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7 de junio de 2017

Un periodista olvidado

En el día del periodista, recordando al hombre que le puso el nombre a una época.
“No hay ningún periodista argentino que no haya querido escribir su necrológica. Pero no hay ningún periódico argentino que haya querido recogerla. Este silencio que ha habido para la muerte de José Luis Torrres, prueba simplemente que murió en su ley. Esto es lo que se llama aquí 'libertad de prensa'. Libertad de los intereses antinacionales y antipopulares, para impedir que tenga medios de expresión lo nacional  y popular”
Arturo Jauretche


JOSE LUIS TORRES (1901-1965): EL FISCAL DE LA DECADA INFAME
por Alberto Buela 




Se destacó por su producción de denuncia en torno a los grandes negociados que signaron la, bautizada por él,  Década Infame. Y en el orden ideológico es el fundador junto con su entrañable amigo y compadre Carlos Montenegro(1904-1953) del nacionalismo anitimperialista hispanoamericano. Y así como el pensador boliviano fue el teórico del Movimiento Nacionalista Revolucionario, Torres lo fue del GOU y del golpe de Estado de 4 de junio de 1943.

La Gran Prensa internacional, los mass media diríamos hoy, (la nacional es un epígono de ella) tiene dos armas contundentes: una, la propaganda mediante la cual vende lo que quiere, crea arquetipos de hombres e insufla ideales que solo benefician al poder financiero que las sustenta. La otra es el silencio. Silenciar la denuncia que la afecta, omitir una noticia que la daña, ignorar la voz de un hombre que dice: lo que todos quieren decir. Es esta última la mejor arma, la más poderosa de las dos.

Así, en el momento de la propaganda la Gran Prensa se mueve con soltura, con agilidad, es el momento del ataque a las conciencias, de su manifestación y consecuentemente, de idiotización del lector. En el segundo momento, el del silencio, ella se halla abroquelada. Ha sido afectada en su poder. Le han cortado algún tentáculo. Su detractor no ha podido ser sobornado de ninguna manera, pues él es un hombre con principios y que vive en función de un ideal. Luego, hay que evitar que se lo conozca, pues reconociéndolo, sus principios y sus ideales se tornarán peligrosos para el statu quo reinante, hoy expresado a través del llamado pensamiento único y políticamente correcto.

Es este, sintéticamente, el mecanismo de los embaucadores de conciencias y  José Luis Torres  con sus vida y su muerte, es un ejemplo irrevocable de lo que este enfrentamiento acarrea. Sobre él escribió Arturo Jauretche: “No hay ningún periodista argentino que no haya querido escribir su necrológica. Pero no hay ningún periódico argentino que haya querido recogerla. Este silencio que ha habido para la muerte de José Luis Torrres, prueba simplemente que murió en su ley. Esto es lo que se llama aquí “libertad de prensa”. Libertad de los intereses antinacionales y antipopulares, para impedir que tenga medios de expresión lo nacional  y popular”(1).


Vida y obra de Torres

Nació en la ciudad de San Miguel de Tucumán el 21 de enero de 1901, fue su madre una mujer de condición humilde, siendo su padre un ingeniero del ferrocarril, Domingo Torres, que lo reconoció como hijo. Sus estudios llegaron a cuarto grado del colegio primario, lo que habla a las claras del carácter autodidáctico de su formación.

“Ya a los 14 años, recuerda la segunda señora de Torres, se unió a la acción anarquista para realizar la primera huelga violenta en el Ingenio Ledesma de Tucumán, a fin de conseguir el salario de 3 pesos para los obreros del surco”.

Al tiempo comienza a trabajar para el periódico tucumano El Orden. Es allí donde aprende el oficio de periodista y desde donde empieza, ya a los 18 años, su primera campaña periodística contra los que serán sus enemigo de por vida: la oligarquía maléfica y los perduellis, como los identificará años más tarde en libros homónimos.

Pasados los 20 años se trasladó al norte donde contrajo enlace con una mujer del lugar de quién tuvo la menos un hijo, Domingo. Ahí, nos cuenta Torres “En Salta y Jujuy fui director de diarios, obrero de ingenio, motorista de automóviles de alquiler(tachero, diríamos hoy), y siempre por temperamento, por vocación y por deber, agitador de rebeldías" (2).

Enviudó relativamente pronto, hecho que lo movió a retornar a Tucumán. De allí en más su figura comienza a adquirir dimensión política propia, y así lo vemos en 1932 cumpliendo funciones de ministro de gobierno de Juan Luis Nogués, quien a juicio de un oligarca de la talla de Juan Simón Padrós:  “Renunció a la tradición legada por sus mayores, junto con su sangre y su apellido”. Y ello por qué. Porque Nogués y Torres como su ministro, llevaron a cabo el único gobierno de provincia que defendió la autonomía federativa de la misma contra la voluntad inconstitucional del testaferro Agustín P.Justo y su patrón el requeteoligarca  Centro Azucarero Tucumano. Este enfrentamiento motivó la intervención de la provincia ante el silencio cómplice del Congreso de la Nación.

Después en 1933, el que va a ser reconocido como El fiscal de la década infame,  viaja a Buenos Aires donde se radica definitivamente, pues consideraba que “la cabeza de la hidra estaba aquí” Al viajar a Buenos Aires, cumplidos los 32 años, Pepe Torres ya está formado y la influencia del nacionalismo porteño y oligarcón es casi nula. Su nacionalismo fue siempre de Patria Grande, debido sobre todo por sus contactos permanentes con lo que fuera para nosotros el Alto Perú, esta vinculación existencial con la América profunda lo hizo el más americano de los hombres de su generación por lo que se emparenta mucho con Manuel Ugarte, un hombre de la generación anterior. Esto me trae a la memoria una anécdota: “No, Sandino no es comunista, como dice la propaganda yanqui, Sandino es nacionalista como nosotros”. Era la voz áspera de un hombre gravemente enfermo que había dado su vida y sus bienes(de pobre que era fue a parar al osario público) por su patria y por su pueblo. De la mano de Pepe Taladríz el hermano de Domingo el imprentero del nacionalismo peronista estaba ahí parado, inmóvil, un joven de escasos 17 años conmovido por la situación y las denuncias que salían a borbotones de la boca de ese viejo gruñón. Ese hombre era José Luis Torres y era la primera vez que lo vi allá por 1963.

Comienza con su llegada a Buenos Aires su período más fértil y combativo, pues junto con las denuncias del negociado de la venta de tierras de El Palomar (origen de la fortuna de Roberto Noble y de Clarín); de la estafa de la conversión de la deuda pública externa de la provincia de Buenos Aires en 1935; del Instituto Movilizador; de la ley de Coordinación de Transportes; de los monopolios del gas y teléfonos, hace campaña periodística contra la CADE , el grupo Dreyfus, el engendro de creación del Banco Central por parte de Inglaterra y la denuncia de la Banca Bemberg , prepara el clima de lo que él llamaba la Revolución Nacional de 1943 y el posterior gobierno del General Perón.

En cuanto a su vida privada, el hecho más significativo por esa época es su enlace en 1940 con Brígida Sal que lo acompañará hasta el resto de sus días y de quien tendrá una hija que agregará alegría a su carácter ya jovial. En una carta desde Mar del Plata fechada el 26-12-74 la viuda nos contará que “vivo prácticamente en la casa de mi hija ayudándole a manejar los mellizos”.

Si bien en el 43 publicó su primer libro Algunas maneras de vender la patria, es recién en el período que va del 43 al 53 donde Torres halla relativa tranquilidad para dejar por escrito sus experiencias, luchas e ideales. Así, Los perduellis (1943), La Década Infame (1945), La Patria y su Destino (1947), Seis Años después (1949), Nos acechan desde Bolivia (1952), La Oligarquía Maléfica (1953) son algunos de los títulos más salientes de su producción.

Pero José Luis Torres no es un hombre de partido sino de la Nación y ante la burocratización del peronismo, compuesta por esa camándula de adulones y alcahuetes que siempre rodearon a Perón, alzará nuevamente su pluma, o colaborará con sus pocos ahorros, en defensa de los intereses nacionales y populares.

Es por lo demás conocida la colaboración desinteresada que prestó al gobierno de Perón, quien incluso más de una vez lo mandó llamar a fin de que lo informara sobre temas de vital importancia para el país. Es plausible que haya sido Torres, quien redactó el borrador de la proclama del GOU del 4 de junio de l943, habida cuenta que era Perón quien lo visitaba junto a otros oficiales en su casa de la calle Perú casi Independencia.

Con posterioridad a la revolución del 55 edita la revista Política y Políticos, que tenía como leyenda “ni con unos, ni con otros”, de la que logran salir ocho números hasta que es cerrada por orden del almirante Rojas. En ella Torres, que era su único redactor y escribía con estilos diferentes para darle mayor relieve, estigmatizó la revolución triunfante desde todos los ángulos, bautizándola como “revolución fusiladora”, nombre con que años más tarde se la identificó definitivamente. Es éste, otro de los rasgos del “Loco Torres” como lo llamaban sus amigos, el poder sintetizar en un nombre preciso y apropiado hechos, personas y épocas. Así, a él se debe la caracterización de “Década Infame” al período del 32 al 43; “Oligarquía maléfica”, al sector social de mayor recursos que se enriqueció a costillas  del pueblo en ese período y “Perduelio”, al aparato financiero y legal montado por los enemigos internos de la patria para su liquidación.

Clausurada la revista viaja a España, pues sostenía que: la cabeza de la hidra está en Europa y yo tengo que ir a cortarla allá. Se entrevista con   Pío Baroja, el inconformista ibérico autor del inhallable ensayo Comunistas, judíos y demás ralea.

Sin embargo, a los dos meses, él que había sido un hombre todo vigor y dinamismo, regresa desanimado y sin fuerzas. Ya había comenzado a desarrollarse la larga y penosa enfermedad que le resultará mortal. Y así, mostrando un desinterés total, confiesa: Como Carlos Guido Spano, me corto la coleta y me meto en la cama a leer. No escribo más.

Luego de casi una década de oscuridad y silencio, fallece en Buenos Aires, el 5 de noviembre de l965, en la pobreza más absoluta. Sus amigos entre ellos Pepe Taladriz, realizan una colecta para comprar el cajón. Sus restos descansan en el osario público del cementerio de la Chacarita.

Mas, como el mismo lo previera, no murió del todo, pues “Hasta después de muerto ha de prolongarse en el tiempo la consecuencia de mi esfuerzo”.



1.- Jauretche, Arturo: periódico “Prensa Argentina”, Bs.As. 5-11-65.-  
2.- Torres, J.L.: La Década infame, Bs.As., Freeland, 1973, p. 26.-

Fuente: tsunamipolitico

5 de junio de 2016

Los medios de comunicación como productores de sentido


Por Alberto Buela
Martes 15/03/2016


Hay dos clases de ignorancia, enseña Sócrates al bello Alcibíades: una consiste en creer saber lo que no se sabe y otra, en no saber algo y darse cuenta de ello. Esta última es la que nos permite avanzar en el conocimiento de uno mismo y de las cosas y la primera nos transforma en necios.

El no saber y creer que se sabe es lo que produce el error y la equivocación, mientras que el no saber algo y darse cuenta lo evita pues preguntamos al que sabe.

La hegemonía que ejercen sobre nuestras conciencias los mensajes mediáticos nos han transformado en necios pues, a diario, veinticuatro horas sobre veinticuatro, nos convencen de cómo se piensa, qué se piensa, dónde se piensa, quiénes piensan y para qué se piensa.

Hoy el hombre cree saber lo que no sabe e ignora lo que debe saber. Así, cree saber que fueron seis millones los muertos en los campos de concentración cuando esa cantidad de hebreos no había en toda Europa e ignora el holodomor ucraniano del 33 al 35 que dejó diez millones de muertos cristianos. Claro está, ningún mass media nacional e internacional lo afirma. Los presstitutes al tener el opresor internalizado no hablan de eso.

Existe un discurso mediático en donde los buenos son los negros[1], los gays, los judíos, los indios y las mujeres delgadas,—relativismo de los valores—y los malos, todos los otros. Hoy el ranking de los malos los encabezan los fundamentalistas islámicos, luego los narcotraficantes colombianos y mejicanos, después los patriotas que defienden su identidad cultural ante la homogeneización mundial, y más atrás los heterosexuales, los cazadores de ciervos, los fumadores, las mujeres gordas y los católicos de sólidas convicciones. El Papa es aceptado en tanto y cuanto sostenga dentro de su devaneo ideológico tesis no católicas (la anulación del celibato, la ordenación de mujeres, la eutanasia selectiva, la admiración por los gays, la inseminación de las mujeres solteras, que todas las religiones recen al mismo Dios, la construcción de una ética mundial y cosas por el estilo). Pero cuando afirma que “el aborto es un mal absoluto”, eso no sale publicado.

La producción de sentido de los mass media radica en la selección e interpretación de las noticias que realizan a diario. Nunca la inauguración de un puente o un hospital en Bolivia, pero siempre la insulsa primaria de las elecciones en USA. Siempre un cura pedófilo, pero nunca un rabino.

El círculo mediático de producción de sentido funciona así: se lanza una idea, por ejemplo en estos últimos años, se condena al asesinato de las mujeres (femicidio), que luego es recogido por el discurso de los políticos como un topos insoslayable. Posteriormente se crean ONGs y organismos del Estado reivindicando ese objetivo, que terminan recaudando dinero público y privado, parte del cual será invertido como propaganda en los propios medios.

Hoy los periodistas, sobre todo los locutores radiales y 
televisivos son los verdaderos filósofos de este tiempo

¿Quiénes son los instrumentos de este círculo mediático?: los periodistas, esos analfabetos locuaces, que no paran de hablar de lo que no saben. Hoy los periodistas, sobre todo los locutores radiales y televisivos son los verdaderos filósofos de este tiempo. Los que tienen respuesta para todo y para todos. Eso sí, siempre la respuesta es una respuesta única, la producida de antemano por los mass media que los emplean. Los analfabetos locuaces como los futbolistas son los nuevos esclavos, así unos venden su alma (conciencia) y otros su cuerpo (su primera juventud).

De modo tal que hoy y desde hace más de medio siglo, el discurso político es el producido por los medios de comunicación y no por aquellos que dicen gobernarnos. Se ha producido una subordinación del discurso político al discurso mediático, de los políticos a los periodistas y de estos, verdaderos presstitutes, a los medios donde trabajan.

En Argentina existe un ejemplo emblemático que es el del diario Clarín. Este medio nació allá por el año 1945, como nos enseñara nuestro maestro, el tucumano José Luis Torres (1901-1965)[2] en su denuncia del negociado de las tierras públicas del Palomar realizado por Roberto Noble, entre otros, que compraron a 10 centavos y vendieron a 100 pesos el metro. Con ese dinero, más el apoyo de la masonería y del partido socialista liberal independiente, fundó el diario. Su norma fue “liberal en economía y de izquierda en cultura”. A mediados de los años 50 recibe el espaldarazo de Rogelio Frigerio, un ex miembro del partido comunista, que se transforma en el Deus ex machina del futuro presidente Arturo Frondizi, también antiguo PC, con lo cual el diario Clarín comienza una carrera ininterrumpida de negocios con el Estado argentino que llega hasta el primer período de gobierno de Kirchner. Este rompe con el diario cuando no acepta su demanda de cederle el 15% de su propiedad. [3] Kirchner murió, su mujer pasó al desván de la historia o de la histeria y Clarín está hoy vivito y coleando con el nuevo gobierno de Macri, que cumple al dedillo con su ideario ser liberal en economía y progresista en cultura.

Este ejemplo vale, urbi et orbe, para todos los grandes medios de comunicación, que puestos en funcionamiento por un aporte importante de capitales, sumandos a la construcción de un discurso único, utilizando el mismo tipo de agentes y mecanismos, para la instalación en el poder político de agentes que sean obedientes a sus demandas o propuestas, terminan formando un poder hegemónico, prácticamente, incontrastable.

Hoy es imposible hacer política sin el apoyo de los medios y menos aún en contra de ellos. Inmediatamente se es marginado a través de la campaña del silencio, no publicando nada sobre uno. En el supuesto caso de que el agente político, cultural o social, lograra trascender, es de inmediato demonizado a través de la reductio ad hitlerum  u otras falacias ad hominem.

En definitiva, lo que ha logrado este poder mediático hegemónico es que el hombre deje de pensar con cabeza propia a través la introducción en su conciencia de prejuicios y preconceptos que lo logran extrañar de sí mismo, de su historia y de su ethos nacional.

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Publicado este artículo al otro día salió en las redes la siguiente noticia: “El Papa Francisco recordó hoy a las cuatro Misioneras de la Caridad asesinadas el pasado viernes en Yemen. Aseguró que son mártires de la indiferencia y deploró el silencio de la prensa sobre esta tragedia”

[1] Lo de los negros viene de Borges cuando se quejaba que sus libros no eran traducidas en los Estados Unidos porque siempre tenía que haber un negro. Eso es lo política y culturalmente correcto y los mass media se mueven unívocamente en esa dirección.

[2] Cfr. Algunas maneras de vender la patria (Buenos Aires, varias ediciones y editoriales). La última Ed. Docencia, Bs.As. 2013

[3] Néstor Kirchner inauguró en Argentina la corrupción estructural que vino a reemplazar a la vieja corrupción por cobro de comisiones indebidas (cohecho o coimas), pues en lugar de limitarse a cobrar comisiones buscó y logró participaciones en las empresas beneficiadas por su influencia al momento de hacer un negociado.


18 de septiembre de 2014

LA ABOLICIÓN DE LA REALIDAD


 Alberto Buela (*)

En estos días nos llegó un artículo de uno de los más grandes pensadores de la España contemporánea, el controvertido Sánchez Dragó, quien entre otras cosas utiliza la expresión abolición de la realidad.

La verdad es que la expresión nos impactó. Tanto por la fuerza como por la plasticidad de la misma.

La abolición de la realidad quiere decir la negación del ser de las cosas, la negación de “lo que es y existe”. Y esto es lo que están haciendo los gobiernos catalogados como progresistas en Nuestra América: la América criolla, la América española, la América de nuestros ancestros.

Es que el progresismo, cuyo método es la vanguardia: siempre delante de lo que sea no importa cómo ni de qué se trate, crea una realidad discursiva que se da de patas con la realidad como tal. Esto ya nos ocurrió con el ilustrado Rivadavia, quien en 1826 alumbró al estilo de París las primeras 15 cuadras de la, entonces, aldea de Buenos Aires, y en la cuadra 16 las jaurías de perros cimarrones se comían a los viandantes.

La quintaesencia del progresismo está señalada por Sánchez Dragó en la figura de un compañero de Lenin, Piatakov, a quien se debe esta frase extraordinaria: "Si el partido lo exige, un auténtico bolchevique está dispuesto a creer que lo negro es blanco y lo blanco negro.” Esto mismo, salvando las distancias, se produce con el kirchnerismo en Argentina. Una exigencia de Cristina es una orden para abolir la realidad.

El totalitarismo democrático consiste en eso, consiste en decirle al pueblo que allí donde ve negro es blanco y obligarlo no solo a repetirlo, sino lo que es peor que repetirlo, a creerlo.

Flor de la V
¿Y ésto que es?
En estos días se ha desatado una polémica mediática entre un periodista del régimen, Jorge Lanata, y los periodistas de Piatakov, que son la mayoría de los analfabetos locuaces que inundan la radio y la televisión argentina. Así, Lanata dijo sobre un travesti al que el gobierno le otorgó un documento de identidad como mujer, que: tiene pito. Y los periodistas del gobierno saltaron todos como leche hervida sosteniendo que es un racista y un homofóbico, cuando en realidad, Lanata dijo, habló de lo que es y existe, que: el travesti tiene pito. Es decir, que la abolición de la realidad encuentra aquí su más profunda confirmación.

En una palabra, no se puede decir lo que es y existe: que un travesti tiene pito porque la abolición de la realidad pregonada por el progresismo nos dice y exige que afirmemos que: un travesti es una mujer. Aun cuanto todos sabemos que no lo es.

Un gran pensador alemán, más literato que filósofo, Teodoro Haecker, afirma que si Occidente sigue viviendo es gracias a lo que queda del ordo romanorum, del orden de los romanos y de sus instituciones, una de las cuales y, principalísima, es la familia. Hoy Occidente está en una campaña salvaje de disolución de esta institución. Y a ello colaboran los Orientales enquistados en Occidente, para los cuales tanto la filosofía griega como el derecho romano son incomprensibles. Es más, deben ser destruidos. Estos orientales, venidos de los más diversos puntos del Asia, se han constituido en la conducción de Occidente, sobre todo en la conducción del primer Estado mundial como lo son los Estados Unidos de Norteamérica.

La abolición de la realidad va acompañada de una estética, absolutamente antitética, con lo que se ha entendido por Occidente. La estética de la primacía del rojo (la sangre) y el amarillo (el oro) por sobre el blanco (la pureza), el verde (la esperanza, el labor improbus) y el negro (los pesares).

Esta abolición de la realidad hace exclamar al presidente del CARI (Consejo argentino para las relaciones internacionales) que el peligro para la humanidad son los terroristas árabes de Hamas  y no los bombardeos indiscriminados del Estado de Israel sobre la población civil e indefensa de los palestinos. Masacre y no guerra que va a llegar, como sucedió cuando Hitler estaba en la plenitud de su poder, hasta donde llegue la voluntad del gobierno israelí.

Así la realidad nos está diciendo hoy, que los muertos son los árabes pero la abolición de la realidad nos dice que las víctimas son los judíos.

Volviendo a nuestro país, la realidad nos dice que tenemos un 30 % de inflación anual, que tenemos 8000 muertos por accidentes automovilísticos, que padecemos 12.000 asesinatos por año, pero la abolición de la realidad nos dice que  la inflación no existe, que los muertos por accidente son casuales y que la inseguridad es una sensación.

La abolición de la realidad nos hace bailar y danzar en la cubierta del Titánic, en la inconciencia propia de aquellos que no tienen botes, mientras que los negadores de la realidad (los personajes que usufructúan del poder y del gobierno) ya tienen puestos sus salvavidas. 


(*) arkegueta, aprendiz constante
buela.alberto@gmail.com
www.disenso.info

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29 de mayo de 2014

EL ENEMIGO HISTORICO DE HISPANOAMERICA ES EL ANGLO SAJON


Entrevista al Filosofo Argentino Alberto Buela.
Para Tribuna De Europa


Me gusta comenzar por los orígenes. ¿Dónde naciste y de dónde procedían tus familias paterna y materna?

En la ciudad de Buenos Aires, en el barrio tanguero del arrabal porteño de Parque Patricios, pero a los días de nacer me llevaron al campo en los pagos gauchos de la Magdalena, de modo que me crié como un orillero, mitad en el campo y mitad en la ciudad.

Alberto Buela

Mis ancestros son todos argentinos de origen español. De los Lamas, que es el apellido de mi madre, sabemos que eran gallegos, pero de los Buela no sabemos nada. En el libro de Fernández Burzaco Apellidos del virreinato del Río de la Plata ya figura pero no dice de la región que es. Tengo un homónimo que se llama Alberto Buela y es el tesorero de la municipalidad de Montevideo en Uruguay y él tampoco sabe nada. Estando en España encontramos Buela en Barcelona, Vasconia, Galicia, en Asturias hay una “Casa Buela”, en Andalucía y varios en León.

Otros estarían tristes por no conocer con precisión sus orígenes pero nosotros estamos satisfechos porque es una prueba más de nuestra tesis que los genuinos pueblos originarios de América no son los aborígenes, como afirman los indigenistas, sino nosotros: los criollos que, como decía Bolivar, no somos ni tan españoles ni tan indios. Nosotros encarnamos la originalidad que América ofrece al mundo.

Eres conocido por tu Teoría del Disenso. Hace poco murió Adolfo Suárez, artífice del Consenso y la Transición. ¿Qué nos puedes comentar de tu teoría como contraposición al Consenso?

El disenso es una característica antropológica del hombre en su afirmación de sí mismo, que para existir plenamente como tal debe plantarse ante los otros sabiendo y eligiendo la preferencia de sí mismo. Este primer paso es el del disenso existencial: yo soy esto y pretendo esto otro. Claro está, que tengo que aceptar del otro la misma pretensión.

De modo tal que el disenso llevado a la vida política rompe con el simulacro del falso diálogo creado por el consenso como la demorada negación del otro. El consenso nunca puede ser aplicado como un principio político porque ello nos lleva a la parodia de considerar al otro como si. El consenso debe ser siempre una consecuencia política que nace de la otra versión y visión a lo políticamente establecido que nos brinda el disenso.
  
Háblanos sobre el estado de salud de la cultura disidente en Hispanoamérica (y utilizo el término como tú, incluyendo Brasil): la revista chilena Ciudad de los Césares u otras revistas disidentes en Argentina,…

Hoy, a mediados del 2014, el pensamiento disidente en Hispanoamérica perdió la fuerza grupal que tenía en los años 80 y 90 del siglo pasado, pero como contrapartida ganó en penetración capilar en nuestra sociedad. Esto es, encontramos pensamiento y actitud disidente en todos los ámbitos de la actividad.

El agotamiento del discurso progresista facilita la actividad disidente, reclama, en cierta medida, al pensamiento que exprese otra versión y visión de lo dado.

Como filósofo argentino, me gustaría saber qué opinas de lo mantenido por el filósofo de la ciencia compatriota tuyo Mario Bunge quien  ha estudiado las pseudo ciencias, incluyendo en ellas el Marxismo (materialismo científico) y el psicoanálisis.

Bunge no es un filósofo porque carece de pensamiento especulativo. Esto es su pensamiento no refleja la realidad de los entes,  sino que es un divulgador científico y como tal su crítica al psicoanálisis como al marxismo está hecha desde la ideología liberal tecnocrática, expresión acabada del imperialismo internacional del dinero. Esto es, una falsa crítica que no supera aquello que critica.

Bunge es la mejor expresión del maridaje ideológico creado por el imperialismo entre ciencia y tecnología. Su aparente crítica a esta última es solo un simulacro, que recién inició a sus noventa años. No es serio, filosóficamente hablando.

Y hablando de Dugin y la 4ª Teoría Política, estuviste en el I Encuentro Iberoamericano sobre la 4ª TP en Curitiba (Brasil), en noviembre pasado, ¿Qué te pareció aquel encuentro y cómo crees que esta teoría puede tener aplicación en Hispanoamérica?

Nosotros tuvimos el honor de participar en dicho congreso donde además nos publicaron un libro Hispano-América contra o Ocidente y dos estudios introductorios a los libros Para além dos directos humanos de Alain de Benoist y Contra o Ocidente(Rússia contra-ataca) de Alexander Dugin. Asistió vía Internet el politólogo Leonid Savin, quien junto con Dugin es asesor de Putin,  y varios e interesantes expositores.

Así como en el siglo XX se dieron la primera teoría política con el liberalismo, la segunda con el marxismo, la tercera con el nazismo hoy, a comienzos del siglo XXI, hace su aparición la “cuarta teoría política” que hunde sus raíces en la revolución conservadora alemana del período entre guerras y que tuvo como exponentes, entre otros, a Moeller van der Bruck, Carl Schmitt, los hermanos Jünger, Martín Heidegger, von Solomon, von Papen, Werner Sombart, Stefan George que no se pudo plasmar en una práctica política concreta.

La cuarta teoría política surge luego del fracaso de las tres anteriores. Estas tres teorías políticas se apoyaron en una concepción errada del hombre, la sociedad y la historia pues privilegiaron, respectivamente, al individuo, la clase, el Estado o la raza. Propone Dugin con su Cuarta teoría política fundarla en un nuevo paradigma que no vaya dirigido ni al individuo, ni a la clase ni al Estado o la raza, sino que se dirija al hombre, al ser ahí, al Dasein, concepto trabajado por Heidegger en su obra Ser y Tiempo de 1927.

Esta instrumentación geopolítica del Dasein es una gran originalidad de Alexander Duguin pues muestra que el pensador ruso busca hundir las raíces de su pensamiento en el concepto fundamental del filósofo más significativo del siglo XX, el alemán Martín Heidegger. Quien junto con Carl Schmitt y su teoría de los grandes espacios son los dos autores que más influyen sobre la construcción de la cuarta teoría política.

Se podría hablar de Perón como representante argentino de la Tercera Posición o incluso como precursor hispanoamericano de la 4ª TP, al unir lo social y lo nacional, yendo más allá de la Patria argentina para vislumbrar una Patria Hispanoamericana no sometida al imperialismo anglo-americano. ¿Qué opinión tienes sobre el General?

Efectivamente Juan Perón es el creador de la tercera posición y su representante argentino más genuino.

Existe, en nuestra opinión, una convergencia entre tercera posición y cuarta teoría política y ésta es sobre el verdadero sentido político del ser humano en sociedad, que va más allá del liberalismo y el marxismo para el peronismo, a los que la cuarta teoría agrega el nacional socialismo.

La diferencia está en sus puntos de apoyo teóricos pues, como hemos visto, la cuarta teoría se apoya en los pensadores de la revolución conservadora alemana, mientras que el peronismo lo hace sobre los pensadores nacionales iberoamericanos.

Qué opinión tenemos de Perón? Que fue un eficaz conductor de masas populares. Que modificó para siempre la vieja estructura social y política de Argentina, pues nunca más se pudo hacer política aquí sin el peronismo. Que realizó una revolución que quedó inconclusa. Que creó nuevas Instituta politica más allá de las dadas por el sistema liberal burgués y que, en definitiva, nos enseñó que el anglo-yanqui es nuestro enemigo histórico.

Recientemente han comparado a Marine Le Pen con Evita por su defensa de los trabajadores nacionales frente a las oligarquías y las finanzas internacionales. ¿Hasta qué punto te parece acertada esta comparación?

Me parece acertada y útil para Le Pen, pero aceptemos que son dos mujeres diferentes en cuanto a la preferencia de sus diversos valores existenciales. Por ejemplo, una es tramposa en su relación con los hombres, mientras que la otra tuvo una lealtad y fidelidad ciega a su esposo, Juan Perón.

Nos gustaría saber tu opinión sobre dos grandes hombres que orbitaron alrededor del peronismo: Jacques de Maheiu, su nacional-comunitarismo y sus teorías arqueo-antropológicas  sobre la llegada de pueblos blancos a América antes que Colón, y sobre Norberto Ceresole, gran amigo del MSR, que al comienzo de la revolución bolivariana se vio cautivado y después decepcionado por Chávez.

Como nosotros tuvimos el placer de conocerlos extensamente a ambos podríamos hablar largo sobre ellos pero limitándonos a la brevedad de un reportaje decimos: que J. de Maheiu, que era un pseudónimo para alguien venido de la persecución gaullista, se subió al peronismo desde su previa formación corporativa y filo fascista. Sus trabajos antropológicos como vos decís estuvieron dirigidos a probar la llegada del hombre blanco antes de Colón el embustero, como él lo llamaba. Y es cierto que así sucedió pues los vikingos llegaron a las playas de Panuco en México en el verano del 967, pero la diferencia estriba en que los vikingos “hallaron América” mientras que Colón “descubrió América”. La diferencia es sustancial. El simple hallar se cierra sobre sí mismo, es toparse con algo sin hacerse cargo de lo que es. Descubrir es develar lo que tal cosa es. Es un acto esencialmente histórico en tanto que el mero hallar es ahistórico. Y el descubrimiento de América fue hecho de una vez y para siempre por la conciencia española. El término descobrir significaba en el siglo XV significaba: develar, correr el velo, explorar, implicaba la voluntad de hacer algo patente y eso solo lo pudo hacer una conciencia crítica de lo que estaba haciendo. Antes del descubrimiento español América era un continente mudo donde los vikingos no hicieron más que acampar pues la intencionalidad de su conciencia no fue “a tentar e descobrir las Indias” como escribe Colón. La tesis de de Mahieu se suma, a pesar de él, a las visiones que menoscaban los méritos de España en el descubrimiento de América.

En cuanto a Norberto Ceresole fue un sociólogo de formación marxista que recién en el atardecer de su vida, siendo ya un hombre grande, descubrió la cuestión judía y a partir de allí giró 180 grados el sentido de su pensamiento y se transformó en un furibundo antisionista. Cuando en sus últimos años regresó a Buenos Aires para cuidar a su padre enfermo, paradójicamente falleció primero él, tuvimos ocasión de tratarlo asiduamente  y presentarlo en algunos gremios, pero su prédica no coincidía con las necesidades que tenían los sindicatos. Murió desencantado con Chávez por su expulsión destemplada de Venezuela de la noche a la mañana.

¿Existe aun un peronismo de tercera posición, que defienda un Socialismo Nacional, como el que proclamaba el bello himno montonero? ¿Hay que reinventar el justicialismo?

Si claro. El gobierno sucesivo del matrimonio Kirchner donde se han ubicado los montoneros sobrevivientes de los 70. El grupo de militantes jóvenes de La Cámpora. Los sindicalistas del MTA (movimiento de trabajadores argentinos). Los piqueteros, militantes subsidiados por el gobierno. En fin, la fracción del peronismo que está hace diez años en el poder sostiene un socialismo nacional. Claro está, que una cosa es sostenerlo de boca, declamándolo y otra, muy distinta es llevarlo a la práctica: cosa que no se ha hecho.

El justicialismo como hemos afirmado antes es una revolución inconclusa de modo tal que pensamos que lo mejor sería terminarla antes de reinventarlo.

El peronismo cuestiona antes que nada el sistema de representación política de la democracia liberal burguesa. Hubo constituciones provinciales como las del Chaco, La Pampa y Misiones que anularon el monopolio de la representación que ostentan los partidos políticos para compartirla con las organizaciones sociales. En esto intervino directamente el eminente constitucionalista serbio Jova Djordjevich[1] quien viajó a nuestro país en 1950 junto con Takel Rusel, dirigente de la CGT yugoslava.

Tanto la propaganda liberal como la marxista que vincula el peronismo al fascismo oculta e ignora estos datos fundamentales. Nosotros hemos escrito varios libros sobre el tema que, además, están gratis en Internet.

España y Argentina comparten un colonialismo económico, con sede en la City y en Wall Street, y territorial (Gibraltar y Malvinas) por parte del imperialismo capitalista “anglosajón”.  ¿Qué te parece la participación de fuerzas militares españolas junto a las estadounidenses y británicas en misiones internacionales?

El enemigo histórico
de Hispanoamérica
es el anglo sajón
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Un desatino, que como dice Aristóteles nace de la combinación de poder e ignorancia. “la falta de educación (en este caso histórica y filosófica) combinada con el poder engendra el desatino”.


Hemos dicho que el enemigo histórico de Hispanoamérica es el anglo sajón. Yanquis e ingleses se dan la mano y se suceden en la voluntad de dominio sobre la América española. Inglaterra sigue ocupando con poder político, después de doscientos años Belice, Malvinas, Guyana e islas del mar Caribe. No hay comité de descolonización que valga. Mientras los pueblos hispanos no se unan formando una formidable masa crítica de 800 millones de hombres, como somos hoy, bajo casi la misma lengua (español y portugués) Inglaterra no dejará nada de lo que actualmente usurpa. Acá no hay vuelta de hoja, o constituimos en Suramérica un gran espacio autocentrado que doble por la persuasión, apoyada en la fuerza de la cantidad, la voluntad inglesa o todo seguirá como hasta ahora.

Para ir acabando, en pocas palabras, tu opinión sobre el separatismo catalán y vasco, la mundialización y la crisis ucraniana.

El separatismo catalán y vasco es como el cuento de la Buena Pipa que se reitera y se reitera constantemente pero que no llega a ningún fin.

Para nosotros, una nación que se constituyó como un crisol de razas, por un reduccionismo nacido de la necesidad de la premura del diario vivir, los catalanes y los vascos son “gallegos”, los sicilianos, los genoveses y todos los otros italianos “tanos”,  los judíos son “rusos” y los árabes son “turcos”. De modo tal que es algo que nos resulta un poco bizarre, para decirlo elegantemente.

Entendemos que cada pueblo tiene el derecho de hablar la lengua que le pertenece y si quiere su independencia que la busque. Pero en el caso de Cataluña y Vasconia nos parece que forman parte de un todo mayor que es España y que su independencia iría en desmedro de los tres.

Existen en la actualidad ingenierías políticas como las repúblicas federales, tal el caso nuestro o del Brasil, donde los Estados provinciales delegan en el Estado nacional la representación exterior y la defensa, mientras que ellos se reservan la autonomía de sus decisiones políticas, sus usos y costumbres. Sería un desatino, volvemos al concepto anterior, que Cataluña o Vasconia pretendan ser Estados Nacionales diferentes de España. Eso es falta de educación (no conocer la historia, la filosofía y la política) combinada con el poder. Otra cosa muy distinta es que reclamen autonomía para sus manejos internos como sucede con los Estados provinciales en las repúblicas federales.  

Por último, en menos de un mes tenemos elecciones europeas. ¿Votarías en ellas si pudieras, a qué candidatura?

No conozco mucho el tema pero estoy enterado que va como candidato mi amigo y compañero Juan Antonio LLopart y lo votaría a él, pues se trata de un luchador político y cultural de primera línea. Honesto, trabajador, patriota, con una visión clara del gran espacio europeo y de la significación de Europa. Y al mismo tiempo con una comprensión acabada sus problemas más agudos.

Juan Antonio, además de ser un editor valiente ante lo políticamente correcto y a la policía del pensamiento ha dado testimonio con su vida y sus propios bienes, de la lucha en favor del bien común general del pueblo español y europeo. 

Muchas gracias.


[1] Es autor del libro Yugoslavia: democracia socialista, México-Bs.As., FCE, 1961
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Fuente: unidosxperón


24 de mayo de 2014

La violencia hoy


Por Alberto Buela
Abril 27, 2014 


La violencia es un tema de meditación filosófica desde que el mundo es mundo. Así los griegos y romanos distinguían claramente entre violencia y fuerza, entre hybris y andréia. Por eso los italianos le ponen el nombre de Andrea a los hombres mientras que nosotros, que tenemos catorce millones de descendientes de italianos, les ponemos Andrea a las mujeres, con lo cual las bautizamos con el nombre de “varoneras”. Un signo más de la frivolidad y el extrañamiento cultural que padecemos.

La violencia era la irrupción desmedida en el orden regular de las cosas y la fuerza el uso racional del poder para controlarla. De allí nos viene a nosotros que el Estado se reserve el monopolio de la fuerza (policía, fuerzas armadas, gendarmería) para hacer cumplir la leyes en caso en que los violentos no lo quieran hacer.

Durante los siglos XIX y XX se pensó mucho acerca de la violencia, así Nietzsche la definía como el estimulante de la historia, Spengler como el antídoto de la decadencia, Marx como la partera de un nuevo mundo, Sorel como la gimnasia callejera para restaurar la juventud social. Mientras que, por el contrario, pensadores como Gandhi o Tolstoy la veían como el origen de todos los males.

Hay que comprender que la violencia es connatural al hombre, es originaria e inextirpable, lo cual no significa que sea deseable, de ahí la inconsistencia de los discursos pacifistas que se basan en una visión dulcificada e ilustrada de la naturaleza humana.

Existen dos tipos de violencia: 
- la explícita y 
- la implícita. 

La primera es aquella que se realiza sobre otro, o sobre uno mismo, en el caso del suicidio, el crimen o asesinato. Esto que George Bataille llama: transgresión suprema. Y la violencia implícita, que desde el punto de vista filosófico es el modo por el cual yo avasallo la voluntad del otro. Irrumpo en su mundo y sus valores y lo desnaturalizo, lo extraño de sí mismo. Esto se ve claro en la colonización pedagógica, la imposición ideológica, el totalitarismo mediático, cuando pasamos a vivir sin ser nosotros, pues perdimos el sentido de nuestro ser y existir. Y esta es la modalidad contemporánea de la violencia, la violencia implícita que se ejerce sobre los hombres y los pueblos.

Si la violencia es connatural al hombre no podemos decir de ella que sea ni buena ni mala, sino que va a estar determinada por los actos que se llevan a cabo. Así será buena y mala en la medida en que los actos que signan la violencia son buenos o malos. Será buena la violencia política cuando realice actos buenos (derrocar a un tirano) y mala cuando realice actos malos (derrocar a un justo).

La violencia como irrupción desmedida en el orden regular de las cosas, lleva una carga negativa. Es que la violencia forma parte de la disidencia mientras que la fuerza forma parte del statu quo reinante. Así cuando se afirma que la violencia es mala, lo es porque es mirada desde el orden que se busca imponer o derrocar, pero cuando no queda más remedio ante un orden injusto es algo correcto y bueno.

La relatividad en la valoración de la violencia como buena o mala está dada por la finalidad que se persigue.

Pero, de alguna manera, todo esto que acabamos de decir forma parte de la prehistoria de las consideraciones sobre la violencia, al decir de Silvio Maresca. Hoy en día la violencia es otra cosa. Al menos en Buenos Aires y sus alrededores los diarios nos informan que en los veintitrés primeros días de abril hubo veintiún robos seguidos de asesinatos. Es decir, que hoy el ladrón roba y, además, cuando se retira mata. Y mata por matar, sin ningún miramiento y sin ninguna necesidad.

Y esta violencia es la nueva. La violencia al ñudo. La violencia porque sí. La que practican aquellos seres que van de transgresión suprema a transgresión suprema, para hablar como Bataille.

Qué puede decir la filosofía al respecto: nada.

Porque la filosofía le habla a sujetos que ejercen una cierta racionalidad y estos asesinos son seres donde prima la irracionalidad y la pasión desmesurada. Están desquiciados, sea por la droga, por el entorno socio-económico, por los vicios, por la carencia de un compromiso comunitario o de una pertenencia.

El matar porque sí, el asesinar por asesinar es una barbaridad, esto es, cosa de bárbaros, de seres que han perdido los rasgos de lo humano.

Se puede comprender desde la filosofía, aunque no justificar, que un varón rapte, viole y mate a una mujer, para evitar que lo reconozca. Pero que uno o varios ladrones entren encapuchados a una casa roben a una familia y al retirarse asesinen a unos de los miembros porque sí, es un escándalo para la razón. Esto es, una piedra con que la razón se encuentra y que no puede remover.

Podemos encontrar cincuenta explicaciones sociológicas, psicológicas, políticas, culturales, económicas, históricas y de lo que se quiera, pero el matar por matar es como el mal en el inocente; temas incompresibles para la sana filosofía.

Hay una filósofa famosa que escribió un libro más famoso, titulado La banalidad de mal en donde la autora se queja porque las autoridades de Israel quisieron resarcirse de todos los males sufridos por los judíos a manos de los alemanes en la segunda guerra mundial, ejecutando a Eichmann, un militar burócrata que obedeció órdenes. Israel, con esa medida, banalizó el enorme mal que sufrieron sus correligionarios.

En esta violencia indiscriminada que estamos padeciendo en estos tiempos, los violentos banalizan el mal que hacen al no tener ni conciencia, ni sentido de culpa, ni arrepentimiento de los crímenes al ñudo que realizan a diario.

Hemos definido antes a la violencia como el avasallamiento de la voluntad del otro, que esta nueva violencia transformó en la eliminación lisa y llana del otro sin ningún miramiento, y lo que es peor, sin ningún motivo y razón.

Esto nos lleva a concluir que hoy día, solo la fuerza bien orientada desde los poderes del Estado puede contener y limitar a la violencia. No hay un tercer camino ni pseudos teorías de la inseguridad como sensación.

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Nota bene: Sobre este tema hemos realizado un programa junto con Silvio Maresca que puede verse en http://www.youtube.com/watch?v=jyOFnoXPm8M.  Y allí cometimos un error cuando decimos Trosky quisimos decir Tolstoy.

13 de agosto de 2012

Los artistas como intelectuales


Alberto Buela 

"Hoy que en nuestra sociedad de consumo donde las imágenes han reemplazado a los conceptos nos encontramos con que los artistas son, en definitiva, los que plasman en imágenes los conceptos..."

En una sociedad como la nuestra, de consumo, opulenta para pocos, cuyo dios es el mercado, la imagen reemplazó al concepto. Es que se dejo de leer para mirar, aun cuando rara vez se ve.

Y así los artistas, actores, cantantes, locutores y conductores televisión han reemplazado a los intelectuales.

Este reemplazo viene de otro más profundo; cuando los intelectuales, sobre todo a partir de la Revolución Francesa, vinieron a remplazar a los filósofos. Es cierto que siguió habiendo filósofos, pero el tono general de estos últimos dos siglos marca su desaparición pública.

El progresismo, esa enfermedad infantil de la socialdemocracia, se caracteriza en asumir la vanguardia como método y no como lucha, como sucedía con el viejo socialismo. Aún existe en Barcelona el viejo diario La Vanguardia.

La vanguardia como método quiere decir que para el progresista hay que estar, contra viento y marea, siempre en la cresta de la ola. Siempre adelante, en la vanguardia de las ideas, las modas, los usos, las costumbres y las actitudes.

El hombre progresista se sitúa siempre en el éxtasis temporal del futuro, ni el presente, ni mucho menos el pasado tiene para él significación alguna, y si la tuviera siempre está en función del futuro. No le interesa el ethos de la Nación histórica, incluso va contra este carácter histórico-cultural. Y esto es así, porque el progresista es su propio proyecto. Él se instala siempre en el futuro pues ha adoptado la vanguardia como método. Nadie ni nada puede haber delante de él, de lo contrario dejaría de ser progresista. Así se explica que el progresista no se pueda dar un proyecto de país ni de nación porque éste se ubicaría delante de él, lo cual implica y le crea una contradicción.

Y así como nadie puede dar lo que no tiene, el progresista no puede darse ni darnos un proyecto político porque él mismo es su proyecto político.

El hombre progresista, al ser aquél que dice sí a toda novedad que se le propone encuentra en los artistas sus intelectuales. Hoy que en nuestra sociedad de consumo donde las imágenes ha reemplazado a los conceptos nos encontramos con que los artistas son, en definitiva, los que plasman en imágenes los conceptos. Y la formación del progresista consiste en eso, en una sucesión de imágenes truncas de la realidad. El homo festivus, figura emblemática del progresismo, del que hablan pensadores como Muray o Agulló, encuentra en el artista a su ideólogo.

El artista lo libera del esfuerzo de leer (hábito que se pierde irremisiblemente) y del mundo concreto. El progresista no quiere saber sino solo estar enterado. Tiene avidez de novedades. Y el mundo es “su mundo” y vive en la campana de cristal del los viejos almacenes de barrio donde las moscas (el pueblo y sus problemas) no podían entrar.

Los progresistas porteños viven en Puerto Madero, no en Parque Patricios.
La táctica de los gobiernos progresistas es transformar al pueblo en “la gente”, esto es, en público consumidor, con lo cual el pueblo deja de ser el agente político principal de toda comunidad, para cederle ese protagonismo a los mass media, como ideólogos de las masas y a los artistas, como ideólogos de sus propias élites.

Este es un mecanismo que funciona a dos niveles: a) en los medios masivos de comunicación cientos periodistas y locutores, esos analfabetos culturales locuaces, según acertada expresión de Paul  Feyerabend (1924-1994) nos dicen qué debemos hacer y cómo debemos pensar. Son los mensajeros del “uno anónimo” de Heidegger que a través del dictador “se”, se dice, se piensa, se obra, se viste, se come, nos sume en la existencia impropia. b) a través de los artistas como traductores de conceptos a imágenes en los teatros y en los cines y para un público más restringido y con mayor poder adquisitivo: para los satisfechos del sistema.

El artista cumple con su función ideológica dentro del progresismo porque canta los infinitos temas de la reivindicación: el matrimonio gay, el aborto, la eutanasia, la adopción de niños por los homosexuales, el consumo de marihuana y coca, la lucha contra el imperialismo, la defensa del indigenismo, de los inmigrantes, de la reducción de las penas a los delincuentes, un guiño a la marginalidad y un largo etcétera. Pero nunca le canta a la inseguridad en las calles, la prostitución, la venta de niños, el turismo pedófilo, la falta de empleo, el creciente asesinato y robo de las personas, el juego por dinero, de eso no se habla como la película de Mastroiani. En definitiva, no ve los padecimientos de la sociedad sino sus goces.  

El artista como actor representa todas aquellas obras de teatro en donde se representa lo políticamente correcto. Y en este sentido, como dice Vittorio Messori, en primer lugar está el denigrar a la Iglesia, al orden social, a las virtudes burguesas de la moderación, la modestia, el ahorro, la limpieza, la fidelidad, la diligencia, la sensatez, haciéndose la apología de sus contrarios.
No hay actor que no se rasgue las vestiduras hablando de las víctimas judías del Holocausto, aunque nadie representa a las cristianas ni a las gitanas.
Así, si representan a Heidegger lo hacen como un nazi y si a Stalin como un maestro en humanidad. Al Papa siempre como un verdugo y a las monjas como pervertidas, pero a los prestamistas como necesitados y a los proxenetas liberadores.  Ya no más representaciones del Mercader de Venecia, ni de la Bolsa de Martel. El director que osa tocar a Wagner queda excomulgado por la policía del pensamiento.

En el orden local si representan al Martín Fierro quitan la payada y duelo con el Moreno. Si al general Belgrano, lo presentan como doctor. A Perón como un burgués y a Evita como una revolucionaria. Aun cuando la figura emblemática de todo actor es el Che Guevara.

Toda la hermenéutica teatral está penetrada por el psicoanálisis teñido por la lógica hebrea de Freud y sus cientos de discípulos. Lógica que se resuelve en el rescate del “otro” pero para transformarlo en “lo mismo”, porque en el corazón de esta lógica “el otro”, como Jehová para Abraham, es vivido como amenaza y por eso en el supuesto rescate lo tengo que transformar en “lo mismo”.

Es que el artista está educado en la diferencia, lo vemos en su estrafalaria vestimenta y conducta. Él se piensa y se ve diferente pero su producto termina siendo un elemento más para la cohesión homgeneizadora de todas las diferencias y alteridades. Es un agente más de la globalización cultural.

El pluralismo predicado y representado termina en la apología del totalitarismo dulce de las socialdemocracias que reducen nuestra identidad a la de todos por igual.

Finalmente, el mecanismo político que está en la base de esta disolución del otro, como lo distinto, lo diferente, es el consenso. En él, funciona el simulacro del “como sí” kantiano. Así, le presto el oído al otro pero no lo escucho. Se produce una demorada negación del otro, porque, en definitiva, busco salvar las diferencias reduciéndolo a “lo mismo”.

Esta es la razón última por la cual nosotros venimos proponiendo desde hace años la teoría del disenso, que nace de la aceptación real y efectiva del principio de la diferencia, y tiene la exigencia de poder vivir en esa diferencia. Y este es el motivo por el cual se necesita hacer metapolítica: disciplina que encierra la exigencia de identificar en el área de la política mundial, regional o nacional, la diversidad ideológica tratando de convertir dicha diversidad en un concepto de comprensión política, según la sabia opinión del politólogo Giacomo Marramao.

El disenso debería ser el primer paso para hacer política pública genuina y la metapolítica el contenido filosófico y axiológico del agente político.

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25 de junio de 2010

Timerman: un canciller bicéfalo

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(la buena razón de lo que está oculto) Eulogio de Letos

Por Alberto Buela

Ayer asumió por primera vez en doscientos años de historia patria un canciller o ministro de relaciones exteriores de origen judío.

Esto no sería nada pues ya tuvimos cancilleres de los más variados orígenes y de las más diversas ideologías.

Así el último Perón lo tuvo a Vignes que era masón convicto y confeso. Los hubo liberales, conservadores, radicales, peronistas, nacionalistas (casi ninguno, salvo Ruiz Guiñazú), socialistas, pero lo que nunca tuvo la Argentina fue un canciller bicéfalo, con una cabeza en Argentina y otra en Israel como es el caso del hijo de Jacobo Timerman, representante del sionismo más rancio que ha tenido nuestro país.

Recordemos que el actual canciller kirchnerista dirigió el diario vespertino La Tarde allá por 1976 desde donde se preparó el humor de los sectores de poder y opinión para recibir de buen ánimo el golpe cívico militar de 1976 que derrocó al gobierno de origen democrático de Isabel Perón y dio nacimiento a la Dictadura Militar más sangrienta que soportó nuestro país.

A ese golpe de estado su padre Jacobo adhirió vehementemente, según lo muestra con lujo de detalles el libro "Nadie Fue" de Juan "Tata" Yofré.

Luego Jacobo se refugió en Israel y pasó finalmente a vivir en los Estados Unidos en donde un hermanito de Hèctor, regentea una mesa de dinero en Nueva York desde hace cuarenta años.

Es interesante notar que todos los periodistas de origen judío que trabajan en los mass media y que son muchísimos (desde Eliaschev a Leuco, pasando por Tenenbaum, Mauro Viale, Araujo, Feimann, Gelblung, Roitman, Verbisky, Wainfeld, Kolman, Doman, etc.) hicieron mutis por el foro acerca de la condición de sionista del actual canciller, minimizando su designación como una continuidad de la gestión anterior.

¿Y por qué no han hablado de este tema que les compete a todos ellos existencialmente? Porque inconciente o concientemente no desean revelar las motivaciones últimas de tal designación.

Esto es, el enfeudamiento total y absoluto de la política exterior argentina a los intereses del Estado de Israel.

Y así se va profundizar la ruptura diplomática con Irán. Las investigaciones del Inti (Instituto nacional de tecnología industrial) en función de las prioridades israelíes (pacto secreto denunciado por una de las madres de la Amia ).

El asentamiento en la Patagonia de oficiales del ejército israelí en prácticas permanentes. Eliminación del visado para israelíes.

La designación de un judeo argentino como embajador en Estados Unidos (ya se habla de Martín Granosvky) y en otros países de real importancia.

¿Y qué gana el gobierno de Kirchner con la designación de un prosionista como canciller de su gobierno? El apoyo irrestricto del lobby hebreo de Argentina a su política de gobierno. Y, la mordaza periodística que ha puesto en marcha la designación de Timerman, que ya se vio como funciona en estos dos primeros días de gestión.

¿Y cómo termina esto? Termina mal, porque cuando se intente tomar una decisión soberana en política internacional (si es que alguna vez podremos tener alguna) el entramado creado por el sión-imperialismo, desde nuestra propia cancillería, la va hacer imposible.

¿Quién va poder denunciar los crímenes de Israel contra los palestinos? ¿Quién va poder denunciar la estafa internacional y criminal de Lehman Brothers o de Goldman Sachs sobre los pueblos norteamericano y griego? ¿Quién va a poder denunciar a Israel cuando arroje su primera bomba atómica? Nuestro gobierno seguro que no.

Una vez más aparecen las grandes, flagrantes y evidentes contradicciones de los gobiernos autoproclamados progresistas: llenan de derechos a las minorías: matrimonio gay, lenguas aborígenes, retiro de crucifijos y de los símbolos patrios de los lugares públicos, aborto a la carta, cambios de sexo, mutilación de la historia nacional reducida a la memoria de los grupos de de intereses “progresistas”, y como contrapartida: extrañamiento de los pueblos de sí mismos, entrega de la economía a los grupos concentrados transnacionales, entrega de la diplomacia nacional, como en este caso, a otras fuentes de poder, entrega de la universidad a problemas que no son nuestros, entrega de nuestra minería, petróleo, glaciares y bosques a la explotación irrestricta, entrega del idioma nacional en beneficio del inglés.

En definitiva, entrega con pito y cadena al imperialismo internacional de dinero, que todos saben quien es pero que nadie puede nombrar con nombre y apellido, a no ser que quiera comerse un juicio por discriminación.

Vemos que en la raíz está la mentira y los hijos de la mentira. Ya decían nuestros viejos maestros que Satanás es el príncipe de este mundo y sus hijos, aquellos que han optado por “la carnalidad del mundo” los que lo manejan. Claro está, que estos son los planes de los hombres, pero otros son los planes de Dios.

Fuente: SALECONFRITAS.BLOGDIARIO.COM
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1 de marzo de 2010

Falleció Enrique Oliva

Falleció el 27 de febrero. Había nacido en 1923.
Era doctor en Ciencias Políticas y fue docente y secretario general de la Universidad Nacional de Cuyo (hoy de Mendoza).
Funcionario fundador del Conicet en 1951.
En 1964 fue fundador y primer rector de la Universidad del Neuquen (hoy del Comahue).
Corresponsal de Clarín en Europa durante 15 años, conocido con el seudónimo de François Lepot.
Dedicado preferentemente al análisis político, ha escrito varios libros dentro de esa tesitura, tales como Política de Negocios, Política Universitaria, La guerra revolucionaria en los Estados Unidos, De Gandhi a Goa, En el Golfo, Malvinas: el colonialismo de las multinacionales, Desde Londres y Vida Cotidiana.
El Rey De Araucanía Y Patagonia constituye un singular trabajo de reconstrucción histórica. Allí contaba la estafa que se quería consumar con este pintoresco personaje. Enrique no solo escribió el libro sino que financió de su bolsillo el juicio que le hizo el autotilado rey, que había empapelado Europa con títulos de nobleza sobre el territorio patagónico y araucano, hasta que lo liquidó jurídicamente mostrando la oscuridad de su pretensión.


El peronismo no tiene intelectuales, tiene pensadores
(A propósito de la muerte de Enrique Oliva)

Alberto Buela (*)

En el seno de la modernidad, este gran movimiento que nace casi en la misma época del descubrimiento de América por los europeos, se da una polémica ideológica entre dos grandes corrientes de pensamiento: la ilustración y el barroco.

El mundo de los intelectuales, aquellos que pertenecen a la república de las letras, forma parte de la tradición ilustrada que tiene su esplendor en el iluminismo racionalista de los siglos XVIII y XIX, cuyas consecuencias politológicas fueron el liberalismo y el socialismo (sus derivados como el democratismo y el marxismo).

En este enfrentamiento triunfó la ilustración cuyas consecuencias, luego de dos siglos y medio de ejercicio del poder, terminó con la hecatombe de la Segunda guerra mundial. Es a partir de allí, cuando los productos más selectos del racionalismo ilustrado- las bombas atómicas- muestran de facto sus contradicciones internas.

El peronismo surge como una respuesta, entre otras, a esta contradicción fundamental del pensamiento ilustrado y Enrique Oliva nace con él, en la lejana Mendoza, a la vida política y cultural del final de la gran guerra.

Oliva nunca fue ni se creyó un intelectual, siempre se consideró un militante de la revolución peronista (fue secretario de John William Cooke y termina ofreciendo las flores de su velorio a un comedor infantil de un barrio pobre de la ciudad de Buenos Aires). Fue doctor en dos disciplinas: la política y las relaciones internacionales. Secretario académico de la Universidad de Cuyo y primer rector de la del Comahue. Miembro de la Academia nacional de periodismo. Fue durante diecisiete años corresponsal de Clarín en Europa con sede en París. Allí lo conocí personalmente en 1981 por intermedio de Osvaldo Agosto, también un militante de la inconclusa Revolución Peronista. Firmó como periodista profesional sus artículos con el pseudónimo de Francois Lepot, que en argot significa: El compañero.

Agradezco a él que me bajó el copete de la presunción del doctorado en la Sorbona cuando me dijo: No te la creas, que los franceses reparten títulos como galletitas.

Lo frecuenté mucho estos últimos diez años: En el Instituto Rosas, en el Malvinas, en el CEES de la CGT y tuve ocasión de pasar cuatro días juntos en su Mendoza natal donde pude apreciar al hombre pensador que era. Y enterarme de la hidalguía de su padre asturiano de profesión peluquero, de su vida familiar, de la repercusión que todavía ejercía en su conciencia el asesinato de Lencinas, cuando Mendoza es intervenida por Yrigoyen a través de Carlos Borzani cuyo secretario era Ricardo Balbín. (de estas cosas no se habla o se las hecha al olvido). Compartí con el su pasión y defensa del mundo criollo-gaucho. No puedo olvidar su larga y jugosa explicación sobre la expresión cortar el rastro tan común en el mundo criollo. Y padeció como pocos la monsega peroniana, ese mundo de frases hechas de Perón y Evita que repiten siempre “los intelectuales peronistas” en un pensamiento que se repite a sí mismo.

En fin, Enrique Oliva formó, quizás sin saberlo, parte de ese mundo barroco americano, que dicho sea de paso fue lo mejor y más auténtico que dio América, y que el racionalismo ilustrado e iluminista tanto desprecia por irregular, imponderable e impredecible.

(*) alberto.buela@gmail.com
Arkegueta, eterno comenzante, mejor que filósofo


Qué mejor recuerdo que releer alguno de sus artículos (hay enlaces en otras miradas, en la columna de la derecha), por ejemplo éste de marzo de 2007:
Ofensiva desmalvinizadora, que la prepotencia colonialista inglesa, directamente proporcional a nuestra "desmalvinización", trae al presente.
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