6 de septiembre de 2015

El caos como estrategia del Sistema


"...la ingeniería social es la modificación planificada, sostenible y solapada del comportamiento. Se trata de transformar definitivamente la naturaleza de un ser social, individuo o grupo, y no solamente de manipularlo puntualmente. Para lograr esto, la mayor parte de las veces hay que piratear al ser social en cuestión, es decir, modificarlo sin su consentimiento informado, subliminalmente, solapadamente, de modo que no sea consciente de la transformación..." 

Entrevista de Alain de Benoist a Lucien Cerise

"El sistema nos quiere disolver" 

El caos no es el mayor enemigo de las clases dominantes. El caos se ha convertido en la estrategia privilegiada por el sistema. Esta es la tesis desarrollada por Lucien Cerise, ensayista proveniente de la extrema izquierda y autor de un prestigioso ensayo, Gouverner par le chaos [Gobernar por el caos], que describe la orquestación racional y metódica de esta guerra de todos contra todos.



ALAIN DE BENOIST


Alain de Benoist– Después de los estudios en el dominio de las ciencias sociales, en particular la comunicación y la semiótica, usted publicó en 2010, en Max Milo, un libro que no tenía firma: Gouverner par le chaos (del que una nueva edición debe aparecer estos días). El mismo está consagrado fundamentalmente a la aplicación de una serie de técnicas propias de la “ingeniería social”. ¿Qué entiende usted por eso? ¿Gobernar por el caos es el nuevo nombre del Sistema? ¿Qué lo diferencia de las antiguas teorías de la vigilancia, de Jeremy Bentham a Michel Foucault?

Lucien Cerise– En primer lugar, preciso que yo no inventé nada. La noción de ingeniería social aparece en el siglo XX de la pluma de investigadores anglosajones versados en las ciencias de la gestión (management, marketing, cibernética, sistémica, psicología del comportamiento), para designar un enfoque mecanicista y constructivista de la sociedad, y sobre todo orientado hacia la transformación de algo dado, como en la ingeniería genética, la construcción y las finanzas. Luego, la ingeniería social experimenta un segundo impulso venido de los círculos de la piratería informática en 2002, cuando el famoso hacker Kevin Mitnick le dedica un libro, modificando un poco la noción por la insistencia en el sigilo o la invisibilidad. Yo llego en tercer lugar para hacer la síntesis de las dos oleadas que me precedieron, explicitar la continuidad de la una a la otra y unificar el concepto.
Propongo pues la siguiente definición: la ingeniería social es la modificación planificada, sostenible y solapada del comportamiento. Se trata de transformar definitivamente la naturaleza de un ser social, individuo o grupo, y no solamente de manipularlo puntualmente. Para lograr esto, la mayor parte de las veces hay que piratear al ser social en cuestión, es decir, modificarlo sin su consentimiento informado, subliminalmente, solapadamente, de modo que no sea consciente de la transformación. En efecto, la mayoría de los seres sociales se han adaptado a su medio ambiente como resultado de una evolución lenta y natural. Por lo tanto, no sienten ninguna necesidad de ver sus prácticas y valores modificados artificial y definitivamente desde el exterior por una injerencia exterior. Tan pronto como él siente que se le quiere hacer cambiar a la fuerza y ​​contra su naturaleza, el ser social se pone a la defensiva y su nivel de vigilancia aumenta; para eludir estos mecanismos de autodefensa y engañarlos, se debe pasar por la puerta de atrás, tomar una backdoor,[1] y luego lanzar un anzuelo, hacer un phishing[2] en la jerga informática de la piratería. En todos los casos, el pirata no debe ser visto. La base del hacking es la disociación del par “ver” y “ser visto”. Piratear un cerebro, realizar una infiltración cognitiva, significa que yo veo las ideas a cambiar, pero sin ser visto mientras las veo. Esta estructura asimétrica de la percepción y de la recopilación de información es la del Panóptico estudiado por Bentham y Foucault, cuyas teorías de la vigilancia pueden ser consideradas como proto-teorías de piratería social. Estos autores expusieron bien esta nueva forma de control social ejercido por una instancia que lo ve todo, pero que uno no ve, de tal manera que uno ni siquiera sabe que existe. Esta invisibilidad del poder contemporáneo lo distingue de la figura tradicional del poder patriarcal y fálico que, a contrario, existe en la total visibilidad y en la simetría “ver” y “ser visto”.
Además, la ingeniería social no se limita a la vigilancia solapada y al robo de contenidos, sino que también procede a la transformación furtiva de la naturaleza de aquello que está vigilando. Sin embargo, se constata que la utilización de esta transformación es la mayoría de las veces hostil al ser social pirateado y apunta a su destrucción. ¿Cómo destruir solapadamente? Aumentando las contradicciones internas del sistema atacado mediante la triangulación de un conflicto entre dos de sus partes. Esta es la orquestación racional y metódica de la guerra de todos contra todos, el gobierno por el caos, expresión que encontré para calificar el ambiente general del Sistema.

AdB– El capitalismo globalizado está en el centro de sus comentarios. Desde el siglo XVIII –afirma usted– el capitalismo funciona en el registro de la “destrucción creadora” y de la “demolición controlada”. Hoy es el mayor beneficiario de la manipulación de la opinión pública destinada a lograr el pleno consentimiento de las masas. ¿Para ir dónde?

LC– Lo que anima el capitalismo es una visión del mundo cabalística y numerológica, la gematría[3], donde la totalidad de la existencia puede ser reducida a números. Aquí, la sustancia del mundo es cuantitativa, las matemáticas son el lenguaje de Dios y los valores numéricos superan los valores éticos. Es el gran mercado cósmico, donde todo se vende y se compra, y donde usted es completamente reducible a su cuenta bancaria. Los medios cabalistas neoyorquinos de Wall Street, que Darren Aronofsky pone en escena en su primera película llamada Pi (del número 3,14)[4] estos medios ven una continuidad perfecta entre su mística y el capitalismo financiero más inmundo. Para ellos, la especulación bursátil es una forma de oración. El presidente de Goldman Sachs llegó a decir un día que los banqueros estaban haciendo la obra de Dios. En cuanto a Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), se dedica a “recortes numerológicos” y habla del “Magic 7” en conferencias públicas y en platós de televisión donde también se refiere a un “reset” de la economía mundial, una reinicialización, un reinicio desde cero. Esta asociación del esoterismo y de la robótica también aparece en Norbert Wiener, el matemático fundador de la cibernética, que publicó en 1964 God & Golem, Inc.,[5] con el subtítulo: “Un comentario de ciertos puntos en los que la cibernética choca con la religión”.
La oligarquía capitalista necesita un suplemento de alma, que va a buscar en este espiritualismo numérico que suprime las diferencias cualitativas para dejar subsistir sólo las cuantitativas. La Cábala consiste en adoptar el punto de vista de Dios, es decir, situado antes de las diferencias. Realizar este punto de vista divino en el mundo consiste en destruir el mundo dado y sus diferencias naturales para volver a la “sopa primordial” indiferenciada, al caos informe y primitivo, que es una masa plástica de modelar hecha de cifras. Es entonces lícito reconstruir el mundo sobre nuevas bases y nuevas diferenciaciones. Esta infinita combinación tecno-científica impuso el fórceps, lo que Heidegger llama el Gestell,[6] al que Peter Sloterdijk opuso el Gewächs, concepto ilustrado por el crecimiento de las plantas, proceso lento y discreto, pero natural y equilibrado.

En el mundo del Gestell las formas sólidas se licúan, de forma que el Gestell mezcla sus sustancias y luego las re-solidifica según una nueva síntesis y un nuevo plan. La máxima hermética “Disolver y coagular” resume bien esta gran obra de ingeniería mundial: reiniciar la Creación, hacer un reset ontológico global, recomenzar todo desde cero. Esta destrucción creadora del mundo supone una demolición controlada y racional, a fin de que todo no quede destruido en el proceso. Hay que encontrar la distancia adecuada. Cuando dinamitamos los cimientos de un edificio, se tiene cuidado de no ser dinamitado uno mismo, el principio de la prueba de impacto en el retorno y del cálculo de contragolpe (efecto de retroceso en balística). ¿Por qué la Cábala persigue este programa de tabla rasa global? Porque el dinero no está en el origen del mundo. Por tanto, hay que destruir este mundo cuyo origen no debe nada al Capital para reemplazarlo por un mundo que deberá su origen al Capital. El dinero debe convertirse en el origen del mundo. En tiempos normales la cima del Capital no es la cima de la Creación, debido a que todavía debe someterse a lo Real, o a Dios. Pero después del reinicio global, una nueva jerarquía emerge. El Nuevo Orden Mundial es cuando el dinero lo decide todo, ya que se ha convertido en el origen de todo después de haber destruido el mundo dado naturalmente. De un mundo dado pasamos a un mundo producido. ¿Producido por quién? Por la cima de la pirámide del Capital, que se convierte entonces en la cima de la pirámide de la Creación. El propietario del Capital se vuelve divino, es el productor demiúrgico del mundo. El dinero que maneja el mundo no basta, debe “hacer” el mundo totalmente, crearlo, producirlo desde el origen; por lo tanto definir la sustancia, la esencia, la naturaleza. Cuando absorbemos este pensamiento para comprenderlo desde el interior, se siente que la energía que lo anima es el odio. No hace falta decir que es la ideología más peligrosa de todos los tiempos.

AdB– ¿Cuál es el tipo de hombre que se quiere promover cuando se trata de cambiar el comportamiento humano mediante la producción intencionada de la imprecisión identitaria? ¿La psiquiatría y el psicoanálisis tienen algo que decir sobre esto?

LC– De hecho, no se busca promover un tipo de hombre. Lo que se pretende es el fin de lo humano, por lo tanto lo post-humano, lo transhumano, etc. La imprecisión identitaria viene de que las diferencias son atacadas en favor de una mezcolanza generalizada, un tipo de hiper mestizaje cabalístico que va mucho más allá de razas y culturas. Ninguna diferencia debe existir, como lo estipula la teoría del género para los sexos e, incluso más allá, el anti-especismo y el veganismo, que niegan una diferencia sustancial entre los humanos y las otras especies para prepararnos para el mestizaje entre los seres humanos y los animales, las “quimeras” genéticas que pronto saldrán de los laboratorios. Un paso más allá son los juristas y los abogados (Alain Bensoussan, Anthony Bem) que trabajan sobre el derecho de los robots, para dar personalidad jurídica a las máquinas y abolir así la distinción entre vivos y no vivos. Los identitarios no siempre entienden que la Gran Sustitución[7]no es la de una raza o la de una cultura por otra, sino la de los seres humanos por las máquinas. Por ejemplo, he visto en una página de Facebook expresarse en estos términos a un defensor de la ecología profunda (deep ecology), rama de la ultra-izquierda patrocinada por fundaciones estadounidenses: “El ser humano es tan malo para la naturaleza que tal vez valdría más confiar la gestión de los recursos de la tierra a una inteligencia artificial“. Razonamiento que reproduce “la voz de su amo”, la de la cibernética social de Wiener, que quería confiar la organización de las sociedades humanas a los ordenadores, o la del Club de Roma y sus programas de decrecimiento demográfico.
En este punto largamos las amarras del principio de realidad para entrar en un estadio donde todos los límites han caído, induciendo una interpenetración del interior y del exterior, una confusión entre el Yo y el Otro, así como una imprecisión identitaria global donde las formas fijas desaparecen a favor de flujos numéricos en constante recomposición. Clínicamente, hablamos de un trastorno psicótico que se instala, de un “soplo” crónico y delirante. De hecho, la psiquiatría y el psicoanálisis muestran que la salud mental necesita tener una percepción estable de los límites identitarios, con una clara demarcación del interior –Yo– y del exterior –el Otro–. La fluidez, el estado líquido e incluso gaseoso, no son viables cuando se trata de definir una identidad viva, que escapa a la disolución, la precariedad y el caos. Todo el mundo necesita saber simplemente quién es, lo que requiere una cierta permanencia y fijeza. Si yo soy un hombre, no soy una mujer; si soy el padre, no soy el niño, y viceversa. Este esquema a cuatro espacios distintos articulados por conectores booleanos “y/o” es el complejo de Edipo de Freud y Lacan, es decir, la matriz identitaria universal impuesta por el logos, la cuadrícula lógica, política, legalista y lingüística del Padre, quien nos arranca del ethnos, del mundo carnal, pre-político, fusionado y cambiante de la Madre.

AdB– ¿Podemos decir que la derecha liberal y la izquierda libertaria aspiran, la una y la otra, a promover la entropía? ¿Qué es lo que las aproxima fundamentalmente?

LC– Lo que identifica definitivamente a la derecha liberal y a la izquierda libertaria es que ambas trabajan para abrir los sistemas al máximo hasta su disolución entrópica y su muerte. Para entender bien la política, podemos traducirla en términos de cibernética y sistémica. La división fundadora en estas disciplinas se sitúa entre el sistema abierto y el cerrado. Para mantener su estructura a lo largo del tiempo, un sistema necesita intercambiar información con su entorno, por lo tanto ser abierto, pero también necesita del cierre, pues de lo contrario se disuelve en este entorno. La apertura alimenta, el cierre protege. Es el cierre completo y la apertura total lo que aumenta la entropía de los sistemas. En contraste, el buen equilibrio entre una semi-apertura y un semi-cierre aumenta la negantropía[8]y la organización, lo que es el principio de las “estructuras disipativas” ya observadas por Prigogine en la materia inanimada. Este justo medio en el control y la selección de los flujos entrantes y salientes es la condición para una buena gestión energética y de la información. Así es como un sistema conserva su estructura, su identidad, su forma típica, y perdura. En  geopolítica a esto se le llama las fronteras y los principios westfalianos. En biología es la piel, la membrana epidérmica, necesaria para la integridad del ser vivo. En psicología o en ecología hablamos de límites identitarios y comportamentales que se deben interiorizar para no desarrollar una patología. Hay pues que relanzar la idea de un “cierre positivo”, lo que hará aullar a todos los liberales-libertarios que juran por la apertura completa a los cuatro vientos y nos ordenan abrirnos siempre más al mundo, al Otro, a los gitanos, a las minorías, a los capitales extranjeros, a la competencia… Su táctica es maligna, porque es más fácil destruir un sistema abriéndolo por completo que cerrándolo totalmente. La apertura levanta las defensas del sistema, pero posee una connotación positiva que logra hacer de este debilitamiento algo atractivo, siendo el cierre más difícil de justificar moralmente. Pero debemos quitarnos los complejos sobre estas cuestiones y saber atacar el imperativo mórbido de la apertura total que comparten la derecha liberal y la izquierda libertaria, porque no hay vida sin cierre y proteccionismo en un momento u otro.

AdB– ¿Qué representa a sus ojos Internet? ¿Un nuevo espacio de libertad o un nuevo método de vigilancia encubierta?

LC– Durante una época, yo era completamente refractario a Internet, basándome en una posición neo-ludita un poco primaria. Hoy creo que es salvador. El Pentágono considera Internet como parte del campo de guerra (war domain). Así es como hay que verlo. En efecto, es una herramienta de vigilancia encubierta, pero en ambas direcciones. Los servicios de inteligencia pueden espiarnos, pero, como contrapartida, también nosotros podemos hacerlo, y sin necesidad de que uno sea un genio de la informática. De hecho, con una conexión a Internet y un buen método de búsqueda por palabras clave, cualquiera puede estar mejor informado que un jefe de Estado. El número de informaciones actualmente disponibles en fuentes abiertas es increíble, basta con saber buscar. Importantes operaciones clandestinas, como los ataques terroristas bajo bandera falsa o los golpes de Estado disfrazados de revolución popular (Libia, Siria, Ucrania), que antes engañaban a todo el mundo, hoy son desmontadas en directo. Por ejemplo, un informe de la CIA filtrado por WikiLeaks mostró que el Presidente de Ucrania desde el golpe de Estado, Petro Poroshenko, trabaja para los EE. UU. por lo menos desde 2006 (calificado como insider). Por lo tanto, Internet es un espacio de libertad y de democracia, ya que restablece la simetría de la información entre el poder y el pueblo.

AdB– No sería difícil hacer una interpretación conspiracionista de sus comentarios. Esto plantea el problema de la eficacia real de la ingeniería social, y también el de sus límites. ¿Qué podemos atribuirle con certeza? ¿Qué es lo que se le escapa?

LC– Todas las conspiraciones que salpican la historia del mundo obedecen a los métodos de información [inteligencia] profesionales, que se resumen así: disociación del par ver/ser visto y asimetría de la percepción y de la información. Estos métodos son aplicados en la seguridad de sistemas (vigilancia, piratería), en la inteligencia económica, la guerra cognitiva, las técnicas de influencia, el soft power, la consultoría de gestión, el marketing, los medios de comunicación, la política, etc. Mi lema es “Democratizar la cultura de la información”, porque tan pronto como uno se familiariza con este marco conceptual y sus métodos de trabajo, éstos adquieren relieve en la vida diaria y nos saltan a la vista. Podemos entonces distinguir lo que está pirateado de lo que no lo está y protegernos contra los intentos de infiltración cognitiva (neuro-piratería).
Dos profesores universitarios estadounidenses, Cass Sunstein y Adrian Vermeule R., publicaron en 2008 un artículo tituladoConspiracy Theories : Causes and Cures [“Teorías de la conspiración: causas y soluciones”] en el que recomendaban trabajar la infiltración cognitiva de los medios conspiracionistasa fin de neutralizarlos. Los anticonspiracionistas conspiran por lo tanto ellos mismos, y a veces abiertamente, como H. G. Wells tituló su libro The Open Conspiracy: Blueprints for a World Revolution [“La conspiración abierta: planes detallados para una revolución mundial”]. Las operaciones de infiltración cognitiva de masas mejor documentadas son aquellas que utilizan la sensibilidad identitaria. Desde hace décadas, los grandes servicios de inteligencia anglosajones emplean a antropólogos, etnólogos, sociólogos, psicólogos, historiadores para elaborar culturalmente anzuelos narrativos adaptados a las mitologías identitarias propias de la cultura de los pueblos que quieren piratear y controlar. La ingeniería social es en cierto modo la metodología raíz de la información, que expone cómo piratear un ser social (Ucrania, el Islam) después de haber dibujado el modelo detallado, el blueprint, la maqueta 2D. Podemos por lo tanto atribuir a este método los fenómenos de piratería comportamental, que son legión en nuestro tiempo, pero que no podemos discernir caso por caso, así como los efectos sociales de cosificación inducidos por el trabajo de modelización esquemática de los comportamientos a piratear. Ahí se da forma a lo que escapa a la ingeniería social. Sin esto, tomamos por espontáneos fenómenos y acontecimientos que fueron en realidad orquestados, puestos en escena, provocados; hechos construidos de manera completamente artificial: crisis económicas, guerras, golpes de estado disfrazados de revoluciones… ¿No habló Camille Desmoulins en 1793 de “maquinistas” de la Revolución?

AdB– El sistema –declaró usted– “es todo lo que causa el desorden, la anomia, la entropía. El sistema busca disolvernos y desestructurarnos. Por lo tanto, resistir significa coagular, reestructurar, reordenar“. ¿Puede haber una ingeniería social positiva?

LC– En este momento pienso en una ingeniería social positiva, que abrevio como IS+, para distinguirla de una IS-. En términos de sistémica, es el combate de la homeostasis contra el desequilibrio. Si las palabras clave de la IS- son desorden, anomia, entropía, desestabilización y producción de caos controlado, entonces las de la IS+ serán orden, regulación, negantropía y estabilidad. La negantropía en política, la IS +, se resume en una palabra: “cuidar”. Aquí me dejo inspirar de buena gana por la teoría del cuidado, del inglés to take care, fundada por Carol Gilligan. En mi opinión, todo está aquí en política, en el “cuidado”, particularmente del país en el que se vive, lo que se llama también nacionalismo, soberanismo, patriotismo. De hecho, el individuo es una abstracción en el plano político, sólo los colectivos, las redes, las organizaciones pueden algo. El individuo existe sólo en las relaciones, en los vínculos. La IS- es un trabajo entrópico del vínculo social para disolver. La IS+ es un trabajo negantrópico del vínculo social para coagular. Ahora bien ¿cuál es la buena medida de coagulación del vínculo social? Sin lugar a dudas, la del Estado-nación, que ahora es la forma óptima de organización colectiva anticapitalista.

Entrevista publicada originalmente en la revista Éléments n.º 153 (octubre-diciembre 2014.)
(Traducción de base publicada en: Página Transversal.)
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 Notas
[1] ‘Página trasera’, en informática. (Todas las notas corresponden a la traducción.)
[2]En informática, ‘suplantación de identidad’.
[3]Gematría: método y metátesis (alternación del orden de las letras en una palabra) que depende del hecho de que cada carácter hebreo tiene un valor numérico.
[4]Darren Aranofsky, Pi, fe en el caos,en la edición española.
[5]Dios y Golem, S. A., en su edición española (PDF)
[6]Término de difícil traducción. Una de las mejores es “el arrasamiento”. Sobre el Gestell: Heidegger,La pregunta por la técnica(PDF).
[7]La “Gran Sustitución”, expresión derivada de Le Grand Remplacement, concepto acuñado por el escritor y poeta francés Renaud Camus, una de las voces más escuchadas de la comunidad homosexual en los años 80/90 y políticamente situado en las cercanías del Frente Nacional o más exactamente en la órbita identitaria, en la que ataca la inmigración masiva, fenómeno calificado por él de invasión y colonización. “La Gran Sustitución” hace referencia al proceso de sustitución del pueblo francés (y, en general, europeo) por pueblos de origen no europeo y al cambio de civilización que se deriva de ello, estando todo el proceso impulso con la complicidad de las élites políticas, financieras y mediáticas.
[8]Negantropíao neguentropía, también llamada entropía negativa o sintropía, de un sistema vivo, es la entropía que el sistema exporta para mantener su entropía baja; se encuentra en la intersección de la entropía y la vida. Para compensar el proceso de degradación sistémica a lo largo del tiempo, algunos sistemas abiertos consiguen compensar su entropía natural con aportaciones de subsistemas con los que se relacionan. Si en un sistema cerrado el proceso entrópico no puede detenerse por sí solo, en un sistema abierto, la neguentropía sería una resistencia sustentada en subsistemas vinculados que reequilibran el sistema entrópico.


1 de septiembre de 2015

De este Holocausto no se habla

"Más de la mitad de los cristianos en Siria e Irak ya no están, en el mejor de los casos han huido".


El doble discurso de Occidente frente al exterminio de cristianos en Oriente Medio
Publicado: 31 ago 2015

Mientras que de la mano del papa Francisco América Latina se convierte en el sostén de la Iglesia católica, milenarias comunidades de cristianos en Oriente Medio están siendo exterminadas.

En 2012 surge en Siria el grupo terrorista Al Nusra con el objetivo de derribar el régimen sirio de Bashar al Assad, este se vino a sumar a los rebeldes sirios que ya generaban una especie de guerra civil en la región.

"El surgimiento del Estado Islámico se da en respuesta a la negativa de Vladimir Putin y el papa Francisco a la intervención del G7 en Siria"

En el 2013 nace el Estado Islámico, ISIS en su denominación occidental (un apéndice de Al Qaeda) con el objetivo de involucrar en un conflicto a Siria, Irak e Irán con la intención de provocar un 'choque de civilizaciones' entre el fundamentalismo islámico medio oriental y el cristianismo en Occidente, con la aparente intención de generar el estallido de un conflicto global que le otorgara a Estado Unidos y sus aliados una supremacía en el Medio Oriente.

El líder del Estado Islámico, el 'califa' Abú Bakr al Baghdadi es la ejemplificación de la forma en que se ha estructurado dicho grupo, alimentado por mercenarios con raíces islámicas medio orientales, pero que vivían (nacieron o crecieron) en países europeos como Alemania, España, Francia e Inglaterra, entre otros. La creación del ISIS tiene como finalidad entre otras cosas el exterminio de cristianos y la generación de un conflicto explosivo entre los musulmanes sunitas y los musulmanes chiitas. 

El surgimiento del Estado Islámico se da en respuesta a la negativa de Vladimir Putin y el papa Francisco a la intervención del G7 en Siria, acto que provocaría la bipolarización mundial y el inicio de la 'nueva guerra fría' en la que hoy nos encontramos.

Según información publicada por el exagente de la NSA Edward Snowden, en la creación del Estado Islámico han colaborado el MI6 del Reino Unido, la CIA y otros servicios de inteligencia involucrados en la geopolítica de Oriente Medio. En este contexto, mientras que de la mano del papa Francisco América Latina se convierte en el sostén de la Iglesia católica, milenarias comunidades de cristianos en Oriente Medio están siendo exterminadas.

Los cristianos son asesinados por miles, las condiciones son deplorables, en ciudades enteras como Alepo la gente no tiene luz y pasan cuatro días sin beber agua y hasta 10 días sin probar alimento, las mujeres están siendo violadas en público y utilizadas como moneda de cambio convertidas en esclavas sexuales. Los niños son crucificados, decapitados, torturados y masacrados. Más de la mitad de los cristianos en Siria e Irak ya no están, en el mejor de los casos han huido. Los que logran escapar se están refugiando en la región del Kurdistán en la frontera con Turquía (lugar en el que no son bien acogidos por los kurdos) y la mayoría huye a Líbano donde la población es principalmente cristiana.

"Estados Unidos y aliados al tiempo que alimenta un odio racial y un rechazo hacia el islam no está haciendo nada por ayudar a los cristianos. Las fronteras a los refugiados sirios están cerradas; la ONU y demás organismos internacionales no han enviado ayuda a los campos de refugiados donde médicos, medicamentos y alimentos son de urgente necesidad"

Según los datos del patriarcado greco-melquita de Antioquía, Alejandría y Jerusalén antes del estallido de la revuelta contra Assad los cristianos representaban el 10% de la población. Uno de cada tres vive hoy como desplazado, ha emigrado por la persecución de los grupos armados radicales, o ha perdido la vida.

En Irak hasta el 2013 quedaban 400.000, del más de millón y medio de fieles que había en el momento del derrocamiento de Saddam Husein en 2003. En Basora (sur de Irak) y Mosul, han desaparecido por completo. Hoy se estima que no llegan ni a los 100.000.

El papa Francisco y el presidente Putin son los únicos que han alzado la voz en favor de estos cristianos y han tenido la iniciativa de ayudar. Salvo asociaciones católicas como Cáritas y Ayuda la Iglesia Que Sufre, no se han tomado medidas humanitarias al respecto. "¿Dónde está el mundo?" clamaba el reverendo Fadi Rabbat, líder ortodoxo del Líbano, quien ha sido testigo de la tragedia que ocurre a manos de ISIS en Siria e Irak. "Con gran dolor y consternación, he recibido la noticia de la enésima violencia perpetrada contra cristianos inocentes en Libia", señala Francisco en una misiva enviada al patriarca de la Iglesia ortodoxa de Etiopía Abuna Matthias. Añade el papa: "Sé que vuestra santidad sufre profundamente por las atrocidades de sus amados fieles, asesinados únicamente por el hecho de seguir a Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. La sangre de nuestros hermanos y hermanas cristianas es un testimonio que grita para hacerse escuchar en todos aquellos que saben distinguir aún entre el bien y el mal".

Occidente maneja un doble discurso, Estados Unidos y aliados al tiempo que alimenta un odio racial y un rechazo hacia el islam no está haciendo nada por ayudar a los cristianos. Las fronteras a los refugiados sirios están cerradas; la ONU y demás organismos internacionales no han enviado ayuda a los campos de refugiados donde médicos, medicamentos y alimentos son de urgente necesidad. En la hipocresía del mundo postmoderno no todas las víctimas tienen el mismo valor.

Yizbeleni Gallardo Bahena,
Politóloga por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estratega, asesora y analista política, especialista en geopolítica.

Fuente: RT

21 de agosto de 2015

La invasión a Europa



Preparando la "Gran sustitución"




EE.UU. ha organizado una invasión a Europa al pagar a los traficantes de inmigrantes
Publicado: 21 ago 2015

Una filtración del servicio de inteligencia de Austria ha revelado que organizaciones de EE.UU. gastan sumas extraordinarias en pagar a los contrabandistas que traen a Europa de forma ilegal a miles de refugiados diariamente. Expertos opinan que se trata de una línea geopolítica basada en los principios neomaquiavélicos de estrategas norteamericanos.

Los contrabandistas no traen a los inmigrantes a los países europeos gratis, en dependencia de la región el precio por este viaje puede variar de 7.000 hasta 11.000 euros, informa el diario austríaco 'Info-Direkt'. "No todos los refugiados del norte de África tienen 11.000 euros en efectivo. ¿Nadie se pregunta de dónde sale el dinero?", cuestiona el periódico al referirse a la reciente filtración de un empleado anónimo de la Oficina de Defensa de Austria, que reveló la existencia de un sistema de cofinanciación y contribución al tráfico ilegal de inmigrantes a los países de Europa.

La declaración del agente de la inteligencia austriaca fue analizada por el periodista francés Nicolas Bonnal. En su artículo para el diario 'Boulevard Voltaire' el analista opina que este sistema se usa por EE.UU. para organizar una "invasión a Europa". El autor hace paralelismos con la intervención de Washington en Libia, Siria e Irak. Los conflictos militares en estos países se cobraron la vida de millones de personas y privaron de casas aún a más personas, que se vieron obligadas a buscar refugio en Europa. Además, el autor recuerda los disturbios en Ucrania durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, "cuando sobre Kiev estaban volando los drones de la CNN y la ciudad estaba llena de multitudes con los bolsillos llenos de dólares".

Desde los tiempos del presidente Woodrow Wilson, con el apoyo de Francia y del Reino Unido, "EE.UU. sin parar está organizando las intervenciones, basándose en su mesianismo agresivo y una moneda de reserva", escribe Bonnal.  "Solo queda reconocer con admiración que los magos estadounidenses se salen con la suya y sin pagar las consecuencias", indica.

"Después de haber sumido a África en el caos y organizado la invasión a Europa con la ayuda de sus políticos leales como Renzi, Hollande y Merkel, los estadounidenses ponen en práctica los principios neomaquiavélicos de Leo Strauss y de los estrategas al estilo de Wolfowitz. Estos trotskistas fallidos desean gobernar mediante el caos los países, al privarlos de las realidades humanas e históricas, convertirlos en bases, tierras vacías, nidos de drogadictos y centros de refugiados", concluye el analista.
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Fuente: RT
  

28 de julio de 2015

¿Quiénes se oponen realmente a la globalización?


Contra el altermundialismo de izquierdas (1)
El antiglobalismo de derechas 

Es en la derecha donde se reúne la respuesta populista a las oligarquías transnacionales. Es en la derecha donde las tradiciones se oponen a la sociedad global sin raíces.

MARCELLO VENEZIANI
por Diego L. Sanromán
27 de julio de 2015

Ideológicamente, el movimiento antiglobalización, altermundista o como se tenga a bien designarlo conforma un espacio de geometría fluida, difusa y difícil de aprehender. Sus delimitaciones internas son variables, móviles y, en ocasiones, renuentes a su inclusión en los esquemas de la teoría política tradicional. Sea como fuere, lo cierto es que la derecha populista y nacionalista también parece haber encontrado su hueco en la confusión, y la promiscuidad en lo ideológico ha dado vida a extraños híbridos que —al menos en apariencia— contienen genes procedentes de tradiciones políticas enfrentadas: habrá así quienes, a veces con unos escrúpulos semánticos más bien escasos, no duden en reconocerse como nacional-bolcheviques, nacional-ecologistas, ecologistas patrióticos o incluso nacional-anarquistas. Lo que es más: será justamente desde estas posiciones desde las que se afirme la incapacidad de los izquierdistas —internacionalistas donde los haya— para hacer frente al proceso globalizador, pues, al fin y al cabo —se dirá—, lo que la izquierda altermundista pretende no es poner freno a dicho proceso, sino invertir su sentido.


Génova-Contracumbre del G8, 2001 (Efe)
"...cuanto más extremistas y violentos son,
más internacionalistas y antitradicionales resultan..."
Es el caso de Marcello Veneziani, autor de La Rivoluzione conservatrice in Italia, cuando pregunta: «¿Dónde están entonces los verdaderos enemigos de la globalización?». Y responde: «Están en la derecha, queridos amigos. Allí, no sólo desde hoy, se combate el mundialismo y el internacionalismo, la muerte de las identidades locales y nacionales. Si es verdad, como sostienen muchos pensadores, que la próxima alternativa será entre el universalismo y el particularismo, entre globalidad y diferencias, entre cosmópolis y comunidad, entonces el antagonista de la globalización está en la derecha. Con los conservadores y los nacionalistas, con los tradicionalistas y los antimodernos, pero también en el ámbito de la Nueva Derecha de Alain de Benoist, y de los movimientos localistas y populistas». La derecha, según Veneziani, estaría constitutivamente preparada para enfrentarse a una globalización a la que considera un mal en sí misma, en tanto que el sector izquierdista del movimiento, más vistoso y aparentemente más radical, se empeñaría únicamente en denunciar el hecho de que los beneficios económicos de la globalización no alcancen a toda la humanidad. El frente de combate de los primeros se encontraría en la defensa de las tradiciones populares y de las identidades culturales arraigadas; el de los segundos, en la lucha por la extensión de los «derechos humanos». Veneziani lo deja claro en este fragmento y Alain de Benoist no duda en presentar el etnopluralismo neoderechista como la única respuesta antropológicamente veraz —o fundada— a la globalización capitalista. Frente a la multitud espinosiano-negriana, los pueblos; contra la dispersión informe del bougisme [de la movida a ultranza], el firme asentamiento en las propias raíces culturales.

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El antiglobalismo de derecha 
Marcello Veneziani

Si te fijas en ellos, los anti-G8 son la izquierda en movimiento: anarquistas, marxistas, radicales, católicos rebeldes o progresistas, pacifistas, verdes, revolucionarios. Centros sociales, monos blancos, banderas rojas. Con el complemento iconográfico de Marcos y del Che Guevara. Luego te das cuenta de que ninguno de ellos pone en cuestión el Dogma Global, la interdependencia de los pueblos y de las culturas, el melting pot y la sociedad multirracial, el fin de las patrias. Son internacionalistas, humanitarios, ecumenistas, globalistas. Es más: cuanto más extremistas y violentos son, más internacionalistas y antitradicionales resultan.

Manifiesto Comunista
"un elogio total de la globalización"
O sea, que cuanto más se oponen a la globalización, más comparten su meta final. Por lo demás, el Manifiesto de Marx y Engels [Nada que ver con este periódico… N. de la Red.] es un elogio total de la globalización, a cargo de la burguesía y del capital, que rompe los vínculos territoriales y religiosos, étnicos y familiares, y libera de la tradición. Y en anteriores cumbres, los presidentes de los países más industrializados eran casi todos de tendencia progresista y provenían de mayo del 68, desde Clinton a nuestros propios líderes, que soñaban con transformar el G8 en un coalición de izquierdas planetaria. Todos optimistas del G8.

¿Dónde están entonces los verdaderos enemigos de la Globalización? Están en la derecha, queridos amigos. Allí, no sólo desde hoy, se combate el mundialismo y el internacionalismo, la muerte de las identidades locales y nacionales. Si es verdad, como sostienen muchos pensadores, que la próxima alternativa será entre el universalismo y el particularismo, entre globalidad y diferencias, entre cosmópolis y comunidad, entonces el antagonista de la globalización está en la derecha. Con los conservadores y los nacionalistas, con los tradicionalistas y los antimodernos, pero también en el ámbito de la nueva derecha de Alain de Benoist, y de los movimientos localistas y populistas.

Hay una rica literatura de derechas que hace tiempo critica radicalmente la globalización y sus consecuencias: el dominio de la técnica y de la economía financiera en detrimento de la política y de la religión. Es en la derecha donde se reúne la respuesta populista a las oligarquías transnacionales. Es en la derecha donde las tradiciones se oponen a la sociedad global sin raíces. Es en la derecha donde se teme la imposición de un pensamiento único y de una sociedad uniforme, y se denuncia la globalización como un mal en sí mismo; mientras, en la izquierda se denuncia que la globalización no extiende sus beneficios económicos a la humanidad sino sólo a unos pocos. O sea, no se denuncia su efecto de desarraigo sobre las culturas tradicionales y sobre las identidades, sino sólo que no vaya unida a la globalización de los derechos humanos.

En la reunión celebrada en Génova (2) se consumó, así pues, una paradoja: unos pocos hombres de derechas, entre agricultores, artesanos y tradicionalistas, se opusieron al G8 de modo débil y marginal pero con propósitos fuertes y radicales. Y mucha gente de izquierdas se opuso de modo vistoso y radical a una globalización que en el fondo comparten. En Génova la maldición de Colón golpeó a la inversa: él zarpó para las Indias y descubrió América, éstos sueñan con un mundo nuevo pero descubren las viejas Indias.


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(2) Se refiere a las actividades organizadas por el movimiento antiglobalización del 19 al 22 de julio de 2001 (Contracumbre del G8) como respuesta a la reunión del G8 en Génova en esos días.

22 de julio de 2015

La «crisis griega», vista desde Grecia


Vista desde Grecia, lo único que la crisis griega tiene de “griega” es el nombre. Se trata de una situación en la que se encuentran en juego intereses estratégicos cuyo alcance va mucho más allá de los Balcanes y que actúa como una trampa en la que han caído los principales dirigentes de la Unión Europea. Ya que, si en efecto se trata de un rejuego geopolítico, las reacciones de Alemania y de sus aliados van a volverse contra ellos mismos y contra todos los europeos.

«No moriremos por Dantzig», decían los franceses hace 70 años. «No pagaremos por los griegos», dicen hoy los alemanes. Y si en 70 años la fuerza del dinero reemplazó, en Europa, la fuerza de las armas, el resultado no es menos mortal para los pueblos. Tampoco es, a fin de cuentas, menos autodestructiva.

El ataque contra Grecia iniciado por poderosas fuerzas «geoeconómicas», las del capital financiero totalmente liberado de toda forma de control, de un Imperio del Dinero en gestación, reviste a nivel mundial una importancia enorme, que sobrepasa ampliamente la dimensión de ese pequeño país. Es la primera de una serie de batallas que decidirán el futuro de los Estados y de los países europeos, el del ideal de una Europa unida, independiente, social, la de nuestra democracia y nuestra civilización. La interrogante a la que hoy se trata de responder, en Grecia, es saber quién va a pagar la deuda acumulada de la economía mundial, incluyendo la deuda vinculada al salvamento –en 2008– de los grandes bancos.

¿La pagarán los pueblos de los países desarrollados, aunque ello implique la supresión de los derechos sociales y democráticos conquistados a lo largo de 3 siglos de lucha, en otras palabras, sacrificando la civilización europea? ¿La pagarán otros países? ¿La pagaremos destruyendo el medio ambiente? ¿Prevalecerán los bancos ante los Estados o sucederá lo contrario? ¿Logrará Europa dominar nuevamente ese monstruo que es el capital financiero totalmente desregulado, reinstaurando una regulación de los flujos de capitales, en el marco de un proteccionismo razonable y de una política de crecimiento, contribuyendo a la construcción de un mundo multipolar, dando así un ejemplo de envergadura mundial? ¿O bien, sucumbirá Europa en medio de implacables conflictos internos, consolidando el papel dominante –aunque hoy vacilante– de Estados Unidos y quizás mañana el de otras potencias, o quizás incluso de totalitarismos, a nivel mundial o regional?

La crisis griega

Los gobiernos europeos y su Unión, que han dedicado sumas colosales al salvamento de los bancos, imponen a Grecia la adopción de medidas que implican la mayor regresión de toda la historia de ese país, exceptuando únicamente el paréntesis de la ocupación alemana, de 1941 a 1944, hundiéndola además en la mayor recesión que ese país haya conocido en varias décadas, privándola por tiempo indeterminado de toda perspectiva de crecimiento. Lo cual puede, además, hacer simplemente imposible el pago de su deuda, o sea corriendo el riesgo de convertir a Grecia en una especie de Lehman Brothers en la nueva fase de la crisis mundial iniciada en 2008.

Hemos llegado a un punto en que el Banco Central Europeo presta a los bancos a una tasa de interés de 1% para que estos le presten a Grecia a tasas de 6 o 7%. Al mismo tiempo, los gobiernos europeos se niegan a aceptar la emisión de las euro-obligaciones que podrían ayudar a normalizar las tasas que paga el Estado griego.

Alemania contra Europa

Hace 20 años, el primer acto de la Alemania recientemente reunificada, alcanzando su plena «mayoría estratégica», fue dar el tiro de gracia a la Yugoslavia multinacional y federal, imponiendo a sus socios el reconocimiento de las diferentes Repúblicas que la componían. El resultado fue, en primer lugar, una serie de guerras que sembraron la ruina y la muerte en los Balcanes, pero sin resolver ninguno de sus problemas. Otros resultados fueron la temprana muerte de la balbuceante política exterior y de defensa de la Unión Europea así como el solemne regreso de Estados Unidos a su papel de amo absoluto del sudeste europeo.

Pero todo eso parecerá un simple delito en comparación con lo que puede pasar ahora por causa de la miopía de Berlín y de la manera dogmática, extremadamente egoísta, en que defiende las reglas de Maastricht, dispuesto –según parece– a sacrificar uno o varios de sus socios, incluso pertenecientes al «núcleo duro» de la Unión Europea, la Eurozona, hundiéndolos en el desastre económico y social.

Hoy en día, lo que está en juego con la crisis «griega», con la crisis «española», con la crisis «portuguesa» o con cualquier otra crisis que pueda aparecer mañana, no es solamente la política común europea, ni el destino de los Balcanes. Es el ideal mismo de la Europa unida lo que está al borde de la desaparición, y con ello su moneda común, como ya han señalado los políticos y analistas económicos más brillantes, tanto en Europa como a escala internacional.

Si bien en 1990-91, la política alemana sentó… el papel de Estados Unidos en el sudeste de Europa, la política alemana actual conduce a la consolidación de su papel hegemónico, hoy debilitado no sólo en la escena europea sino a nivel mundial. Y al mismo tiempo priva a Europa de la posibilidad de desempeñar, basándose en sus ideas y su civilización, un papel de vanguardia en la tan necesaria revisión del sistema mundial. Errores históricos de tan enorme envergadura no carecen de precedentes en la historia de Alemania. Berlín sobrestima hoy su poderío económico, exactamente de la misma manera como sobrestimó su poderío militar en los años 1910 y 1930, contribuyendo así a la destrucción de Europa –y a su propia destrucción– durante las dos Guerras Mundiales.

La instauración de la moneda única y el modo de funcionamiento de la Unión Europea han sido provechosos principalmente para Alemania, que sin embargo se niega a «abrir su cofre» para ayudar a sus socios en dificultades. Alemania no defiende a Europa, en el plano exterior, de los ataques bancos internacionales bajo control de los anglo-estadounidenses, ni de los ataques del capital financiero, designados eufemísticamente como «los mercados». Tampoco defiende a Europa en el plano interno, no sólo porque se niega a prestar ayuda a un supuesto socio, en este caso a Grecia, sino además porque incluso insulta a ese país, a través de una campaña sádica y racista de los medios de prensa alemanes, ¡precisamente cuando ese país enfrenta graves dificultades!

Alemania y Maastricht

Alemania tiene razón cuando sostiene que, al actuar así, está defendiendo las reglas de Maastricht, que prohíben todo tipo de solidaridad y de ayuda entre los miembros de la Unión Europea e imponen, para la eternidad, una política monetaria que no existe en ninguna otra parte del mundo.

Esas reglas son las que convienen a los intereses alemanes, al menos tal y como los conciben los medios dominantes de Berlín, y sobre todo a los intereses de los bancos y más generalmente de los grandes propietarios del capital financiero. Las reglas de Maastricht garantizan sus ganancias, como también lo hace el régimen de liberalización total de los intercambios de capitales y mercancías, reglas que prohíben explícita o implícitamente a los europeos la práctica de una política inflacionista, keynesiana, anticíclica, cuando pudiese resultar necesario, pero que también les prohíbe defenderse contra el antagonismo económico exterior, venga de Estados Unidos o de China.

Sin embargo, al afirmar, con toda razón, que su política actual se basa en el tratado de Maastricht, texto que hay que respetar como si fuese el Evangelio, Berlín revela, sin querer, el carácter monstruoso del actual edificio europeo. No hace falta ser economista, basta el simple sentido común, para entender que ninguna unión entre personas, pueblos, Estados, o lo que sea, puede durar mucho si se basa en… ¡prohibir la solidaridad entre sus componentes!

Si los pueblos de Europa aceptaron la idea de la unificación europea no fue para encaminarse a la ruina. La aceptaron para obtener más garantías de seguridad y de prosperidad. Al negar a sus socios la ayuda que necesitan, los dirigentes alemanes deslegitiman, en gran medida, tanto el ideal de la Europa unida como el de la moneda única, así como su propia ambición de encabezar esa Europa. ¿De qué sirve una Unión que moviliza todo sus medios para salvar a los bancos que provocaron la crisis de 2008 pero que se niega a salvar un pueblo europeo amenazado por esos mismos bancos, anteriormente salvados del naufragio gracias al dinero de los fondos públicos?

La única razón que hace que los miembros de la eurozona afectados por la crisis se mantengan aún en ella es su temor por las consecuencias que podría tener su salida (y ciertos intereses de sus clases dirigentes). Pero, ¿por cuánto tiempo bastará esa razón, sobre todo ante una posible agravación de la crisis económica que transformará amplias zonas de Europa en una especie de Latinoamérica? Al igual que en el siglo XX, Alemania pagará de nuevo, ella también, el precio de su egoísmo. Políticamente, porque su propio papel se verá socavado. Económicamente, porque su actitud ahogará a los compradores de sus productos. Pero es muy posible que sólo se dé cuenta de ello cuando ya sea demasiado tarde.

La crisis griega como crisis de la eurozona

Es casi evidente que la crisis griega no está relacionada únicamente, ni siquiera fundamentalmente, con los problemas internos bastante importantes del país, con la debilidad de su Estado y de su sistema político, fuente de una extensa corrupción. Esos problemas, así como el hecho que Grecia invierte sumas colosales para defenderse de una Turquía negacionista, son sin embargo factores que determinan la forma, el momento de aparición de esta crisis y la capacidad del país para enfrentarla. Pero no son la causa, como lo prueba la crisis en España, en Portugal y también en otros países.

En Grecia puede tomar el aspecto de una crisis de la deuda pública y en España el de una crisis del endeudamiento privado. El hecho es que la crisis está en todas partes. Lo que refleja es la incapacidad a largo plazo de los países más débiles de la Unión para enfrentar, por un lado, una política monetaria diseñada en función de los intereses de Alemania y de los bancos internacionales, así como la supresión de toda barrera de protección externa de la eurozona.

El funcionamiento «interno» de la moneda única conduce, a falta de mecanismos compensatorios, a una transferencia permanente de la plusvalía del sur de Europa hacia el norte. El funcionamiento «externo» de la eurozona, que voluntariamente se prohíbe a sí misma todo tipo de protección contra la competencia estadounidense y china, y toda política industrial y social, toda armonización, conduce a la degradación de la capacidad europea de producción en el conjunto de la Unión, comenzando por los países más débiles. La industria griega, por ejemplo, se traslada del norte de Grecia hacia los Balcanes y los turistas abandonan el país donde impera una moneda cara –el euro– para irse al litoral turco.

El problema va a empeorar con el fin, dentro de poco, de las políticas de cohesión. Es evidente que el problema estructural griego ha acentuado la situación y puesto a Grecia en medio de la crisis europea, pero ese problema no creó la crisis de la Unión. El sur de Europa no es la única región que enfrenta esos problemas. Francia, país central y metropolitano, corazón político de Europa, si se considera que Alemania es el corazón industrial, también los ha detectado y tiene que enfrentarlos. Esos problemas dieron origen al rechazo del pueblo francés a la Constitución europea propuesta en 2005. Desde entonces, importantes intelectuales franceses han resaltado el callejón sin salida al que se encamina la eurozona. Por ejemplo, Emmanuel Todd, Jacques Sapir, Bernard Cassen y ATTAC, así como Maurice Allais, por citar sólo algunos, subrayan que es imposible que una Europa productiva y social logre sobrevivir sin adoptar algún tipo de proteccionismo.

La obstinación en las reglas de la eurozona, bajo su forma actual, conduce al totalitarismo, estima Emmanuel Todd. Europa va derecho a la catástrofe con el sistema ultraliberal de intercambio y la supresión, por las autoridades de Bruselas, de la preferencia comunitaria. Hasta ahora, las ideas de reforma de la eurozona no se podían aplicar, por falta de voluntad política. Sería una tragedia para el pueblo griego que, debido, entre otras cosas, a la manera como el sistema político griego y una élite política en plena degeneración administran el país, ese pueblo tuviese que vivir una catástrofe como precio de la energía necesaria para una reforma del euro, que –si finalmente tuviese lugar–llegaría demasiado tarde para Grecia.

Economía y geopolítica

En cuanto a la dimensión geopolítica del problema, los dirigentes alemanes no parecen haber sacado ninguna enseñanza de su propia historia, o sea recordar que durante las décadas anteriores a la Primera Guerra Mundial fueron incapaces de obtener las ganancias esperadas de sus progresos científicos y tecnológicos. El capitalismo de casino engendrado por la desregulación de estas últimas décadas, y que ellos mismos aceptaron de manera interesada y caracterizada por una total ausencia de perspicacia estratégica, es un engendro anglo-estadounidense. ¡Ningún jugador, por muy bueno que sea, puede ganarle al dueño del casino! Tenemos derecho a preguntarnos si existe algún plan estratégico tras la crisis actualmente desatada, no sólo en relación con la deuda griega sino también contra el euro, precisamente cuando esta moneda estaba a punto de convertirse en una divisa mundial.

Sobre todo teniendo en cuenta, como ahora sabemos, que Goldman Sachs estaba detrás del ataque contra Grecia y contra el euro. Escudándose tras el tratado de Maastricht, en una Europa-«dictadura de los bancos» los alemanes se aprovecharon ciertamente de su supremacía económica, pero a la vez permitieron la instalación de una enorme trampa potencial, que acaba de ser activada, contra la Europa unida. Era de esperar, además, que las cosas evolucionaran en ese sentido cuando vemos, por ejemplo, que el arquitecto de la política monetaria no es otro que… el hombre de Goldman Sachs, Otmar Issing, otro más –es justo señalarlo– entre los tantos miembros de la vasta red de influencias de ese banco en Europa. Es posible, por consiguiente, que hoy estemos siendo testigos del desarrollo del plan estratégico que integra la geopolítica y la geoeconomía en la arquitectura del tratado de Maastricht.

La crisis estaba inscrita en el tratado mismo con dos posibles resultados: la transformación de Europa en estructura totalitaria y sometida o su disolución en componentes, con la variante de mantenerla, en todo caso, en un estado de desgarramiento provocado por sus problemas internos que le impida obtener su autonomía en relación con Estados Unidos e imponer reglas al capital financiero mundial. La política de Berlín parece basarse en la esperanza de sacar de la globalización más provecho que si reclamase, en nombre de una Europa reformada, un estatus de igualdad con Estados Unidos en el marco de un mundo multipolar con flujos reglamentados de mercancías y capitales. Y es así precisamente porque Berlín tiene todavía en mente las derrotas sufridas cuando corrió tras la hegemonía europea y mundial. Pero, al mismo tiempo, parece olvidar que la globalización se halla bajo el dominio del sector financiero y del crédito, y no de la industria, que constituye el punto fuerte de Alemania, país que a fin de cuentas corre el riesgo de encontrarse nuevamente en la misma situación que conoció hacia el final del «gran» siglo liberal, justo antes de la Primera Guerra Mundial.

Los dirigentes alemanes quizás piensan que una «expulsión» o una salida forzosa de Grecia de la eurozona sería una solución que, por un lado, «serviría de escarmiento» a los demás miembros de la Unión y reforzaría, por otro lado, la homogeneidad de un núcleo duro europeo que parece haberse «ablandado». La idea de una «Europa desigual» y en círculos homocéntricos, como la que había formulado Karl Lammers, sigue siendo muy popular en Alemania. El problema es que los círculos finalmente podrían resultar heterocéntricos.

Es evidente que para Grecia, pero también para otros miembros de la eurozona, el problema se planteará por sí solo y todo indica que eso ocurrirá más pronto que lo previsto. Para Grecia y otros países, mantenerse en la eurozona sólo tendría sentido si dicha zona se reformara muy rápida y profundamente. Pero no es nada seguro que la retirada de uno o de varios países reporte a Alemania las ventajas que esta espera.

Al perseverar en esa política, Berlín corre el riesgo de provocar una crisis muy grave, tanto en la eurozona como en la Unión Europea. Y provocará, al mismo tiempo, una importante derrota estratégica de Europa en el este del Mediterráneo, contribuyendo así a concretar el objetivo estratégico central de Estados Unidos en la región, o sea la constitución de una zona de influencia estadounidense y turca que se extendería desde el Mar Adriático hasta el Cáucaso y Chipre.

Esa zona, siguiendo la visión de la «ocupación del centro» del «tablero estratégico» planteada por [el ex consejero estadounidense de Seguridad Nacional] Brzezinski, se interpondría entre Europa y los hidrocarburos del Medio Oriente y también entre Rusia y los «mares cálidos». Sería además parte de la Unión Europea. En otras palabras, sería uno de los centros de una Eurasia dominada por Estados Unidos, una herramienta al servicio de la «parálisis estratégica» de Europa y una base de «contención» contra Rusia.

En Europa deberíamos saber –pero dudo que alguien quiera saberlo–, desde los famosos informes de Wolfowitz y de Jeremia que cristalizaron la estrategia post-guerra fría de Estados Unidos, que el objetivo estratégico de Washington es impedir el surgimiento de fuerzas que pueden hacerle frente y para evitarlo aplica políticas destinadas a impedirlo desde ahora, programando cuando es posible la aparición de crisis o creando obstáculos que impiden colaboraciones o alianzas entre diversos polos del sistema internacional.

Hay un caso en el que Alemania entendió esto perfectamente. Fue cuando ella misma decidió construir el gasoducto North Stream para conectarse directamente con Rusia. Pero, en general, Alemania sigue siendo estratégicamente ciega.

Dimitris Konstantakopoulos
11 DE JULIO DE 2015

Fuente:  RED VOLTAIRE

18 de julio de 2015

Comienza el gran saqueo

Paul Craig Roberts

El siguiente artículo, escrito por ex funcionario del Tesoro de Estados Unidos durante la época Reagan, el Dr. Paul Craig Roberts, resulta de lo más revelador sobre lo que estamos viendo en Grecia y los planes de las élites económicas globales.

Resulta muy curioso el punto de vista que da sobre lo sucedido en Grecia y sobre los partidos de izquierdas en general en todo el mundo, teniendo en cuenta de que es un conservador norteamericano…




“SOMOS TESTIGOS DEL JAQUE MATE DE LAS ÉLITES”


Los griegos han sido derrotados. El primer ministro ha traicionado a su pueblo.
Lo ha visto todo el mundo: Syriza se ha rendido a los “agentes del 1%”, las élites económicas.
El mensaje que nos trae este colapso de Syriza, es que el sistema de bienestar social de todo Occidente será desmantelado.
Comienza el gran saqueo.

Alexis Tsipras

El primer ministro griego Alexis Tsipras, ha acordado que el 1% más rico saquee al pueblo griego y le arrebate todos los avances en bienestar social que los griegos alcanzaron en el siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial. Se acabaron las pensiones y la atención de salud para los ancianos.

Por lo visto, el 1% “necesita” el dinero.

Las islas griegas, los puertos, las empresas de suministro y gestión del agua, los aeropuertos, todo el rico patrimonio nacional, serán vendidos a ese 1% privilegiado. Y se lo venderán a precios de ganga, por supuesto, casi regalado. Eso sí, las facturas del agua para el pueblo, no serán precisamente gangas.

Grecia en venta

Esta es la tercera ronda de la austeridad impuesta a Grecia, una austeridad que ha requerido de la complicidad de los propios gobiernos griegos. En realidad, los acuerdos de austeridad sirven para encubrir el saqueo del pueblo griego y robárselo, literalmente, todo.

El FMI es un miembro de esa Troika que impone la austeridad, a pesar de que ahora los economistas del FMI hayan dicho que “las medidas de austeridad han demostrado ser un error”. La economía griega ha sido definitivamente destruída por la austeridad. Por lo tanto, la deuda de Grecia ha aumentado como una carga y cada ronda de austeridad hace que la deuda se más imposible de pagar.

Pero la evidencia de lo que ha sucedido, no importa. Cuando el 1% se dedica a saquear, la verdad no tiene ningún interés.

Una de las cosas más graves que hemos visto es que la democracia griega ha demostrado ser totalmente impotente. El saqueo ha salido adelante, a pesar de que el pueblo votara en su contra hace una semana. Y lo que hemos podido comprobar tras este referéndum de Grecia, es que Alexis Tsipras es un primer ministro electo que no representa al pueblo griego, sino a los intereses del 1%.

Tras lo sucedido, el suspiro de alivio de esa élite del 1%, se ha podido escuchar en todo el mundo. El último partido de izquierdas de Europa, (o lo que se hace pasar como izquierda), ha sido arrodillado, al igual que el Partido Laborista de Gran Bretaña, el Partido Socialista Francés, y todos los partidos similares de Europa.

Sin una ideología firme que la pueda sostener, la izquierda europea ha muerto, al igual que ha sucedido en EEUU con el Partido Demócrata.

Con la muerte de estos partidos políticos, el pueblo ya no tiene voz. Y un gobierno en el que el pueblo, las personas de la calle, no tienen voz, ya no es una democracia. Esto es algo que podemos ver claramente en Grecia. Una semana después de que el pueblo griego se expresara de manera decisiva en un referéndum, su gobierno los ignora y se humilla servilmente a ese 1%.

El Partido Demócrata estadounidense murió con la deslocalización de los puestos de trabajo, que destruyó la base financiera del partido en los sindicatos obreros. La izquierda europea murió con la caída de la Unión Soviética.

La Unión Soviética era un símbolo de que existía una alternativa socialista al capitalismo. El colapso soviético y el “fin de la historia” privó a la izquierda de un programa económico y dejó a la izquierda, sobretodo en Estados Unidos, solo centrada en los “problemas sociales”, como son el aborto, el matrimonio homosexual, la igualdad de género y el racismo, lo que socavó el apoyo tradicional de izquierdas a la clase obrera. La lucha de clases desapareció del escenario, se diluyó en una guerra entre heterosexuales y homosexuales, negros y blancos, hombres y mujeres.

Hoy en día, cuando los pueblos occidentales se enfrentan a un nuevo modelo de servidumbre y cuando el mundo se enfrenta al espectro de una posible guerra nuclear como consecuencia de la creencia de los neoconservadores norteamericanos de que EEUU es “el pueblo elegido por la historia” para ostentar la hegemonía mundial, la izquierda estadounidense, por poner un ejemplo, está ocupada en su batalla contra la bandera confederada.

El colapso del último partido de izquierdas de Europa, Syriza, significa que a menos que surjan partidos más decididos en Portugal, España o Italia, el testigo pasa ahora a manos de los partidos de derecha, como el Partido de la Independencia del Reino Unido de Nigel Farage, al Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia, y otros partidos ultranacionalistas de derechas, enfrentados contra el modelo de la Unión Europea.

Marine Le Pen
Syriza no tenía ninguna posibilidad de éxito, pues no logró nacionalizar los bancos griegos en respuesta a la determinación de la UE de llevarlos a la fallida. Las élites griegas del 1% poseen los bancos y los medios de comunicación, y el ejército griego no muestra signos de estar del lado de su pueblo.

Lo que vemos aquí, es la imposibilidad de un cambio pacífico, tal y como explican Karl Marx y Lenin.

Siempre sucede lo mismo: las revoluciones y reformas fundamentales se ven frustradas o revocadas por ese 1% que se deja con vida.

Marx, frustrado por la derrota de las revoluciones de 1848 y llevado por su concepción materialista de la historia, llegó a esta misma conclusión, al igual que hicieron Lenin, Mao y Pol Pot: todos vieron claramente que dejar vivir a los miembros del viejo orden, significaba que tarde o temprano habría una contrarrevolución que llevaría al pueblo, de nuevo, a la servidumbre.

En América Latina, todos los gobiernos reformistas son vulnerables, y corren un grave riesgo de ser derrocados por los intereses económicos de las élites norteamericanas o españolas. Estamos viendo este proceso en marcha, ahora mismo, en Venezuela y en Ecuador.

Por esa razón, viendo la magnitud del problema, gente como Lenin y Mao, trataron de eliminar el viejo orden. El holocausto de clase que provocaron en sus países fue mucho veces mayor que el holocausto judío con los nazis.

Hoy en día, los occidentales aún no entienden por qué Pol Pot vació las zonas urbanas de Camboya. Occidente vende a Pol Pot como un psicópata y un asesino de masas, como un caso psiquiátrico; pero Pol Pot, simplemente actuó bajo la premisa de que si permitía vivir a los representantes del viejo orden, su revolución sería derrocada. Pol Pot se adelantó a la contrarrevolución, golpeándola con antelación y eliminando por completo a toda la clase social que podría estar inclinada a iniciar esa contrarrevolución.

En su momento, el conservador Inglés Edmund Burke dijo que el camino del progreso era la reforma, no la revolución. Las élites inglesas, a pesar de que perdieron algunos privilegios con ello, aceptaron la reforma, reivindicando a Burke, para no enfrentarse a la revolución.

Pero como podemos ver, hoy en día la izquierda está totalmente derrotada y las élites del 1%, ni tan solo tienen que aceptar ni la más mínima reforma.

Para ellos, ya solo hay una alternativa: que el resto de nosotros los obedezcamos.

Y por esa razón, podemos afirmar que somos testigos de su jaque mate final sobre el pueblo.



Grecia sólo es el comienzo. Vemos a los rriegos expulsados ​​de su país por una economía colapsada, vemos desaparecer el sistema de bienestar social y una extraordinaria tasa de desempleo; pero toda esa pobreza, no se limitará a Grecia; se extenderá a otros países de la UE.

Las mismas privatizaciones masivas, el mismo saqueo que estamos viendo en Grecia, se irá extendiendo poco a poco, paulatinamente al resto de países.

PAUL CRAIG ROBERTS

Fuente: elrobotpescador

4 de julio de 2015

OXI


"Lo que está ocurriendo en Grecia es la primera conflagración importante entre un Estado-Nación [...] y estructuras supranacionales sin legitimidad democrática."

Desde 1940, la mera palabra no, en griego,
ya contiene un regusto antialemán

En griego "no" se dice "oxi" 
TOÑO FRAGUAS
4 de julio de 2015

La palabra no está llena de significado patriótico en Grecia, y el primer ministro Alexis Tsipras lo sabe. Cada 28 de octubre los griegos celebran el Día del no. Es una fiesta nacional. Conmemoran la resistencia a la invasión germano-italiana en la Segunda Guerra Mundial. En 1940 Mussolini, por medio de su embajador en Atenas, lanzó un ultimátum al primer ministro Ioannis Metaxas. Debía permitir que las tropas del Eje tomaran posiciones en territorio griego. El ultimátum fue presentado en la Embajada… de Alemania. Si Metaxas no cedía, Grecia sería invadida. La respuesta del primer ministro griego ante el ultimátum de Italia y Alemania fue lacónica: “No”. Y la guerra estalló.

Un enorme no, en griego oxi (léase oji), preside el cartel que ha diseñado Syriza de cara al referéndum del 5 de julio. Cualquier ciudadano heleno reconoce en esa palabra automáticamente una oposición al invasor foráneo… Desde 1940, la mera palabra no, en griego, ya contiene un regusto antialemán. Cada 28 de octubre, los griegos engalanan edificios con la bandera, y los escolares desfilan por las calles. El primero de cada clase tiene el honor de ser abanderado.

Italia no logró invadir Grecia, así que Alemania se vio obligada a intervenir y en abril de 1941 las tropas de Hitler penetraron en territorio heleno. La resistencia que encontraron en lugares como Creta llevó al alto mando alemán a establecer siniestras equivalencias. Por cada soldado alemán muerto, debían ser fusilados cien ciudadanos griegos.

A ojos de un antinacionalista, uno de los puntos débiles de Tsipras es su populismo, su querencia por hablar del pueblo, de la patria. Lo hace a conciencia, sabe que la mayor parte de la ciudadanía griega todavía responde a esas consignas. La razón hay que buscarla en la historia.

Miedo al invasor

Grecia siempre se ha sentido pequeña y amenazada. Primero por la enorme y poderosa Turquía. Luego, por Alemania. Desde que en 1821 consiguió zafarse del Imperio Otomano en la llamada Revolución griega, el país ha mantenido un desproporcionado gasto militar, que todavía Tsipras se resiste a reducir, porque todavía se percibe como real la amenaza turca. Al fin y al cabo, el sangrante contencioso sobre Chipre sigue abierto.

Se equivoca quien piense que lo que ocurre en Grecia se restringe a la coyuntura económica actual. Lo que está ocurriendo en Grecia es la primera conflagración importante entre un Estado-Nación (en el caso griego, forjado, mal que bien, según las pautas de representatividad de las democracias liberales) y estructuras supranacionales sin legitimidad democrática.

Porque, por mucho que se empeñen los partidarios del ultracapitalismo, el FMI no es una institución elegida democráticamente. Y, además, algunos primeros ministros de los países del Eurogrupo, al incumplir los compromisos que adquirieron al concurrir en elecciones, han traicionado la confianza otorgada mediante el voto por los ciudadanos de sus respectivos Estados, con lo que su representatividad ha quedado en entredicho.

Hay que tener en cuenta que Grecia siempre tendrá un Plan B. Lo que está ocurriendo en Ucrania puede ser un juego de niños comparado con lo que se puede desencadenar en Grecia, porque Rusia siempre acudirá en socorro de su hermana ortodoxa. Cualquiera con un poco de bagaje histórico sabe que, desde que el mundo es mundo, Moscú desea mayor presencia en el Mediterráneo.

Los efluvios nacionalistas griegos son orientalizantes. La mayoría de los griegos, puestos entre la espada y la pared, podrían preferir antes a Rusia que a Berlín… o a Bruselas. Son muy capaces de decir adiós al sistema democrático liberal y abrazar un sistema pesudodemocrático populista, al estilo ruso. Y esa posibilidad no tiene nada que ver con la izquierda o la derecha. Tiene que ver con la historia y los imaginarios colectivos. Esos que la UE de Merkel está removiendo irresponsablemente y que Tsipras está manejando con destreza, pero asumiendo un riesgo enorme. Tsipras está jugando con fuego, y lo sabe. O eso cabe esperar: que lo sepa. ¿Será ésa su única baza?

En el no que defiende Tsipras puede verse representado tanto un ciudadano griego auténticamente europeísta (es decir, que defienda el sistema democrático occidental, frente a la globalización ultracapitalista), como un nacionalista griego antieuropeísta, que defienda el hecho diferencial heleno orientalizante y ortodoxo, frente a los invasores de Occidente. Esas dos sensibilidades concita el actual Gobierno griego, formado por izquierdistas y nacionalistas.

Que la mayoría de los griegos se sientan respetados, acogidos y reconocidos en la UE es de vital importancia en el tablero geopolítico de occidente. También es de vital importancia para el proyecto político de la UE. Pero el proyecto político de la UE es lo último que le importa a Merkel, al FMI, y a algunos gobiernos europeos, inmersos en una enorme crisis de representatividad y afanados en convertir a los países del sur de Europa en los nuevos Tigres asiáticos sin derechos laborales. Mano de obra barata al servicio de los intereses del Norte, y de las grandes fortunas familiares y empresariales, apátridas por definición (y por interés).