seguir acusando a Irán… que es, también, para lo que la intempestiva denuncia de Nisman sirvió: para que al disertar en el Senado de los Estados Unidos para impedir la firma del acuerdo con Irán en materia nuclear, Netanyahu pudiera acusar a Irán de terrorista. Sin la denuncia de Nisman no hubiera podido mencionar a los atentados de Buenos Aires y no tenía ningún otro para citar.

Prudencias

Coincidentemente, en casi todo el documental (excepto en el caso de Mario Cimadevilla) no se objeta la Historia Oficial, es decir, que habría habido una Trafic-bomba y que las más altas autoridades de la República Islámica de Irán habrían sido las instigadoras de la matanza. Sin embargo, justo es reconocer que, a pesar de estas limitaciones (los realizadores argumentan que internarse en el tema AMIA los hubiera obligado a un despliegue mucho mayor a los seis capítulos que tiene este documental) Justin Webster y su segundo, el argentino Martín Rocca se las han ingeniado para que el espectador atento y de buena fue escuche testimonios tan contundentes como los incluidos al comienzo de esta nota, de modo que cualquiera que no quiera hacerse el distraído pueda extraer sus propias conclusiones.

Estas tensiones han quedado reflejadas en el hecho insólito de que Infobae, que suele reflejar en estos temas al milímetro las posiciones del gobierno de Israel haya anunciado con bombos y platillos el estreno del documental, y en que, en contraposición, a partir de entonces los voceros del sionismo se quejen plañideros de que tendría «un sesgo tendencioso».

Algunos aspectos (no tan) secundarios

* Todos los dichos de la fiscal Viviana Fein son creíbles. Trasunta buena fe y sinceridad, más allá de algún pequeño error que la prensa hegemónica se empeña en magnificar (como un leve desplazamiento en uno de los resaltadores amarillos que Nisman estaba utilizando en su desesperado intento de encontrar respuestas a las preguntas que sabía que los diputados le harían). El ensañamiento se produce sobre quien, ante los que sostienen la hipótesis del homicidio, los desafía a presentar alguna prueba. La fiscal dejó planteadas preguntas que Nisman debería afrontar de haber acudido al Congreso el lunes 19 de enero. Por ejemplo: “¿Cómo explica la nota que leyó (el canciller Héctor) Timerman, enviada por el ex secretario general de interpol Ronald Noble? (que afirmó que Timerman no sólo no le había pedido que bajara las alertas rojas contra los acusados iraníes sino que, por el contrario, le había pedido que las mantuviese contra viento y marea). “Si las notificaciones rojas siguen vigentes y no hubo intercambio de petróleo (iraní) por granos (argentinos) ¿Cómo afirma que el encubrimiento se consumó?”.

Fein recordó que al inspeccionar el departamento de Nisman junto a su madre, se encontró con una nota manuscrita de Nisman que decía “Las cajas que tienen un (círculo negro) son tuyas. (En) las otras está lo mío”; que Sara Garfunkel dijo no saber a qué se refería, pero que al salir de allí vació tres cajas de seguridad (previamente lo había hecho con la caja fuerte del departamento) en sendas entidades financieras. Nunca sabremos qué contenían, posiblemente dólares más negros que verdes.

* Stiuso miente sin necesidad, por mera costumbre, cuando dice que conoció a Nisman porque se lo presentó Néstor Kirchner, quien los instó a trabajar juntos. El documental muestra que al presentarse ante las cámaras de TN luego de presentar su denuncia contra CFK y demás, Nisman reconoció que conocía a Stiuso desde antes de aquello, según mis fuentes, de cuando trabajaba en el Juzgado Federal de Morón (Stiuso es de San Justo), como puntualicé en Caso Nisman: Secretos inconfesables.

* En esas mismas circunstancias, y como clara muestra de la intriga que comenzaba a carcomerlo, Nisman aceptó tener dudas sobre para quien, realmente, trabajaba Bogado. Dice que el grupo que integraba estaba constituido por “personal de la SIDE que estaba de antes” pero vaciló, dejando en evidencia sus tribulaciones… “Puede ser que fueran amigos de Stiuso”, reconoció como a la pasada. Y respecto al escrito que había presentado a la justicia, admitió que “Hace mucho que no hablo con Stiuso, y si hubiera hablado, me hubiera dicho que no lo presentara”.

* El documental pasa como por sobre ascuas por el deleznable comportamiento de Nisman cuando le tocó investigar las únicas desapariciones que fueron profusamente fotografiadas y filmadas al fracasar el intento de copamiento del regimiento de La Tablada, así como por sobre el soez acoso telefónico a que sometió a una joven mujer a lo largo de años. Tiene su lógica: extenderse en estas cuestiones haría que quienes por el motivo que sea conservan un buen concepto del malogrado fiscal, se abstuvieran de verlo hasta el final, como es aconsejable.

* No se le conocen amigos a Nisman. Quienes dicen serlo, el ex agente de inteligencia Moro Rodríguez (que aparece en el documental) y el doctor en Filosofía Gustavo Perednik viven en el extranjero: Moro en España Moro y Perednik en Israel. Por cierto, éste más que amigo parece ser quien lo reclutó en nombre de los servicios de inteligencia israelíes.

* El periodista Raúl Kollmann reconoce que no hay pruebas de que haya existido un chofer suicida pero se obceca en sostener la hipótesis del coche-bomba, él sabrá por qué. A su favor es imposible no consignar que todo indica que fue  lectura de su nota en Página/12 de ese domingo (que desmontaba el embeleco montado por La Nación y Clarín) la última gota que lo decidió –luego de ver fotos de una hermosa mujer con la que había tenido tratos en una piscina con festejantes; la crónica de quien decía haber vuelto de la muerte, y averiguar el significado de la palabra “psicodelia”, presente en ese artículo– a poner fin a su existencia.

* Stiuso se obceca en que hay un “inmolado” y que es un tal Ibrahim Hussein Berro pero cuando se le preguntó cual es su fuente, se limitó a decir que sería “una fuente de Hezbolá”. En realidad se trata de una carpeta azul que los israelíes le pasaron a los agentes de la disuelta “Sala Patria” de la SIDE, rivales de Stiuso, y que éste encontró en la vieja sede de aquellos luego de que cayeran en desgracia por haber vehiculizado el pago de los 400 mil pesos/dólares proveniente de los fondos reservados de la SIDE a Ana Boragni, compañera de Carlos Telleldín.

* Antes, en el juicio realizado a comienzos de este siglo, Stiuso aparece sanateando sobre la supuesta Trafic-bomba mientras escribe en un pizarrón el nombre del aún más fantasmal conductor-suicida al que identifica como Jihad Bru (sic) y relaciona con un tal Saad. Cuando le preguntan, dice misteriosamente que la información proviene de “fuentes del Líbano” y farfulla que trata de una pista que “no es fácil de seguir”. Y más tarde, en relación al supuesto “inmolado”, sostiene que «Bru, Borro, Bivio, es todo lo mismo». Lo hace sin atinarle al Berro, nombre que acabaría imponiéndose.

* Para la inefable ex titular de la Oficina Anticorrupción Laura Alonso (foto), la firma del memorándum con Irán fue “una entrega de la soberanía”. Amiga acosadora de Nisman dijo que le extrañó que éste presentara su denuncia a CFK “en pleno enero, cuando no hay nadie en la Argentina” (sic). Y añadió que cuando el miércoles 14 de enero el fiscal le dijo que “detrás de todo” estaba la Presidenta, tenía “los ojos vidriosos… Es el único momento de humanidad que le vi”.

* El documental recuerda los viajes de Stiuso y Nisman a Detroit, donde se entrevistaron con hermanos del supuesto suicida, y como a su regreso con toda caradurez Nisman llamó a una conferencia de prensa (en la que no admitió preguntas) en la que aseguró que el misterio de cómo había sido volada la AMIA estaba resuelto, pues se había confirmado que el suicida había sido Ibrahim Hussein Berro. Lamentablemente no incluye el audio de la entrevista radiofónica que al día siguiente le hizo Rolando Hanglin a uno de sus hermanos, que desmintió todo y aclaró que lo que le habían dicho a Nisman era que su infortunado hermano Ibrahim, contrahecho por un bombardeo israelí (razón por la cual no había sido aceptado como inmigrante por la “Migra” estadounidense) había muerto en un nuevo bombardeo israelí a la aldea en la que vivía, en el sur del Líbano, y que ello había ocurrido después del atentado a la AMIA.

* Aparece Hernán Capiello, quien como periodista de La Nación fue (y sigue siendo) un encubridor de la primera hora, y el que echó las campanas al vuelo para proclamar que Bogado era miembro de la Cámpora, allegado a Cristina y negociaba personalmente con el iraní (sic) Alejandro «Yussuf» Khalil, un comerciante de Floresta, hijo de libaneses, que integraba la comisión directiva de All Boys, tenía un hermano del PRO y vínculos con la embajadas. Ante las cámaras hace un puchero y se le nublan los ojos, quizá porque enviudó doblemente: del convicto ex juez Juan José Galeano (que no murió más que civilmente) y de Nisman. En la misma frecuencia aparece otra viuda, el todavía fiscal Carlos Stornelli, que se lanza a la tarea ímproba de despegar a “Jaime” de cualquier irregularidad. También aparecen otras “viudas” de Stiuso como los fiscales Gerardo Pollicita (quien resucitó la denuncia de Nisman contra CFK, Timerman, Luis D’Elía y Fernando Esteche, etc., que el juez Daniel Rafecas había desechado por no encontrar en ella delito alguno) y Ricardo Sanz. En fin: los sostenedores de la patraña de que Nisman fue asesinado por un comando venezolano-iraní entrenado en Cuba (como dijeron en su momento el editorialista de Clarín Eduardo Van der Kooy y aumentó Elisa Carrió al denunciar a iranís que habrían comandado la ejecución desde un ferry de Buquebus priveniente de Uruguay), están sobrerrepresentados y carecen de derecho al pataleo.

* El todavía procesado Diego Lagomarsino ratificó que en sus últimas horas Nisman estaba preso de un ataque de pánico: le dijo que «tenía miedo de salir» del departamento (mantenía las persianas bajas, quizá por fotofobia) y también que “ya no confío en mi custodia”.

* El ex agente del FBI Bernazzina dijo haberse sorprendido de que los pocos restos de la supuesta Trafic-bomba que le mostraron no se hubieran «descomprimido», es decir, abierto en búsqueda de cualquier cosa que pudiera haber estado adentro o quedado atrapada, y que al hacerlo encontraron restos de carne humana que fueron enviados a los EEUU en procura de identificar su ADN. Agregó que tenía entendido (porque así se lo habían dicho) que esos restos fueron identificados como los de un militante del Hezbolá libanés. En ese momento, Justin Webster le hizo notar que nada de eso figura en el expediente judicial, y el ex agente del DFBI comentó que «nadie puede determinar de qué prueba de ADN hablan», pues habría varias… Por cierto tanto esa pericia como la hecha sobre el ADN de uno de los hermanos de Ibrahim Berro dieron negativas.

* En el documental se habla de una supuesta amenaza que habría recibido Nisman… en 2012. La cámara muestra un mensaje que no está firmado por ningún extremista islámico sino por un ex espía de Ejército, la SIDE y la Policía de Seguridad Aeronaútica (PSA), Iván Velázquez. Y no aclara que, sea la firma apócrifa o verdadera, Velázquez no tenía nada que ver con el Gobierno de CFK, al punto de que estaba requerido por la justicia y exiliado en Montevideo. Él y otros espías –y algún periodista famoso– se habían enfrentado a la SIDE de Stiuso, que defendía su virtiual monopolio de las escuchas telefónicas, tanto legales como ilegales.

En fin: si no han visto El fiscal, La presidenta y el espía, vean sus seis capítulos (lo mejor está hacia el final). Y si ya lo han visto, vuélvanlo a ver, de modo que puedan coincidir o discrepar con lo que aquí se expresa. Y, si son ustedes parte del nucleo irreductible que no descansarán hasta saber quienes, por qué y cómo demolieron la AMIA, no dejen de leer La infAMIA.


Fuente: pajarorojo