Mostrando entradas con la etiqueta ideología de género. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ideología de género. Mostrar todas las entradas

22 de septiembre de 2025

EL FEMIRULISMO CONTRAATACA. Entrevista Rosemblat-Cordera

 

"...Evidentemente el resultado de las últimas elecciones y este episodio, del que este chico Rosemblat no tiene la menor idea en la que se metió porque desconoce el tema, las han 'empoderado'..."



Por Carlos Balmaceda

21-9-2025


La entrevista que le hizo Rosemblat a Cordera les dio bríos a las femirulas. 


Me escribe un amigo que atravesó un juicio por una falsa denuncia con letrero contundente de inocencia, que además superó la fase de casación en la que el fallo fue ratificado, que una loca de mierda lo volvió a "escrachar".

Esto significa ni más ni menos que las  conchudas pretenden volver.

Cuando uno ve la cantidad de reacciones, los videos que se han hecho sobre el tema, el modo en que están operando, esto empieza a quedar claro. 

Tenía la sospecha de que estaba ocurriendo, ahora este amigo me lo ratifica.

 

Mi consejo fue que inmediatamente llame a su abogado previo a consultar en Dateas, una agencia de información por Internet, sobre los datos de la persona que lo "escrachó", y luego tomar al azar o no tan al azar alguno de los que hicieron 42 comentarios en el muro de esta conchuda e inmediatamente mandarles una carta documento a cada uno.

No en tren amenaza que quizás se cumpla o quizás no (hacerlo a la manera de Pablo Escobar y la abuelita).

Es decir, poniéndose directamente en la cabeza que tiene que hacerles juicio. 

Lo debe hacer porque, primero, él tiene un poder enorme que deriva de su fallo de inocencia y, segundo, porque tiene una responsabilidad enorme que significa permanecer y liderar esta lucha desde ese lugar en el que la verdad pudo salir a la luz y brindarnos un antecedente valiosísimo.

Si no lo hace, estaría siendo absolutamente insolidario con todos los varones que están sufriendo en este momento cárcel, persecución o que son empujados al suicidio.

Le dije: "espero que tu próximo texto o audio por WhatsApp confirme tu consulta al abogado y las cartas documento que tienen que venir en camino". 

Evidentemente el resultado de las últimas elecciones y este episodio, del que este chico Rosemblat no tiene la menor idea en la que se metió porque desconoce el tema, las han "empoderado".

Ni cuando Cordera habló en 2016 les importaba un bledo lo que estaba diciendo, (solo buscaron material para robustecer su dispositivo disciplinario), ni tampoco les interesa ahora.

Pero el mecanismo de victimización y su ratificación no se lo pueden perder.

Solo están marcándole la cancha a Rosemblat para que no se atreva a disentir. 

Obviamente lo que el bobo de Cordera pueda decir no tiene la menor trascendencia, pero tanto antes como ahora se lo infla para servir a sus intereses.

Voy a ratificar algo de lo que me convenzo cada vez más plenamente: estamos frente a un movimiento terrorista. Estamos frente a un dispositivo disciplinario que intentó reformatear la sociedad argentina. 

Nuestro trabajo es volver a encauzar esta comunidad.

Repito: hay no menos de 10000 varones presos en las cárceles argentinas por denuncias falsas promovidas a partir de políticas de género, mi registro personal de suicidados alcanza el medio centenar, el sistema de educación en nivel inicial tiene, literalmente, miles de procesados, y ha sido destruido, cientos de miles de padres separados de sus hijos, decenas de profesores universitarios perseguidos en las universidades públicas argentinas.

Este horror fue perpetrado en nombre de la igualdad.

Obviamente, proponer volver a la sociedad que éramos antes de 2015, significa que me acusen de "backlash", que para los que no lo saben, es la reacción conservadora que pretende un "regreso" al "patriarcado" (comillas porque nunca existió el segundo y no se puede volver entonces al primero). 

A partir de esa acusación, me dirán pedófilo, defensor de pedófilos, maltratador, psicópata, golpeador.

Ya lo han hecho, ya no se lo permiten porque no se atreven.

Por eso insisto, estamos frente a un movimiento terrorista.

Y así como al muchacho que me consultó por la falsa denuncia y la estafa posiblemente hecho por una red de policías y jueces que les comenté hace unos días, en este caso no solo orienté al amigo de está nueva consulta, sino que además le insistí que fuera completamente decidido en su accionar y que hiciera lo que corresponde. 

Todavía mucha gente no es conciente de lo que hemos atravesado y de lo que puede seguir pasando. 

Están los decentes y honestos que siguen escribiendo en lenguaje inclusivo sin advertir que detrás de esto se agazapan las garras del transfeminismo con un claro objetivo: destruir todo conato de construcción comunitaria.

¿Cómo?

A través de la instalación de miles de identidades de género que vienen a reemplazar al individuo (Dugin lo ha definido muy bien, el sujeto histórico que pretende crear el liberalismo es el post-individuo, una criatura en rumbo al transhumanismo, que entre otras cosas, en el propio magma de su indefinición, ni siquiera tendrá sexo).

La idea transfeminista es reemplazar a los dos sexos tradicionales por una miríada de géneros, considerando la necesidad de destruir lo binario, base de un "patriarcado" que ya sabemos es una invención teórica y una imposición pseudocientífica. 

Como se ha dicho, buena gente, honesta e inteligente, e incluso lúcida y brillante, sigue usando el lenguaje inclusivo porque suponen  que realmente incluye. No pueden ver la hilacha geopolítica de este movimiento, su financiación y la idea de que a partir de esta indiferenciación se borrarán las identidades tradicionales, sobre todo la de la mujer.

Detengámonos un poco en esto que tienen muy en claro feministas como Carmen Calvo, alguna vez fue vicepresidenta del gobierno español, o Lidia Falcón, fundadora del Partido Feminista ibérico.

En un caso, Falcón, expulsada de la coalición y en el otro, Calvo, sancionada por haber votado contra la ley trans. 

Calvo se opuso a la mutilación de menores, y a la indistinción del sexo femenino a partir de esta polución de géneros que se eligen y ofertan como si estuviéramos frente a una góndola de supermercado, opciones que cualquier desequilibrado podrá señalar y tener en su DNI, y, a esta altura, incluso, crear su propio género.

Vuelvo a recordarles que, según un ex consultor de la ONU, existirían 114 géneros.

Según el estado municipal de Nueva York y la Policía Nacional de España hay al menos 30 géneros y diversas identidades formando subgrupos como si se trataran de personajes de animé que se pueden seguir inventando y transformando.

Vuelvo al punto inicial.

Volvieron a tomar bríos. Las últimas elecciones les han dado la estúpida impresión de que pueden volver.

NO PUEDEN. NO DEBEN. 

Los convoco a que sean definitivamente concientes de lo que nos han hecho y de lo que nos quieren volver a hacer. 

A todos.

...



22 de agosto de 2024

Protocolo para todos.

 

"...Detengámonos un momento en este concepto. El "protocolo" es algo que impera en clubes, sociedades de fomento, asociaciones civiles, universidades, escuelas privadas o públicas, empresas, medios de comunicación; en cualquier ámbito en que haya interacción de ambos sexos habrá un "protocolo" que a priori condenará al varón solo por el hecho de serlo..."


Carlos Balmaceda *

22-8-2024


Lourdes Arrieta denunció a un compañero de bancada por "violencia de género", cumpliendo así un episodio más de la banalización del término, que alcanzó su cenit con Fabiola Yáñez, que, invitada a denunciar a su ex marido, rehusó un domingo y aceptó al día siguiente hacerlo, para luego filtrar videos y chats y después revelar que había perdido su celular. 


Cualquiera de ustedes que tenga un amigo, hermano, padre o tío varón heterosexual podrá averiguar qué está pasando en los ámbitos de trabajo, donde, frente a cualquier conato de conflicto, el hombre es acusado de "violencia de género", lo que puede derivar, sin pruebas, sin averiguaciones, sin denuncia judicial formal, en su despido, o, por lo menos, en su ostracismo. 


C.V., a quien no puedo nombrar porque ha pasado a ser un fantasma en la Facultad de Humanidades de La Plata, y así quiere continuar, no puede pasar por determinados pasillos de esa casa de estudios, y quedó recluido a tareas ajenas a la docencia. La denuncia es, como suele ocurrir, ridícula, falsa y sin sustento, pero poco importa si la frase mágica "violencia de género" la presidió. 


Para A.C. las consecuencias de un acto igualmente ruin, fueron más crudas. La intervención de fuerzas de la izquierda y La Cámpora terminó operando con aprietes contra su mujer e hijos. A.C. no quiere hablar precisamente por estas circunstancias. 


Más de uno de ustedes que lee esto supondrá que ambos casos son aislados y están encapsulados en una misma facultad. No es así. La metodología se extiende a todas las universidades, y es por eso que clamo en el desierto que hay que salvar a las casas de estudio de sí mismas. 


La causa y la forma de castigo que produce y consiente estas tropelías es el "protocolo" de cada universidad. 


Detengámonos un momento en este concepto. El "protocolo" es algo que impera en clubes, sociedades de fomento, asociaciones civiles, universidades, escuelas privadas o públicas, empresas, medios de comunicación; en cualquier ámbito en que haya interacción de ambos sexos habrá un "protocolo" que a priori condenará al varón solo por el hecho de serlo. 


El "protocolo" ha naturalizado y ocultado la idea de que se trata de un instrumento paralegal, que está por arriba y a veces en contra de la Constitución, Lo que dicen referentes de LLA respecto de esta cuestión, es cierto: nuestra Carta Magna nos asegura la igualdad ante la ley, y estos "protocolos" la impugnan. Sí, Milei tiene razón porque en este caso dice la verdad, y la diga Agamenón o su porquero, es la verdad. 


Días atrás el presidente Milei lo mencionó precisamente en estos términos: "perseguir al varón solo por ser varón" es una realidad transparente desde hace una década, pero no hay dentro del peronismo y mucho menos de la izquierda, una admisión de este estado de cosas. Esto no solo los debilita, sino que los aísla de una gran masa de la población que registra, a veces intuitivamente, a veces porque lo sufre, esta realidad. 


El "protocolo" fue mencionado la semana que pasó en el programa "Duro de domar", cuando en una virtual apretada, Carla Czudnowsky y Cinthya García le preguntaron y de inmediato le exigieron a Guillermo Moreno que su agrupación tuviera un "protocolo". 

Para que el embuste funcione, la "violencia de género" tiene que fungir como una palabra mágica que resuelve internas, reparte castigos y pone al "machirulo" en su lugar. 


El "protocolo" sirve entonces como pase de factura, y, en el ámbito de la política, como un arma arrojadiza. Fue un "protocolo" el que empujó a Emanuel Gómez al suicidio, posiblemente haya sido también un "protocolo" el que terminó con la vida de Carlos Lamas, ambos militantes de "La Cámpora" en Almirante Brown y Tres Arroyos, respectivamente. Otro "protcolo" apartó a Rudy Astudilla de la UADER de Entre Ríos, lo que lo derrumbó físicamente, lo llevó a contraer cáncer y abandonarse a la enfermedad en un suicidio indirecto. 


La promoción del término desde los medios de comunicación y el estado fue masiva durante el último gobierno, que era básicamente "transfeminista", lo que lo impuso en la sociedad como un dispositivo disciplinario. Hoy ya no importa qué tan sonsa o mentirosa pueda ser una acusación contra un varón, porque el objetivo será conseguido más allá del ridículo y la arbitrariedad. 


Por otra parte, el dispositivo ha imbecilizado y envilecido a muchas mujeres, que bien pueden haber tenido previamente estas características pero que a partir de este "permiso" dan rienda suelta a sus acusaciones. 


Los casos de Arrieta y Yañez son similares en su desmesura. Como ya dije por aquí, estoy convencido de que Alberto Fernández cometió todas las infidelidades torpes y exhibicionistas que se le endilgan, pero dudo mucho de la "violencia de género" ejercida contra su ex mujer, que usó este método para extorsionarlo, favorecer una operación política en sintonía con sus servicios (no olvidar que surgió de una agencia de escorts que colocaba agentes en distintos ámbitos del poder) y finalmente sacar una tajada contante y sonante.

 

Lo de Arrieta es un tema muy menor, en medio de un conflicto de por sí rocambolesco, pero el expediente de la "violencia de género" funciona del mismo modo. 

Que Czudnowsky y García apretaran a Moreno en vivo debería darles una idea de la necesidad de imponer el "protocolo", considerando, de por sí, que cualquier ámbito es peligroso para una mujer una vez que interactúa con varones heterosexuales. 


Esto no es novedad para el que escribe. Marta Dillon alguna vez afirmó que "La principal causa de muerte en mujeres menores de 44 años es la violencia doméstica, entonces entendemos que casarse es un riesgo".


La demonización terminó con diez mil de nosotros en las cárceles argentinas, medio centenar de suicidados y cientos de docentes de nivel inicial condenados entre otras tantas desgracias, pero también terminó, al banalizarlo, con el concepto real de "violencia de género" que sufren, de verdad, miles de mujeres.

.

* Fuente: Facebook: https://www.facebook.com/arturo.vandelay.716

-



7 de abril de 2024

Qué es una mujer, por J.K.Rowling




Rowling no se rinde y da clase en X-Twitter 

...no creo que las cirugías y las hormonas cruzadas conviertan literalmente a una persona en el sexo opuesto, ni creo en la idea de que cada uno de nosotros tenga una nebulosa "identidad de género" que puede coincidir o no con nuestros cuerpos sexuados... 

 

J.K. Rowling
@jk_rowling
Me hiciste varias preguntas en este hilo y me acusaste de evitar responder, así que ahí va:

Creo que una mujer es un ser humano que pertenece a la clase sexual que produce gametos grandes. Es irrelevante si sus gametos han sido fertilizados alguna vez o no, si ha tenido un bebé a término o no, irrelevante si nació con una rara diferencia en el desarrollo sexual que no hace posible ninguna de las dos cosas anteriores, o si tiene una edad superior a la de poder producir huevos viables.
Ella es una mujer y tanto como las demás. No creo que una mujer sea más o menos mujer por tener sexo con hombres, mujeres, ambos o no querer sexo en absoluto. No creo que una mujer sea más o menos mujer por tener el pelo corto y gustarle el traje y la corbata, o llevar tacones de aguja y minivestidos, por ser negra, blanca o morena, por medir un metro ochenta o ser una personita, por ser amable o cruel, enojado o triste, ruidoso o retraído. No es más mujer por aparecer en Playboy o ser una esposa entregada, ni menos mujer por diseñar cohetes espaciales o dedicarse al boxeo. Lo que la convierte en mujer es el hecho de nacer en un cuerpo que, suponiendo que nada haya ido mal en su desarrollo físico (lo que, como ya hemos dicho, no impide que sea mujer), está orientado a producir óvulos y no a al esperma, a tener hijos en lugar de engendrar hijos, e independientemente de si ha hecho alguna de esas cosas o si alguna vez quiere hacerlo. La feminidad no es un estado místico del ser, ni se mide por qué tan bien se imitan los estereotipos sexuales. No somos las criaturas que ni el porno ni la Biblia dicen que somos. La feminidad no es, como escribió la mujer trans Andrea Chu Long, "una boca abierta, un gilipollas expectante, ojos en blanco, en blanco", ni somos una ocurrencia tardía de Dios, surgida de la costilla de Adán. Es evidente que las mujeres estamos sujetas a ciertas experiencias debido a nuestros cuerpos femeninos, incluidas diferentes formas de opresión, según las culturas en las que vivimos. Cuando los activistas trans dicen: "Pensé que no querías ser definido por tu biología", es un intento débil y transparente de prestidigitación lingüística. Las mujeres no quieren ser limitadas, explotadas, castigadas o sujetas a otro trato injusto debido a su biología, pero nuestro ser femenino está definido por nuestra biología. Es un hecho material sobre nosotros, como tener pecas o no gustarle la remolacha, ninguno de los cuales es representativo de todo nuestro ser. Las mujeres tenemos miles de millones de personalidades e historias de vida diferentes, que no tienen nada que ver con nuestros cuerpos, aunque es probable que hayamos tenido experiencias que los hombres no tienen ni pueden tener, porque pertenecemos a nuestra clase sexual. Algunas personas sienten firmemente que deberían haber sido, o desearían ser vistas, como la clase sexual en la que no nacieron. La disforia de género es una condición real y muy dolorosa y no siento más que simpatía por cualquiera que la padezca. Quiero que sean libres de vestirse y presentarse como quieran y quiero que tengan exactamente los mismos derechos que cualquier otro ciudadano en materia de vivienda, empleo y seguridad personal. Sin embargo, no creo que las cirugías y las hormonas cruzadas conviertan literalmente a una persona en el sexo opuesto, ni creo en la idea de que cada uno de nosotros tenga una nebulosa "identidad de género" que puede coincidir o no con nuestros cuerpos sexuados. Creo que la ideología que predica esos principios ha causado, y sigue causando, un daño muy real a las personas vulnerables. Estoy firmemente en contra de que se desmantelen los derechos y protecciones de las mujeres y las niñas para dar cabida a los hombres identificados como trans, por la sencilla razón de que ningún estudio ha demostrado jamás que los hombres identificados como trans no tengan exactamente el mismo patrón de criminalidad que otros hombres. y porque, independientemente de cómo se identifiquen, los hombres conservan sus ventajas de velocidad y fuerza. En otras palabras, creo que la seguridad y los derechos de las niñas y las mujeres son más importantes que el deseo de validación de esos hombres. Sinceramente espero que eso responda a tus preguntas. Es posible que todavía no estés de acuerdo, pero como espero que esto lo demuestre, estoy más que feliz de tener este debate.




21 de marzo de 2024

Los 4 de Velez

 

“Sé que cuesta entenderlo. Yo le llamo el “dispositivo victoriano”, que los padres se enteren, que la noticia corra, que el novio lo sepa, vuelve súbitamente recatadas a las víctimas.”

 



Carlos Balmaceda

15-3-2024

Acabo de leer los chats completos de la “víctima” de cuatro jugadores de Vélez, “abuso” ocurrido después del partido disputado con Atlético de Tucumán. 

Por si no están al tanto. El arquero Sebastián Sosa hace contacto visual desde el micro del equipo con una periodista deportiva de allí. La busca por las redes, se conecta por WhatsApp e inmediatamente la invita al hotel donde pernoctan. 

La mujer accede. 

Hasta aquí, el caso tal y como ocurrió en la realidad. 

La versión del abuso que se difundirá tres días después, y justo 24 horas antes del “Día de la Mujer”, sugiere una “violación en manada”, perpetrada por los cuatro jugadores que se hallaban en la habitación, e incluye la posibilidad de alguna sustancia puesta en la bebida que tomó la “víctima”. 

Lo que trasciende a través de los medios entonces, es lo que sigue: Sosa la invita al hotel, le dice que pase por el casino para que nadie la vea, que vaya directamente a la habitación 407, y que allí la estará esperando. Para su sorpresa, se encuentra con otros tres jugadores, no obstante, se queda allí, tomando una bebida alcohólica, presumiblemente ferné, que ella misma compró a instancias del arquero. Por la mañana, atontada, después de advertir que ha sido abusada, se va hacia su casa, le manda unos chats al arquero en los que le reprocha la situación originada, y presenta la denuncia. 

A esto le sigue el terremoto mediático, y la intervención del abogado de Sosa que presenta una estrategia completamente equívoca, y que en el “juego del prisionero” representa abandonar a sus tres compañeros y hundirlos, tratando de salvar la ropa de una acusación que lo involucra mucho más fuertemente que al resto. Habla de posibles “20 años” de condena, dice que su defendido no tuvo nada que ver, y de esa manera, quiebra todo posible frente defensista con los otros acusados. 

Ahora bien, cuando uno accede al contenido completo de los chats, la realidad es bien distinta. La mujer declara cosas como “estoy acostumbrada a estar entre varones”, cuando le preguntan si tiene otras amigas para llevar, contesta “casi todas mis amigas están en pareja”, aclara que tardará porque “como entenderás, me tengo que bañar” y lo remate con una carcajada, el mismo Sosa, el arquero, advierte que sus compañeros “no se van a desubicar”, y por supuesto, le da instrucciones para que nadie la vea, porque aquí, la gran falta y la estupidez cometida por estos muchachos, es hacer ingresar a la concentración, a su lugar de trabajo y en horario de trabajo (que va más allá del partido) a un extraño. Aunque fuera para intercambiar estampillas, ese acceso es una falta. 

Pero es ella quien aclara “ni loca quiero que me reconozcan”, porque sabe perfectamente que lo que está pactando es una cita, que el arquero no estará solo, que lleva alcohol como para que la situación en algún momento se acelere, y que además, insisto, ni siquiera irá con la camioneta del padre, sino que tomará un Uber, según dice, porque “me matan” si llegara a chocar, aunque muy probablemente, por sus propias palabras, tratará de evitar que alguien vea el vehículo en cercanías del hotel. 

Los chats “reveladores” que el 90% del periodismo difundió e interpretó dan cuenta del ya mencionado “reproche” al arquero, “que eso no se le hace a una mujer”, que “cuando me levanté tenía sangre en las piernas”, que “las sábanas quedaron manchadas de sangre”. Esos chats son un recorte del contenido total, con posterioridad al “hecho”. 

Y lo que surge del contenido completo es la reiterada pregunta de ella sobre si “el paraguayo usó o no forro” porque “voy a tomar la pastilla del día después” pero pide una y otra vez que le pregunte al compañero si usó forro o no. Sosa le responde que de todos modos la tome, que “primero ella, segundo ella y después ella”, es decir, la mujer era plenamente conciente de que tenía una relación, incluso menciona algo así como que perdió el control. 

Las palabras que sugieren el abuso se concentran en “no se trata así a una mujer”, y las menciones sobre la sangre, dato que, si no surge de las pericias, hasta podría no ser cierto. 

La nota de A24 en la que se difunden estos chats, incluso mencionan, aunque de un modo confuso, que ella habría dicho “y se creen que por esa miseria de plata yo me voy a callar”. 

Doy dos datos más que mi ojo de conocedor del tema quiere resaltar: al día siguiente de los hechos, un conocido le pidió amistad a la periodista por Instagram, el medio por el que Sosa la contactó, y sin ningún inconveniente, se la otorgó. Al parecer, en “el estado de shock” que estaba, que un perfecto extraño le pidiera amistad, no le resultó llamativo. 

El otro dato se desprende de la causa. La denunciante pidió una cámara Gesell, que habitualmente se usa con menores, pero que en los casos de falsas denuncias han plagado los procesos contra varones heterosexuales. Se aclaró que esa será la única instancia en la que participará del proceso. 

Esto, los que tenemos cierta experiencia en estas lides, lo conocemos bien. La idea de la “revictimización” es recurrente: no se le puede preguntar nada, ni repreguntar, no hacerle recordar absolutamente nada, así que la cámara Gessell, un mecanismo guiado por profesionales de por sí infectados por la ideología de género, fácilmente manipulable, que en los juicios de presuntos abusos a menores se ha usado arbitrariamente hasta el cansancio, vuelve a cumplir el objetivo de una imputación montada, además, por los medios. 

En su declaración, Lourdes afirma que “Me ofrecieron dos latas de cerveza y, luego, me preguntaron si yo hacía tríos o si estaba con mujeres. Les respondí que no, que no me atraía y que siempre que estaba con alguien era sólo entre dos. En ese momento, me ofrecieron fernet en un termo Stanley color blanco”. 

Es decir, va a un hotel, donde le advierten que habrá otros hombres, ella declara no tener ningún problema, le preguntan si hace tríos (¿cómo habrá sido el tenor de esa charla, cómo se llega a ese tramo?), pero hay más, “En este punto de la declaración, la mujer hizo una aclaración importante, según sus propias palabras: “Los jugadores hacían como que tomaban o directamente se pasaban el vaso y siempre iba para mí”.

Es decir, era plenamente conciente del engaño, pero seguía tomando. De allí que deslice que algo habían vertido en el recipiente. 

¿Y los chats posteriores? ¿Y la pregunta sobre el “paraguayo y el forro”? Hay algo que ningún periodista mencionará, y es cómo es posible que ante la inminente denuncia, cuando todavía tiene rastros de la “violación”, la mujer no vaya de inmediato a la comisaría, donde le harán todas las pericias, y allí no solo le darán una batería de remedios contra cualquier posible enfermedad, sino que además determinarán de quién es el ADN que encontraron en su cuerpo.

No. Esta mujer llama a su “entregador”, también posible “violador” y en tono sereno le pregunta por el tema del “forro”. 

Claro, los que pasen por aquí –absténganse los nuevos contactos y seguidores recientes de mencionar estupideces si desconocen por completo el trabajo que desarrollo-, pensarán, y con razón: ¿pero por qué la exposición pública, por qué la mentira, por qué la falsa denuncia, por qué atravesar un proceso judicial? De inmediato concluirán: “no, no es posible, esto pasó, fue cierto”. 

Claro, desconocen los casos de la falsa manada de Palermo, de la falsa manada de Pilar, de Junior Cabrera, Juan Matías Bongiovanni, Joshua Suazo, Luis Rodríguez, Franco, el huelguista de hambre mendocino, IC, que en breve tendrá que comparecer por una loca que lo acusa de haberla violado después de pedir explícitamente al grupo de seis personas con las que se hallaba que celebraran una orgía, y como solo dos le concedieron el gusto, a guisa de nada, porque sí, decidió que uno de ellos sí la había violado. 

Sé que cuesta entenderlo. Yo le llamo el “dispositivo victoriano”, que los padres se enteren, que la noticia corra, que el novio lo sepa, vuelve súbitamente recatadas a las víctimas. Al margen, estas sociedades han encubierto una enfermiza androfobia como para acusar de la nada a un varón, es decir, el mecanismo hegemónico tan de moda en estos tiempos y meneado hasta por el propio presidente en menciones a Gramsci, funciona de manera aceitada. El varón puede ser vapuleado, difamado, se le puede inventar un crimen porque sí. 

De hecho, esto ocurre en acusaciones de hijas a padres, como el caso de Nahiara, que se arrepiente y confiesa que ha mentido, que pretendía que su padre “fuera preso unos días” para que ella pudiera irse de parranda. Le salió mal. Su padre ha sido condenado a 13 años, y su salud nos dice que posiblemente no aguante mucho tiempo más en la cárcel. 

Podría nombrar luego todos los casos de docentes de nivel inicial, porque forman parte del mismo entramado, aunque los sindicatos docentes, colonizados en sus cabezas por la agenda de género sean incapaces incluso de defenderlos. Y ni los propios docentes puedan hacerlo. 

En fin, nada sorprendente para los que nos asomamos al tema, que seguirá, por lo menos en mis investigaciones y publicaciones, hasta que un día quizás, la sociedad despierte azorada por todo el daño que ha permitido.



https://www.facebook.com/carlos.balmaceda.58323/posts/pfbid0w9LEtjTTcCiz4m7M2TxnVA92n3yhkusFGwmjKtYQbqp3VL6ScY7BhPBUvFLgvWiXl

- - -

26 de diciembre de 2023

¿Se está cayendola mentira femirula?


"...Aquí, todos los medios que responden al capital financiero global definieron en horas lo que pasó aquel carnaval en Palermo. Es decir, para que quede clara la redacción, la totalidad de los medios, que se debaten entre ser claramente financiados por esa fracción parasitaria del capital y los que temen pasar por las horcas caudinas de sus “colaboradoras”, “editoras de género”, “cupo feminista”, silenciaron la verdad y dejaron que se impusiera esta mentira..."




Carlos Balmaceda

22-12-2026


DE 20 AÑOS A 6. SE VA A CAER


“La prueba clave fueron los múltiples videos de cámaras de seguridad que registraron todo el derrotero del grupo con la víctima durante nueve horas”, dice Vágina 12. Primera fake news. En realidad, la prueba que demuestra la inocencia de los acusados es un video de por lo menos tres horas de duración, que la youtuber Valentina Ortiz desmenuzó a conciencia, demostrando que no hubo ni violación ni cooptación de una presunta “víctima”.

 

Recordemos el caso: ocurrió el 28 de febrero de 2022, y la “víctima” había salido con un amigo a las 5 de la madrugada camino a Palermo Hollywood. Absurdamente, en la cadena de sinsentido de aquella noche que comparten por partes iguales “abusada” y “abusadores”, la mujer pierde a su amigo y decide quedarse en un local en compañía de desconocidos, con los que comparte charla, alcohol y sustancias ilegales. 

Luego, van a una plaza, y después, al auto de uno de los “abusadores”. Allí, alguno toca la guitarra, ya avanzado el día, lo que alerta y molesta a una panadera del lugar, de reconocida fama en la zona como mentirosa y estafadora, que decide llamar a la policía para informar de una “violación”. 


El video de Valentina muestra que la chica sale del auto cuando quiere, que de hecho se podría haber retirado de allí (aquí otra mentira de Vágina 12, que afirma que fue “retenida”) que incluso en algún momento de la jornada, son los panaderos los que la agreden, y que, desde el momento en el que es “cooptada”, la “víctima” está a su voluntad e incluso a su gusto. Previo a la estancia en el auto, será ella la que llevará la iniciativa para abrazar y hasta besar a uno de sus “violadores”, algo que desmiente lo que afirmará después, tal vez por consejo de algún abogado femirulo, acerca de su condición de lesbiana. 


En definitiva, la policía llega, detiene a los “autores” y a partir de allí se desata la cacería mediática más grande de la que se tenga memoria. Habrá marchas de mujeres cantando “como a los nazis les va a pasar…” lo que nos habla del desplazamiento politizado de los juicios por lesa humanidad, a casos de presuntos abusos, equiparando así la figura del genocida a la de cualquier varón, que según la terminología, aquí sí nazi del femirulismo, es desde que nace, un “hijo sano del patriarcado”. 


Eso será precisamente lo que dirá Elizabeth Gómez Alcorta, ministra de Mujeres y Coso, al otro día, y lo que fogonearán los medios de comunicación, que llegarán al extremo de convocar grafólogos para “descubrir” en la letra de los señalados sus rasgos más perversos. 

No será un dato menor la pertenencia de dos o tres de ellos a las usinas del femirulismo (uno era asesor de un bloque de concejales en Vicente López, otros dos pertenecían a la Universidad de San Martín, cuyas revistas insignia, Anfibia y Cosecha roja, están financiadas por George Soros, tal como lo informó detalladamente el periodista Conrado Yasenza), lo que volvió al caso paradójico y al mismo tiempo ayudó a los sectores opositores a embestir por este flanco al gobierno femirulo de Alberto Fernández. 


“La manada de Palermo”, como las de Florencio Varela, o la de Pilar, están inspiradas en la inicial “manada de Pamplona” o la de la Arandina, ambas de España, lugar donde se inicia la cadena de dislate y androfobia que hoy padecen en Argentina decenas de miles de varones. 


Aquí, todos los medios que responden al capital financiero global definieron en horas lo que pasó aquel carnaval en Palermo. Es decir, para que quede clara la redacción, la totalidad de los medios, que se debaten entre ser claramente financiados por esa fracción parasitaria del capital y los que temen pasar por las horcas caudinas de sus “colaboradoras”, “editoras de género”, “cupo feminista”, silenciaron la verdad y dejaron que se impusiera esta mentira. 


Las familias de los acusados fueron agredidas, perdieron sus trabajos, las repudiaron públicamente, gracias al movimiento totalitario que aquí bautizamos femirulismo, y, en nombre de esta gran venganza de género, estos muchachos pudieron haber perdido sus vidas por completo en la cárcel. 


Por supuesto que si hablamos de condenas, de situaciones que les dieron vuelta la existencia como una media, las consecuencias son de todos modos siniestras, pero para lo que veníamos viendo, este juicio, con una carga mediática abrumadora, termina con un desenlace casi alentador. 


Saquemos cuentas: de los seis, dos son condenados a seis años; dos, a uno y otros dos absueltos. 


Primera conclusión: según el veredicto, gracias a la prisión preventiva que se aplica siempre a presuntos violadores, como en este caso, víctima de falsas acusaciones, hay dos varones que cumplieron su condena hace un año, y dos que jamás debieron pisar ni el umbral de una cárcel. 


A Emanuel Suárez, condenado hace semanas a 12 años y medio de cárcel en Rafaela, le negaron la prisión preventiva, extendiéndola más allá de los dos años de rigor, aunque no había riesgo de fuga, e incluso se detalló la posibilidad de trabajar en un local contiguo a la vivienda de un pariente. 


A menudo, ladrones, narcos y hasta homicidas zafan de la prisión preventiva, pero los miles de varones arrastrados a la locura de género, no. 


En este caso, el relato inventado por la “víctima” y los medios, infló la noticia hasta el paroxismo, y entonces, la sociedad estuvo en vilo durante meses, ratificando así que no hay peor crimen que un abuso, lo que puede ser más o menos cierto cuando ocurre, pero no cuando lo que se produjo es una redonda mentira. 


El único rastro material recogido es el esperma de uno de los acusados, que, por otra parte, jamás forzó a la “víctima”. El absurdo llega a tal grado que a uno de los que se queda en la vereda tocando la guitarra, se lo consideró “partícipe secundario”. 


Ahora bien, si comparamos con algunos casos clásicos, las condenas para los que más duramente ha caído esta mentira sobre sus cabezas, son leves. Veamos por qué. 


- Luis Rodríguez, de Bahía Blanca, acusado por su hijastra de abuso (denuncia que tuvo que potenciar después de que en principio fuera desestimada y sumar a una prima que solo sería testigo) fue condenado a 20 años. 


- Lucas Puig, docente de nivel inicial absuelto en un primer juicio, fue condenado a 35 años en un segundo juicio. 


- Juan Matías Bongiovanni fue condenado a 10 años por dos acusaciones que solo se sostienen en un respectivo hecho único para las dos “víctimas” y que –de ser verdad, que no lo es-, se trataría de un abuso simple.

 

- Joshua Suazo, de Bahía Blanca, a 8 años, por una flagrante mentira que la propia “víctima” anunció que concretaría con bombos y platillos. 


Que con el carnaval mediático producido, marchas y agresiones a los familiares, este caso se cerrara así, indica que la mentira se ha empezado a caer. La querella pedía 20 años, la fiscalía, 13, y terminamos en una pena que en un año y medio más le permitirá a los condenados cumplir salidas transitorias. La mayoría, los otros cuatro, afuera hoy mismo, espero que para contar su verdad, a la que prestaré, si me lo permiten, oreja, difusión y apoyo. 


Se empezó a caer la mentira y no es por Milei, que entre sus 300 leyes derogadas cerró el culo, como el globalista de mierda que es, a todo lo que tenga que ver con el género.

- - -

Fuente: Carlos Balmaceda

- - -


6 de diciembre de 2023

Justicia Femirula...

 Justicia femirula ... pero la llaman, justicia "con perspectiva de género"

"Lo que empezó como una vendetta contra su madre, termina en esta condena criminal."


Carlos Balmaceda *

6-12-2023


Condenaron a Emanuel Suárez a 12 años y seis meses en Rafaela.

Lo que empezó como una vendetta contra su madre, termina en esta condena criminal.

Baste decir que las acusadoras, sus sobrinas, de 22 y 24 años, fueron interrogadas en cámara Gesell, y que la psicóloga interviniente declaró en el juicio que lo hizo a pedido de la fiscalía, aunque ese tipo de exposición -aplicada a mayores de edad- suele dar falsos positivos.

Aunque las dos conchudas mentirosas fueron a cada audiencia, opinaron permanentemente en redes sociales (una de ellas dijo que si aparecía tirada en una zanja, se trataría de su tío, como para asegurarse de que lo dejaran en prisión preventiva, algo que ocurrió, contra toda disposición legal durante dos meses) e hicieron una vida social normal en todo este tiempo, sin atisbos de trauma alguno, se decidió que no estuvieran ni un segundo en el tribunal, que no se les preguntara nada, ni siquiera en forma remota para no "revictimizarlas".

En chat de WhatsApp entre tío y sobrina y a modo de confidencia, la mujer confesó a su tío que postergó su "primera vez" porque se había peleado con el elegido.

Esta conversación, que demuestra que no hubo forzamiento, -como ella sostuvo-, a la edad de cinco años por parte de su pariente, fue interpretada como "primera vez fuera de las reiteradas violaciones".

Lo retorcido de la interpretación no explica por qué se lo contó justamente a su violador.

Según el relato, las violaciones se extendieron por años, incluso desde que Emanuel también era menor.

No hay consistencia en los lugares donde se habrían producido, hay contradicciones y no se explica cómo es que la madre del acusado, también imputada, no terminó involucrada en el proceso.

A Emanuel le robaron la posibilidad de ver crecer a su hijito, al que con suerte volverá a ver cuando sea un adolescente.

Este caso es uno entre miles, y fue determinado por la acción del femirulismo.

Cuando el domingo Alberto le calce la banda presidencial a Milei, no olvide.


* Carlos Balmaceda 

https://www.facebook.com/carlos.balmaceda.58323

- - -

4 de diciembre de 2023

El Mov. LGTB, Rusia y nosotros

 

"...Los K, socialdemócratas, progres y pseudoizquierdistas se hacen cruces por la presunta venta de órganos de Milei.

Pero nadie dice nada de la mutilación "voluntaria" de cuerpos de niños, alentados por la permanente propaganda de la teoría queer.

Hay clínicas de hormonización y hasta el PAMI ofrece implantes..."




Carlos Balmaceda

4-12-2023


Rusia prohibió el movimiento LGTB.


Aquí, en tanto, se otorga DNI y hormonización gratis a niños de 10 años.

Los K, socialdemócratas, progres y pseudoizquierdistas se hacen cruces por la presunta venta de órganos de Milei.

Pero nadie dice nada de la mutilación "voluntaria" de cuerpos de niños, alentados por la permanente propaganda de la teoría queer.

Hay clínicas de hormonización y hasta el PAMI ofrece implantes.

Como se ha dicho, Rusia prohíbe esta propaganda, no que cada cual sea en privado lo que desee ser. Esa libertad de elección se preserva.

Pero el caso es que Rusia no avala ni financia desde el estado estas conductas.

De manera similar, Milei dice "si querés percibirte canguro, hacélo, pero no con plata del estado".

Sin embargo, hay una notable diferencia entre ambas posiciones. Rusia lo hace desde la multipolaridad y contra la globalización, y Milei desde el sometimiento colonial a los dos ejes.

Solo se distingue superficialmente como lo han hecho otros "ultraderechostas" de pico, como es el caso de VOX, que no pudo evitar la avanzada femirula del PSOE, del que Unidas Podemos fue herramienta basal.

En el reparto de policía bueno y malo de Soros y Bannon, la "derecha" europea batió el parche sobre este aspecto cultural sin modificarlo.

Donde sí se ve una cerrada oposición y coherente defensa de la tradición y los valores familiares es en el nuevo eje multipolar: Rusia, China e Irán.

Pero volvamos a esta prohibición en Rusia, que implica considerar al movimiento LGTB, con toda justicia, equiparable a un grupo terrorista, tributario, sin duda del mandato y la financiación del capital financiero global.

- - -

Fuente: Facebook

- - -



14 de noviembre de 2023

ESI y ESTERILIZACIÓN ENCUBIERTA

Carlos Balmaceda

14-11-2023


Esto es una cartelera ESI en una escuela de Del Viso:



La vasectomía NO ES DEFINITIVA ni como se dice allí, permanente.


Pero en las clases de ESI enseñan que se puede hacer desde los 18 años Y EL ESTADO LA CUBRE.

Lo que no cubre el estado es la reversión.


Alguna vez conté que al escuchar esto en una clase de ESI, interpreté que se trataba de una ESTERILIZACIÓN ENCUBIERTA, a más de uno le habrá parecido conspiranoico.


Este volante en la cartelera de la ESI prueba que minga de conspiranoico. 

No solo que el estado no cubre la reversión sino que además se dice que es permanente.

La venden como un método anticonceptivo definitivo.

Estamos en manos de un poder fáctico global que pretende despoblarnos.

Empiecen a enterarse y anótense, si son dignos y sacan coraje de algún lado, en las filas de la resistencia.

- - -

19 de junio de 2019

Los dueños de la diversidad


Los dueños de la diversidad… y la necesaria resistencia. 
Por Facundo Martín Quiroga
POR KONTRA INFO · 19 JUNIO, 2019



Los campos científico, intelectual, cultural y académico, son el escenario de una disputa de la que el común de la sociedad parece no estar enterada, o bien se alimenta de sus destellos. Se trata de la controversia en torno al género, al feminismo y su influencia doctrinaria. En este artículo sostenemos que el sistema científico y académico nacional se encuentran bajo un asedio neocolonial en donde la punta de lanza globalista es el conglomerado de teorías reduccionistas socioculturales, que se encuentran condicionando de manera creciente la producción intelectual y académica soberana.


Las presiones a la ciencia en el norte global

Comencemos con un importante antecedente: el 30 de noviembre de 2018, el Doctor Colin Wright, en la revista Quillette (el artículo traducido al castellano, en el siguiente link: http://de-avanzada.blogspot.com/2018/12/negacionistas-evolucion.html), publicó una nota titulada “Los nuevos negacionistas de la evolución”. Se trata de una crítica muy sesuda a las teorías de género reduccionistas socioculturales que, aún cuando desde hace muchos años se vienen refutando de manera categórica, reproducen sin cambiar una linea, la teoría que Stephen Pinker denominó de la “tabla rasa”, que indica que los seres humanos llegamos al mundo como una página en blanco, que es completamente formateada por la cultura: ni los millones de años de evolución puramente biológica, ni los complejos acontecimientos intrauterinos, tienen la más mínima influencia en las conductas individuales. Es así como esta teoría le confiere una relevancia casi absoluta a las construcciones culturales, incluso llegando a medios de divulgación como la revista Nature o la National Geographic, que invitaban a abandonar toda definición de la sexualidad que tomase en cuenta a la biología por razones de corrección política y no por razones científicas.

Se llega de este modo a introducir el reduccionismo culturalista incluso en el ámbito de las ciencias naturales. Esta operatoria da cuenta de la influencia enorme y la capacidad de presión que ejercen los constructos nacidos en escuelas como el psicoanálisis o el posestructuralismo, que constituyen los endebles cimientos de la academia posmoderna francesa y anglosajona: conceptos tales como “el poder” (que -y esto es muy importante- jamás explican; el posmodernismo no aporta ninguna teoría convincente y/u original sobre el poder, sólo lo presupone, reversiona y reacomoda conceptos anteriores de otros autores como hace con Maquiavelo, Marx o Gramsci), el “discurso” (con el embaucador Lacan y su prestidigitación como vanguardia), “el patriarcado” (mezcla confusa de antropología y política -de ésta área proviene dicho concepto, que jamás debería haber salido de allí-, que se confunde con el concepto de división sexual del trabajo a niveles escandalosos), la “heteronorma” (otra invención simplificadora: no existe como mandato; emperadores y figuras de la historia política básica fueron homosexuales, lo que jamás les prohibió arribar al poder ni expandir sus dominios), se han popularizado de semejante forma que ya en el mundo académico suena a monstruosa herejía -no utilizamos este término por casualidad- criticar su lógica y su rigor.

Wright denuncia justamente la forma imprudente en la que estos conceptos son aplicados y reproducidos, al punto tal que investigaciones del campo mismo de las ciencias naturales e incluso las exactas, se ven contaminados por su presencia, y determinadas orientaciones investigativas con sus figuras científicas (como por ejemplo las investigaciones en torno al dimorfismo sexual y los factores prenatales) se ven silenciadas o se les quita presencia, o se les ridiculiza, lo que lo lleva a concluir que lo políticamente correcto condiciona de manera creciente el desarrollo independiente del campo científico. Ya son numerosos los ejemplos en todo el mundo de censura a académicos que siquiera osen señalar la importancia de las diferencias biológicas, incluso siendo ellas de un peso innegable al hablar de condicionantes sexuales en el desarrollo de, por ejemplo, enfermedades y tratamientos para combatirlas. El fundamentalismo de creer que los seres humanos somos exactamente iguales en cuanto a la conducta sexual y que las diferencias biológicas no tienen ningún peso ni en la contextura neurológica ni en la psicológica, ejerce una presión tan pero tan grande que científicos independientes ya están desarrollando canales de socialización alternativos que les garanticen que no serán perseguidos por el lobby posmoderno.

La imposición de una sola mirada en la academia y la ciencia locales

En cuanto a ciencia y academia se refiere, veamos algunos casos que confirman la llegada y reproducción de las teorías de género:
El CONICET, en lo que constituye su área de Ciencias Sociales (esto pasando por alto la discusión de si es necesaria o no la integración de este campo de estudios a dicho organismo) se estructura una ciencia dependiente cada vez más de los paradigmas de género; poco y nada se admite del hecho de que ni un sólo investigador que adscriba a estas tendencias haya sido desplazado ni negado en la continuidad de sus trabajos, siempre y cuando se traten de esta área y en términos apologéticos.

Tan es así que se ha elegido a un ferviente impulsor de las teorías de género y compromiso con la legalización del aborto en la Dirección de dicho organismo: El Doctor Mario Pecheny (compromiso comprobado también desde lo institucional y económico, tal como señala esta nota de El Disenso https://www.eldisenso.com/informes/el-extrano-caso-del-expositor-pro-ive-que-se-olvido-de-decir-que-trabaja-para-el-fabricante-de-los-aspiradores-manuales-para-abortos/). Interesante doble discurso de la militancia de género, que aduce vaciamiento, desfinanciamiento, y demás perjuicios, cuando en realidad lo que está ocurriendo es que el relato de género se solidifica y radicaliza cada vez más dentro de los claustros universitarios y las instituciones públicas de la ciencia.

Otro ejemplo del campo académico es el reciente lanzamiento de la Diplomatura de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (cuya Decana es ni más ni menos que Graciela Morgade, una de las máximas autoridades en tema género) en Educación Sexual Integral (http://novedades.filo.uba.ar/novedades/diplomatura-de-extensi%C3%B3n-en-educaci%C3%B3n-sexual-integral-esi-inscripci%C3%B3n-2019), que casi de inmediato rebalsó de inscriptos. Analizando el plan de estudios, es total su adscripción a las teorías de género, y no precisamente desde una mirada moderada.

El 20 de abril del año pasado se abrió una Subsecretaría de Políticas de Género dependiente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Recordemos que uno de los organismos de investigación en Ciencias Sociales más importantes del país es el Instituto Gino Germani, dependiente de dicha casa de estudios. Es muy escueta la información que se da de sus funciones, sólo que “la Subsecretaria viene a funcionar como un engarce entre los grupos de trabajo preexistentes en torno a feminismos, géneros y diversidad sexual y una mayor institucionalización”, según cuenta su Decana Carolina Mera (https://www.pagina12.com.ar/110932-crean-subsecretaria-de-genero-en-fsoc).

Estos son sólo algunos ejemplos ilustrativos de un operar que se está expandiendo desde hace ya algunos años en las Universidades Nacionales: creación de instituciones a su interior, financiamientos que no se explican (el Doctor en intolerancia Daniel Jones me bloqueó al ser interpelado respecto del mismo y la función de dicha Subsecretaría, más su apoyo a las políticas progresistas impulsadas por Soros), perspectivas que no dialogan de forma interdisciplinaria, autores que se citan entre ellos… esto ha dado pie a investigaciones muy legitimadas institucionalmente que llegan a posicionarse desde una mirada “de género” para con campos como las neurociencias (las barbaridades dichas por investigadoras tendenciosas como Lucía Ciccia o Mercedes D’Alessandro no tendrían cabida en ninguna institución científica competente de sus áreas) o las ingenierías. Y cada vez que uno lee los abstracts o algunos papers se da cuenta de que lo que justamente no hay en esos trabajos son, precisamente, neurociencias o ingenierías… ¡pero se publican como trabajos de dichas disciplinas!

El lobby de género en medios progresistas, con rockstars incluidas

Existe también una creciente articulación entre cátedras de género en Universidades Nacionales y producciones mediáticas con dicha perspectiva. Por ejemplo, el programa “TODES”, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, o “Caja de Herramientas”, de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

Siendo breves, y sin intentar cansar a los lectores, la cantidad de lugares comunes torpes e injustificables, pero fácilmente reproducibles y asimilables sobre todo por los adolescentes y jóvenes, que figuran en dichos programas, es enorme: el idioma por entero es machista, el patriarcado es la dominación de todos los hombres heterosexuales sobre las mujeres, la biología tiene prácticamente nula influencia en las decisiones de los sujetos sobre su conducta sexual, existen tantas identidades de género como personas en el mundo, la violación y la violencia hacia las mujeres son pura consecuencia de ese sistema omnipresente, la “cisheteronorma” es un mandato producto de las relaciones de poder masculinas, a las mujeres se les paga un salario menor por el mismo trabajo, la violencia de género es sólo del varón hacia la mujer, todo deseo sexual es pura y exclusivamente una construcción social… en fin, la lista podría extenderse casi infinitamente.

Lo injustificable, lo infame, es que estos contenidos son producto de Universidades, de casas de estudios en donde debería haber una problematización acorde al nivel de las mismas; todos estos lugares comunes son continuamente puestos en cuestión no por el sentido común, sino por pares, por intelectuales y científicos que no encuentran eco en los claustros, y mucho menos en los medios. Uno de los fines más importantes de todo esto es construir un sentido común en donde toda plataforma material y biológica que una al ser humano con algo que lo supera, sea descartada, que las infinitas posibilidades de autopercibirse y autotransformarse puedan convertirse en un derecho, desligando al sujeto, atomizado, frágil, de sus marcas identitarias, infinitos yoes en constante indefinición, que puedan ingresar en el mundo del capital global, bajo el engaño de una revolución inexistente.

Es de notar cómo, al compás de la construcción y reproducción de estos programas, numerosas Universidades invitan a grandes referentes de las teorías de género a charlas, conferencias, agitaciones varias. Sin pretender movilizar al tedio, invitamos a los lectores a que busquen en las redes las charlas que ofrecieron Beatriz (Paul) Preciado, María Galindo, Rita Segato y, sobre todo, Judith Butler, además de leer algunos de sus textos claves. Un “extraño” hilo conductor mueve sus discursos en dichas conferencias: una constante crítica a los estados nacionales, por un lado, y un no menos constante llamado a transnacionalizar el feminismo y las luchas de lo que llaman “disidencias sexuales”. Respecto de lo primero, se logra entrever esta articulación entre el intento de desprestigiar toda cultura nacional sustentada en un estado sólido (términos negativizadores como “criollismo” en Segato y las derivaciones a veces delirantes del análisis del panóptico de Foucault, juegan un papel muy importante en la producción teórica de género) y en cuanto a lo segundo, es de notar la constante alusión a una “marea” que busca generar una causa común que no tenga en cuenta frontera ni construcción de sentido nacional alguna. Interesante similitud con el capitalismo neoliberal globalista y transhumanista, gran prestidigitación manipuladora de consciencias, que moviliza a “les sujetes” a optar por las endebles definiciones de “mujer”, “LGBTIQ” o “disidencias” para luchar contra un simulado orden existente opresivo para con dichas minorías, cuando en realidad lo que se está haciendo justamente es reproducir el orden opresivo real, acabando con la potencialidad movilizadora de, por ejemplo, la argentinidad. Por algo se insiste tanto, pero tanto, en la transformación del lenguaje, en endilgar a una supuesta hispanidad patriarcal hasta la imposición de la estructura y la sintaxis del idioma.

Algunas figuras intelectuales y mediáticas como Roxana Kreimer (con quien, desde lo político y epistemológico tenemos profundas diferencias, pero su trabajo de divulgación de las críticas a las teorías de género es fundamental), o del campo del pensamiento nacional y popular como Nancy Giampaolo o Romina Rocha, esporádicamente realizan algunos aportes muy iluminadores sobre el discurso de género casi dominante al cien por ciento en todos, todos los medios, oficialistas, opositores, independientes (y peor, ¡en casi todos los medios comunitarios y populares!). Pero estos casos son contados con los dedos de una mano. Sería interesante que la militancia de género logre dar cuenta de cómo el grueso de la sociedad, lejos de adscribir a su radicalismo, se aleja cada vez mas de él. En este sentido, el lobby académico cumple ni más ni menos que el rol de trinchera y fuerza de choque. Claro que con muy jugosos financiamientos e influencia mediática.

El campo pedagógico en disputa

En torno a lo que ha sido nuestra experiencia en ESI, realizamos algunas apreciaciones del campo educativo en Formación Docente y talleres para la comunidad, que, en última instancia, es lo que más nos interpela: la perspectiva o enfoque de género es un paquete de estrategias pedagógicas, lecturas sesgadas de la realidad, y conspiranoia feminista validada por mera retórica. No estamos diciendo que no se deba construir ningún conocimiento con dicha perspectiva, el problema es que justamente no se construye, sino que se absorbe, y se busca generar asimilación automática. Gran parte del contenido de la ESI es precisamente administrado con una nula problematización de la rigurosidad de sus categorías, no hay un sólo momento que uno haya protagonizado (habiendo formado parte de un equipo de construcción de dichas dinámicas, y lo enfatizamos lo suficiente: fuimos protagonistas de dicha construcción, hablamos con conocimiento teórico y experiencia práctica) de talleres, o capacitaciones, o reuniones, en donde se hable con contenidos actualizados, con revisión de pares, con autocrítica respecto de la forma de interpelar a estudiantes y familias. Y, nuevamente para peor, cada vez es mayor la incidencia de agrupaciones no docentes en dichos talleres.

Uno de los principales errores que noto es la confusión entre contextos de explicación y de justificación: inmediatamente uno explica -siempre en pequeños grupos o con algún colega al paso- las importantes diferencias psicológicas y neurológicas entre sexos (por ejemplo: que las mujeres tienen desarrollados mecanismos de apego que condicionan -no determinan- sus elecciones de carrera, algo además profusamente demostrado por trabajos que aún no pueden refutarse de parte de los estudios de género), automáticamente esas explicaciones se perciben o son entendidas como justificaciones del machismo, la violencia, la violación, y un largo etcétera. Son muy comunes no sólo en medios de comunicación escuchar frases como “vos defendés a los violadores”, “vos querés que la mujer se quede en la casa”, o “querés obligar a las mujeres a ser madres”, y demás. La ignorancia que se tiene de autores como Simon Baron-Cohen, Stephen Pinker, Heléna Cronin, David Buss, Robert Trivers, Marta Iglesias Julios, y un enorme etcétera, es absoluta; repito: absoluta. Y cada vez que se los cita, que se los toma como referentes científicos de innegable peso (invitamos nuevamente a los lectores a acercarse a sus ideas, darán cuenta de la enorme importancia de conocerlos), las reacciones de difamación, de agresión, de ataque a la persona, son automáticas, y precisamente en ese automatismo queda plasmada la eficacia del adoctrinamiento. El problema es que el campo académico, el científico y, obviamente, el pedagógico, deberían estar resguardados de dichos deslices.

La cantidad de grupos que, sin experiencia docente, provenientes de la militancia, se están encargando de realizar talleres de Educación Sexual Integral con “perspectiva de género” en todos los niveles, e incluso sacrificando espacios curriculares como Historia Argentina, es enorme. Ellos aducen que se realizan, nuevamente, por la falta de una política nacional de ESI, lo que es absolutamente falso: El Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD) ofrece cursos sobre ESI con dicha perspectiva de una manera profusa en su página, esto sin mencionar la enorme maquinaria de propaganda de la ESI y la diversidad sexual de ciudades como Buenos Aires o Rosario y sus Ministerios de Educación. De hecho, en proporción respecto de todas las demás temáticas, es la de mayor cantidad de capacitaciones del INFoD. La falacia de la militancia feminista salta a la vista al dar cuenta de que ni un sólo curso de capacitación se ofrece en, por ejemplo, enseñanza de Historia Argentina.

Como decíamos más arriba, analizando las bibliografías de los programas de capacitaciones en ESI, podemos observar que la perspectiva de género es omnipresente, sin presentar un sólo autor o autora de perspectiva crítica, ya sea desde la visión evolutiva o desde la geopolítica, o simplemente desde visiones informadas científicamente que no sean del consenso de género. Eleonor Faur, Laura Fainsod, Graciela Morgade, Rita Segato, por sólo mencionar algunas autoras (todas ellas con una postura fervientemente opositora al gobierno de ocupación macrista, es decir, más doble discurso), son la lectura obligatoria de todos y cada uno de dichos planes. Tanto se habla de interdisciplinariedad… ¿por qué no se puede abordar, por ejemplo, la problemática del aborto como derecho y el globalismo antinatalista tan en auge desde las usinas coloniales? Y no necesariamente podemos remitirnos a autores tildados falsamente de reaccionarios, como los mencionados más arriba; simplemente podemos invitar a los estudiantes a leer las páginas 18, 19 y 20 de Las venas abiertas de América Latina, ya que tan “de izquierda” nos asumimos…

En abril de este año quien suscribe publicó una nota de crítica a la ESI tal cual está planteada y reproducida hasta el hartazgo (https://kontrainfo.com/una-critica-a-las-teorias-de-genero-que-subyacen-a-la-esi-por-facundo-martin-quiroga/). En ella se desarrollan algunos de los puntos flacos de la ESI a la luz de los descubrimientos en psicología evolucionista, antropología biológica y neurofisiología, sin mención a postura religiosa o moral alguna, mencionando que quien suscribe se asume agnóstico. Se ha socializado a varios sitios de redes sociales de ESI, incluso a autoras como Morgade, Ciccia y demás. Aún no ha habido respuesta alguna.
Conclusión… dialogar, pero sin dejar de resistir


En el contexto del desarrollo científico global, se reconoce desde hace tiempo que quien no desarrolle un conocimiento progresivo en las disciplinas conocidas como STEM (Ciencia, Ingeniería, Tecnología y Matemáticas, por sus siglas en inglés), quedará rezagado en el juego geopolítico. Nos seguimos preguntando si no se percibe como una acción de colonialismo epistemológico el hecho de que tan profusamente se promocionen dentro de los campos abordados en esta nota las teorías de género, el feminismo en todas sus variantes, la teoría queer… Hacemos un llamado a la reflexión y a la autocrítica a quienes se dedican religiosamente a expandir la doctrina de género utilizando las instituciones públicas como cabeza de playa. No estamos en contra de la problematización de las relaciones de opresión, o del posible contenido misógino que puede emerger de las mismas, estamos en contra de la difusión de contenidos sesgados, y también estamos bastante hartos de los mecanismos de defensa ad hominem de parte de la militancia. Los invitamos, vengan, dialoguen, pero para lograr ese diálogo constructivo es necesario dejar de confundir contextos de explicación y justificación, y pensar en la integridad y complementariedad de los saberes, para que, a expensas de las ciencias e ingenierías nacionales y soberanas posibles y potenciales, deje de desarrollarse la única ingeniería que le importa al globalismo: la ingeniería social.

Fuente: kontrainfo
- - -