20 de julio de 2017

Derechos de bragueta y marxismo (fin)





El capitalismo, en alianza con sus mamporreros marxistas, había logrado desintegrar las estructuras tradicionales de autoridad que conformaban la comunidad política, dejando a las gentes huérfanas y desposeídas de vínculos, convertidas en una masa amorfa ensimismada en sus genitales
 
Derechos de bragueta y marxismo (y V)

Juan Manuel de Prada

Para los años setenta, la izquierda se había convertido en una caricatura degradada: absolutamente incapaz de hacer mella en las relaciones de producción capitalistas, plenamente integrada en regímenes políticos que le permitían disfrutar opíparamente del poder, sus líderes amparaban leyes cada vez más lesivas para los trabajadores. Es en este contexto cuando la plutocracia antinatalista lanza un último cebo que resultará extraordinariamente eficaz para sus fines.

Durante los años sesenta, las reivindicaciones de diversos grupos étnicos (v.gr. los negros de Estados Unidos) habían obtenido unos resultados que, apenas unos años antes, hubiesen resultado inimaginables. Enseguida la plutocracia antinatalista descubrió que, si lograba utilizar estos movimientos para exaltar el aborto, así como preferencias sexuales excéntricas, podrían matar dos pájaros de un tiro: por un lado, quebrarían la solidaridad de los trabajadores, entreteniéndolos en reivindicaciones que causarían una división creciente entre sus filas; por otro lado, podrían hacer avanzar su lucha contra la procreación, asociándola a movimientos que, además, los Estados financiarían, para que no los acusasen de “discriminación”. Era un método bueno, bonito y barato de conseguir sus fines antinatalistas; y, por supuesto, para ponerlo en marcha recurrieron a su tonto útil predilecto, la izquierda post-marxista y cipaya, traidora y pancista.

El capitalismo, en alianza con sus mamporreros marxistas, había logrado desintegrar las estructuras tradicionales de autoridad que conformaban la comunidad política, dejando a las gentes huérfanas y desposeídas de vínculos, convertidas en una masa amorfa ensimismada en sus genitales. Mediante estas “políticas de identidad”, se podía sobornar a esa masa amorfa con caramelitos muy apetitosos –discriminación positiva, cuotas laborales, “ampliación de derechos”, quirófanos gratis, etcétera– que estimularían la formación de diversos grupúsculos identitarios, ávidos de privilegios. Así se logró hacer añicos la tradición solidaria y universalista del marxismo originario.

La izquierda, desde entonces, se convertiría en un mosaico de intereses minoritarios, definidos por la pertenencia a una raza, por la preferencia sexual o la adscripción (cambiante) a tal o cual “género”. Estos grupúsculos se mantienen frágilmente unidos mientras existe un enemigo común real o ficticio (por ejemplo, una Iglesia católica cada vez más eclipsada); pero siembran la cizaña, arrastrados por sus intereses egoístas nunca suficientemente satisfechos, cuando ese enemigo desaparece, favoreciendo el triunfo de un capitalismo globalizado e inexpugnable (entre otras razones, porque los marxistas traidores dejaron de combatirlo, ocupados en halagar la bragueta de sus adeptos). Las políticas de identidad (feminismos, homosexualismos, ideologías de género, etcétera) desactivan por completo la vieja “lucha de clases”, atomizándola en un enjambre de luchas sectoriales y dejando a las personas a merced de su sexualidad polimorfa, que exige la satisfacción de caprichos cada vez más estrambóticos y su conversión en “derechos civiles”. Así se alcanza la apoteosis de esa religión que, a la vez que exalta la lujuria, prohíbe la fecundidad.

Y esos trabajadores traicionados por la izquierda, mientras disfrutan de pornografía gratuita, mientras abortan a mansalva o se cambian de sexo, mientras permiten que sus escasos hijos sean envilecidos con las formas más corruptoras de propaganda, se conforman con salarios cada vez más birriosos. La anarquía moral, como nos enseñaba Belloc, es siempre muy provechosa para los ricos y los codiciosos.

Publicado en ABC el 17 de julio de 2017.

Tomado de: religionenlibertad
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Derechos de bragueta y marxismo, notas anteriores:

I   -  Donde el capitalismo y el marxismo se unen

II   -  Derechos de bragueta y marxismo

III -   Gramsci: La vaselina del sistema

IV -  "Liberación sexual": marxismo y psicoanálisis

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18 de julio de 2017

"Liberación sexual": Marxismo y psicoanálisis




"Es verdad que esta Escuela de Fráncfort urdió teorías que atentaban contra la familia; pero la revolución práctica la llevó siempre a cabo el capitalismo, que controlaba los parlamentos y las fábricas de anticonceptivos".


Derechos de bragueta y marxismo (IV) 
Juan Manuel de Prada


En esta exaltación de los derechos de bragueta que propicia la alianza entre capitalismo y marxismo la llamada Escuela de Fráncfort desempeñó un papel bastante relevante; aunque no tanto, desde luego, como cierto conservadurismo conspiranoico pretende, en su afán por asociar la salvación de la religión a la salvación del capitalismo. En el fondo, se atribuyen al “marxismo cultural” unas responsabilidades que en gran medida corresponden a este conservadurismo, por su connivencia con las formas capitalistas más depravadas; lo cual no deja de ser una curiosa maniobra a la vez victimista y ponciopilatesca. Es verdad que esta Escuela de Fráncfort urdió teorías que atentaban contra la familia; pero la revolución práctica la llevó siempre a cabo el capitalismo, que controlaba los parlamentos y las fábricas de anticonceptivos.

Para entender plenamente la consolidación de esa religión que, «a la vez que exalta la lujuria, prohíbe la fecundidad», tenemos que referirnos a la aberrante síntesis entre marxismo y psicoanálisis. Freud, mediante la exploración del inconsciente, llegó a la delirante conclusión
Sigmund Freud
de que la inmensa mayoría de las faltas y errores humanos se pueden atribuir a unas causas sobre las que el ser humano tiene poco o ningún control. El psicoanálisis se convirtió, de este modo, en la coartada perfecta para evitar el juicio sobre la maldad objetiva de nuestras acciones; y en una negación de nuestra responsabilidad. En este contexto, surgieron hombres como el psiquiatra marxista Wilhelm Reich, autor de La liberación sexual, para quien la represión sexual es un efecto de la dominación capitalista, que de este modo se asegura la existencia de sujetos pasivos y obedientes. Esta represión sexual, a juicio de Reich, sólo se podría solucionar mediante una revolución que garantizase la liberación absoluta de energías sexuales. Y esta liberación de energías sexuales sería, a juicio del visionario o demente Reich, capaz de transformar el mundo.

Esta lectura sui generis de la undécima tesis sobre Feuerbach de Marx sería después legitimada por la Escuela de Fráncfort, que preconizó la aniquilación del orden natural (por considerar que sostenía… ¡los valores capitalistas!) y la transformación revolucionaria del mundo a través de la liberación de la libido. Tales ideas serían posteriormente exaltadas por los agitadores de Mayo del 68. Aunque sería injusto no recordar también que desde la propia Escuela de Fráncfort se desarrolló una crítica muy lúcida a esta presunta “liberación sexual”. Así, por ejemplo, Herbert Marcuse advierte en Eros y civilización de los peligros de la “desublimación represiva”, mediante la cual el capitalismo enfoca la “energía libidinal” hacia el ámbito de la pura genitalidad, creando una sociedad de hombres que se conforman con la satisfacción de apetencias sexuales inducidas por la élite dominante. Y no podemos dejar de mencionar, entre los marxistas críticos, al cineasta y escritor Pier Paolo Pasolini, quien en su ensayo Demasiada libertad sexual os convertirá en terroristas advierte proféticamente que el capitalismo se ha aliado con las fuerzas de la izquierda; y que la libertad sexual que la izquierda había abrazado insensatamente era una vil argucia capitalista que, concediendo «una tan amplia como falsa tolerancia», sometía aún más y de una manera más vil a los seres humanos, lucrándose con lo que disfrazaba de transgresión.

Pero el capitalismo aún se reservaba una argucia más vil, una golosina más deslumbrante, que los epígonos del marxismo correrían a comprar, para traicionar más eficazmente a los trabajadores. Nos referimos a las “políticas de identidad”.  (Concluirá)

Publicado en ABC el 15 de julio de 2017.

 

13 de julio de 2017

Gramsci: la vaselina del sistema


El marxismo gramsciano fue el mamporrero intelectual que el capitalismo requería, la vaselina teórica que facilitaría sus violencias prácticas.

Antonio Gramsci- 1891-1937

Derechos de bragueta y marxismo (III)
Juan Manuel de Prada
12 julio 2017

Pronto los discípulos de Marx, incapaces de liberar a los pueblos de las relaciones de producción capitalistas, se lanzaron a la destrucción de las “superestructuras”. Y, entre todas las “superestructuras” existentes, se centraron en la demolición de la religión y la moral cristianas, que eran el escudo que protegía –si bien de forma cada vez más precaria, a medida que la autoridad política no reconocía la soberanía divina– a los pobres de la rapacidad de los poderosos. Así ocurrió, por ejemplo, durante la Segunda República española, en la que las izquierdas se empeñaron en combatir la religión de forma obsesiva, lo que a la postre no hizo sino beneficiar los propósitos del capitalismo. Pues, a la vez que dotaba a sus partidarios de una coartada excelente, permitiéndoles presentarse como protectores de la religión, asociaba la salvación de la religión a la salvación del capitalismo, que es lo que hasta nuestros días ha defendido el catolicismo pompier.

Entre todos los discípulos de Marx que se lanzaron a la quimera utópica de cambiar las 
“superestructuras”, debemos citar a Antonio Gramsci. Fue él quien, en flagrante contradicción con la metodología establecida por Marx, preconizó que el cambio en las relaciones de producción sólo se lograría después de una “larga marcha” hacia la hegemonía cultural. Y esa hegemonía se lograría subvirtiendo ideológicamente las “superestructuras” asociadas a la moral cristiana. Desde entonces, para los intelectuales marxistas la familia se convirtió en una “superestructura patriarcal” abominable; y se pusieron a criticarla teóricamente, mientras el capitalismo –mucho más pragmático– la revolucionaba prácticamente con los métodos descritos por Chesterton: alentando divorcios, provocando la lucha moral y la competencia laboral entre los sexos, obligando a emigrar a los trabajadores, favoreciendo una publicidad que se burlaba de todas las virtudes domésticas, desde la obediencia a la fidelidad. El marxismo gramsciano fue el mamporrero intelectual que el capitalismo requería, la vaselina teórica que facilitaría sus violencias prácticas.

El marxismo gramsciano, en fin, consumó una traición a los trabajadores de magnitudes colosales, pues fue la cobertura ideológica que el capitalismo necesitaba para destruir la institución familiar y supeditarla a la organización económica, tal como había reclamado John Stuart Mill  Y su legado más evidente sería a la postre el indigno Estado de Bienestar, amalgama de capitalismo y socialismo que Belloc anticipó bajo el nombre de “Estado servil”, en donde el trabajo asalariado de una mayoría abrumadora se hace obligatorio, en beneficio de una minoría propietaria; y en donde, para que esta iniquidad no resulte del todo insoportable, se procura la «satisfacción de ciertas necesidades vitales y un nivel mínimo de bienestar». El marxismo gramsciano fue a la postre el caballo de Troya del capitalismo para que –citamos de nuevo a Belloc– «los hombres estuviesen conformes en aceptar ese orden de cosas y seguir viviendo en él»; es decir, para que acatasen las relaciones productivas del capitalismo y la autoridad política degenerada que, en lugar de combatir el poder del Dinero, se arrodillaba ante él. Autoridad política degenerada que, sin embargo, los hombres llegaron a adorar, pues entretanto habían dejado de creer en la propiedad y en la libertad, y ya sólo anhelaban «el mejoramiento de su condición mediante regulaciones e intervenciones venidas de lo alto».

No hace falta añadir que, a falta de propiedad y libertad política, el capitalismo confabulado con el marxismo gramsciano ofreció a los hombres un “mejoramiento” que a ambos iba a resultar muy rentable: los derechos de bragueta. (Continuará)

Publicado en ABC el 10 de julio de 2017.

Fuente: religionenlibertad

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Anterior: Derechos de bragueta y marxismo II

11 de julio de 2017

Derechos de bragueta y marxismo





Derechos de bragueta y marxismo (II)
         
Si en el pensamiento marxista originario no hallamos (a diferencia de lo que ocurría con el pensamiento capitalista) odio a la procreación sí hallamos, en cambio, aversión hacia la institución familiar.

Juan Manuel de Prada
9 julio 2017

Habría que empezar señalando que los padres del socialismo no fueron antinatalistas. Proudhom, en La filosofía de la miseria, había afirmado sin rebozo que «sólo hay un hombre de más sobre la faz de la tierra: el señor Malthus». Y Marx, en El capital, afirma que las teorías de Malthus fueron aclamadas por las oligarquías inglesas porque en ellas descubrieron «el extintor de todas las aspiraciones del progreso humano». El marxismo originario consideraba que la natalidad sería un instrumento poderosísimo en la liberación del proletariado; pues el anhelo de brindar a sus hijos un futuro mejor enardecería a los obreros en su lucha. Esta posición nítida del marxismo originario la encontramos todavía en líderes comunistas posteriores tan destacados como el francés Maurice Thorez, quien en 1956 escribía en L’Humanité: «Nosotros luchamos, frente al malthusianismo reaccionario, por el derecho a la maternidad y por el futuro de Francia. (…) El camino que conduce a la liberación de la mujer pasa por las reformas sociales, por la revolución social, y no por las clínicas abortivas».

Ni siquiera puede afirmarse que el totalitarismo soviético tuviese un designio antinatalista. Aunque Lenin, sabiendo que la anarquía moral favorecería el triunfo de la revolución, despenalizó el aborto y la homosexualidad, enseguida Stalin rectificó, prohibiendo el aborto y persiguiendo sañudamente la homosexualidad. A mediados de los años cincuenta, una vez superados los estragos causados por la guerra, la Unión Soviética volvió a promover leyes de control de la población; en cambio, extremó su vigilancia contra la homosexualidad, cuya práctica consideraba una vía de infiltración del decadente y abominable modo de vida capitalista. El comunismo soviético, pues, sólo fue antinatalista por razones de coyuntural conveniencia política, o porque la aritmética del horror de los planes quinquenales así lo establecía.

Si en el pensamiento marxista originario no hallamos (a diferencia de lo que ocurría con el pensamiento capitalista) odio a la procreación sí hallamos, en cambio, aversión hacia la institución familiar. En sus Tesis sobre Feuerbach, por ejemplo, Marx afirma que para combatir la «autoenajenación religiosa» no basta con disolver el mundo religioso, reduciéndolo a su «base terrenal», sino que hay que transformar esta base terrenal. Y pone un ejemplo muy ilustrativo : «Después de descubrir, v. gr., en la familia terrenal el secreto de la sagrada familia, hay que criticar teóricamente y revolucionar prácticamente aquélla». Esta “deconstrucción” de la familia que propone Marx (y que sus discípulos harán suya con entusiasmo) se explica porque en ella descubre una pervivencia del principio de autoridad que es el fundamento de instituciones políticas como la monarquía. Resulta paradójico que la perspicacia de Marx descubriese al instante lo que los monárquicos de opereta ni siquiera huelen; y tampoco, por cierto, el clericalismo merengoso que oculta o tergiversa las palabras de San Pablo sobre la familia, temeroso de provocar las iras del mundo. En efecto, la familia natural es una escuela de autoridad amorosa y obediencia responsable, en donde interiorizamos el concepto de jerarquía. Marx creyó que criticando teóricamente y revolucionando prácticamente la familia podría combatirse más fácilmente la autoridad política (para entonces ya degenerada) que amparaba unas relaciones de producción injustas. Pero al capitalismo también le interesaba esta revolución de la familia, como dejó claro John Stuart Mill; y tenía la fórmula idónea para preservar las estructuras que facilitaban su hegemonía, mientras los marxistas se dedicaban a destruir las superestructuras que la dificultaban. (Continuará)

Publicado en ABC el 8 de julio de 2017.

Fuente: religionenlibertad
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acá == Donde el capitalismo y el neomarxismo se unen

9 de julio de 2017

Donde el capitalismo y el neomarxismo se unen



"...ya que no podían cambiar las relaciones de producción del capitalismo, se lanzaron a la quimera utópica de cambiar la “superestructura”. De este modo, mantenían viva una retórica “liberacionista” que disimulase su incapacidad para cambiar las relaciones de producción..."


Derechos de bragueta y marxismo (I)
       
Los discípulos de Marx se centraron en combatir aquella "superestructura" que el capitalismo siempre había aborrecido, porque para entonces era ya el único freno que dificultaba su expansión. Esa "superestructura", por supuesto, era la moral cristiana.

Juan Manuel de Prada
4 de julio de 2017


Juan Manuel de Prada
Hace ahora un año publicábamos una serie de cuatro artículos, titulada Capitalismo y derechos de bragueta, en los que mostrábamos cómo el antinatalismo fue una obsesión recurrente de todos los padres fundadores del pensamiento capitalista, desde Adam Smith a David Ricardo, desde Malthus a John Stuart Mill. Entendieron aquellos hombres protervos que el capitalismo sólo podría imponer sus postulados si lograba debilitar la posición de los trabajadores; y, para ello, tuvo desde el principio claro que debía hacerlos infecundos. Pues, cuantos menos hijos tuviesen, se conformarían con salarios más bajos; y lucharían con menos ardor por sus derechos, pues sólo los hombres fecundos miran hacia el horizonte. Los hombres estériles, en cambio, se miran el ombligo.

El capitalismo se dedicó desde el principio, pues, a destruir la institución familiar, alentando el divorcio, provocando la lucha entre los sexos y escarneciendo las viejas virtudes, hasta instaurar una nueva religión que, a la vez que exaltaba la lujuria, prohibía la fecundidad. Chesterton ha descrito este designio del capitalismo con palabras imperecederas que, lamentablemente, el catolicismo farisaico y pompier, lacayo del Dinero, ha procurado siempre ocultar. La apoteosis de esta religión promovida por el capitalismo se está produciendo en nuestra época, que celebra con eufórico orgullo el sometimiento de nuestra generación a los imperativos del antinatalismo más aberrante. Y que exalta una serie de derechos de bragueta cuyo poder narcotizante hace pasar inadvertida la simultánea consunción de los derechos derivados del trabajo.

Que al capitalismo le interesa promover de los derechos de bragueta resulta evidente; pues sabe que el trabajador que carece de una prole por la que luchar acaba convirtiéndose en un conformista. Pero, ¿cómo se explica que aquellas ideologías surgidas para combatir al capitalismo hayan terminado siendo sus mamporreros más abnegados y eficaces en la propagación y proliferación de estos derechos de bragueta? ¿Cómo es posible que quienes supuestamente defendían a los trabajadores de los embates del capitalismo se hayan convertido en sus apacentadores hacia el redil de esclavitud?

Nos confrontamos aquí con la traición de las ideologías izquierdistas a los trabajadores, uno de los fenómenos más estremecedores e inicuos de nuestra época. Para Marx, la liberación del hombre y la erradicación de las diversas alienaciones que lo atenazaban sólo se lograría alterando las circunstancias económicas. Sólo el cambio en las relaciones de producción desencadenaría el consiguiente desmoronamiento de la “superestructura” (que, en la jerga marxista, es el conjunto de instituciones jurídicas y políticas, así como las representaciones ideológicas, filosóficas y religiosas propias de cada época). Pero cambiar las relaciones de producción capitalistas allá donde no triunfaron las revoluciones cruentas se demostró pronto una labor ímproba para los discípulos de Marx. Y, para mantener engañados a sus adeptos, ya que no podían cambiar las relaciones de producción del capitalismo, se lanzaron a la quimera utópica de cambiar la “superestructura”. De este modo, mantenían viva una retórica “liberacionista” que disimulase su incapacidad para cambiar las relaciones de producción. Curiosamente, en esta maniobra de despiste, los discípulos de Marx se centraron en combatir aquella “superestructura” que el capitalismo siempre había aborrecido, porque para entonces era ya el único freno que dificultaba su expansión. Esa “superestructura”, por supuesto, era la moral cristiana. Y es que, como escribió Belloc, “la anarquía moral es siempre muy provechosa para los ricos y los codiciosos”. (Continuará)

Publicado en ABC el 3 de julio de 2017.

Fuente: religionenlibertad



27 de junio de 2017

"Orgullo gay" y revolución neoliberal




"El Orgullo Gay es la orgía exultante y avasalladora de un neocapitalismo que celebra su éxito arrollador; pues, a la vez que ha conseguido instaurar su modelo social anhelado, ha logrado hacerlo presentándose taimadamente como fuerza opositora"


Promoviendo la revolución...


Orgullo neocapitalista 
Juan Manuel de Prada        


Que el homosexualismo se ha convertido en el instrumento más eficaz de la gran revolución neocapitalista es una evidencia clamorosa.
Frente a los ilusos izquierdistas de su época, Pier Paolo Pasolini tuvo la perspicacia de advertir que la única fuerza auténticamente revolucionaria –devastadoramente revolucionaria–
Pier Paolo Pasolini
era el capitalismo; y profetizó que esa fuerza utilizaría las reivindicaciones de los ilusos izquierdistas como motor de su triunfo. “El capitalismo –escribió el genial cineasta y escritor italiano– es hoy el protagonista de una gran revolución interna: se está convirtiendo, revolucionariamente, en neocapitalismo. La revolución neocapitalista se presenta taimadamente como opositora, en compañía de las fuerzas del mundo que van hacia la izquierda. En cierto modo, él mismo va hacia la izquierda. Y yendo (a su modo) hacia la izquierda tiende a englobar todo lo que marcha hacia la izquierda”. Esta gran intuición de Pasolini lo llevaría a afirmar, allá por 1972, que la llamada “libertad sexual” no era, en realidad, sino una vil argucia capitalista que, concediendo “una tan amplia como falsa tolerancia”, somete aún más y de una manera más vil a los seres humanos, lucrándose con lo que disfraza de transgresión sexual.

Tras advertir que el neocapitalismo estaba asimilando e instrumentalizando las ideas que los ilusos izquierdistas seguían jaleando, Pasolini realizó la brutal y estremecedora Salò, que no es solamente –como sus comentaristas más lerdos pretenden– una condena del fascismo, sino sobre todo una crítica del capitalismo que se lucra con el discurso de la libertad sexual. El marxista Pasolini fue entonces tildado de “reaccionario” por los ilusos marxistas que seguían predicando la libertad sexual, sin percatarse de que era el nuevo instrumento alienante utilizado por el neocapitalismo revolucionario. Y hoy el homosexual Pasolini habría sido tildado con idéntica virulencia de “homófobo” por los orgullosos promotores del homosexualismo.



La izquierda:  Orgullo revolucionario


Que el homosexualismo se ha convertido en el instrumento más eficaz de la gran revolución neocapitalista es una evidencia clamorosa. Si hay una batalla que el neocapitalismo libre con denuedo es la batalla antinatalista. La automatización de los procesos de producción favorecida por el desarrollo tecnológico necesita disminuir de forma drástica la mano de obra. Y la revolución neocapitalista sabe bien que sólo podrá llevar a cabo sus designios suministrando derechos de bragueta a granel; pues una sociedad infecunda, aparte de favorecer la disminución de mano de obra, es una sociedad ensimismada en el consumo. O sea, la sociedad soñada por la revolución neocapitalista.

Pretender presentar la fiesta del Orgullo Gay como una fiesta “reivindicativa” es graciosísimo. ¿Alguien ha oído hablar de algún acto auténticamente subversivo que sea celebrado lo mismo por las izquierdas que por las derechas, lo mismo por las grandes corporaciones que por la prensa sistémica? ¿Alguien concibe un acto de auténtica rebeldía social que sea sufragado igualmente por empresas privadas y poderes públicos? ¿Alguien puede imaginar una fiesta auténticamente contestataria en la que desfilen carrozas patrocinadas por marcas comerciales? ¿Se imaginan una manifestación de refugiados o de trabajadores en paro con carrozas patrocinadas? El Orgullo Gay es la orgía exultante y avasalladora de un neocapitalismo que celebra su éxito arrollador; pues, a la vez que ha conseguido instaurar su modelo social anhelado, ha logrado hacerlo presentándose taimadamente como fuerza opositora. El Orgullo Gay nos confirma que aquella revolución neocapitalista avizorada por Pasolini se ha consumado.

Confundir el Orgullo Gay con un acto reivindicativo es tan surrealista, en fin, como confundir Wonder Woman con una película de Pasolini.

Publicado en ABC el 26 de junio de 2017.

Fuente: Religionenlibertad


 

23 de junio de 2017

La alianza saudita israelí.






Realineamiento del poder saudíDiego Pappalardo *

La decisión del Rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz, de nombrar como su heredero a Mohamed Ibn Salman -en reemplazo de Mohamed bin Nayef- no es motivada por capricho o mero afecto paternal.

Hay que circunscribirla en la nueva alineación de los poderes regionales saudíes e israelíes y  en la perspectiva subjetiva y proyectiva de la convergencia de tendencias en la administración Trump.

Palancas de poder saudí en manos de un joven inexperto e imprudente
Cabe resaltar que el cerco y el aislamiento internacional  que durante años determinadas facciones del  sionismo, del  occidente globalista y de las monarquías petrodólares ejecutaron sobre Irán se rompen  cada vez más, emergiendo el gobierno de Teherán como eje regional al reposicionarse como verdadero poder militar y económico e interlocutor político válido de sus socios regionales ante Occidente y el mundo entero.

Asimismo, el naciente corredor Teherán-Beirut y la alianza Teherán-Doha ponen muy nerviosos a los que detentan el poder en Riad al comprobar que ya no son el eje regional galvanizador y hegemónico por excelencia y que su importancia económica mundial decrece en favor de Irán y de su devenido ex socio Qatar.

Por ello, el  rey saudí de 81 años que sufre de predemencia escogió a su hijo favorito de 31 años por  la visión geopolítica de la mayor parte de los integrantes de la Casa de Saúd que ve amenazada su existencia y  su poder por el bloque referenciado principalmente por Irán.

Autor de Arabia Visión 2030, Mohamed Ibn Salman plantea reformar la estructura económica del reino, diversificar su economía (más del 80% de sus exportaciones se deben al petróleo), establecer un nuevo fondo soberano, reducir la influencia del poder de los religiosos, etc.

Con MBS,  la denominada OTAN musulmana que, según su discurso oficial, tiene como objetivo la lucha contra "el extremismo y el terrorismo en la región y en el Cuerno de África" pronto entrará en funcionamiento con el claro objeto de combatir a sus competidores regionales.

Para la comandancia de dicha alianza militar, el dinero saudí fichó  al  reconocido
general pakistaní Raheel Sharif, quien, según el gobierno pakistaní, se alista formalmente en la OTAN musulmana a título personal y no en representación del estado de Pakistán, cuyo gobierno trata de evitar un conflicto con Qatar y suavizar la relación con Irán, al menos, en lo que se pueda.

David Hearst considera que el príncipe heredero MBS es carente de experiencia, peca en imprudencia y es culpable de la guerra cruel contra la población de Yemen.

Asimismo, el próximo rey saudí (Muy pronto será su coronación)  esboza la estrategia de alianza abierta con Israel. Considera que el estado israelí es faro de libertad y democracia y que los países árabes deben aceptar la realidad del estado sionista y trabajar con él.

Israel

El corredor Teherán-Beirut también preocupa sobremanera a los cerebros  y operarios del clan cuya principal  cara política visible es Netanyahu.
Bibi - a quien sus  opositores políticos  internos lo amenazan con enviarlo un día a la  cárcel- persigue presurosamente limitar y bloquear al bloque encabezado por Irán, pretendiendo incluso una mayor intervención directa - en términos belicosos-de los Estados Unidos  contra al Assad e Irán y debilitar de paso a Hezbollah, organización vencedora en la guerra de invasión sionista en El Líbano en el año 2006 y uno de los actores responsables del mantenimiento de Al Assad en el gobierno de Damasco y en la neutralización y reducción del yihadismo.

En ese orden, desde la semana pasada se incrementaron los mensajes desde Tel Aviv a Washington al considerar objetivamente la  pronta victoria de Al Assad y sus socios en Siria.

En las últimas semanas, Al Assad y sus aliados reconquistaron  4 mil kilómetros  cuadrados y  dejaron en ridículo al contingente militar estadounidense asentado en Al Tanf al no dejarse amedrentar y continuar impasiblemente su marcha.

Los enemigos geopolíticos de Al Assad y del pueblo sirio  podrán instrumentar profusamente a determinadas facciones de los kurdos para conflictuar aún más el escenario -de hecho, ya lo están haciendo- pero aún así les será difícil lograr su meta máxima.

De modo que si  Trump no ordena la ofensiva invasiva  general de los Estados Unidos, el régimen de Al Assad muy pronto resultará victorioso  para humillación de  globalistas,  sionistas y sunitas alineados a Riad.

Considerando ello y en relación a la trama, la  presión sobre Trump no sólo continuará sino que se profundizará.

El gobierno israelí desde hace tiempo que viene manteniendo conversaciones secretas con el próximo  rey de Arabia Saudita para colaborar en su ascenso al trono y su aceptación en Washington.

El teniente general de las Fuerzas de Defensa de Israel, Gadi Eisenkot afirmó el pasado 20 de junio de existentes relaciones encubiertas entre las FDI y algunas naciones árabes.

Por lo tanto, actores  árabes e israelíes buscan con cierta urgencia la conformación de la alianza israelí-saudí-estadounidense la cual explicitará por primera vez la alineación sunita liderada por Riad con Israel. Alianza que será geocomercial-cultural-política-militar y que, no obstante, llevará varios años lograr la solidez necesaria.

Administración Trump

En la actual administración de los Estados Unidos hay diferentes tendencias que en algunos puntos coinciden y en otros disienten entre sí. Los neocons y los señores de la guerra y del caos permanecen y otros recién llegados quieren reducir el perfil de "policía del mundo" de los Estados Unidos, frenar el multiculturalismo, la eliminación de la raza blanca y el declive del pueblo de los Estados Unidos. Unos, quieren potenciar más al yihadismo en Occidente, en cambio, los otros buscan frenarlo. Unos quieren la supremacía abierta de Israel y la inexistencia de un posible estado palestino y otros la coexistencia de estado israelí con el futuro estado palestino.

Trump, quien en campaña electoral prometió trasladar la embajada de los Estados Unidos de Tel Aviv a  Jerusalén en caso de ser presidente y que ahora dice no poder cumplirla, considera que es vital lograr la paz entre palestinos e israelíes y que él podrá hacer posible lo que sus antecesores no pudieron. Para ello, pretende utilizar el acercamiento entre Israel y los sunitas referenciados por Riad para ir obteniendo las concesiones necesarias de parte de sionistas y palestinos.

Es objetivo de su proyecto personal. Algo que no agrada mucho a los belicistas sionistas ni tampoco a los que sufren la intervención de las políticas del sionismo en la región.

El acuerdo entre Trump y el próximo rey de Arabia Saudita se dio en unas comidas que a mediados de marzo pasado hubo en Washington.
Allí, se dispuso avanzar en la  cooperación económica, militar y política entre ambas administraciones modificando la tensión que hubo entre Riad y Washington con Obama. ( La Administración de Obama optó por Qatar como su referencia principal en la esfera arábiga en vez de Arabia Saudita). Por su parte, el régimen saudí, entre otros beneficios, prometió a Trump ayudarle en su objetivo de la "paz" entre Israel y Palestina.

Mohamed Ibn Salman cuenta con muy buenos contactos en el Departamento de Estado, en el Ministerio de Defensa y, ahora, tiene buena relación con Jared Kushner y su esposa Ivanka.

Jared Kushner que a su vez es amigo de antaño de Netanyahu. Jared Kushner que es afín al globalismo económico lo mismo que Mohamed Ibn Salman.

Finalizando

Entonces, y a modo de finalización, el "golpe suave" del actual rey Salman bin Abdulaziz para designarlo sucesor a su hijo Mohamed Ibn Salman -reiteramos, pronto será su coronación- constituye un efecto de la geopolítica saudí para evitar entrar en caos interno y pérdida de poder regional contando con la aprobación de Israel y Washington. Es un efecto del proceso global y regional que están desarrollándose compleja y dinámicamente.
* Diego Pappalardo es director de la Consultora Universum.

Fuente: geopolítica.ru

21 de junio de 2017

Biología, ideología de género y sentido común


Rechazar la ideología de género no es homofobia, sino biología, dice una doctora en Biodiversidad






LIMA, 08 Mar. 17

“Cuando los fetos se forman, poseen dos cromosomas sexuales, XX o XY según sean niña (XX) o niño (XY). Esto no es discriminación, es simple biología”, dice la científica.

“No aceptar la ideología de género no es discriminación, no es ser intolerante ni homofóbico”, sino que “es simple biología”, asegura la Doctora en Biodiversidad, Genética y Evolución, Pamela Puppo.



Puppo se graduó en Biología en la Universidad Agraria de La Molina, en Lima (Perú) y tiene un Máster en Biology Plant Systematics por la Universidad de Missouri (Estados Unidos). Se doctoró en Biodiversidad, Genética y Evolución en la Universidad de Porto, en Lisboa (Portugal), tras realizar investigaciones en evolución y genética de las plantas.

En un artículo de opinión publicado el 7 de marzo en el sitio web Posición.pe, titulado “Sobre la ideología de género”, la Dra. Puppo explica que “cuando los fetos se forman, poseen dos cromosomas sexuales, XX o XY según sean niña (XX) o niño (XY). Los genes contenidos en estos cromosomas determinan el desarrollo físico de los fetos. Así, los embriones desarrollan diferentes órganos según el sexo”.

“En la pubertad, se producen una serie de hormonas, testosterona si es varón o estrógeno y progesterona si es mujer, que influencian no solo la forma física como la persona se desarrolla, sino, una serie de características afectivas, psicológicas, etc.”.

La científica subraya que “esto no es discriminación, es simple biología”.

“Esto no es homofobia, pues, que yo sepa, todos los seres humanos mantenemos el derecho de meter a quien nos dé la gana en nuestra cama”, indica.

“¿Me van a decir que cuando una madre pregunta al médico si su hijo será niño o niña está siendo homofóbica?”


La Dra. Puppo subraya que, contrariamente a los postulados de la ideología de género, “el hecho de nacer como hombres o mujeres no es un hecho cultural, es biológico”.

“¿O me van a decir que cuando una madre gestante hace la ecografía para saber el sexo del bebé y pregunta al médico si el bebé será niño o niña está siendo homofóbica? ¡Por favor! Las cosas como son”, señala.

La científica advierte además que “la ideología del género no promueve la igualdad entre los sexos, la ideología del género promueve la asexualización del ser humano”.

“Esta ideología, que es eso mismo, una corriente de pensamiento, no una teoría científica ni mucho menos una evidencia científica, sostiene que los seres humanos somos ‘neutros’ cuando nacemos, y podemos escoger si ser hombres, mujeres, o una combinación de ambos cuando crecemos”.

Sin embargo, precisa, “el sentimiento no se sobrepone a la naturaleza”.

“Yo no puedo cambiarme a voluntad. Si un día decido ser un gato, ese sentimiento no va a hacer que me salga pelo y me crezca una cola. Nací como mujer y por eso, tengo una serie de órganos propios: útero, ovarios, vagina, vulva. ¡Yo no tengo ‘derecho’ a tener una próstata!”.

    “La igualdad se alcanza respetando las diferencias de cada sexo y lo que cada sexo aporta a la sociedad”


La doctora en Biodiversidad, Genética y Evolución advierte que las personas que nacen con un sexo y sienten luego que no tienen el sexo adecuado “sufren de un síndrome conocido como ‘disforia de género’. No es la regla, es la excepción. No voy entrar aquí en casuísticas, basta decir que estas personas tienen que ser respetadas, queridas y acompañadas”.

La científica descarta además que promoviendo la ideología de género se defiendan los derechos de la mujer.

¿Quieren disminuir el abuso sexual de mujeres? Primero, ¡apoyen más a las familias! La mayoría de violadores vienen de familias rotas, donde el padre muchas veces está ausente o es abusivo. Segundo, ¡no fomenten que se use a la mujer como objeto en los medios sociales, en los periódicos, en la publicidad! Tercero, den más apoyo a las mujeres que sufren este tipo de violencia, que los agentes del orden cumplan efectivamente su deber de protegerlas”.

Al finalizar su artículo, la Dra. Puppo subraya que “la igualdad no se alcanza negando nuestras diferencias sexuales, la igualdad se alcanza respetando las diferencias de cada sexo y lo que cada sexo aporta a la sociedad”.

Esta noticia se publicó originalmente en AciPrensa.

14 de junio de 2017

Nani. Carta a La Nación (que no la publicó)



y mucha gente quiso creerle al cipayo ...

"Esta es la carta original que se envió a La Nación, pero pidieron que se achique".
Sol Nani



Campo de Mayo, junio del 2017

Señor Director:

Después de catorce años de buscar infructuosamente la forma de colocarme el rótulo de “genocida” y poder así acusarme de “delitos de lesa humanidad”, creo que al fin encontraron al Juez “flexible” que pudo concretar lo que la Maquinaria de Odio y Venganza estaba buscando. En pocos días pasé a ser un preso político más y se me dictaron con velocidad de rayo varias
TteCnel(R) Emilio Nani
prisiones preventivas, pues para esta Justicia “ilegítima” integro la Asociación Ilícita denominada “Ejército Argentino”. Para quienes me han hecho llegar su solidaridad mi sincero agradecimiento, garantizándoles que mi Orgullo por ser Teniente Coronel y Veterano de Guerra del Ejército Argentino se mantiene incólume. Pero mi detención no fue un caso aislado; conmigo fueron encarcelados en el mismo período varios militares, policías y civiles, todo enmarcado en una “ofensiva” con hechos que alarman, sobretodo porque tanto la sociedad, como políticos y periodistas parecen mirar para otro lado: Episodios como el ocurrido el 24 de marzo pasado en Plaza de Mayo, donde desembozadamente se reivindicó a los grupos terroristas de los setenta, o el vergonzoso escándalo político que originara el valiente fallo de la Corte Suprema en la causa “Muiña” donde por primera vez en años se consagra mayoritariamente el principio de legalidad, o el dictado de la stalinista ley provincial 14.910 donde en voto unánime (con la sola excepción del diputado Castello, C.C.) se obliga a reconocer lo históricamente irreconocible en aras de beneficiar las mentiras que quienes manejan la citada Maquinaria han propalado por años, o el broche de cierre de esta “Ofensiva de Mayo” constituido por los vituperios contra las tropas y veteranos que desfilaron el 27 de mayo por Avda. del Libertador: El “Bochorno” que, entre otras cosas, dice haber experimentado la “Abuela K”, muestra acabadamente que el sistemático plan de venganza nunca tuvo como objetivo principal a los “represores”, que en su momento encarceló y juzgó Alfonsín (en procesos mas tarde reciclados por los K), sino a las Fuerzas Armadas de la Nación: Las de antes y las de ahora. El plan gramsciano que se impulsó con los Kirchner y que venía avanzando viento en popa ante la indiferencia general, parece está encontrando algunos obstáculos que los preocupan y por ello deciden tentar un “redoble de apuesta”. Pero pese a la temerosa obsecuencia que aún los rodea y protege, no creo que logren su objetivo final. Ya perdieron la guerra de los setenta, y van a perder esta nueva intentona que los Kirchner le posibilitaron. La prisión, como la muerte o las heridas físicas, son hechos que el Soldado cuando combate debe tener totalmente asumidos. Así ha sido en mi caso, y así será de ahora en más pues seguiré luchando desde esta nueva trinchera por mi Patria y mi Familia. En cuanto hace a mis conciudadanos, espero que despierten y vuelvan a valorar la importancia de contar con Fuerzas Armadas que defiendan su libertad y la tierra que los vio nacer o que los cobija. Entonces mi lucha volverá a ser también por mi Nación…

Emilio G. Nani
TteCnl(R) VG
DNI 4526260

7 de junio de 2017

Un periodista olvidado

En el día del periodista, recordando al hombre que le puso el nombre a una época.
“No hay ningún periodista argentino que no haya querido escribir su necrológica. Pero no hay ningún periódico argentino que haya querido recogerla. Este silencio que ha habido para la muerte de José Luis Torrres, prueba simplemente que murió en su ley. Esto es lo que se llama aquí 'libertad de prensa'. Libertad de los intereses antinacionales y antipopulares, para impedir que tenga medios de expresión lo nacional  y popular”
Arturo Jauretche


JOSE LUIS TORRES (1901-1965): EL FISCAL DE LA DECADA INFAME
por Alberto Buela 




Se destacó por su producción de denuncia en torno a los grandes negociados que signaron la, bautizada por él,  Década Infame. Y en el orden ideológico es el fundador junto con su entrañable amigo y compadre Carlos Montenegro(1904-1953) del nacionalismo anitimperialista hispanoamericano. Y así como el pensador boliviano fue el teórico del Movimiento Nacionalista Revolucionario, Torres lo fue del GOU y del golpe de Estado de 4 de junio de 1943.

La Gran Prensa internacional, los mass media diríamos hoy, (la nacional es un epígono de ella) tiene dos armas contundentes: una, la propaganda mediante la cual vende lo que quiere, crea arquetipos de hombres e insufla ideales que solo benefician al poder financiero que las sustenta. La otra es el silencio. Silenciar la denuncia que la afecta, omitir una noticia que la daña, ignorar la voz de un hombre que dice: lo que todos quieren decir. Es esta última la mejor arma, la más poderosa de las dos.

Así, en el momento de la propaganda la Gran Prensa se mueve con soltura, con agilidad, es el momento del ataque a las conciencias, de su manifestación y consecuentemente, de idiotización del lector. En el segundo momento, el del silencio, ella se halla abroquelada. Ha sido afectada en su poder. Le han cortado algún tentáculo. Su detractor no ha podido ser sobornado de ninguna manera, pues él es un hombre con principios y que vive en función de un ideal. Luego, hay que evitar que se lo conozca, pues reconociéndolo, sus principios y sus ideales se tornarán peligrosos para el statu quo reinante, hoy expresado a través del llamado pensamiento único y políticamente correcto.

Es este, sintéticamente, el mecanismo de los embaucadores de conciencias y  José Luis Torres  con sus vida y su muerte, es un ejemplo irrevocable de lo que este enfrentamiento acarrea. Sobre él escribió Arturo Jauretche: “No hay ningún periodista argentino que no haya querido escribir su necrológica. Pero no hay ningún periódico argentino que haya querido recogerla. Este silencio que ha habido para la muerte de José Luis Torrres, prueba simplemente que murió en su ley. Esto es lo que se llama aquí “libertad de prensa”. Libertad de los intereses antinacionales y antipopulares, para impedir que tenga medios de expresión lo nacional  y popular”(1).


Vida y obra de Torres

Nació en la ciudad de San Miguel de Tucumán el 21 de enero de 1901, fue su madre una mujer de condición humilde, siendo su padre un ingeniero del ferrocarril, Domingo Torres, que lo reconoció como hijo. Sus estudios llegaron a cuarto grado del colegio primario, lo que habla a las claras del carácter autodidáctico de su formación.

“Ya a los 14 años, recuerda la segunda señora de Torres, se unió a la acción anarquista para realizar la primera huelga violenta en el Ingenio Ledesma de Tucumán, a fin de conseguir el salario de 3 pesos para los obreros del surco”.

Al tiempo comienza a trabajar para el periódico tucumano El Orden. Es allí donde aprende el oficio de periodista y desde donde empieza, ya a los 18 años, su primera campaña periodística contra los que serán sus enemigo de por vida: la oligarquía maléfica y los perduellis, como los identificará años más tarde en libros homónimos.

Pasados los 20 años se trasladó al norte donde contrajo enlace con una mujer del lugar de quién tuvo la menos un hijo, Domingo. Ahí, nos cuenta Torres “En Salta y Jujuy fui director de diarios, obrero de ingenio, motorista de automóviles de alquiler(tachero, diríamos hoy), y siempre por temperamento, por vocación y por deber, agitador de rebeldías" (2).

Enviudó relativamente pronto, hecho que lo movió a retornar a Tucumán. De allí en más su figura comienza a adquirir dimensión política propia, y así lo vemos en 1932 cumpliendo funciones de ministro de gobierno de Juan Luis Nogués, quien a juicio de un oligarca de la talla de Juan Simón Padrós:  “Renunció a la tradición legada por sus mayores, junto con su sangre y su apellido”. Y ello por qué. Porque Nogués y Torres como su ministro, llevaron a cabo el único gobierno de provincia que defendió la autonomía federativa de la misma contra la voluntad inconstitucional del testaferro Agustín P.Justo y su patrón el requeteoligarca  Centro Azucarero Tucumano. Este enfrentamiento motivó la intervención de la provincia ante el silencio cómplice del Congreso de la Nación.

Después en 1933, el que va a ser reconocido como El fiscal de la década infame,  viaja a Buenos Aires donde se radica definitivamente, pues consideraba que “la cabeza de la hidra estaba aquí” Al viajar a Buenos Aires, cumplidos los 32 años, Pepe Torres ya está formado y la influencia del nacionalismo porteño y oligarcón es casi nula. Su nacionalismo fue siempre de Patria Grande, debido sobre todo por sus contactos permanentes con lo que fuera para nosotros el Alto Perú, esta vinculación existencial con la América profunda lo hizo el más americano de los hombres de su generación por lo que se emparenta mucho con Manuel Ugarte, un hombre de la generación anterior. Esto me trae a la memoria una anécdota: “No, Sandino no es comunista, como dice la propaganda yanqui, Sandino es nacionalista como nosotros”. Era la voz áspera de un hombre gravemente enfermo que había dado su vida y sus bienes(de pobre que era fue a parar al osario público) por su patria y por su pueblo. De la mano de Pepe Taladríz el hermano de Domingo el imprentero del nacionalismo peronista estaba ahí parado, inmóvil, un joven de escasos 17 años conmovido por la situación y las denuncias que salían a borbotones de la boca de ese viejo gruñón. Ese hombre era José Luis Torres y era la primera vez que lo vi allá por 1963.

Comienza con su llegada a Buenos Aires su período más fértil y combativo, pues junto con las denuncias del negociado de la venta de tierras de El Palomar (origen de la fortuna de Roberto Noble y de Clarín); de la estafa de la conversión de la deuda pública externa de la provincia de Buenos Aires en 1935; del Instituto Movilizador; de la ley de Coordinación de Transportes; de los monopolios del gas y teléfonos, hace campaña periodística contra la CADE , el grupo Dreyfus, el engendro de creación del Banco Central por parte de Inglaterra y la denuncia de la Banca Bemberg , prepara el clima de lo que él llamaba la Revolución Nacional de 1943 y el posterior gobierno del General Perón.

En cuanto a su vida privada, el hecho más significativo por esa época es su enlace en 1940 con Brígida Sal que lo acompañará hasta el resto de sus días y de quien tendrá una hija que agregará alegría a su carácter ya jovial. En una carta desde Mar del Plata fechada el 26-12-74 la viuda nos contará que “vivo prácticamente en la casa de mi hija ayudándole a manejar los mellizos”.

Si bien en el 43 publicó su primer libro Algunas maneras de vender la patria, es recién en el período que va del 43 al 53 donde Torres halla relativa tranquilidad para dejar por escrito sus experiencias, luchas e ideales. Así, Los perduellis (1943), La Década Infame (1945), La Patria y su Destino (1947), Seis Años después (1949), Nos acechan desde Bolivia (1952), La Oligarquía Maléfica (1953) son algunos de los títulos más salientes de su producción.

Pero José Luis Torres no es un hombre de partido sino de la Nación y ante la burocratización del peronismo, compuesta por esa camándula de adulones y alcahuetes que siempre rodearon a Perón, alzará nuevamente su pluma, o colaborará con sus pocos ahorros, en defensa de los intereses nacionales y populares.

Es por lo demás conocida la colaboración desinteresada que prestó al gobierno de Perón, quien incluso más de una vez lo mandó llamar a fin de que lo informara sobre temas de vital importancia para el país. Es plausible que haya sido Torres, quien redactó el borrador de la proclama del GOU del 4 de junio de l943, habida cuenta que era Perón quien lo visitaba junto a otros oficiales en su casa de la calle Perú casi Independencia.

Con posterioridad a la revolución del 55 edita la revista Política y Políticos, que tenía como leyenda “ni con unos, ni con otros”, de la que logran salir ocho números hasta que es cerrada por orden del almirante Rojas. En ella Torres, que era su único redactor y escribía con estilos diferentes para darle mayor relieve, estigmatizó la revolución triunfante desde todos los ángulos, bautizándola como “revolución fusiladora”, nombre con que años más tarde se la identificó definitivamente. Es éste, otro de los rasgos del “Loco Torres” como lo llamaban sus amigos, el poder sintetizar en un nombre preciso y apropiado hechos, personas y épocas. Así, a él se debe la caracterización de “Década Infame” al período del 32 al 43; “Oligarquía maléfica”, al sector social de mayor recursos que se enriqueció a costillas  del pueblo en ese período y “Perduelio”, al aparato financiero y legal montado por los enemigos internos de la patria para su liquidación.

Clausurada la revista viaja a España, pues sostenía que: la cabeza de la hidra está en Europa y yo tengo que ir a cortarla allá. Se entrevista con   Pío Baroja, el inconformista ibérico autor del inhallable ensayo Comunistas, judíos y demás ralea.

Sin embargo, a los dos meses, él que había sido un hombre todo vigor y dinamismo, regresa desanimado y sin fuerzas. Ya había comenzado a desarrollarse la larga y penosa enfermedad que le resultará mortal. Y así, mostrando un desinterés total, confiesa: Como Carlos Guido Spano, me corto la coleta y me meto en la cama a leer. No escribo más.

Luego de casi una década de oscuridad y silencio, fallece en Buenos Aires, el 5 de noviembre de l965, en la pobreza más absoluta. Sus amigos entre ellos Pepe Taladriz, realizan una colecta para comprar el cajón. Sus restos descansan en el osario público del cementerio de la Chacarita.

Mas, como el mismo lo previera, no murió del todo, pues “Hasta después de muerto ha de prolongarse en el tiempo la consecuencia de mi esfuerzo”.



1.- Jauretche, Arturo: periódico “Prensa Argentina”, Bs.As. 5-11-65.-  
2.- Torres, J.L.: La Década infame, Bs.As., Freeland, 1973, p. 26.-

Fuente: tsunamipolitico

6 de junio de 2017

La "integración" del Islám a Europa



"La Unión Europea ha querido construirse como una no-identidad, como un espacio económico vacío y neutralizado, un laboratorio del final de la Historia en la indiferencia del mundo global.  Es un horizonte que sólo promete aniquilación..."

Integración del islamismo

En torno al nuevo atentado de Londres 
Yihadismo en Europa: que digan la verdad
  
José Javier Esparza
6 de junio de 2017

¿No estáis hartos ya de oír siempre la misma canción? “El terror no vencerá a la democracia”. “La barbarie no acabará con nuestras libertades”. “El problema no es el islam, sino los terroristas”. Y ante todo: “Hay que evitar la islamofobia”. Basta ya. Digamos la verdad.

Es un hecho que las medidas de alerta desplegadas por los gobiernos europeos están fracasando. Es un hecho también que para este nuevo tipo de terrorismo no valen los métodos convencionales de salvaguarda del orden público. No estamos ante un grupo terrorista organizado que actúe con una estrategia homogénea. Tampoco ante una acumulación azarosa de “casos aislados”. Estamos ante un proceso de violencia extrema de carácter simultáneamente religioso y político, arraigado en una comunidad concreta, pero implantada en países muy diversos, de manera que cualquiera puede matar en cualquier parte. Y lo más importante: no estamos ante un problema contemporáneo, sino ante la trasposición a suelo occidental de un fenómeno que acompaña al islam desde sus mismos orígenes.


La raíz del yihadismo

Quieren presentarnos el yihadismo como un problema marginal, cosa de algunos “chicos malos”, incluso como una suerte de demencia que aqueja a gente con problemas de adaptación social. Que dejen de mentir. Cualquier persona medianamente informada sabe que el yihadismo es un problema específicamente musulmán desde hace catorce siglos. ¿Significa eso que todos los musulmanes son yihadistas? No, por supuesto. Lo que significa es que el islam tiene en sí mismo, desde su origen, una serie de problemas estructurales que se alimentan entre sí y le conducen a esta situación. Y eso no se resuelve invitando a las comunidades musulmanas en Europa a cantar “Imagine”.

¿Cuáles son esos problemas estructurales? 
Primero, la confusión de los planos político y religioso, que hace muy difícil a las comunidades islámicas vivir bajo órdenes políticos no musulmanes. Segundo, la inexistencia de una autoridad jerárquica unánimemente reconocida que actualice la doctrina, lo cual empuja al creyente a una interpretación literal de los textos sagrados y, por otra parte, faculta a cualquiera para convertirse en portavoz de la verdad. Tercero, la justificación de la violencia como medio para imponer la fe, imperativo que, combinado con los dos anteriores, resulta simplemente letal también para la propia comunidad musulmana. En la práctica, esta naturaleza conflictiva se ha manifestado como una triple guerra: una, la eterna guerra interior ente musulmanes suníes y chiíes; otra, la guerra que los integristas, los salafistas, declaran a los gobiernos no suficientemente islamizantes; por último, la guerra que el yihadista declara a los no musulmanes. Todo cuanto hoy ocurre cabe en ese esquema. Hoy, como ayer.

Estos problemas estructurales del islam –hay que repetirlo– no son nuevos: datan de su mismo origen en el siglo VII. El yihadismo no nos golpea ahora porque los países europeos hayan andado metidos en las recientes guerras de oriente medio. Eso sólo son pretextos, tan válidos como cualesquiera otros. El argumento de la “culpabilidad occidental”, tan habitual en bocas de izquierdas, naufraga en cuanto se mira a Nigeria, Filipinas o Bangladés, escenarios igualmente de terror islamista. No: si el yihadismo golpea hoy aquí, en nuestro suelo, es fundamentalmente porque hemos “importado” a millones de personas de una civilización ajena, y con ella han traído sus tradicionales desgarros.


El yihadismo y Europa

El prejuicio ideológico no puede anteponerse a la realidad de los hechos. El poder desea hacernos creer que las comunidades musulmanas pueden vivir libremente integradas en el orden social y cultural europeo, y de hecho así ha parecido ser durante años, pero es una evidencia que hoy las cosas han cambiado trágicamente. Primero: el porcentaje de población musulmana ha crecido exponencialmente. Segundo: esa población, en buena parte, ha creado sus propias comunidades quebrando los viejos modelos de integración. Tercero: en su seno se ha expandido una radicalización identitaria que ha desembocado en la simpatía hacia el yihadismo. Cuarto: en el último año, además, nos hemos encontrado con una afluencia masiva de inmigrantes falazmente importada bajo la etiqueta de “refugiados”. La ola de violencia que estamos viviendo en este último periodo define por sí sola la entidad del problema. El poder desea hacernos creer que el terrorismo es sólo el producto de un grupo particularmente malvado –el Estado Islámico-, pero es cada vez más una evidencia que el terror yihadista aparece sin vínculos orgánicos con estructura alguna. El poder desea hacernos creer que el islam puede ser una “religión de paz”, pero es una evidencia que los musulmanes europeos, y en especial las generaciones más jóvenes, están ampliamente penetrados por discursos que enseñan exactamente lo contrario. ¿Es difícil aceptarlo? Seguramente. Pero, hoy, eso es lo que hay.

Los europeos hemos de cambiar de mentalidad. La Europa actual ha querido constituirse como un mundo libre de identidades y fronteras, capaz de acoger en su seno a cualquier persona, a cualquier comunidad. Para ello hemos gastado cantidades ingentes en programas de integración y asistencia social, al mismo tiempo que demolíamos nuestra identidad propia. Todavía hay quien piensa, incluso en las estructuras de las Fuerzas Armadas, que la “natural” superioridad de la racionalidad occidental terminará digiriendo el problema yihadista, mero trastorno de orden público que mañana se apaciguará bajo la caricia del bienestar y la prosperidad, como si el destino natural de cualquier ser humano fuera convertirse en un moderno burgués occidental (una perspectiva etnocentrista que, paradójicamente, pasa por “antirracista”). Nadie, quizá por complejos históricos, ha querido aceptar que esa idea de la sociedad sin identidad, de la sociedad en la que “todos caben”, es una idea exclusivamente occidental, es decir, que no deja de ser producto de una identidad determinada, y que no tiene por qué ser aceptada por otras culturas. Por eso han crecido en los márgenes de nuestras grandes urbes enormes comunidades musulmanas donde el yihadismo ha prendido no como reacción al malestar social, al paro, a la crisis, sino, sobre todo, como manifestación identitaria. Y nosotros, poniendo velitas y flores.

Y bien, ¿qué hacer? Actuar en consecuencia. No tiene sentido seguir promoviendo la “normalización” del islam en nuestras sociedades (festejando su ramadán o cediendo a sus menús escolares, por ejemplo) cuando el islam no es “normalizable”. No tiene sentido seguir favoreciendo la inmigración masiva de musulmanes cuando sus posibilidades de integración real son exiguas: en buena medida, el fenómeno de la inmigración musulmana ha trasplantado a Europa los desgarros que laceran a esas sociedades en su suelo natal, y esto no ha hecho más que empezar. Tampoco tiene sentido seguir estrechando lazos con las potencias musulmanas árabes (Arabia Saudí, Qatar, Kuwait, etc.) cuando consta que su dinero está detrás de la radicalización islámica de los últimos veinte años. Y sobre todo, no tiene sentido pensar que Europa es una no-identidad donde todos caben, porque la realidad es que no todos desean caber.

Es urgente rectificar

La obsesión de nuestras instituciones comunitarias por presentar a Europa como esa no-identidad donde todo el mundo cabe choca contra estas feroces realidades: los musulmanes, o parte de ellos, están dispuestos a afirmar su identidad colectiva, una identidad que, en muchos aspectos, es incompatible con las normas europeas de convivencia cívica. Consecuencia lógica: al yihadismo en suelo europeo hay que combatirlo frenando la expansión del islam en nuestras sociedades. No hay otra opción. Por desgracia, parece que nuestros gobernantes piensan lo contrario. Desde que comenzó la denominada “crisis de los refugiados”, es decir, la afluencia masiva y descontrolada de inmigrantes al socaire del movimiento de desplazados de la guerra de Siria, los medios de comunicación hegemónicos, controlados habitualmente por empresas muy vinculadas a la gran finanza y al poder político, vendieron unánimemente una versión oficial de los hechos, a saber: Europa debía “acoger” a toda esa masa de población e integrarla en su seno, la inmigración era una “oportunidad” y los temores a las turbulencias islamistas no eran más que falsedades propaladas por la “extrema derecha”. Dos años después, la presencia cotidiana del terrorismo yihadista en Europa es una realidad y la afluencia de “refugiados”, sin ser la causa, tampoco ha sido ajena a esta espiral de muerte. La evidencia debería mover a cambiar de posición, a rectificar abiertamente. De lo contrario, esos mismos poderes estarán siendo ya no cómplices, sino responsables directos de la calamidad.

¿Es posible vencer al yihadismo?
El yihadismo es un problema específicamente musulmán que sólo puede resolverse desde el mundo islámico. Pero nosotros, europeos, sí podemos hacer algo para prevenir las consecuencias del fenómeno. Primero, en nuestro suelo, truncar el desarrollo de comunidades culturales que no acepten las normas de convivencia generales y, en vez de integrarse, buscan implantar su propio orden. Y además, en el plano internacional, favorecer la consolidación de estructuras estatales en el mundo musulmán que contengan el fenómeno dentro de márgenes políticos estrictos, como están haciendo Marruecos y Egipto, por ejemplo. Hasta hoy, la política europea ha sido exactamente la contraria: debilitar la identidad propia en beneficio de la ajena y secundar la descabellada política americana de desestabilización de los regímenes instalados en el mundo musulmán. Es urgente rectificar esa política. No descubrimos nada nuevo: todos lo saben en Bruselas, Berlín o París. Más dudoso es que algún líder político, en esta Europa castrada y acomplejada, dé el primer paso.

Es imprescindible plantearse aquí algo que para nosotros debería ser fundamental: el destino de Europa, de todas las naciones que hacemos Europa. Es normal que el enemigo ataque; lo que no es normal es que uno renuncie a defenderse. La Unión Europea ha querido construirse como una no-identidad, como un espacio económico vacío y neutralizado, un laboratorio del final de la Historia en la indiferencia del mundo global. Es un horizonte que sólo promete aniquilación. El problema es mucho más que político y económico. Si queremos salir de esta viscosa impresión de camino cerrado, es preciso recuperar la conciencia de nosotros mismos, y eso pasa necesariamente por reivindicar la propia identidad histórica y político, única forma de señalar un proyecto colectivo. Exactamente lo contrario de lo que hoy proponen los mandamases del asilo europeo.

La Gaceta

© www.elmanifiesto.com

4 de junio de 2017

Bilderberg. Preocupaciones 2017

El Club Bilderberg se reúne para tratar el problema del creciente nacionalismo entre los no judíos



Albert Rivera entra en Bilderberg: Rusia, Trump, el crecimiento del identitarismo y la “guerra contra la información”, la agenda de 2017

Alerta Digital
2 junio, 2017


    La 65ª reunión del Club Bilderberg tendrá lugar entre hoy y el 4 de junio en Chantilly (Virginia, EE.UU.). Este año, 131 personas de 21 países han confirmado su participación en el evento anual, cuyo objetivo es “fomentar el diálogo entre Europa y América del Norte”. En el sitio web del club ha aparecido la lista de los temas que se abordarán en la reunión.

    Según el temario, los asistentes debatirán sobre ‘Rusia en el orden internacional’, ‘la guerra contra la información’, el trabajo de la Administración de Donald Trump, ‘las relaciones transatlánticas’, ‘la dirección de la UE’, la ‘proliferación nuclear’, China, el crecimiento del identitarismo y ‘la alianza transatlántica de defensa’, entre otros asuntos.

    El evento contará con la presencia del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, el secretario de Comercio de EE.UU., Wilbur Ross, el asistente del presidente de EE.UU. Christopher Liddell, el consejero de Seguridad Nacional de EE.UU., H.R. McMaster, el embajador de China en EE.UU. Cui Tiankai.

    Además, estarán presentes el ministro de Economía, Industria y Competitividad del Gobierno de España, Luis de Guindos, el presidente de Ciudadanos Albert Rivera; el presidente del grupo PRISA, Juan Luis Cebrián y la multimillonaria Ana Patricia Botín, presidenta del Grupo Santander.

    Las reuniones del Club Bilderberg, que algunos consideran una de las organizaciones no gubernamentales más poderosas del mundo y una herramienta del ‘gobierno mundial’, transcurren a puertas cerradas y está prohibido divulgar cualquier información de sus conferencias anuales.

Esta es la lista oficial de participantes; por su carácter público, probablemente esté incompleta:

PARTICIPANTES

-Achleitner, Paul M. (DEU), Chairman of the Supervisory Board, Deutsche Bank AG

-Adonis, Andrew (GBR), Chair, National Infrastructure Commission

-Agius, Marcus (GBR), Chairman, PA Consulting Group

-Akyol, Mustafa (TUR), Senior Visiting Fellow, Freedom Project at Wellesley College

-Alstadheim, Kjetil B. (NOR), Political Editor, Dagens Næringsliv

-Altman, Roger C. (USA), Founder and Senior Chairman, Evercore

-Arnaut, José Luis (PRT), Managing Partner, CMS Rui Pena & Arnaut

-Barroso, José M. Durão (PRT), Chairman, Goldman Sachs International

-Bäte, Oliver (DEU), CEO, Allianz SE

-Baumann, Werner (DEU), Chairman, Bayer AG

-Baverez, Nicolas (FRA), Partner, Gibson, Dunn & Crutcher

-Benko, René (AUT), Founder and Chairman of the Advisory Board, SIGNA Holding GmbH

-Berner, Anne-Catherine (FIN), Minister of Transport and Communications

-Botín, Ana P. (ESP), Executive Chairman, Banco Santander

-Brandtzæg, Svein Richard (NOR), President and CEO, Norsk Hydro ASA

-Brennan, John O. (USA), Senior Advisor, Kissinger Associates Inc.

-Bsirske, Frank (DEU), Chairman, United Services Union

-Buberl, Thomas (FRA), CEO, AXA

-Bunn, M. Elaine (USA), Former Deputy Assistant Secretary of Defense

-Burns, William J. (USA), President, Carnegie Endowment for International Peace

-Çakiroglu, Levent (TUR), CEO, Koç Holding A.S.

-Çamlibel, Cansu (TUR), Washington DC Bureau Chief, Hürriyet Newspaper

-Cebrián, Juan Luis (ESP), Executive Chairman, PRISA and El País

-Clemet, Kristin (NOR), CEO, Civita

-Cohen, David S. (USA), Former Deputy Director, CIA

-Collison, Patrick (USA), CEO, Stripe

-Cotton, Tom (USA), Senator

-Cui, Tiankai (CHN), Ambassador to the US

-Döpfner, Mathias (DEU), CEO, Axel Springer SE

-Elkann, John (ITA), Chairman, Fiat Chrysler Automobiles

-Enders, Thomas (DEU), CEO, Airbus SE

-Federspiel, Ulrik (DNK), Group Executive, Haldor Topsøe Holding A/S

-Ferguson, Jr., Roger W. (USA), President and CEO, TIAA

-Ferguson, Niall (USA), Senior Fellow, Hoover Institution, Stanford University

-Gianotti, Fabiola (ITA), Director General, CERN

-Gozi, Sandro (ITA), State Secretary for European Affairs

-Graham, Lindsey (USA), Senator

-Greenberg, Evan G. (USA), Chairman and CEO, Chubb Group

-Griffin, Kenneth (USA), Founder and CEO, Citadel Investment Group, LLC

-Gruber, Lilli (ITA), Editor-in-Chief and Anchor “Otto e mezzo”, La7 TV

-Guindos, Luis de (ESP), Minister of Economy, Industry and Competiveness

-Haines, Avril D. (USA), Former Deputy National Security Advisor

-Halberstadt, Victor (NLD), Professor of Economics, Leiden University

-Hamers, Ralph (NLD), Chairman, ING Group

-Hedegaard, Connie (DNK), Chair, KR Foundation

-Hennis-Plasschaert, Jeanine (NLD), Minister of Defence, The Netherlands

-Hobson, Mellody (USA), President, Ariel Investments LLC

-Hoffman, Reid (USA), Co-Founder, LinkedIn and Partner, Greylock

-Houghton, Nicholas (GBR), Former Chief of Defence

-Ischinger, Wolfgang (INT), Chairman, Munich Security Conference

-Jacobs, Kenneth M. (USA), Chairman and CEO, Lazard

-Johnson, James A. (USA), Chairman, Johnson Capital Partners

-Jordan, Jr., Vernon E. (USA), Senior Managing Director, Lazard Frères & Co. LLC

-Karp, Alex (USA), CEO, Palantir Technologies

-Kengeter, Carsten (DEU), CEO, Deutsche Börse AG

-Kissinger, Henry A. (USA), Chairman, Kissinger Associates Inc.

-Klatten, Susanne (DEU), Managing Director, SKion GmbH

-Kleinfeld, Klaus (USA), Former Chairman and CEO, Arconic

-Knot, Klaas H.W. (NLD), President, De Nederlandsche Bank

-Koç, Ömer M. (TUR), Chairman, Koç Holding A.S.

-Kotkin, Stephen (USA), Professor in History and International Affairs, Princeton University

-Kravis, Henry R. (USA), Co-Chairman and Co-CEO, KKR

-Kravis, Marie-Josée (USA), Senior Fellow, Hudson Institute

-Kudelski, André (CHE), Chairman and CEO, Kudelski Group

-Lagarde, Christine (INT), Managing Director, International Monetary Fund

-Lenglet, François (FRA), Chief Economics Commentator, France 2

-Leysen, Thomas (BEL), Chairman, KBC Group

-Liddell, Christopher (USA), Assistant to the President and Director of Strategic Initiatives

-Lööf, Annie (SWE), Party Leader, Centre Party

-Mathews, Jessica T. (USA), Distinguished Fellow, Carnegie Endowment for International Peace

-McAuliffe, Terence (USA), Governor of Virginia

-McKay, David I. (CAN), President and CEO, Royal Bank of Canada

-McMaster, H.R. (USA), National Security Advisor

-Mexia, António Luís Guerra Nunes (PRT), President, Eurelectric and CEO, EDP Energias de Portugal

-Micklethwait, John (INT), Editor-in-Chief, Bloomberg LP

-Minton Beddoes, Zanny (INT), Editor-in-Chief, The Economist

-Molinari, Maurizio (ITA), Editor-in-Chief, La Stampa

-Monaco, Lisa (USA), Former Homeland Security Officer

-Morneau, Bill (CAN), Minister of Finance

-Mundie, Craig J. (USA), President, Mundie & Associates

-Murtagh, Gene M. (IRL), CEO, Kingspan Group plc

-Netherlands, H.M. the King of the (NLD)

-Noonan, Peggy (USA), Author and Columnist, The Wall Street Journal

-O’Leary, Michael (IRL), CEO, Ryanair D.A.C.

-Osborne, George (GBR), Editor, London Evening Standard

-Papahelas, Alexis (GRC), Executive Editor, Kathimerini Newspaper

-Papalexopoulos, Dimitri (GRC), CEO, Titan Cement Co.

-Petraeus, David H. (USA), Chairman, KKR Global Institute

-Pind, Søren (DNK), Minister for Higher Education and Science

-Puga, Benoît (FRA), Grand Chancellor of the Legion of Honor and Chancellor of the National Order of Merit

-Rachman, Gideon (GBR), Chief Foreign Affairs Commentator, The Financial Times

-Reisman, Heather M. (CAN), Chair and CEO, Indigo Books & Music Inc.

-Rivera Díaz, Albert (ESP), President, Ciudadanos Party

-Rosén, Johanna (SWE), Professor in Materials Physics, Linköping University

-Ross, Wilbur L. (USA), Secretary of Commerce

-Rubenstein, David M. (USA), Co-Founder and Co-CEO, The Carlyle Group

-Rubin, Robert E. (USA), Co-Chair, Council on Foreign Relations and Former Treasury Secretary

-Ruoff, Susanne (CHE), CEO, Swiss Post

-Rutten, Gwendolyn (BEL), Chair, Open VLD

-Sabia, Michael (CAN), CEO, Caisse de dépôt et placement du Québec

-Sawers, John (GBR), Chairman and Partner, Macro Advisory Partners

-Schadlow, Nadia (USA), Deputy Assistant to the President, National Security Council

-Schmidt, Eric E. (USA), Executive Chairman, Alphabet Inc.

-Schneider-Ammann, Johann N. (CHE), Federal Councillor, Swiss Confederation

-Scholten, Rudolf (AUT), President, Bruno Kreisky Forum for International Dialogue

-Severgnini, Beppe (ITA), Editor-in-Chief, 7-Corriere della Sera

-Sikorski, Radoslaw (POL), Senior Fellow, Harvard University

-Slat, Boyan (NLD), CEO and Founder, The Ocean Cleanup

-Spahn, Jens (DEU), Parliamentary State Secretary and Federal Ministry of Finance

-Stephenson, Randall L. (USA), Chairman and CEO, AT&T

-Stern, Andrew (USA), President Emeritus, SEIU and Senior Fellow, Economic Security Project

-Stoltenberg, Jens (INT), Secretary General, NATO

-Summers, Lawrence H. (USA), Charles W. Eliot University Professor, Harvard University

-Tertrais, Bruno (FRA), Deputy Director, Fondation pour la recherche stratégique

-Thiel, Peter (USA), President, Thiel Capital

-Topsøe, Jakob Haldor (DNK), Chairman, Haldor Topsøe Holding A/S

-Ülgen, Sinan (TUR), Founding and Partner, Istanbul Economics

-Vance, J.D. (USA), Author and Partner, Mithril

-Wahlroos, Björn (FIN), Chairman, Sampo Group, Nordea Bank, UPM-Kymmene Corporation

-Wallenberg, Marcus (SWE), Chairman, Skandinaviska Enskilda Banken AB

-Walter, Amy (USA), Editor, The Cook Political Report

-Weston, Galen G. (CAN), CEO and Executive Chairman, Loblaw Companies Ltd and George Weston Companies

-White, Sharon (GBR), Chief Executive, Ofcom

-Wieseltier, Leon (USA), Isaiah Berlin Senior Fellow in Culture and Policy, The Brookings Institution

-Wolf, Martin H. (INT), Chief Economics Commentator, Financial Times

-Wolfensohn, James D. (USA), Chairman and CEO, Wolfensohn & Company

-Wunsch, Pierre (BEL), Vice-Governor, National Bank of Belgium

-Zeiler, Gerhard (AUT), President, Turner International

-Zients, Jeffrey D. (USA), Former Director, National Economic Council

-Zoellick, Robert B. (USA), Non-Executive Chairman, AllianceBernstein L.P.

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